La muerte de Angel González ha removido las estancadas aguas de la poesía española. Anda Gamoneda diciendo que los verdaderos amigos de Angel no eran los que más salieron en la prensa con ocasión de sus funerales que nunca supieron de él en los días peores. Lo dice por Sabina y cia. Y en Clarín, Xuan Bello publica una entrevista póstuma con el fallecido vate asturleonés. En la conversación con Bello, González hace declaración de amor por la mal llamada Escuela de Barcelona, en especial por Jaime Gil de Biedma, Goytisolo, Ferrater y el desconocidísimo Alfonso Costafreda. A pocos poetas les ha lucido tanto un verso como al bueno de Costafreda. "Se nos ha muerto un místico del alma, se nos ha muerto un místico de la nada" dicen que le dijo Carlos Barral, su albacea, tras su muerte.
El caso es que Angel González también se declara rendido admirador del famoso verso de Costafreda, ese verso que enhebra como pocos de un solo golpe la vida y la muerte: "Como una casa grande y despoblada, se me ha llenado el corazón de frío". Parece poca cosa pero ojalá pudiésemos recordar a todos los poetas con un verso así.
Luego, en otra parte, Lobo Antunes sigue insistiendo en que escribe novela porque no sabe escribir poesía. Lobo me sorprende a diario. Lobo, que con lo que ha vivido no tiene ninguna necesidad de hacer ficción con su vida de novela. Léanse su Cartas de la Guerra. La ficción de Lobo es tan cruenta, cotidiana y seca que parece real. Pero sabría mejor con menos impostura.Y recita Lobo unos versos de su propiedad: "Por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero". La guerra en la paz.
Creer o reventar
Hace 12 horas
12 comentarios:
Gran relato de Casale ayer. Le llamaban Julián.
Y donde se describe que Catalino jugaba a las canicas en Valencia.
Bajé del volcán y paso por aquí apenas para saludarte... Reinicio mi libro abierto... un abrazo... Pau Llanes
Lo último de António Lobo Antunes que he leído casi completo es “Yo he de amar una piedra”. Los del You Tube parecen pacientes psiquiátricos con los fármacos en fase valle. De Lisboa es Fer el que mejor la conoce y describe de nuestros contertulios.
Le propuse andar y, a pesar de estar enbufandado (por fuera) y encebollado (por dentro), me enseñó su Valencia de Barrio Chino, hornos, Zurradores y Mercado Central. Si trataba de llevarlo a la mía parecía no tener interes hasta que, al final, me puso delante del escaparate de su curro (ése en el que se quedó dormido cual muerto en la madrugá) ¡La traca final! Vine a dar justo delante del piso en que una madre muy joven con tres hijos pequeños y casi huérfanos vino a buscar refugio. El lugar de las fotos con Bambi y el caballito ¡Gua!
P. En lo que escribió a propósito de la muerte de Costafreda, dice que la única nostalgia que no desaparece con el tiempo es la nostalgia de no haber sido el gran poeta que siempre había soñado ser.
R. No, no es eso. Lo que yo admiro en Costafreda es que cuando descubrió que nunca sería el gran poeta que había soñado ser, no quiso ser ni aparentar ninguna otra cosa.
P. En ese mismo texto hay un detalle que llama la atención. Describe un encuentro especificando el cruce de calles donde se produce.
R. Una de las virtudes de escribir poesía de joven es que uno está convencido de que lo que le está pasando a él es único y que no le pasa a nadie más en el mundo. Y entonces, claro, para que los demás lo asuman de esa forma, sean conscientes de tu originalidad, y escuchen tu aullido entre tantos aullidos, uno se ve en la necesidad de dar pelos y señales. Cuando uno es mayor ya no se toma la molestia de dar demasiadas explicaciones porque sabe que con un botón de muestra es suficiente: ya sabe que a todo el mundo le ha pasado lo mismo. Ahora bien, esa esquina de la Rambla de Catalunya que aparece en el texto sobre Costafreda tiene su razón de ser. La literatura clásica, aunque sea narrativa o memorialística, no es nunca descriptiva. Transcurre siempre en un nivel de comunicación, de elaboraciones conceptuales y rara vez se para a describir algo. Esta circunstancia hace que cuando se alude a algo concreto y específico resalte y quede ahí para siempre, como una instantánea fijada en el tiempo y en el espacio. Por ejemplo, en las memorias del cardenal de Retz eso sucede con asiduidad.
P. La poesía no suele optar por la descripción.
R. En poesía, el único error es escribir malos poemas.
Unos cuantos valencianos se han reído hoy a mi costa. La máquina expendedora de billetes del tranvía me ha devuelto doce euros en monedas de cinco céntimos.
240 monedas de cinco céntimos.
Ni las tragaperras.
Lo peor de saber perder es haber perdido.
Pues aquí en Valladolid vivimos estos días los encuentros de poesía que organiza la universidad: Versátil. Debido a tan magno acontecimiento la paliza esta noche en el bar ha sido notable.
Hay algunos que parece que vivieran en los bares
Pero sin chicas como esta.
Kristen: Una aspirante a cantante que salió de un hogar roto
La prostituta que ha costado el puesto al gobernador de Nueva York es de Nueva Jersey, según cuenta en su espacio en MySpace
ELPAIS.com - Madrid - 13/03/2008
Según cuenta ella misma, abandonó un "hogar roto" cuando tenía 17 años, un hogar en el que sufría abusos y en el que su hermano mayor ya había "reventado". Llegó a Nueva York para probar suerte en la música sin demasiada suerte y sabe lo que es estar sola, abusar de las drogas, "tener y perderlo todo una y otra vez". Se llama Ashley Youmans, aunque se hace llamar Ashley Alexandra Dupré. Para el Emperor's Club VIP era Kristen, la prostituta de lujo cuyos servicios contrató el gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, antes adalid de la moralidad y látigo de la prostitución. Sus contactos con Kristen/Ashley le han costado puesto.
