
A veces pienso que El Viejo Casale es una mezcla de Paco Lloret y de Manuel Vicent. Gracias a Rafa por este episodio nacional salido de pluma anónima.
EL CROMO DE IRÍBAR
La tarde perezosa de domingo no da pistas sobre cuando se precipitará finalmente y acabará. La televisión está apagada y desde la puerta cerrada de la habitación de mis padres sólo se escapa el murmullo ahogado de la radio. Las persianas bajadas son una gran muralla china que oscurece la estancia; en ella mi padre se debate entre la euforia y el desastre escuchando los partidos de fútbol e intuyendo la imprevisible apariencia de la quiniela. Mi hermana y yo tenemos vetado el paso. La habitación es su santuario privado y lo hemos sabido desde siempre, sin necesidad de que nadie nos lo dijera nunca.
El aburrimiento siempre llega los domingos a las cuatro, y a esas horas uno ya sabe buscar cobijo en su recién estrenado uso de razón. En mi cuarto aún tengo a Sultán, mi viejo caballo de cartón y a los indios y vaqueros del fuerte Comansi, pero hoy no me apetece mucho sacarlos de su natural mutismo. Bajo la cama guardo los secretos. Las cinco pesetas del domingo son cuidadosamente invertidas en seguros valores refugio como cuentos, tebeos de Pumby y algunos sobres de cromos. En lo relativo a los cromos, las colecciones siempre son demasiadas, así que uno está obligado a elegir cuál quiere hacer. No tuve dudas, el campeonato nacional de liga de fútbol es como de la familia y su colección anual fue mi elección. No vale la pena analizar las razones, mi padre había llegado a ser jugador de tercera división, y, ya retirado, jugaba todos los domingos en la playa, lloviera, hiciera sol o fallecieran dictadores, y se colaba en Mestalla siempre que podía. Bajo la cama guardo el álbum de cromos de la liga.
No importa que los lugares vacíos del álbum superen en número a los cromos pegados. Nuestra asignación tiene un techo. Las cinco pesetas del domingo son innegociables y, es más, es un privilegio que puede ser abolido al menor contratiempo, así que para qué darle vueltas a las cosas. Uno se conforma con lo que tiene y ya está. Pasando las páginas del álbum, mirando los cromos, recitando las alineaciones, imaginando equipos imposibles, Abelardo, Uría, Gaztelu, Boronat, Claramunt, Quino y Valdez, inventando las caras de los cromos inexistentes y volviendo a empezar, la tarde del domingo se extingue.
Lunes temprano, arriba y al colegio. Formamos como un ejército bien entrenado, cada clase frente a su maestro. Don Saturnino no tiene muy buena cara esta mañana, no creo que sea porque su equipo, el Pontevedra, haya perdido en casa. Las razones se nos escapan, nos falta vida para imaginarlas. Busco con la mirada en la fila de al lado a Juanín. Él está rastreando el patio, buscando unos ojos cómplices, y de forma habitual, como todas las mañanas, encuentra los míos. Le hago un gesto y le enseño el abultado bolsillo derecho de mi pantalón. Él me imita. Su taco de repes es casi tan grande como el mío. Una última mirada oblicua es suficiente para saber que nos veremos en la hora del recreo. La bandera de colores jubilados es izada en una ceremonia que pretende ser solemne pero que sólo es triste. Juanín y yo estamos en otro barco, rumbo a la isla de la ilusión interminable, el lugar donde uno quiere naufragar y no ser salvado. Es la hora del recreo, salgo al patio y veo que Juanín me espera en las escaleras junto a dos amigos más. Con nuestros bocadillos como equipaje de mano nos sentamos en el suelo, mientras damos buena cuenta de ellos nos ponemos al día.
* ¿Comprásteis cromos ayer?, pregunto yo.
* Mi abuela me compró dos sobres -dice Juanín-.
* Nosotros también tenemos cromos nuevos –apuntan los dos amigos-.
