Muy a menudo me recuerda el doctor José María Ledo que todo columnista de LA NUEVA ESPAÑA que se precie debe escribir con cierta frecuencia sobre aquellos temas que más interesen a los avilesinos. Confieso que un servidor, que no se siente de ningún lugar, tiene un fervor decaído por los localismos. Y además en esta misma página suelo acompañar a excelentes periodistas como Alberto del Río o como Luis M. Alonso que son la crónica viva y vibrante de Avilés. Pero por una vez le haré caso al médico. Porque la noticia que daba cuenta de la erradicación del chabolismo en Avilés tras veinte años de esfuerzos institucionales no ha dejado de bullirme en la cabeza desde que leí las crónicas sobre el tema.
Parece por lo que cuentan que a mediados los años ochenta había en Avilés cerca de quinientas personas viviendo en poblados chabolistas. Infraviviendas, según el eufemismo que saltó al periódico. Y con los años se añadieron bastantes más. En torno a unas mil personas se habrán beneficiado del esfuerzo que ha supuesto este exitoso plan de acceso a una vivienda normalizada fruto, en gran parte, del consenso alcanzado en el año 2000 entre todas las fuerzas políticas municipales. El 17 de diciembre pasado, con el derribo de los edificios de la Ciudad Promocional de Valliniello, se ponía punto y final a casi veinte años de lucha contra la miseria y la exclusión social. Esta es una de las grandes lagunas del pensamiento liberal: la rapidez con la que olvida que hay seres humanos que viven a la intemperie y a los que habrá que proteger de alguna forma. También es uno de los grandes fraudes del ejercicio socialdemócrata del poder que, pese a ser consciente de la situación, ha tolerado estas chabolas de la vergüenza durante tanto tiempo en pie.
La noticia se agiganta porque la mayoría de los realojados en nuevas viviendas son gitanos. Gitanos, sí. Gitanos entre los que hay personas muy difíciles de tratar, algo que comparten con los payos. Pero sí. Hay que decirlo por evitar las estupideces del pensamiento correcto que sólo se acuerda de los gitanos cuando cantan o bailan o cuando son víctimas de algún asunto turbio. Como si la normalidad, buena o mala, no pudiese ir con ellos. «Cibó per mangue, cayico per tue», dijeron el otro día al dar las gracias. Que «hoy por ti y mañana por mí», vamos.
Hablar sobre la vida de los más pobres me ha causado siempre un extraño pudor que nunca había logrado explicarme hasta que supe de las reflexiones de James Agee, el hombre que más prudentemente ha escrito sobre los desfavorecidos. Agee consideraba obsceno e incluso aterrador hurgar en la vida de los seres humanos más indefensos con el pretexto del periodismo, de la humanidad o de cierta osadía social. Toda seriedad le parecía poca. Y tenía razón. Ahí está para mostrarlo su laborioso y extenuante trabajo sobre las condiciones de vida de los campesinos de Alabama en 1936. Así que guardaré silencio.
Pero yo quería recordar que en esta vida hay personas que nunca quieren saber de nada. Pero que también hay gente que pregunta y se interesa por las cosas. Y que es bueno que entre los representantes públicos de los ciudadanos haya muchas personas de las que quieren saber lo que pasa allí donde viven y que no se inhiban a la hora de resolver los problemas de los ciudadanos a los que representan. Sobre todo si tienen que ver con algo tan básico como el acceso a una vivienda digna. Y que valoren la importancia del consenso a la hora de afrontar la solución de problemas que difícilmente se agotarán en un par de mandatos electorales. A la vista están los resultados.
71 comentarios:
EGUNÓN.
Vale, si. Es la página de las esquelas de El Norte de Castilla. pero bajen para abajo. Miren el nombre que hace el número 21 o 22 de los finados. Si han conocido a alguien con un nombre más increíble (y la palabra es exactamente esa: increíble), me lo dicen
H. M. son mis iniciales
Felicidades Chema, me supongo que cumpleaños. ¿36? Pocos en todo caso.
cumple años
Muchas felicidades Chemari. Que cumplas muchos más y debates veas. Creo que son ya 37.
punto y aparte
punto y seguido
punto final
¿egunoff?
Sobre el nombre: eran otros tiempos.
Desde luego es un avance la erradicación del chabolismo, y más avance es que sea verdad y no un eslogan. Al menos en Avilés quedan muy pocas chabolas.
Pero hay que aspirar a más.
En Los Campos (barrio donde trabajo ahora) existe una calle que lleva el nombre de un histórico dirigente comunista (Horacio Fernández Inguanzo)donde construyeron hace unos 10 años unas viviendas de protección oficial sin ascensor. Terrible. En 1998 todo edificio de más de 3 plantas debería tener ascensor. Digo yo. Si Horacio levantara la cabeza...
Bravo, Sarapo, porque ha escrito usted un artículo político sin necesidad de recurrir al “ruido” del mensaje de los políticos. Mucho mejor así, que el único ruido sea el de la música. Cómo siga usted por este camino nos va a privar del placer de criticarle.
debiera
Felicidades Chema.
H.M: Las caras de sorpresa que vio ese hombre.
