6 de octubre de 2007

EL AMOR Y EL OTOÑO



Tal vez no sea el mejor trabajo de Murakami pero me divierte su ingenuidad, esa vindicación del amor párvulo y creciente. La historia de amor de tres japonesitos intentando romper la soledad de sus vidas. A Murakami le dio por compararlos con el viaje de la perrita Laika dando vueltas en la oscuridad encerrada en el Sputnik, mi amor:

“Recuerdo muy bien la primera vez que nos vimos, hablamos del Sputnik. Ella se refería a los escritores beatnik y yo los confundí con el Sputnik. Nos reímos y la tensión propia del primer encuentro desapareció. ¿Sabes qué significa Sputnik en ruso? Compañero de viaje. El otro día, buscando una palabra en el diccionario, lo encontré por casualidad. ¿Por qué pondrían los rusos un nombre tan raro a un satélite artificial? No era más que un infeliz trozo de metal que daba una vuelta tras otra, completamente solo, alrededor de la tierra…”

(Haruki Murakami, “Sputnik, mi amor”)


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Certifico la escasa repercusión de la película EN LA CIUDAD DE SYLVIA. Me dicen que para recomendar un paseo por Estrasburgo no hace falta hora y media. No sé si Guerín se lo habrá hecho con Pilar Pérez de Ayala que era a donde queríamos llegar.


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Dándose amor. Por Courtney Cox. Dirt. (Juanasecas, gentil hombre)




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El hombre que ama a las mujeres. Tino Pertierra (y Libertad)

14 comentarios:

Anónimo dijo...

En la ciudad de Silvia es una película interesantísima, al margen de que nos guste o no. Forma parte de ese tipo de cine (cercano por otra parte al videojuego, pero que da un paso más allá)en el que el espectador es forzado a enfrentarse consigo mismo, con el tiempo y con imágenes en estado puro, con muy pocos apoyos (apenas el de su belleza) para hacer de esa imágenes algo que conforte. Solo el espectador de manera individual puede dar valor a la película y el fracaso de su visionado es el fracaso del cineasta en su propósito radical pero también el del propio espectador. Yo he de reconocer que me siento a gusto en algunos de estos films, en otros no. Que disfrute con Apichatpong Weerasethakul y su Strange Object at Noon, o con las Histoires du Cinema de Godard, aunque con él Godard maoista me sumo en un profundo sueño. Pero Dreyer, Tarkovski o Kiarostami tienen esa capacidad de alrgar el ritmo de manera tan insólita de manera que entre nota y nota te da tiempo a enfrentarte contigo mismo como principal protagonista, con el placer o la incomodidad, con tus perspectivas y tus fracasos. Eso es el cine al fin y al cabo. Ah! y la novela.

Anónimo dijo...

Dirt es el tipo de serie que le gusta a la Conferencia Episcopal.

Loiayirga dijo...

El que quiera ver un trailer de "En la ciudad de Silvia" que
pincha aquí

Anónimo dijo...

Celebro la defensa de Terreiro sobre el cine de Guerín. Hoy me limitado a constatar las reseñas de un par de medios de comunicación.

Anónimo dijo...

El trailer que pone Loia lo dice todo.
Al menos cinco entidades públicas colaboran en la financiación del film.

Anónimo dijo...

Versos de otoño

Recoge ya en el seno
el campo su hermosura, el cielo aoja
con luz triste el ameno
verdor, y hoja a hoja
las cima de los árboles despoja.
Ya Febo inclina el paso
al resplandor egeo; ya del día
las horas corta escaso;
ya Eolo al mediodía
soplando espesas nubes nos envía;
ya el ave vengadora
del Íbico* navega los nublados
y con voz ronca llora,
y, el yugo al cuello atados,
los bueyes van rompiendo los sembrados.

El tiempo nos convida
a los estudios nobles, y la Fama,


* Perífrasis para designar la grulla. Unos salteadores dieron muerte al poeta Íbico (existió, ciertamente, un poeta así llamado: siglo VI a. C.), testigos las grullas, que, luego, graznaron en el teatro de Corintio, cuando allí estaban los asesinos, a quienes señalaron las aves (vengadoras, pues, del poeta), con lo que se vino a saber quiénes habían sido los homicidas.
La introducción de las grullas dentro de la descripción de la llegada del otoño remonta a Homero: “ … los teucros avanzaban chillando y gritando como aves -así profieren sus voces las grullas en el cielo, cuando, para huir del frío y de las lluvias torrenciales, vuelan gruñendo sobre la corriente del Océano … “ (Íliada, III, 3-5).

Anónimo dijo...

Coño, Catalino ¡qué bonito! y ¡qué antiguo!
Maravilloso.

Loiayirga dijo...

También a mí me gusta, Catalino

J. G. dijo...

Gracias por recomendar en su día el esnobismo de las golondrinas. Ha resultado genial su lectura.

Saludos y gracias.

Anónimo dijo...

Catalino, gran referencia.Insuperable.

Anónimo dijo...

Jesús: gracias a ti por seguir los consejos de esta tierra y por disfrutar con las golondrinas.

Anónimo dijo...

Ayer una paisana que rondaría los ochenta años comentaba la clasificación de los entrenamientos de Fórmula 1 y la -que pudo haber sido- sanción a Hamilton. Todo esto mientras pedía cuarto y mitad de pixín y unas andaricas en el mercado del Fontán (en Oviedo, por si a alguien le cabe la duda). Eso ye la alonsomanía, ¿o vas dicime que non?

Anónimo dijo...

El día 21 Alonso volverá a ser campeón. Hoy he visto lágrimas en los ojos de muchos asturianos al acabar la carrera de China.
Estu es yel no vamás.

Anónimo dijo...

Hablar de Fórmula 1 de fútbol o de cualquier otro deporte me parece una insolencia después del espectáculo que he podido disfrutar este fin de semana en la televisión francesa. Lo de hoy de Argentina ha sido soberbio, pero el Francia-Nueva Zelanda de ayer ha sido de los mayores espéctaculos deportivos que he presenciado en mi vida.