* Vale, pues, vamos a jugar unas partidas, -decido-.
Nos sentamos en círculo, cada uno pone dos cromos en el centro y sorteamos la mano al primer jugador con nombre acabado en la letra “a”. Gana Juanín, así que es él el que empieza a intentar voltear con la mano algún cromo del montón. Falla; también erramos los dos amigos y yo. Volvemos a poner dos cromos y Juanín vuelve a intentarlo. La segunda ronda es tan estéril como la primera. Dos cromos más por cabeza y el montón empieza a alcanzar proporciones alpinas. Esta vez Juanín pone en práctica su experimentado volteado a dos manos y logra verle la cara a tres cromos, en su intento veo que uno de los que quedan en el montón es Gento, tan esquivo en los sobres como en el campo, y cruzo los dedos para que los dos amigos fallen. No fallan. Es más, dejan el centro vacío; entre los dos han volteado todos los cromos que quedaban. Suena el timbre y volvemos a clase. Y así hora tras hora, pasan los días. La semana caduca, día a día; y las semanas van muriendo domingo tras domingo. Mi álbum ha engordado más de lo que nunca imaginé. Acabar una página ya supuso un pequeño triunfo y ese triunfo fue grande cuando la página acabada fue la del Valencia Club de Fútbol. Las partidas del colegio hicieron posible lo que no era más que una quimera. Sin esa fuente de ingresos alternativa nunca hubiera tenido en mis manos a Viberti, a Germán, o al genial Glaría. No obstante, culminar un álbum es una tarea no exenta de riesgos, aventuras y hercúleas pruebas. Llegué a Marzo con tan sólo dos cromos por conseguir: Gento e Iríbar.
Juanín me dice que pase a su casa porque se aburre. Las vacaciones de Pascua son largas y los niños nos ponemos pesados antes de la hora de la merienda, así que mi madre no tiene ningún reparo en dejarme pasar a casa de Juanín que, todo sea dicho, es vecino de rellano. Jugamos con sus muñecos del espacio, los de la serie de marionetas de la tele, montamos el Scalextric, pero no lo logramos hacer funcionar porque su hermano tiene guardados bajo llave los mandos. Algo decepcionados nos instalamos en el comedor, sacamos un estuche lleno de discos y empezamos a ponerlos en el tocadiscos. Bailamos, hacemos el bobo y, de repente, algo llama mi atención encima de una mesa. Juanín siempre fue algo desastrado; su habitación era un estudiado caos de juguetes desperdigados por el suelo, tebeos y objetos dispares recogidos en la calle: tapones, grapas, botones, envueltas de caramelos, etc... Encima de la mesa hay un montón de esos raros tesoros puestos sin orden ni concierto. Bajo una envuelta medio rota de chocolate Zahor asoma una pantorrilla morena cubierta por una media blanca. Conozco de memoria todas las pantorrillas de todos los jugadores de la liga, pero ésta no me es familiar y, visto el color de la media, mi mente razona como una ametralladora. Disimuladamente bailo en dirección a la mesa, la canción de Luis Aguilé es una coartada perfecta, en un descuido de Juanín meto la mano bajo la envuelta de chocolate y saco el cromo de su dulce escondite. Gento. Un sudor frío empieza a recorrer mi frente. Pienso que quizá he bailado demasiado y ésa es la razón, pero algo más íntimo me dice que la idea que atraviesa mi mente no tiene cabida en mi excelente educación. El cromo está muy usado, manoseado, doblado, con marcas, es seguro que ha debido estar en muchos suelos de patios de colegio, pero es Gento, y no lo tengo. A veces el pecado es inevitable, cae como un alud de nieve, sin esperarlo y de sorpresa. Casi sin desearlo. La madre de Juanín llama a gritos a su hijo, quiere decirle que bajemos la música y que ya es lo bastante tarde como para que yo me vaya a mi casa. Juanín sólo sabe que le llaman, se va a la cocina y me deja solo. ¡Qué momento! Una y no más, me digo con todas mis fuerzas. A él le da igual, no le interesa, pero nunca me lo daría si se lo pidiera. Ésa es la ley de los niños. Me confesaré el sábado próximo, por supuesto, y el mal quedará reparado. Sólo a mí me perjudico, la humanidad seguirá su curso impoluta, ignorante de mi bajeza moral, ajena a toda culpa, sólo yo me envilezco. Una y no más, me digo, y zas..., el cromo entra suavemente en mi bolsillo. Voy casi corriendo hasta la puerta, la abro y grito: “Juanín me voy a casa, que es tarde”, mientras la puerta se cierra más rápido que las palabras saliendo de mi boca.