Este curso tengo un alumno que se llama Lenin Hernán, tampoco está mal esta mezcla de comunista y conquistador.
Y volviendo a Valladolid. Un compañero de instituto, se llamaba: Juan Tenorio.
Si es que, hay algunos padres!!!
Loia dijo ayer…
Si realmente hubiera libertad de pensamiento y expresión en España…
Coño, Loia, libertad de pensamiento la hay hasta en Cuba y en Irán. Por fortuna, hasta ahora, es lo único que se escapa a los controles.
Bien Sarapo.
Lo realmente impresionante del nombre H. M. es la capacidad de nombrar al hijo como verdugo y como víctima.
Yo prefiero llamarme José María, ser médico y cumplir no sé cuantos.
Felicidades Chema.
Cada viernes mejor sarapo.
Solbes vence al fichaje estrella de Rajoy
El vicepresidente económico gana a Pizarro el primer gran debate televisado ante las elecciones del 9-M - Solbes se impuso en los tres bloques del cara a cara
EL PAÍS - Madrid - 22/02/2008
Los socialistas hicieron la ola para recibir a Pedro Solbes en el mitin de arranque de campaña de ayer en Madrid. El vicepresidente venía desde los estudios de Antena 3, donde había mantenido con Manuel Pizarro el primer gran debate televisado ante las elecciones el 9 de marzo. El cara a cara entre los números dos de Zapatero y Rajoy se había saldado con una victoria clara de Solbes, según un sondeo realizado por la propia cadena de televisión.
Una oportunidad perdida para Pizarro
Pizarro: "Ahorraríamos si no pagáramos a terroristas" | Solbes: "Usted quiere privatizar las pensiones"
El PP recorta distancias y se sitúa punto y medio por detrás del PSOE
El debate fue tranquilo, casi aburrido, salvo durante unos minutos de tensión. Pizarro insistió en que España está en crisis, mientras que Solbes reconoció la existencia de problemas, para los que usó el calificativo de turbulencias. Matías Prats actuó como moderador con una pequeña introducción tras la cual pasó casi completamente inadvertido.
El vicepresidente fue el vencedor para un 47,4% de los encuestados telefónicamente por TNS Demoscopia para la cadena de televisión. Un 37,1% dio la victoria a Pizarro y el 15,5% consideraba que no había ganado ninguno de los dos. Los socialistas estaban anoche encantados. Pizarro es el fichaje estrella de Rajoy para las elecciones tras el enfrentamiento entre esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón que ha dejado al alcalde de Madrid fuera de las listas.
El PP, no obstante, se apresuró a enviar una nota de prensa con el titular "Pizarro gana el debate ante un Solbes sin ideas ni proyectos". La nota contrastaba con la enviada no por el PSOE, sino por Antena 3 y Onda Cero, que habían retransmitido el debate y realizado una encuesta: "Pedro Solbes, vencedor del cara a cara celebrado en Antena 3". Esta cadena de televisión es una de las dos en las que el PP deseaba que se celebrasen los debates entre Rajoy y Zapatero. Como Onda Cero, está controlada por el grupo Planeta, editor también del diario La Razón.
La discusión se estructuró en tres bloques de 20 minutos y, según el sondeo, Solbes venció a Pizarro en los tres: macroeconomía, economía doméstica y propuestas de futuro.
La encuesta dice que el número dos de Zapatero obtuvo la ventaja más amplia en el apartado de economía doméstica, que vivió los momentos más tensos del debate, alejados por otra parte de la discusión sobre el bolsillo de los ciudadanos. Cuando Solbes invitó a Pizarro a decir qué gastos reducirá el PP por la pérdida de ingresos de su reforma fiscal, Pizarro le expuso cuatro: suprimir el Ministerio de la Vivienda, quitar la Oficina Económica de Moncloa, eliminar gastos como el piso del ministro Bermejo y "no pagar a terroristas, ilegalizando la mitad de ANV que no ilegalizó la vez anterior". Solbes le acusó de hacer demagogia y contraatacó con unas declaraciones de Pizarro de 1994 en las que abogaba por el modelo de pensiones chileno, "el que aprobó Pinochet". Pizarro negó la veracidad de la cita pese a que Solbes le mostró el periódico que la recogía.
Antes, el vicepresidente había destacado los logros de la legislatura, mientras su rival dibujaba un panorama de crisis con las cifras de los últimos meses y ponía el acento en la pérdida de confianza.
EL PERIÓDICO DE ARCADI SE OLVIDADE QUIÉN CONSIDERARON LOS ESPECTADORES QUE GANÓ EL DEBATE
Cerca de millones de espectadores siguieron el 'duelo' entre Solbes y PizarroAdemásVídeo de otros momentos: | II | III | 'Solbes ganó de calle'
Transcripción íntegra | ¿Quién ha ganado? | Debate
El debate entre Pedro Solbes y Manuel Pizarro emitido anoche en Antena 3 registró un 24,4% de cuota de pantalla y 4.784.000 espectadores de audiencia media, según datos de Sofres facilitados por Barlovento Comunicación.
El debate, moderado por Matías Prats, fue visto por más de 12.000.000 de ciudadanos, lo que supone que el 29% de la población televisiva sintonizó al menos un minuto con el programa.
