22 de abril de 2008

HEROES ANONIMOS: OTTAVIO BOTTECHIA











Hizo falta que Albert London informase sobre el caso para que se aclarase de manera convincente la extraña muerte del ciclista italiano Ottavio Bottecchia. Albert London es uno de los padres del periodismo europeo desde que publicó su imponente reportaje EL CAMINO A BUENOS AIRES, sobre el pujante negocio de la prostitución de inmigrantes europeas en la boyante Argentina de principios del siglo XX.
El relato de London es tan apabullante como la propia vida de Bottecchia.
Lo rescato ahora del baúl de los recuerdos. Merece la pena.






La mirada de Ottavio


Carlos Lozano Ginel



OTTAVIO BOTTECCHIA nació a finales del siglo XIX en un pequeño pueblo de la región italiana de Frioui. De familia humilde y casi analfabeto empezó a trabajar de albañil hasta que aprendió a montar en bicicleta en la Primera Guerra Mundial, cuando fue destinado a la compañía de los Bersaglieri.

Fue uno de los mejores ciclistas de su época. Ganó el Tour de Francia en 1924 y repitió victoria al año siguiente. Todo apuntaba a que igualaría la mítica marca de Philipe Thys cuando su carrera quedó truncada. Falleció el 15 de junio de 1927. Todavía hoy, como en los casos de Potier, Pelissier, Ocaña o Pantani, vencedores igualmente del Tour de Francia, la causa de su muerte continúa siendo una incógnita.

Albert London, periodista y amigo personal del ciclista, arrojó un rayo de luz al misterio en la crónica que escribió para el diario Le petit parisien el día 15 de septiembre de 1947. La tituló LA MIRADA DE OTTAVIO. He aquí un extracto de la misma:

Nunca me creí la versión oficial. No debían haber cerrado el caso de aquella manera. Las conclusiones llegaron a principios de julio. "Muerte accidental. Ottavio Bottecchia, durante un entrenamiento, sufrió una insolación que le hizo perder el control de su bicicleta hasta caer, recibiendo un fuerte golpe en la cabeza que le produjo un traumatismo craneal de consecuencias funestas".

Qué estupidez. Nadie que le hubiera visto escalar las peladas cuestas del Peyresoude con cuarenta grados y sin una sombra, podía creerse semejante patraña. Y yo le vi. Sobre la mesa de mi despacho, en la redacción, aún está la foto de su victoria en Lunchon en el Tour del 24. Yo a su lado, con algunos colegas y seguidores. El pequeño y bravo ciclista mostrando orgulloso el ramo de flores, con amplia sonrisa, casi una mueca, y con un brillo de felicidad en sus ojos.

Aquel año arrasó. "Ottavio Bottecchia entra victorioso en el Parque de los Príncipes, siendo el primer ciclista de la historia en llevar enfundado el maillot amarillo desde la primera etapa".

Y también estaba allí un año después siguiendo la carrera junto a él, cuando aquel maldito bretón se le escapó a su dueño y fue a enredarse en su rueda trasera. Bajé del coche y le ayudé a levantarse. Cogió la bicicleta y subió a ella lleno de magulladuras, con la pierna ensangrentada y el rostro desencajado. Y siguió pedaleando. Sí señores. Siguió y siguió pedaleando. Aquel día perdió más de quince minutos, pero Ottavio sólo sabía mirar hacia adelante. Y consiguió el Tour. Su segundo Tour.

Aquel asunto del perro me proporcionó su amistad que me brindó siempre sin pedir nada a cambio. Compartí con él penas y alegrías, mesa y burdel. Y palabra.

"Ottavio, esa boca terminará perdiéndote. Deja en paz la política. Dedícate sólo a la bicicleta". Le dije un día en el café de La Place. Y él, sin dejar de recorrer con la vista el cuerpo de la camarera que le servía la copa de pastis, escudriñando su escote, cada poro de su piel, con aquella mirada suya, las cejas en alto como queriendo agrandar el brillo de sus ojillos negros llenos de vida, me contestó con picardía: "y a ellas, Albert, y a ellas".

Muy pocos, yo entre ellos, defendimos la tesis del asesinato. Era vox pópuli su oposición al régimen de Mussolini que le había obligado a abandonar su amada Italia. Estaba amenazado. Y de muerte.

La bicicleta estaba a más de doce metros de su cadáver. Intacta. Ni un sólo golpe. Sólo la cabeza de Ottavio estaba rota. Era imposible que se hubiese caído. Entrenaba habitualmente por aquella carretera que conocía perfectamente. El tramo era recto, flanqueado de viñedos a ambos lados. Ninguna curva, ni pendiente, ni bache. No, no cayó. Demasiado miedo de las autoridades. La justicia gala no podía admitir el asesinato. Las sospechas hubieran recaído sobre los Camicie Nere. Y eso, para las relaciones políticas entre Francia e Italia, en primavera de 1927, no era conveniente.