Los días siguientes fueron duros. Intentaba evitar el contacto con Juanín, aunque sabía que él no se daría cuenta de la falta del cromo ante tanto desbarajuste, pero yo mismo podría delatarme, así que no me fiaba ni de mi sombra. Lo más complicado era evitar contar a los otros compañeros que el escurridizo Gento ya había caído en mis redes. Cualquier pequeño desliz verbal podría tener consecuencias imprevisibles. Éso unido a la tremenda y alargada sombra de la culpa persiguiéndome al levantarme por la mañana, acompañándome al baño, observándome mientras hacía los deberes, hipotecando todos y cada uno de mis actos cotidianos.
No sé cómo lo superé. No fue en un confesionario, desde luego, pues siempre me echaba atrás cuando llegaba el momento de limpiar ese oscuro rincón de mi existencia. Supongo que simplemente la culpa caducó, se esfumó; el purgatorio interior debió ser castigo suficiente y volví a ser un niño como todos los demás. El curso avanzaba, así como el campeonato de liga, pero en la colección aún faltaba un cromo, el del primer jugador de la colección, el cromo de Iríbar.
Iríbar es el portero favorito de todos. No importa que juegue en el Athletic de Bilbao en lugar del Valencia Club de Fútbol, no hay ningún niño que se atreva a decir que Iríbar no es el mejor. “El Chopo” también es el portero de la selección nacional y su austeridad bajo los palos nos recuerda los tiempos que vivimos. En el colegio ya casi nadie juega a los cromos, o han acabado las colecciones o han acabado de coleccionar. Los pocos jugadores siempre tienen los mismos cromos y las partidas carecen del menor interés. Las chapas han sustituido a las partidas de cromos por lo que las posibilidades de conseguir a Iríbar en el colegio son nulas. Me preocupa la posibilidad de dejar el álbum inacabado. Cuando mi madre nos lleva al colegio se lo comento, pero ella me dice que tiene demasiadas cosas en la cabeza como para preocuparse por un cromo. Sé que hay una tercera vía, un atajo hacia el éxito. Junto al mercado de Monteolivete hay una papelería que vende cromos. Juanín, que tiene el álbum casi acabado ya que sólo le falta Gento, me lo ha dicho. Él ha visto un cromo inmaculado de Gento allí por una peseta. Es la piedra filosofal, la llave de cristal, la isla del tesoro. Pero tengo un problema. Mi madre no se interesa por el tema e interesar a mi padre es algo inconcebible. Cuando me voy por la mañana él ha salido a cargar la furgoneta con el reparto del día. Por la tarde está ocupado liquidando la jornada y organizando el día siguiente, y cuando acaba se va un rato a ver más clientes, a tomar algo con unos amigos y vuelve a cenar cuando casi estamos a punto de irnos a la cama. Y si mi madre tiene que pensar en sus cosas, mi padre no debe tener tiempo ni para pensar en el día que es, razono.
Es domingo, casi al final de la liga, y estamos en casa viendo el partido de televisión. Juega el Athletic contra otro equipo. El partido es muy emocionante, con continuas alternativas en el juego, de una portería a otra. Un ataque por la izquierda, centro al área, cabezazo a quemarropa del delantero centro e Iríbar, en una estirada imposible, desvía el balón a corner. Mi padre comenta en voz alta la jugada y elogia el estilo, agilidad y mérito del cancerbero. Yo aplaudo, sentado en el sofá, y menciono de pasada, sin intención alguna, que es el único cromo que me falta para completar el álbum.