El minuto más visto del debate se produjo a las 22.39 horas, con 6.250.000 espectadores y 31,3% de cuota, coincidiendo con un momento de la intervención de Solbes que hablaba sobre la estimación del crecimiento de la economía.
El programa fue líder en su franja de emisión, en el total de individuos y, por targets, en hombres, en mayores de 45 años, en clases altas y medias altas y en las regiones de Asturias, Castilla-La Mancha, Galicia, Madrid, Murcia, Resto y Valencia.
Por otra parte, la entrevista realizada por Pedro Piqueras a José Luis Rodríguez Zapatero en Telecinco registró una audiencia media de 3.245.000 espectadores y un 20,3% de cuota de pantalla, superando el dato del pasado lunes, cuando la entrevista a Mariano Rajoy, incluida en el informativo de las 21.00 horas, congregó a 3.069.000 espectadores, con una cuota del 18,5%.
Gracias amigos, pero Massiel, la Pantoja y yo cumplimos años el 2 de Agosto.
Loia dijo:
"Si realmente hubiera libertad de pensamiento y expresión en España... los anónimos podrian expresar su opinión con su nick".
En las próximas elecciones si no llevas el DNI puedes mostrar una copia del blog de Sarapo donde aparezca tu nick.
Por fin han hecho caso sa Sarapo y ella lo agradece
Fernández De la Vega: 'No soy homosexual; si lo fuera, lo diría'ELMUNDO.ES | MAGAZINE
María Teresa Fernández de la Vega se sincera este domingo con la periodista Mercedes Ibaibarriaga en una entrevista en exclusiva para el 'Magazine' de EL MUNDO, donde el objetivo era no hablar de política. Durante una jornada de 15 horas que comenzó en su casa —de 95 metros cuadrados—, la vicepresidenta mostró su lado más íntimo y no eludió la pregunta que ha estado presente en los corrillos durante los últimos cuatro años: ¿Usted es lesbiana?
— Hombre, ¡por fin me lo preguntan! [(exclama De la Vega)]. Pues mira no. Es un rumor sobre mí que se han inventado para hacer daño con algo que, oye, respeto absolutamente. No tengo ninguna homofobia, ¡pero no soy homosexual! Si lo fuera, no tendría ningún problema en decirlo. ¡Pero es que no lo soy!
— ¿Y lo suyo con una famosa presentadora de deportes de Televisión?
— ¡Y dale con eso! ¡Pero si no la conozco, que no nos hemos visto en la vida! ¡Y me casan con ella! Me han casado con muchas, eh, cuidado. Pero sobre todo con ella (dice blandiendo un kiwi trinchado). Me entero por los periódicos o Internet. Me casaron con una médico, que tampoco conozco del Hospital Gregorio Marañón, con una amiga mía de Palma... Eso es impresentable. Palma, un sitio pequeño, ¡y sacaron su nombre! Me parece disparatado y discriminatorio.
Vicepresidenta, ministra de la Presidencia y Portavoz del Gobierno, de la Vega se considera una mujer valiente, pero sensible. Tiene miedo a la enfermedad y a las tormentas, y cuando le preguntan en qué se considera un as contesta: "Uf, en nada, en nada". "Me castigo mucho, soy muy autocrítica. Creo que nunca es bastante".
Educada por sus progenitores en la cultura del esfuerzo, asegura que aunque su madre siempre le saliera con lo de: "Te tenías que haber casado", le produce una enorme felicidad "estar sola en mi sofá, tranquila con un poquito de música, sin oír a nadie, sin que suenen los teléfonos!
Lea la entrevista completa este domingo en el suplemento Magazine de EL MUNDO.
Chema querido, los mismos que un servidor. Estoy seguro que mejor llevados. Felicidades.
Respecto a la edición no concuerdo, Sarapo. Los submundos no son tales. "Se puede renacer sólo tras la humillación". Solo...
25 comentarios y ninguno de Loia. ¿milagro?
Excelente acogida de la columna. Creo que llevar a DocChema al lado es garantía de éxito en la Villa del Adelantado.
La foto del post es del barrio de Villalegre hacia el año 1986. Solo falta El Lute en el 1430.
Villalegre fue el mayor poblado chabolista de los ocho o diez que coexistieron en Avilés.
cuchillo sin filo
Los últimos españoles
Francisco Correal
RECIBÍ la invitación del último libro de Hugh Thomas, Beaumarchais en Sevilla. El investigador que se españolizó cuando una Semana Santa se alojó en el hotel Inglaterra. Y que años después, buscando información para un monumental estudio sobre la trata de esclavos, encontró entre los legajos del Archivo de Indias a un Hugo Tomás que era el capitán de un carguero de tan oprobiosa carga.
