3 de mayo de 2008

CONTRA LA INTERPRETACIÓN


Dice el diccionario de la RAE que la Psicodinámica es el sistema psicológico que trata de explicar la conducta por motivaciones o impulsos. Esas explicaciones suelen conocerse en el slang como interpretaciones. O sea, tiros desde mas allá de la línea de 6, 25. Como si fuese una tercera vía de la causalidad, un ir tirando en la vida a falta de pruebas definitivas, el ejor mantídoto contra la interpretación, contra la especulación.
El caso Maddie se presta como pocos a las interpretaciones. Por especular, hasta las Policías inglesa y portuguesa lo han hecho y a conciencia. Ahora el policía Amaral, un héroe pessoano, se tira a la piscina. Su libro mas que aportar pruebas sobre el caso Maddie tal vez nos aclare con mayor certeza qué cosa pueda ser el complejo de inferioridad trocado en narcisismo. Un sentimiento antiimperialista de quién conoció un Portugal con colonias.
Porque lo más atractivo del caso Maddie es que transcurrido un año apenas si hay algunas pruebas inespecíficas de su muerte. Y que hay un hombre detenido. Y que nadie puede decir nada con mayor certeza.
Conscientes de la capacidad abrasiva del suceso el periodismo se refugia, sí, tras los flashes de los fotógrafos. Los serios columnistas hace tiempo que tiraron la toalla. Queda solo ante el peligro el periodista Espada, tentado muy seriamente por la oportunidad de la psicodinámica. Pero pienso que hoy pincha en hueso. No. No creo que el perfil mediático pueda decir nada sobre la culpabilidad de nadie. Poco pueden las miradas.
El caso Maddie incomoda porque interpela, sí, a las sociedades occidentales. A la omnipotencia de las sociedades occidentales en la búsqueda de la verdad en la vida cotidiana. Ni un solo paso se ha dado en la investigación mas allá de los escasos hallazgos iniciales. El procesado de pruebas hace tiempo que encalló sin resultados tangibles. Parece como si a los más prestigiosos equipos de criminalística del mundo no les quedase otro remedio que encomendarse a la épica. ¡Virgencita, virgencita! ¡Que el criminal nunca gane!.



CODA: La interpretación se halla en el núcleo de la doctrina y de la técnica freudianas. Se podría caracterizar al psicoanálisis por la interpretación, por la puesta en evidencia del sentido latente de un material.

(LAPLANCHE, PONTALIS: Diccionario de Psicoanálisis, 1996)

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente entrada, Sarapo.

Anónimo dijo...

Seguimos analizando: ayer miradas, hoy sonrisas. En todo conjunto de datos caóticos, resulta sencillo señalar fenómenos que nos parecen notables por una razón u otra, sin que necesariamente lo sean: ello nos da una verosímil interpretación para nuestros prejuicios. Sentimiento de inferioridad (portugués), soberbia (británica). Sonrisas de modelo que juzgamos desde nuestra concepción de padres españoles. Que Espada se meta en un vuelo de doce horas, lleno de británicos con su prole y, barra libre. Que luego nos cuente en qué queda su análisis de las sonrisas. Como si la memoria del pasado no fuera un instrumento de predicción.

m.a.

Abate Marchena dijo...

El caso de la inglesita desaparecida, es el entretenimiento de una sociedad ociosa que constantemente se mira el ombligo.

Y mientras tanto los "bárbaros" están a las puertas de las murallas.

Anónimo dijo...

Ha muerto D. Leopoldo Calvo Sotelo, nuestro presidente más breve y más discreto.

Anónimo dijo...

¡Hostias, Abate! No me acojones.¿Qué bárbaros? ¿Qué murallas?

Anónimo dijo...

¡Ah! pero Murat ¿sigue en la trena?
Yo sé que es el únco sospechoso formal pero no pensaba que siguiera entre rejas.

Anónimo dijo...