La liga ha llegado a su jornada final. El Valencia se puede proclamar campeón de liga en el estadio de Sarriá y mi padre no quiere perdérselo. Se ha ido con un amigo hasta Barcelona y yo presto atención a la radio, junto a mi madre, a la vez que acabo unos dibujos para el día siguiente. El Valencia consigue el título en una carambola imposible. Yo salto de alegría y le propongo a mi madre no acostarnos hasta que vuelva mi padre. Solicitud denegada. Cuando la luz se va a apagar, una mirada distinta flota en el espacio entre mi madre y yo. Le pregunto a mi madre qué pasa. Y ella me dice: “El papá me dijo que te diera esto si el Valencia ganaba la liga”. Me alarga un sobre marrón doblado en cuatro. Lo desdoblo, lo palpo, hay algo dentro. Un cromo. El cromo de Iríbar.
52 comentarios:
Cómo? ¿Que no quieren ustedes kedada? ¡Cómo si yo necesitase a nadie para hacer una quedada! Pues bueno soy yo. Esta misma tarde hago una yo solito.
!Y que les zurzan!
Don Loia, no se enfade, hombre. Cuando venga Casale le aviso y así conoce usted a casi todos.
La escritura de Casale es la sencillez hecha virtud. A mí me recuerda a Carlos Casares que fue un genial relator de lo cotidiano y que, como el Maduro Casale, hacía conmovedores retratos de personajes estrafalarios. Aunque Casares (con permiso de Peñacoba y Rosa D.) lo hacía en gallego.
J.: el tercer uniforme del Cái, ¿no será para el carnaval?
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Casale es enorme.
Mercutio, ésa es la única explicación posible a la iniciativa del tercer uniforme.
Artabro: creo que Rosa Díez apoya el bilinguismo. Lo que no quiere es que se suprima alguna de las opciones allí donde convivan dos lenguas.
Para precisar lo que dice Sarapo:
Rosa Díez, ayer en Oviedo dijo que:
LA EDUCACIÓN, COMPETENCIA DEL ESTADO
Como creemos que el instrumento más cohesionador es la educación, creemos que esta ha de ser ejecutada por el Estado y recuperada para el Estado, para garantizar la igualdad que es, como he dicho, el precepto constitucional básico, para que sus presupuestos no dependan de cada comunidad autónoma, para que haya un pacto de estado que garantice la calidad de la educación y no seamos los últimos de la OCDE, como dice el Informe Pisa, porque la educación nos preocupa a todos, no como al presidente del gobierno. Tenemos el valor de decir que hay que cambiar las cosas en educación en todo el territorio, algo que no defiende el partido del gobierno, que ha renunciado a ser un partido nacional que vertebre España. Ha renunciado a ser un partido de ámbito nacional que no tiene la misma línea y posición en toda España. A ese partido no le importa que el Estado recupere la educación, pero sí le importa aliarse con los nacionalistas para hacer las cosas como a ellos les convienen. Pero es que al PP tampoco le interesa ese pacto porque anda cargado de hipocresía y con complejo de miedo a perder el poder si lo defiende. Ese partido tampoco piensa en las futuras generaciones, sino en el poder corto y medioplacista.
Nosotros defendemos también la unidad de España como instrumento de garantía de la igualdad de todos los españoles. Vamos a defender también la Educación para la Ciudadanía y su contenido ha de estar dentro de ese pacto de estado, sin que sea utilizada por unos y por otros. Vamos a defender que hay que dar estatus a los profesores como autoridades representativas del Estado de forma que sean respetados en su labor y para que las políticas linguísticas no excluyan al español del aprendizaje de nuestros alumnos y que los padres puedan elegir la lengua en la que quieran que sus hijos estudien en las comunidades bilingües. Y que el cirujano, por ejemplo, no sea contratado porque hable bien el euskera o el catalán, no tenga más puntos meritorios por hablar esas lenguas que por haber hecho una especialidad en el hospital Mount Sinai. Defendemos también que los ciudadanos que no puedan, porque no tienen dinero, acceder a un buen sistema privado, asistan a un sistema público bueno de manera que puedan estar en condiciones de competir en el mundo.