Estos ingleses son los últimos españoles. Les fascina tanto este país que si algún día hubiera un riesgo serio de quiebra, se alinearían en escuadra de gurkas para evitar el estropicio. No sé si en la Arcadia de Zapatero, cuando todos los españoles hablemos inglés, seguirá despertando tanto interés entre los hispanistas. Nunca hubo viaje de vuelta. No hay inglesistas. Allí sólo mandamos enfermeras y futbolistas. Amén de viajes relámpago para conseguir bagatelas en Harrod's. A falta de españolistas, nos salvan los hispanistas. En este tiempo en que el gentilicio recoge desdenes endógenos en el aquelarre del despiece, en ese carnaval del nacionalismo en el que lo antiguo se disfraza de moderno -llamémosle tribu sin ambages-, el egoísmo de solidaridad y la pobreza mental de reivindicación, quedan un puñado de ingleses que en su Armada Vencible de letras siguen conjugando la fascinación por quien les llamó pérfida Albión. ¡Qué hallazgo!
John H. Elliott le dedicó media vida al conde-duque de Olivares. Su síndrome de Stendhal, para desgracia de su mujer, nació en una visita estudiantil al museo del Prado, en la contemplación extasiada del retrato ecuestre de valido firmado por Velázquez. A Julian Pitt-Rivers le llamaban don Julián en Grazalema. Llegó a España con una recomendación de Gerard Brenan -don Geraldo para los alpujarreños que nunca estuvieron en Bloomsbury-, con una credencial del Manchester Chronicle y firmó el primer estudio antropológico de un municipio andaluz. Le cambió el nombre, Alcalá de la Sierra, para burlar a los censores. Había sido preceptor del príncipe de Iraq y me lo presentó una mañana de primavera José María Pérez Orozco. Como otros hispanistas, lo tomaron por espía.
A Raymond Carr el flechazo le llegó en su luna de miel en Torremolinos, que entonces era un modesto pueblo de pescadores. Herodoto de la España pendular, siempre escindida, siempre cainita, vivió la paradoja de votar laborista y lamentar la prohibición de la caza del zorro. Una contradicción muy goyesca. El primer libro que Ian Gibson publicó sobre García Lorca lo leí en una imaginaria de la mili. Me abrazó una noche cuando le dije que acababa de terminar el Ulises de Joyce, con ese remate tan andaluz de Molly Bloom, hija de la gibraltareña Lunita Laredo.
Aprovechando que los fines de semana la productividad del blog baja considerablemente, me permito, sin previa petición de autorización al autor y abusando de su amistad, el colgar un “viejo” relato de R.Saura (Furtivo). Es un típico relato con algo de “faction “ y mucho de “fiction”.
Para no amolar lo troceo aleatoriamente en cinco o seis entregas.
LA BICICLETA
R.Saura
Trozo I
Fue mi compañero Eugenio quien me hizo reparar en el abandono de que era objeto aquella bicicleta. Algún gracioso -probablemente el más temprano descubridor de la orfandad del vehículo- había enchufado en uno de los puños del manillar un primer vaso de café de máquina vacío al que, por puro mimetismo, le habían seguido muchos otros en el transcurso de la última semana. Aquella pequeña gamberrada colectiva había despertado la atención de mi amigo sobre la suerte del propietario de la susodicha bicicleta; sin duda, un empleado de la empresa de construcción naval en cuyo recinto trabajábamos también nosotros.
Aquellos vasos de plástico blanco, encajados, uno tras otro, a ambos lados del manillar, parecían sugerir que, por algún motivo, el dueño de la bicicleta había salido sin ella de la fábrica y que no había regresado al trabajo desde entonces.
Varios días más tarde, en el momento en que nuestro habitual paseo en dirección a la máquina cafetera, que se encontraba junto a otra de tabaco, nos hacía pasar junto a la bici, mi amigo tuvo una ocurrencia:
-Aquí tienes una historia para otra novela -me dijo, en referencia a mi conocida afición por la escritura.
-¿Una historia dices...? Si la bicicleta pudiese hablar, tal vez podría escribirla; aunque lo más probable es que ni aún entonces mereciera ser contada.
-Una bicicleta parlante sería un buen titular para el periódico -respondió riendo-, pero yo me refería a la oportunidad que tienes de contar lo que le ocurrió a su propietario.
-Eugenio, no me tomes el pelo. Para iniciar cualquier relato es necesario partir de algo; aquí no hay nada.
-Yo podría contarte la historia -me dijo entonces.
-No sé por qué me parece que me estás tomando el pelo -le respondí.
-Hablo en serio. Puedo hacerlo ahora mismo.
-Ya comprendo... -repliqué sonriente- Tu sabes de quién es la bicicleta en realidad, y también estás al tanto de lo que le ocurrió a su dueño.
-¿Si se tratase de ficción, pondrías por escrito el relato? -me preguntó acto seguido.
-Te lo diré después de escucharlo -concedí, realmente interesado en conocer la explicación que mi amigo parecía haber hallado para aquel pequeño misterio.
En cuanto abandonamos el túnel donde se hallaba la máquina de café, Eugenio dio comienzo a la narración prometida. Apartados ya del bullicio de la gente que, luego de hacer cola, obtenía allí sus bebidas calientes, habíamos comenzado a caminar bajo los soportales del siglo dieciocho que rodeaban la moderna oficina, donde ambos trabajábamos como delineantes.
-La bicicleta fue un obsequio paterno -me dijo en primer lugar-, un regalo motivado por el ingreso de su propietario en la antigua escuela de aprendices.