Mientras haya ambivalencia habrá drama, psicodinámica, interpretación. Hacia dónde gira la trama, cuál será su epílogo? Ciertos crímenes cumplen una fascinación muy burguesa, atroz en cierto modo, de remover la normalidad. De soliviantar ese límite arbitrario que nos imponemos de lo que puede suceder. Es un poco extraño pero siempre pretendemos por estos lares una realidad atea, estacionaria, aunque eternamente viva. La verdad, creo que Arcadi más que la psicodinámica de los actores y de su pérfido oportunismo en aras de un protagonismo incontinente, nos habla igual, aunque más retóricamente, de nuestra propia psicodinámica civilizada, como espectadores de una función que se desarrolla en el teatro de nuestra propia mente muy british tb. De nuestros propios heróes y villanos civilizados. Con su propio rollo exasperante (esto es mío) de una lógica sucinta, transparente. Y un motivo determinante, unívoco. Más allá de esa claridad nos instalamos en la sospecha. La fatalidad y lo extraordinario en el mundo occidental han de ser meridianas, predecibles, controlables. Es absurdo, pero este civilizado occidente sigue sintiendo culpa de la incertidumbre.

Abate Marchena dijo...

Precisamente la incertidumbre es lo que hace que el ser humano esté constantemente avanzando en el conocimiento de la realidad, y mientras más avanza más se aleja de ella.... provocándole una terrible angustia.

Quizás nunca debió abandonar la selva.

Anónimo dijo...

Ahora lo entiendo la J de querido J. Es de Juanjo.

Anónimo dijo...

-El análisis con un gran analista es una magnífica aventura de exploración del propio yo, pero ¿cuántos analistas son grandes de veras? ¿Te he contado que conocí un poco a Freud? Un gigante. Y sería apocalíptico hablar con tal gigante de uno mismo. No llegué a conocer a Adler, del cual se olvida todo el mundo, pero era sin duda otro gigante. Una vez fui a un seminario que impratió Jung en Zúrich, fue inolvidable. Pero conviene tener muy en cuenta que todos ellos eran hombres provistos de un sistema a conciencia. Freud, con su monumental obsesión por todo lo que se refería al sexo (actividad para la cual personalmente no halló mayor utilidad), era un ignorante casi absoluto en lo relativo a la naturaleza. Adler lo reducía todo prácticamente a la voluntad de poder; Jung, ciertamente el más humano y el más amable, seguramente el más grande de todos, era muy a su pesar descendiente de párrocos y de maestros, y era él mismo un superpárroco y un supermaestro. Todos ellos fueron hombres de carácter extraordinario, todos ellos idearon sistemas que han quedado marcados para siempre con el sello de su carácter... Davey, ¿te has parado a pensar alguna vez que esos tres hombres que fueron tan espléndidos en sus intentos por comprender a los demás primero tuvieron que comprenderse a sí mismos? Si hablaban, hablaban desde el conocimiento de sí mismos a que habían llegado. No acudieron con toda su confianza a la consulta de un médico para seguir el camino que éste indicara, por ser demasiado perezosos, por tener demasiado miedo a emprender por sí mismos el viaje interior. Todos ellos demostraron una osadía heroica. Y nunca convendría olvidar que hicieron el viaje mientras trabajaban como esclavos en las galeras de sus tareas cotidianas, considerando los problemas ajenos, manteniendo a sus familias, viviendo plenamente. Fueron héroes en un sentido en el que nunca podrá serlo, por ejemplo, un explorador del espacio, porque se internaron en lo desconocido absolutamente solos. ¿Fue su heroísmo tan sólo un medio de agavillar toda una cosecha de inválidos? ¿Por qué no vuelves a tu casa y te unces tu yugo y demuestras que también sabes ser un héroe?

-Yo no soy un héroe, Liesl.