El entorno de Gibraltar está más degradado que la zona del 'Prestige'
Una investigación de la UCA alerta de la contaminación en la Bahía de Algeciras.
Paso de poner por las nubes a Casale que dice que lo pasa mal,sólo diré que hoy pienso comer paella. Y no digo más.
Artabro,se confirma que tienes dificultades para entender los textos (en castellano) del blog.
El cuento de Lloret me recuerda a la familia Alcántara.
Yo también paso de poner por las nubes a Casale.
Recuerdo las colecciones de cromos. Por supuesto las de futbolistas, pero recuerdo tantas. En especial, una de Furia y de caballos que entraba con los Tronquitos de Panrico y que un artesano panadero seguro que nunca conoció, una de animales de Félix Rodríguez de la Fuente, o una sobre la Biblia con unos impresionantes cromos dobles con gentes dentro de ollas y mares que se abrían y que harían recuperar la fe perdida hasta al mismísimo Ártabro. Lo mejor era el intercambio de cromos. Los domingos por la mañana nos encaminábamos a la Plaza Cantarranas (hoy residuo de la juventud marginal y del calimocho infame) y allí entre aficionados a la filatelia y a las colecciones de cosas extrañas de toda especie, unas decenas de niños, y mayores también, intercambiamos nuestros cromos repetidos. Había dos tipos de coleccionistas: los chungos, aquellos que iban con una lista de los números que les faltaban y miraban los cromos por el dorso, y los auténticos que mirábamos la imagen del cromo y sabíamos con una mirada fugaz si lo teníamos o no. Recuerdo que normalmente las colecciones se quedaban a falta de un maldito cromo inencontrable.
Pero la colección más mítica fue la del Mundial de Alemania 74. Porque con ella jugábamos a las chapas. Tenías que reunir un equipo entero repetido (después de haberle reunido en el álbum). Yo conseguí dos equipos: la Yugoslavia de Djazic y la Alemania Oriental de... Mi primo jugaba con la Escocia de McQueen y siempre me ganaba, cosa que yo no me pude explicar hasta que pasados unos años comprobé que el abridor que teníamos en mi casa dejaba las chapas un pelín más dobladas que las suyas lo que hacía que las dirigiese mejor.
Es increíble pero de todo esto que les estoy contando lo único que me pone un nudo por dentro es aquel abridor que durante más de veinte años ocupó humildemente el cajón de los cubiertos en la casa de mis padres.
A otra cosa:
Impresionante hasta lo doloroso la película rumana 4 meses, 3 días, y 2 horas. No sólo muestra la corrupción moral a la que puede llegar el ser humano privado de libertad bajo un totalitarismo infame. Sino que plantea con una crudeza brutal la bestialidad que es el aborto y la bestialidad aún mayor que es la falta de libertad para practicarlo con garantías. Que una película muestre de una manera tan sublime los dos aspectos del problema es algo que la convierte en un producto artístico magnífico.
Además tiene una de las escenas más angustiosas que este espectador ha vivido dentro del cine, y que si alguno se anima a verla estoy dispuesto a hablar sobre ella.
Simplemente maravilloso.
Me pasa como con las películas de 180 minutos, tienen que ser muy buenas para aguantarlas. O sea, que le sobran unas cuantas líneas. Me gusta más Casale que Lloret.
Sólo una cosa Caín: la luz de cruce no estaba puesta pero sí-->la mecánica tb cuenta...
Terreiro dijo: "...los Tronquitos de Panrico..."
Y qué decir del Bony de Bimbo, a 5 pesetas en el quiosco de la Plaza del Congreso Eucarístico. Y ese Tigretón.