El modesto vehículo, junto al cual pasábamos precisamente entonces, debía tener al menos cuarenta años. Aunque bien conservado, mostraba señales inequívocas de haber recibido sucesivas capas de pintura, y las ruedas, además del faro y la dinamo, parecían haber sido sustituidas en un tiempo más reciente.
-Si es así, el hombre debe ser de tu edad -le dije-; habrá entrado en la empresa a los catorce y ahora tendrá cincuenta y cuatro.
-Tiene cuarenta y tres años, igual que tú -afirmó con rotundidad-. La bici era de segunda mano cuando se la regaló su padre.
-De acuerdo..., prosigue -le dije, sorprendido por la seguridad con que se expresaba.
-Nuestro joven aprendiz vivía entonces con su padre en Doniños, en la aldea que está encima del lago. Allí lo conocían como Paco; aquí en la empresa pronto empezó a correr por un mote.
-Supongo que también conocerás ese mote... -afirmé en tono de sorna.
-Naturalmente -me respondió-. Aquí todo el mundo le llama Fitipaldi.
-Ya no me cabe duda de que conoces al individuo. Me parece bien que me cuentes su historia, pero no sueñes con que escriba la biografía no autorizada de alguien vivo, y menos aún de un obrero de esta casa.
-No te he dicho que lo conozca, y tampoco he afirmado que esté vivo.
-Está claro, no lo conoces. Sin embargo, se trata de un individuo real llamado Fitipaldi. ¿Estoy en lo cierto?
-Me temo que te equivocas, Rafa. Aunque Fitipaldi no existe en realidad, sí es cierto que su verdadero nombre es Francisco.
-Muy bien -respondí riendo-, Paco se llama Francisco, y aquí se le conoce como Fitipaldi, a pesar de que no existe.
-Eso es, exactamente -dijo Eugenio, conteniendo a su vez la propia risa.
-Estábamos en los tiempos de su ingreso; supongo que en el momento de recibir su mote -le apunté, invitándolo a continuar la narración.
-Su mote..., en efecto -recordó Eugenio-. Le pusieron ese apodo precisamente a causa de la bicicleta. Supongo que no es necesario que te recuerde que, por aquel entonces, el brasileño Emerson Fitipaldi era un famoso piloto de Fórmula 1.
-Comprendo... –respondí- Le colgaron ese apodo porque el pobre chaval tenía que venir de la aldea en una bici usada, mientras que los señoritos de la ciudad venían caminando al trabajo.
-Al trabajo no, a la escuela de aprendices, como te he dicho. Aunque se encontraba en el interior amurallado de la empresa, la escuela era eso, una escuela, aunque estuviese dedicada a formar futuros obreros.
»Le pusieron ese alias por lo que tú dices -prosiguió relatando Eugenio
La Bicliteta
Trozo II
»Le pusieron ese alias por lo que tú dices -prosiguió relatando Eugenio-. Bueno..., la verdad es que le empezaron a llamar así a raíz de su segunda caída. El muchacho bajaba a tumba abierta las cuestas de Balón a las seis y pico de la mañana; la carretera estaba fatal y, entre la noche, las prisas por llegar a la hora, la lluvia y la gravilla suelta, terminaba por pegarse la torta en alguna curva y aparecía en la empresa convertido en un ecce-homo.
-Por lo que veo, le pasaba como al ciclista Ocaña, era muy rápido pero no sabía andar en bicicleta.
-Eso es, estaba siempre por el suelo, igual que Ocaña. Sin embargo sólo era torpe para eso; para los estudios, por ejemplo, era estupendo.
-Si pretendes contarme la triste vida de un aprendiz de los setenta, puedes ahorrarte el relato; ya existen varios libros que tratan del tema.
-La vida de Fitipaldi fue especial -me dijo entonces con expresión seria-; difícil y dura como la de muchos de sus compañeros pero, sin duda, singular y digna de ser escrita.
En aquel momento me vi tentado a decirle a Eugenio que, si aquella vida hubiese sido tan singular como afirmaba, probablemente yo habría oído hablar de ella, en una empresa donde los cotilleos de toda índole corrían enseguida como la pólvora, a pesar de que fuésemos allí más de seis mil trabajadores de plantilla. Sin embargo, recordando que, según sus palabras, el tal Paco, Francisco, o Fitipaldi era invención pura en todo cuanto fuese más allá de la posesión de aquella bicicleta, decidí callarme y observar con interés la expresión grave, sin duda dramática -en cuanto que supuestamente era fingida y escénica- con la cual continuó acompañando su relato.
-Ya te he dicho que el hombre vivía en la aldea de Doniños, y sin embargo todavía no te he explicado que nadie conoció nunca, en realidad, el verdadero emplazamiento de su casa.
-¿Cómo es eso posible? –protesté- En su carné de identidad constaría forzosamente un domicilio; su banco le enviaría a alguna parte los recibos mensuales; de alguna manera había de estar censado...
-La casa paterna, donde siempre se encontró domiciliado, existe todavía en Doniños; cualquiera, incluso tú, puede ir a verla. Sin embargo, nadie ha creído jamás que Paco haya habitado aquella ruina.