Han pasado veinte años desde su trágica muerte. Hace unas semanas que se reabrió el affaire Bottecchia. Todo el mundo sabe ya la identidad de su asesino. Lo reveló el párroco de su localidad poco después del entierro del criminal, cuando poco importaba ya violar el secreto de confesión. Se presentó en la gendarmería y le contó al oficial de guardia que al darle la extremaunción le había confesado el asesinato de un ciclista, veinte años atrás, al sorprenderle robando un racimo de su viña. No hubo pelea ni forcejeo. Se acercó a Ottavio y sin mediar palabra, le quebró la base del cráneo con el bastón. El gran campeón, murió por un mísero racimo de uvas. Ahora, definitivamente, el caso está cerrado.

He vuelto al lugar. He preferido hacerlo solo. Hace unos días esto era un hervidero de periodistas. Ya es tiempo de recogida y el sitio verano ha sido benévolo. Será una buena añada. Examino de nuevo el sitio exacto en que cayó mi amigo. Trato de imaginar qué le hizo detenerse en el camino, qué le hizo pararse allí. Me parece verle tendido. La cabeza quebrada, la sonrisa rota y la mirada ya sin vida. Y contemplo la uva en plena madurez. Uva tinta, rojo sangre. Y entonces caigo en la cuenta. Algo no cuadra en el escenario. Ottavio murió en el mes de junio.

De entre las cepas sale alguien que se acerca a mí. Es un joven, rondando la veintena, no muy alto pero fornido. "Por favor, déjenos en paz. Basta ya de hacernos preguntas", me dice con una súplica en los ojos. Y al hacerlo me fijo en ellos. Pequeños, negros, vivaces. Y las cejas apuntando al cielo. La misma mirada. Y recuerdo aquellas palabras: "y a ellas, Albert, y a ellas".

"Sólo una pregunta, joven, ¿en qué mes madura la uva?"



© Asociación Literaria y Cultural Café Compás de Valladolid, 2004

39 comentarios:

Juanjo Jambrina dijo...

Casale, una historia real y mínima.

Anónimo dijo...

WC, ¿qué se dice en el Bartorino de Voro, ese hombre?

Anónimo dijo...

La uva Moravia era por la que yo me bajaba de la bici; se distinguía fácil de las otras cepas por tener los pámpanos de un verde más claro. Crujidera, Brujidera, Trujidera: la de nombres que aprende uno con internet ahora que creo que no la volveré a probar.
Maduran al final del verano, seguro

Anónimo dijo...

Voro es sensato y tiene sentido común. Buen tipo.

vCasale

Anónimo dijo...

No me imagino a Indurain de la misma guisa.

Protactínio dijo...

Hermosos la historia y el relato.

Por aquí se dice: "Por San Joaquín y Santa Ana, pintan las uvas; para la Virgen de Agosto, ya están maduras".

(Las tintas, claro. Las blancas, dos semanas después.)

Anónimo dijo...

Pues el labriego que me asesinó enfermo de celos lo hizo en Junio, con la uva verde e incomible

Anónimo dijo...

En El País se columpian:

Un estudio relaciona la alimentación de la madre con el sexo del bebé

[...] El estudio muestra una relación clara entre la dieta con alimentos con muchas calorías en la fase final del embarazo y tener un hijo varón. [...]

Yo pensaba que lo del sexo del bebé era genético. Este cromosoma Y es de un juguetón... o de un comellón...

(Mecanikong, no canten victoria y póngase a engullir calorías.)

Anónimo dijo...

No se hable más. Hoy merienda triple pasando alegremente de las recomendaciones de la matrona y de la pirámide alimenticia. Viva el chocolate.

Anónimo dijo...

Sarapo, esta historia que nos traes hoy ya salió en este o en otro blog con anterioridad ¿Lo recuerdas? No lo localizo.

Bueno amigos... ¡Hoy gana el Barça!

Anónimo dijo...

Y El País corrige:

[...] El estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, muestra una relación clara entre la dieta con los alimentos con muchas calorías antes y durante el momento de la concepción y tener un hijo varón.[...]

FE DE ERRORES

Anteriormente se había publicado que la dieta de la madre durante el embarazo influía en el sexo del niño. El estudio hace referencia a la dieta antes de la concepción.

Anónimo dijo...

¿Quién ha cambiado el tipo de letra?

Anónimo dijo...

Animadillo está esto...

Anónimo dijo...

El País hoy es que se sale:

La vida de Jesús, según el director de 'Instinto Básico'.

Paul Verhoeven presenta una biografía de Cristo en la que sostiene que el mesías es fruto de la violación de María por un soldado romano.

[...] Además, no es nada descabellado pensar que si el libro tiene buena acogida entre el público dará el salto al cine de la mano del propio Verhoeven...

Paul, por nosotros que no quede...

Juanjo Jambrina dijo...

Ana, se ve que fuiste austera y morigerada en las comidas de los embarazos.

Juanjo Jambrina dijo...

¿Qué les parece el tipo de letra?

Por cambiar y ya que no me atrevo a cosas mayores...

Juanjo Jambrina dijo...