...si es que van como locos.
Gracias, Viejo Casale.
Gracias Caín, dependiendo de quién venga, mejor la crítica que el halago.
Banda sonora del fin de semana:
http://www.youtube.com/watch?v=mvHOHwFx0C8
Historia de la tarde y música de la noche.
Para cerrar la hilarante velada con EL LUCHADOR MANCO 2. Colosal.
Un poco sosa mi kedada de esta tarde, no se si repetiré. Aunque todos los que han acudido me los imaginaba exactamente iguales a como eran.
Burgos mejor. El hotel con Wifi, pude seguirles.
El paseo por el Arlanzón muy bien. La cartuja de Miraflores perfecta y muy barata. Me he traido una figurita de un cartujo (2 euros). El monaterio de las Huelgas muy bien explicado por una guía pizpireta que sabía intercalar algún chistecito en el momento oportuno. Nos dejó a todos muy contentos.
Cambio de aires y balance positivo del fin de semana.
Pues yo prefiero el halago, Artabro. Venga de donde venga. La crítica provoca menos cosquillas y además me obliga a pensar las razones que la originan.
Pero no todos vamos a ser iguales.
De momento, mi Athletic celebra el post de Iríbar. Jugadón de Javi Martínez que se ha llevado por delante a cuatro del Atlético.
Siento lo del Coruña.
Me enamoré del fútbol tal como después me iba a enamorar de las mujeres, de repente, sin explicaciones, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar para nada en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia traería consigo.
TERRIBLE CONFUSIÓN,
ese relato no es mío, ni de paco Lloret. Es de un amigo de Paco Lloret. Ruego a JJ que ponga anónimo en el nombre del AUTOR.
lloret me lo envió a mi y yo a JJ. Pero no conozco al autor. Lo juro.
viejo Casale
"Nos enfrentamos a la idea de que se puede decir lo que sea o hacer lo que sea para ganar unas elecciones. Sabemos que es precisamente esto lo que no funciona en nuestro sistema político, esta es la razón de que la gente no se crea más lo que dicen sus lideres; es por esto por lo que no sintonizan con el pueblo."
Barack Obama.
Carolina del Sur el 26 de enero de 2008
Necesitamos un Obama
Terreiro,
yo he visto la peli.
Imagino de que escena habla. Y eso, que pese a todo, acaba mejor de como creía que lo haría.
Grandísima película.
He pasado la tarde con Catalino. Gran tipo.
el último anónimo soy yo.
viejo Casale
Fútbol: Inglaterra – Escocia, en el viejo Wembley. Jamás lo olvidaré.
Manda narices: años leyéndolo, años a favor y a la contra. Hoy me doy cuenta que, conozco a Mercutio.
Loia, las Kedadas sirven para que el Jefe escriba un post: la futilidad de conocer a algunos Nicks.
Casale, solucionado.
Me alegro que Cat y usted se hayan gustado each other.
La salvación está más cerca. 1-2 en el Manzanares.
ROSA DIEZ, LA OBAMA RUBIA
SOMOS UN PARTIDO RARO Y DIFERENTE
“Presentimos que una inmensa mayoría de ciudadanos de este país quiere una política diferente a la actual, estéril y nula. Nos mueve el entusiasmo. Hemos de reconocer que somos un partido raro porque los que vienen a nuestros mítines vienen a escuchar con curiosidad ávidos de aire fresco. Es un partido diferente, como dice Antonio Gascón, de La Coruña, porque es erótico: “todo es transparente y hay mucho escote, es decir que todo se hace aquí a escote”. Es raro porque mientras los otros partidos ofrecen dinero para conseguir votos y comprarlos nosotros pedimos dinero para que nos ayuden para poder presentarnos como partido para representar a los ciudadanos, lo que ocurre por primera vez en la democracia española. Y además esos ciudadanos nos dan dinero cuando les explicamos lo que vamos a hacer y por qué lo vamos a hacer. Nosotros pedimos ayuda y la gente responde. Hay millones de ciudadanos que quieren que esto cambie y muchos se están comprometiendo con las aportaciones que pueden hacer. Hay muchos ciudadanos que no ejercían como tales, pero ejercen cuando encuentran una opción que defiende el interés general. En España, como la política está desprestigiada los ciudadanos no acuden a dar dinero a su partido, pero en este es diferente.