-El hogar de su padre era una ruina -repetí sonriendo-. Se trataba de una tapadera para ocultar el verdadero domicilio del muchacho.
-No es correcto hablar en pasado, en este caso -replicó Eugenio-. La casa continúa allí y el padre de Paco está vivo, aunque tenga ya casi ochenta años. Sin embargo, he de darte la razón en que siempre pareció tratarse de un domicilio tapadera para ambos.
-Sigue, sigue... -le animé, observando que efectuaba una pausa, probablemente con objeto de permitirme intervenir de nuevo. El rostro de Eugenio continuaba sin expresar el menor signo de que estuviese hablando en broma.
-La casa, que debe tener doscientos años, como mínimo, apenas cuenta con las paredes y el tejado -prosiguió mi amigo-; el suelo es de tierra, el hogar de granito donde en otro tiempo se hizo la comida, llevaba años sin ser usado cuando yo visité el lugar y, lo que resulta más elocuente, es que allí ni siquiera existen camas verdaderas; tan sólo un gran montón de paja vieja donde me resisto a creer que duerma nadie en estos tiempos.
-Me dices que has visitado la casa... -le comenté.
-Así es; la curiosidad me impulsó a hacerlo hace un par de años. La casa estaba abierta y en su interior no había nadie.
-La curiosidad de comprobar, sobre el terreno, la realidad de tu propia historia –aventuré-. Supongo que se trató de eso...
-Las habladurías me impulsaron a realizar esa pequeña investigación privada. Espero que me guardes el secreto.
El segundo trozo también era de "La Bicicleta" no de "La Bicliteta", ¿En qué estaría yo pensando?
Comida en el Piemonte. Jabalí rico, Ribera del Duero rico, postre rico. Y unos cuantos coches de ricos aparcados, no sé si comiendo en El Balneario.
Felicidades, Chema.
LA BICICLETA
Trozo III
-Naturalmente -le respondí con deliberada afectación-. Jamás le comentaré al inexistente Fitipaldi que has entrado en su casa de Doniños; porque supongo, además, que la tal casa tampoco gozará de existencia real en este mundo.
-En este último punto te equivocas; al igual que existe Doniños, también goza de entidad real la casa.
-Pero... ¿Y el secreto? ¿No me has pedido que te escriba ese relato? ¿Pretendes acaso que nunca se publique?
-El relato no tiene por qué mantenerse en secreto ahora que Fitipaldi ha fallecido. Mi allanamiento de morada, sin embargo, no es conveniente que aparezca por escrito.
-Comprendo -le respondí-. Temes terminar en la cárcel de los cuentos.
-Por favor, explícame eso; ahora soy yo quien no te entiende -me dijo entonces Eugenio.
-Con esa afirmación tuya -acabas de decirme que visitaste la casa- has penetrado como personaje en el relato. Supongo que eres consciente de ello.
-Como personaje... sólo si me citas con mi verdadero nombre.
-Sea como fuere, ese personaje corre el riesgo de tener problemas, en el cuento, por haber penetrado en esa casa sin permiso, ¿me sigues?
-Te sigo.
-Pero el Eugenio real no ha penetrado de verdad en la vivienda ¿me equivoco?
-Te equivocas -me respondió-. La he visitado realmente. Se trata de una casa de verdad que está en Doniños.
-Pero no existe Fitipaldi -argumenté, algo exasperado- ni su padre... supongo.
-Eso no impide que yo exista, ni que haya una casa en Doniños cuya cocina está en desuso. También la bicicleta es real, además de pertenecer al cuento, Si se te ocurre prenderle fuego con gasolina, tanto en la realidad como en la historia, te verás metido en problemas.
-Ahora comprendo -respondí, pensando si a mi amigo se le habría aflojado últimamente algún tornillo.
-¿No sé si te vas haciendo con el relato? -me dijo a continuación- Jamás, en la vida real, me había puesto a contar una historia como ésta.
-¿En la vida real? -le interrogué, absolutamente desconcertado.
-Es que, en cierta ocasión, tuve que contarle una historia al propio Fitipaldi; pero ese es otro asunto...
-Por lo que observo, te estás permitiendo el lujo de entrar y salir del relato según te apetece. Supongo que eso mismo puedes hacerlo con cualquiera.
-No es infrecuente que, en la literatura, un autor haya conocido, en persona, alguno de sus personajes. No veo, por tanto, motivo para no incluirme como parte de la trama...
-Tienes razón, pero creo que te olvidas de que tu protagonista no ha existido, y que, en consecuencia, no has podido conocerlo -le discutí.
-Tampoco tú lo has conocido y no obstante en cierto modo has entrado en contacto con él, a través de su bicicleta.
-He tenido alguna relación con su bicicleta..., sí; pero no con él, dado que, según afirmas, ha muerto.
-Ahora está muerto; tienes razón, pero, a estos efectos, no me parece importante, dado que antes tampoco existía.
-Por favor Eugenio... céntrate un poco en la narración, o me vas a volver loco -le rogué.
-Al parecer, Fitipaldi tuvo dos padres, en principio... -afirmó mi amigo sin alterar la expresión de su rostro.