-¿Y qué? No todo el mundo está llamado a ser el héroe triunfal de su propia y muy romántica historia. Y cuando conocemos a alguien así, es altamente probable que sea un monstruo fascinante, como mi querido Eisengrim. Pero sólo por no ser un egotista y un bocazas no tienes por qué quedarte con esa idea tan de moda que es la del antihéroe y la del alma enana. Eso es lo que podríamos considerar la sombra de la democracia: ha conseguida que sea muy loable, que sea cómodo, que sea lo correcto, terminar convertidos en alfeñiques espirituales y apoyarnos en todos los demás mequetrefes y recibir el aplauso de todos ellos en una espléndida apoteosis de la mediocridad, Son alfeñiques pensantes, desde luego; ya lo creo, piensan todo lo que puede pensar un alfeñique sin meterse en serios problemas. Pero todavía quedan héroes. El héroe moderno es el hombre que vence en su pugna interior

-Eres tan incómoda como un viejo amigo mío, que exigía el heroísmo espiritual de otra manera. “Dios esta aquí y Cristo es ahora”, decía, y acto seguido te pedía que vivieras como si fuera verdad.

-Es que es verdad. Pero también es verdad decir que "Odín está aquí y Loki es ahora”. El mundo heroico está a nuestro alrededor, a la espera de que lo descubramos.

-Pero ahora nadie vive así.

- ¿Y quién lo dice? Hay algunos que sí viven así. Atrévete a ser el héroe de tu propia épica. Si otros no se atreven, ¿tienes tú la culpa? Una de las grandes estupideces de nuestro tiempo es esa creencia en un Destino nivelador, en una especie de democracia de lo sobrenatural.

Mantícora
Robertson Davies

Anónimo dijo...

Un poco de opio.

2-1: ya falta menos para ver a Messi en El Molinón.

Anónimo dijo...

Anteayer tuve insomnio, y como las desgracias nunca vienen solas me chupé El Laguero hasta que el árbitro pitó el final.
Conclusiones:

- Es mejor que el Madrid pierda en Osasuna: sale muy caro llevar la Cibeles con los andamios correspondientes hasta Osasuna (cae para la parte de Pamplona) y además así le dan una alegría al equipo de Osasuna que este año está siendo muy castigado por los árbitros (le sacan tarjeta roja por tirar al suelo el palo del chupachups).

- Lo de Guardiola como entrenador del Barca (ahora mismo no encuentro la cedilla en el tecladillo) no lo veo: para ser entrenador hay que saber tomar decisiones y este chico no estuvo precisamente acertado cuando dejó el Barca para irse a Italia no recuerdo a qué.

- Sigue de moda la expresión "a nivel de" y pierde enteros "la climatología es adversa".

- Existen otros deportes además del fútbol, a saber:

- El baloncesto que se juega mucho en U.S.A. aunque allí es más un espectáculo que un deporte, ¿o eso era el Pressing Catch?

- Subir ochomiles, sea lo que sea eso hay personas que lo hacen ¡incluso mujeres!

- El balonmano, que es una secuela del fútbol: uno inventó el fútbol y, como tuvo éxito, vino otro e inventó el balonmano que es jugar al fútbol con la mano (como su propio nombre indica), entonces vino otro e inventó el balonmano pero en el agua y le llamó waterpolo (lo de polo ya no sé a qué viene a cuento) y así fue degradándose la cosa. El caso es que el balonmano no tiene éxito en España (fuera ya ni idea) porque gana un equipo de Ciudad Real que es una ciudad (como su propio...) que solo sale en el telediario cuando su equipo de balonmano gana la Liga. Ahora este equipo va a jugar la Champions, ¡y yo que creía que ya entendía lo de la Champions, la Uefa, la Copa y hasta la Recopa!
El balonmano tuvo su momento de gloria cuando un jugador se casó con una infanta (o al revés, no me acuerdo muy bien) pero el hombre parece que no destaca mucho, reconozcamos que es difícil sobresalir en una familia donde todos son tan altos.

Pretendía hablar un poco de fútbol por cambiar de tema pero creo que se me ha ido la mano.

Anónimo dijo...

sarapo dijo...
Cata, ¿dónde sale lo de Nadal?

Calle, por Dios, que me he liado. No. Mal.
Imagen obtenida del libro Valencia C.F. 75 años de historia, de Alfonso Gil y Luis Furió.

Anónimo dijo...

Ana, abra usted un blog