Muchos ciudadanos saben la necesidad que existe de regenerar la política. Nosotros por ejemplo, nos vamos a gastar en esta campaña unos 260.000 euros, un poquito más solo que lo que se ha gastado el Ministro de Justicia en arreglar su piso de Madrid.
Por ser diferentes lo somos hasta en el lema. El PP tiene como lema “Las ideas claras” y nos preguntamos ¿tienen también claros los compromisos para después de las elecciones? Porque no dicen con quienes van a pactar si ganan las elecciones.
El PSOE no tiene un lema sino 14, suponemos que han puesto tantos para ver si al menos aciertan con uno. PSOE que por cierto no hace un discurso laicista basado en la separación del poder político del religioso sino un discurso antirreligioso, hace que su presidente Zapatero no tenga inconveniente en tomarse unos caldos con el nuncio del Vaticano al mismo tiempo y no tenga inconveniente en utilizar el lema “Motivos para creer”, lo que es apelar a la fe a pesar de su discurso antirreligioso. Además de que llevan cuatro años en el gobierno y no han dado un solo motivo para creer en ellos y tener en ellos confianza. Por eso apelan a la fe, no a la confianza porque no se la han ganado.
felicidades. han remontado.
viejo casale
Lunes por la mañana.
Pasado mañana miércoles. La semana va que vuela.
Noticia de interés para el trotamundos Sarapo.
"Blogger por fín permite programar entradas para su publicación, poniendo el día y la hora en que deben ser publicados."
El anónimo anterior era yo.
Cogno, esto salta sin avisar.
Joder Casale vaya lío con el autor.
Sabía que se caerían bien los dos.
ELOGIO DEL CALDO DE CEBOLLA
llegué al viernes sin poder tragar. Apenas sin voz.
Tomé lo de siempre con nulo éxito. Así que el viernes por la tarde opté por ir a ver a Enrique Blay, naturópata de la calle donde nací, en el chaflán de Zurradores con Zapatería de los niños. Blay tiene 92 años. La guerra truncó sus estudios. 3 años en campos de castigo y la necesidad de ganarse las habichuelas hicieron el resto. Se empleó como barbero hasta que se jubiló. En sus ratos libres estudiaba naturopatía. No es un curandero, ni un chamán. Es un tipo que sabe.
Le ha alargado la vida a todo aquel que ha confiado en él. Él mismo, con 92 años y una lucidez envidiable es su mejor marketing. Su pócima secreta, el plan de choque alrededor del cuál gira su dieta, es un caldo milagroso que lo mismo cura un resfriado que una infección de orina. Ahí va la receta: 1 kilo de cebollas, 4 manzanas, 5 zanahorias y una chucharada de llavoretes. Déjese hervir a fuego lento un par de horas. Después, en cada tazón, unas gotas de limón. Y zás. Curación inmediata. Ayer, que lo diga Catalino, yo era un hombre cuanto menos audible, que apenas tosía. Hoy, 4 tazones después, soy un hombre nuevo. Y esta vez sin hacer gárgaras de escarabujo.
viejo Casale
Ah, muy bonito, yo propongo una quedada masiva de TL, y ustedes se organizan por su cuenta microquedadas que son todo un éxito (Catalino-Casale). Muy bonito.
Por cierto, ¿dónde vive cat?
Aparte de Terreiro y yo ¿quién vive por Castilla-León o Madrid?
Es usted un provocador, Casale.
Cuando queden todos por parejas, avisen. Entonces ya podremos quedar todos y pasar un buen rato. Rancios.