Ante aquella afirmación me eché a reir sin disimulo...
-!El colmo...¡¿Cuántos padres llegó a tener al final? -pregunté entre carcajadas.
-Es que... -balbució mi amigo-, Paco era un hijo de puta.
Creí morir de risa al escuchar aquella nueva frase suya. Cuantos empleados caminaban en aquel momento por la calle del recinto fabril volvieron su cabeza para observarnos. Sentí vergüenza. Mis carcajadas me parecieron inapropiadas, dado que estábamos en horas de trabajo.
-¡Era un cabronazo...! -afirmé conteniendo las carcajadas- Su padre le regaló la bicicleta, aunque “en principio” había dos padres. Ya me lo explicarás cuando tengas tiempo... Tiempo en la vida real, naturalmente.
-He querido decir que su madre era una puta, no que el fuese un cabronazo. Esa fue la razón de que “en principio” hubiese dos hombres que ejercían como sus padres. Cuando ingresó en la empresa, sin embargo, el parecido físico con uno de ellos había determinado ya la renuncia del otro; aunque en el registro civil estuviese inscrito como descendiente del falso.
-Entonces ¿quién le regaló la bicicleta?
-El auténtico, el que no llevaba su apellido. En realidad la bicicleta había pertenecido a su otro padre.
Felicidades, Chema.
Felicidades, Chema: uno más.
Lo siento, Chema: uno menos.
(Años)
¡Quien pillara los que tú tienes!
Deseo que, por lo menos, este finde no te de eso que te da los domingos.
Bueno, asumo el día de hoy como cumpleaños. Gracias a todos.
LA BICICLETA
Trozo IV
-El que llevaba su apellido... supongo.
-Eso mismo; el falso -aunque verdadero desde el punto de vista legal- le vendió la bici al genuino, antes de que éste se la regalase al muchacho.
-Entiendo...
-Fitipaldi y sus dos padres vivían, en el momento del ingreso del muchacho en esta empresa, en el prostíbulo de su madre; un lupanar de aldea al que, mayoritariamente, acudían aldeanos. Ese era el motivo del secreto.
-Resulta difícil creer que ese secreto haya durado cuarenta años -dije yo.
-No es necesario que tú lo creas; bastará con que convenzamos a los lectores del relato.
-Pero... ¿ocurrió de verdad? ¿logró engañar a todos sobre su origen, durante todo este tiempo? -le interrogué.
-Consiguió hacerlo hasta hoy por la mañana.
-Supongo que eso es así porque tú acabas de participármelo.
-Exacto. Aunque, en realidad, nadie pudo saberlo en todo este tiempo porque yo no lo había imaginado todavía.
Dos horas más tarde, Eugenio y yo salimos nuevamente de la oficina con objeto de tomar otro café junto a la bicicleta. En aquella ocasión fue mi ansiedad la que me llevó a rogarle que prosiguiera con el relato.
-Lo extraordinario de la vida de Fitipaldi radica en cómo se las arregló siempre para mantenerse al margen del las modas y el pensamiento colectivos de cada época; observa, por ejemplo que, hasta el final, continuó con su vieja bicicleta como medio de transporte.
-¿No llegó a sacarse el carné de conducir?
-Ni tuvo jamás un televisor, ni contrajo matrimonio, ni vio jamás un partido de fútbol completo.
-Lo del matrimonio y el televisor estoy dispuesto a aceptarlo, pero ¿cómo puedes estar seguro de que jamás vio un partido completo? ¿acaso eres Dios..., para saberlo todo?
-En realidad tengo esos datos por que él mismo tuvo a bien participármelos en una conversación que sostuvimos. Aunque es verdad que tengo poder sobre cuanto pudo ocurrirle a Fitipaldi; como personaje mío, puedo modificar su pasado para que el presente resulte ser como a mí me convenga.
-No estoy de acuerdo -le dije a Eugenio-. Existe algún hecho sobre el que no puedes influir; la presencia de esa bicicleta, por ejemplo. Fitipaldi posee entidad, en cuanto supuesto propietario de ella.
-Tienes razón; hay incluso algunas otras ataduras que no me está permitido pasar por alto; la coherencia es una de ellas.
-Pues tengo la sensación de que no ha sido hoy el día que más alarde has hecho de tal virtud.
-Creo que te equivocas. Si te ciñes al relato observarás que cuanto he dicho de nuestro hombre pudo haber ocurrido; no he pecado de contradictorio en eso, ni he mentido, a ojos de quien pudiese un día leerlo. Cuando afirmo que no puedo pasar por alto la coherencia me estoy refiriendo a eso; si el personaje no resulta creíble el libro se cierra, y Fitipaldi se esfuma.
-La bicicleta nadie podrá quitártela, sin embargo...
-Pero alguien podría quitársela a Paco -afirmó Eugenio con expresión desazonada-. Otro autor podría sentar en ella a otro personaje.
-Todo esto, si es que no se presenta el propietario auténtico.
-El propietario en la vida real, quieres decir...
-Ese mismo.
-Si se presenta y no llegamos a conocerlo la historia no se verá afectada.
-¿Y si llegamos a saber quién es?