Casale, Albelda titular el domingo.

Ya se habla de la dupla Albelda-Baraja como remedio a todos los males. Pero si Baraja está fundido hace dos años...

Juanjo Jambrina dijo...

Lo de Verhoeven tiene un interés estratégico mas que testimonial.

lafoca dijo...

Formalmente el blog está bastante más guapo ¿Los rezos de una atea se escucharán en el cielo? Diosecito, diosecito, si tuvieras a bien concedernos que Albelda y Baraja y Villa jugaran el año próximo contra el Hércules y el Levante...

Anónimo dijo...

Hay cosas en el ciclismo que no han cambiado. Sin embargo, otras...

Chema: el Barça bien, pero podían estar jugando 24 horas, sin marcar.

m.a.

Juanjo Jambrina dijo...

Gracias por tu opinión, Foca, querida.

Me pregunto qué tal el ciudadano vallisoletano en el Terreiro do Paso ( es que no sé poner la cedilla)

Juanjo Jambrina dijo...

M. A ¿eres Cipollinista?

Es una opción. Mientras no tifes por
Arturas Kasputis...

Anónimo dijo...

Veo que mis pregunta a Sarapo queda sin respuesta, será que no me lee.
Sí, no hemos ganado. Tranquilos, lo haremos en el teatro de los sueños.

Juanjo Jambrina dijo...

Westerman, ya lo digo en el prefacio. Rescaté el relato del baúl de los recuerdos. Yo creo que lo mandé a todo por mail en el año 2004 en la era antes de los blogs. En estos dos meses que vienen y que ando sin tiempo colgaré algunos relatos personales de mi época shairo, cuando todo se hacía a golpe de mail y listas de distribución.

Juanjo Jambrina dijo...

Westerman, le leo, le aprecio y le respeto aunque no comparta muchas de sus opinones.


Buenas noches, Babilonia.

Juanjo Jambrina dijo...

Se me olvidaba.

Para celebrar O día do book: La furia y el silencio. Asturias, primavera de 1962.


Por el gran Jorge M Reverte.

Anónimo dijo...

Ya no recuerdo si es ciencia o leyenda. Si el coito es el día de la ovulación sale un chico y cuanto más se aleje de ella (ese momento de cambio de temperatura basal de la fémina) sale chica. La explicación era que el espermatozoide Y es rápido y muere pronto y el espermatozoide X es lento y dura más. Lo juro por of the Royal en Proceedings, Ana.

Anónimo dijo...

El cromosoma X tiene mayor peso molecular q el Y, por eso generalmente suele ser más rápido el espermatozoide q aporta Y (pero se me escapa que por eso mueran antes).Es la explicación de que nazcan ligeramente más niños que niñas, aunque con los años se equilibre la razón entre mujeres y hombres.

De mis tiempos estudiando bioquímica, siempre me hizo gracia la anécdota.

Anónimo dijo...

Para celebrar el Día'l Llibru: "Kika Superbruja detective" y "¿Dónde está Wally ahora?".

Nintendo se proclama el inventor del "brain training" pero Wally tiene tela...

Anónimo dijo...

Lo que me llamó la atención de la noticia de El País es que era una barbaridad pero muchas personas se lo podían haber creído. ¿Cómo pudo ocurrir el error? ¿Una mala traducción?

Y gracias por las aclaraciones.

(Pensaba comentar algo sobre embarazos y demás pero lo dejaré para cuando Sarapo inaugure el Canal Mujer.)

Anónimo dijo...

Ana, una vez nos habló de cremas faciales y creo que ya cansó.

Es broma, ¿eh?

Anónimo dijo...

Meca, lo de las cremas faciales y los tintes de pelo (eso es realmente lo mío) lo dejo para otros blogs donde firmo como Ana Mari.

Anónimo dijo...

Se rompe España. Curas en los hospitales. La SER, la tendenciosa Cadena SER que luego se inhibe en casos de integrismo islamista donde la dignidad de la mujer se arrastra por la alfombra de la jaima. Me viene el vómito y la náusea.

Anónimo dijo...

Los libros de Kika Superbruja están bien. Pero mejores son los de Jerónimo Stilton.

Besos anamari.
Pronto nos vemos.

devisita

Anónimo dijo...

La mortalidad infantil mundial alcanza mínimos históricos
Las muertes de niños menores de 5 años se han reducido a 9,7 millones por año
La tasa de 2006 representa un descenso del 23% desde 1990
Los datos proceden de una encuesta de UNICEF realizada en 50 países entre 2005 y 2006

Loiayirga dijo...

¡Cuantas chicas! Voy a tener que venir más por aquí.

Loiayirga dijo...

¿Recuerdan cómo eramos hace unos meses? ¿Recuerdan a Loia desatado y escribiendo hasta aburrir?

Nosotros los de entonces ya no somos los mimos.

Loiayirga dijo...

Snif

Loiayirga dijo...

En algo sigo siendo el mismo. Escribo atropellado y con errores. Como entonces.

Quise decir "los mismos"