CATALINO Y VILCHES
Durante toda la tarde estuve preguntándome a quien coño me recordaba Catalino. O por lo menos, donde había visto algún arquetipo de ficción cuyo molde pudiera ser nuestro querido Catalino.
El parecido no era físico. A fin de cuentas, Catalino es atemporal, uno de esos hombres que siempre tienen 40 años. Y cuya presencia física no pasa inadvertida.
Créanme, Catalino impone. Sobre todo a mi, que soy una señorita de novela. Por eso, sólo al llegar a casa conseguí deshacer el entuerto. Quiá, Vilches. Seguro que Vilches, el médico de "Hospital Central", está inspirado en él. Sólo así es posible dibujar un médico tan chulo (en el buen sentido de la palabra) y echao p'alante. Aún con matices siempre favorables a nuestro amigo, of course.
A Catalino le veo dispensando recetas y lo que no son recetas. Y todo con mucha mano izquierda pero sin cortarse ni un duro. O con la mano izquierda abierta. Sin más. Uno de esos médicos frontera, capaces de curar sin dejarse avasallar por la tropa.
Me hizo pensar en algo y es en la imposibilidad de sustituir a los catalinos que en el mundo hay. Ya no qedan hombres así. Lo que viene por detrás son mierdecillas, tipos blandengues y anodinos, carne de cañón para los malos. Catalino es de la estipe de los héroes de cómic. Un hombre en el alambre. Alguien que pudiendo atracar bancos prefiere dedicarse a curar enfermos. Es como "el solitario" pero al revés. Todos los focos deberían iluminar el día a día de estos héroes anónimos que explican con una sonrisa lo que para otros es el rato más amargo de toda una vida.
En momentos así, un trobador de la nada, dícese del muñeco Viejo Casale y el humilde ventrílocuo que le da voz cuál Moreno a su Monchito, no puede hacer otra cosa más que quitarse el sombrero y festejar que gracias a Tierralibertad haya podido conocer a uno de esos tipos cuya vida todavía está a la altura de sus palabras.
Mis respetos y mi afecto querido Catalino. Y no se me mosquee por la analogía con Vilches. Pero si no lo digo...reviento.
viejo Casale
¡Coño! Yo, como mierdecilla blandengue, reclamo mi oportunidad de conocer a Catalino. Pero de quedadas ni hablar.
Sarapo, ponga usted paz. ¿Mecanikong, a usted le apetecía la kedada?
Yo a las primeras negativas me desanimé, pero no hay motivo. Cuando llegue el buen tiempo y si no hay que depender que las fechas de Casale (que parece que sería el que más dificultades tendría) bastan 15 días para convocarla. Como TL está muy poblada no es necesario que quieran acudir todos. Bastaría que la mitad tuviera ganas de juntarse para formar un grupo enorme. Quizá excesivo. Mecanikong, ¿para cuando sus obligaciones como futura madre le impedirían asistir a algo así? Dejemos que pase el tiempo y esperemos que se pronuncie más gente sobre este asunto.
¡Caramba, Catalino! ¡Qué éxito tiene usted! No quiero ni pensar cuando se junte usted con tilde despistada.
Loia, no sea quejica que usted ya tuvo su microquedada con Sarapo.
No sé cómo serán esas quedadas masivas de las que habla, probablemente un fracaso a juzgar por las opiniones vertidas. Yo tuve la suerte de disfrutar de dos encuentros en los últimos 18 meses. El primero, a tres, en Compostela con Catalino y Simón. El segundo, en Cedeira, con Furtivo, Fernando Terreiro y la familia de éste.
Le puedo asegurar que Catalino es el personaje que se “ve” en el retrato que le ha hecho Casale, sin sombras ni desenfoques.
De Fernando poco se puede añadir a lo que reflejan sus comentarios en este blog. Son más de 190 centímetros de apabullante bonhomía.
Hombres de bien, llamar quedadas masivas a lo nuestro es una exageración.
Yo a finales de agosto me duplico.
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