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"La música es todo para mí", dice Ashley para arrancar su perfil en MySpace. La visita a su espacio está amenizada precisamente con música, con una de sus canciones, What we want (Lo que queremos). Su música "fluye de lo que he pasado, de lo que he visto y de lo que siento", pero, pese a que asegure que vive "en lo más alto del mundo", lo cierto es que la música no le ha dado lo que ella esperaba.
Arde el corazón de Cristalería en Avilés La empresa para la producción de vidrio, tras perforarse el horno que abastece la fábrica
La densa nube de humo negro que originó el incendio en el horno.
El agudo sonido de las sirenas sobrecogió a los vecinos. Eran las cinco menos cuarto de la tarde cuando los camiones de Bomberos, cruzando Avilés a toda velocidad, alertaban de que algo no iba bien. Pronto, las miradas se volvieron hacia la vieja Cristalería, ahora Saint-Gobain, una fábrica de vidrio con más de setecientos trabajadores de la comarca avilesina. Una columna de humo marrón negruzco confirmó las sospechas: el corazón de Cristalería ardía debido a una avería que produjo un escape de líquido de vidrio fundido a más de 1.500 grados, similar a lava de un volcán. Como consecuencia, según fuentes próximas al suceso, el horno, pieza clave del entramado fabril de Cristalería, explotó, y la producción cesó de inmediato.
Pese a lo grave del suceso, según trabajadores, sólo dos hombres, uno belga y otro portugués, resultaron heridos leves en un brazo y una pierna por quemaduras. La empresa, no obstante, aseguró que no se habían producido daños personales. A la puerta de Saint-Gobain, la buena nueva por la salud de los operarios contrastaba con la consternación de los operarios: del horno depende la producción -750 tonelas al día- É y el empleo.
La avería que destruyó el horno se produjo cuando se estaba cambiando una pieza refractaria durante una inspección rutinaria. Por causas aún desconocidas, se perforó la pared del horno y se produjo el escape. Luego, llegaron los camiones de Bomberos y, pese a los intentos por enfriar la colada, el horno y las bóvedas se vinieron abajo. Sonaron explosiones -la colada se mezcló con gases- y, mientras se agolpaban vecinos a la puerta de Saint-Gobain, un afectado afirmó: «Es la mayor avería de la historia».
Se han hecho cuentas sobre el total de escaños de los partidos españoles. 323, con el muy meritorio de Rosa Díez. Da una cifra comparable a la de 1982, que no difiere de manera significativa de las cifras generales de la democracia. Es una suma que, a mi juicio, tiene escaso sentido, porque una parte considerable de votantes ha dado su apoyo a los socialistas con la implícita condición de que la suma no se produzca. Son votantes que observan con naturalidad y simpatía que los socialistas establezcan coaliciones con los nacionalistas vascos o catalanes, a los que consideran mucho más centristas, modernos y razonables que los actuales dirigentes del PP. Esta calificación puede resultar sorprendente teniendo en cuenta las opiniones que los nacionalistas tienen sobre el catolicismo, la emigración o la enseñanza pública, que son prácticamente las mismas que tiene el PP. Pero no por sorprendente es menos real. La derecha no tendría que hacer ningún esfuerzo ideológico para entenderse con las minorías nacionalistas. Su único esfuerzo debería ser nacional. Y no es un gran esfuerzo: lo hizo Aznar. El presunto laminado que Aznar practicó con las aspiraciones nacionalistas sólo es una exitosa comedia, organizada por la izquierda y el independentismo, que niegan sospechosos muy poco habituales como Jordi Pujol.
Lo que no ha resistido la derecha es la creciente presión nacionalista. Simplificando: las sanciones lingüísticas o las amenazas de referéndums ilegales, entreveradas, obviamente, con la pérdida del poder. La izquierda, en cambio, no sólo ha resistido ese planteamiento sino que se ha mostrado dispuesta a gestionarlo. Hasta ahora, y sobre esa gestión, la idea más extendida es que la izquierda confiaba en domeñar la reivindicación nacionalista. Me parece una idea ya vieja, vinculada con esa presunción de inocencia prístina que le es tan propia. En realidad, la izquierda ya no tiene que negociar con el nacionalismo como lo haría con un hecho completamente exógeno. La negociación fundamental debe darse entre sí misma, en las dos almas que aún conviven en su proyecto. La izquierda habla y actúa como los nacionalistas; por eso los nacionalistas (especialmente las nuevas levas) la votan de un modo crecientemente natural y los que no la votan se entienden con ella sin problemas. Esto no supone que España se rompa: sólo que se relativiza, que es algo menos bronco, más exacto y más de su gusto.
Por todo ello, seguir hablando de dos grandes partidos nacionales (¡y sumarlos!) es una ficción melancólica. Salvo cataclismo que trastocara estas especulaciones, diseñadas en tiempo de paz, la derecha sólo tiene dos posibilidades: la aceptación del status quo nacionalista (y el olvido de iniciativas como la reforma del modelo lingüístico catalán) o, manteniendo su firmeza nacional, la apertura cultural y política. No debe de ser fácil elegir y de ahí su rostro de hoy, aterido e inmóvil.
Yo soy de Fonollosa. El Bukowski de la Barceloneta. Un poeta desconocido y genial. Muri'o en 1990.
"No hay nada bueno en ti
por eso te quiero"
vCasale
Hola Rafa.
Al final os habéis librado de Soler. Pero ¿ no había vendido Mestalla?
Fonollosa es el de Supone Fonollosa, de Albert Pla?
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