-Entonces probablemente influirá en nuestra percepción del personaje, y el resultado final, en el libro, tendrá que ver con ello.
-De modo que la novela será otra.
-Eso nunca, la novela sólo puede ser una: la que finalmente escribas.
LA BICICLETA
Y -V- El trozo final.
»Ocurre como en el cine -me explicó Eugenio-; la película es el resultado que tú ves en la pantalla. Aunque en la intención original del director hubiese otra idea, la obra de arte es ese resultado, con sus actores e interpretaciones concretas, con sus virtudes y defectos; fíjate incluso que cuando llega a filmarse una nueva versión, pasado el tiempo, y alguien nos pregunta si se trata del mismo film, enseguida respondemos: «Esta no es la antigua, han hecho otra película».
Justo en aquel momento, mientras pasábamos junto a la bicicleta, llegó hasta allí el todo-terreno de los vigilantes jurados. El conductor del vehículo y su acompañante -ambos de uniforme- se apearon, para dirigirse directamente a la bici de nuestros devaneos. Sin cruzar palabra con nadie le retiraron los vasos de plástico acumulados, introduciéndolos en un cercano contenedor de basuras y, a continuación, uno de ellos procedió a conducirla a la parte posterior del coche en que habían llegado.
Impulsado por una curiosidad inmensa, me acerqué al coche, antes de que hubiesen terminado de acomodar la bicicleta en su interior. Eugenio me había seguido sin hacer comentarios.
-Perdonen mi curiosidad -me dirigí a los agentes-. Esta bicicleta llevaba días aquí, aparentemente abandonada. ¿Podrían decirme si ha sido reclamada por alguien?
-Creemos que llegó hasta aquí a bordo de un barco senegalés que estuvo haciendo reparaciones en el dique, hace unas tres semanas. Al parecer, uno de sus tripulantes se acercaba a veces hasta la máquina de tabaco que se encuentra junto a la cafetera. Por algún motivo la abandonó en este lugar o, simplemente, olvidó llevársela cuando zarpó el buque. Al menos, eso nos han comentado.
-¿Y por qué motivo han tardado tanto en venir a retirarla? -inquirí, arriesgándome a recibir una respuesta cortante por su parte.
-Ha sido el director quien dio la orden de quitarla de aquí, a causa de los vasos..., la imagen de la empresa, ya sabe... Aunque se nos había informado de su abandono hace ya días, decidimos aguardar por si acaso pertenecía a alguien de la casa.
-¿Entonces no dieron ustedes crédito a quien les informó acerca del tripulante africano?
-Si usted supiera cuántas historias se inventan en esta casa cada día, no concedería valor a nada de cuanto se escucha.
-Evidentemente, me has engañado -le reproché a Eugenio después de aquello-. Sabes perfectamente que Fitipaldi acaba de morir ahora.
-Cuando te dije que había muerto no mentía. Lo que ha ocurrido es que ese guardia ha cambiado el pasado sin saberlo.
-Una dosis excesiva de realidad no conviene a ningún relato –comenté-. De todos modos nada impide que conozcamos el resto de la historia; por favor, continúa.
-Me temo que la historia de Fitipaldi se ha chafado -me respondió-. A lo sumo podría decirte que hace aproximadamente treinta años, nacía en una aldea del Senegal un negrito llamado Touré quien, andando el tiempo, acabaría robando una bicicleta en el puerto de Dakar...
-Eugenio, necesito que me cuentes el resto de la otra historia -le dije-. He decidido escribirla, a pesar de todo.
-La verdad es que no tengo ni idea de cómo podía haber continuado -me respondió-. Todo cuanto te he referido se me fue ocurriendo sobre la marcha. Ahora ya sólo puedo pensar en el tripulante senegalés. Su historia sí podría contártela sin problemas -dijo, adoptando una vez más su expresión seria-; porque conozco de primera mano todo lo que aconteció en su vida...
ärtabro, después intentar enganchar su bicicleta me reafirmo con wittgenstein: el lenguaje es pura convención. La faction no existe. ( ).
Anx, ya conoce usted el tópico: “este relato no contiene ninguna errita”.
Lo mejor del enlace de Terreiro es que justo arriba de HM está Franco.
No siendo escritor y siempre pegado a la facción (incompetente que es uno) a mí si me cuentan algo, enseguida me acuerdo y cuento yo que … por eso me lo pasé tan bien con Art el día que no le dejábamos meter baza a Simón y tuvo que conformarse con mandar msm a Sarapo desde el anfiteatro granítico aquel ¿Para cuando lo del accidente, mal queda?
Los viejos del lugar recodaran, puede, la historia de aquel abuelo de derechas que no se sublevó … Al acabar la contienda un militar le preguntó qué le habían requisado los rojos y él le contestó sin mucho interés una letanía que incluía las escopetas de caza, todos los cartuchos (incluidos unos con pistón como de clavija que, al caerse al suelo con las prisas, se disparó haciendo salir por las ventanas, despavoridos, a los valientes milicianos que no estaban en el frente), el coche, cuatro bicicletas …
Total que, a la inversa, le trajeron una bicicleta que pasó a su hijo Juanito. No había vez que no saliera con ella que al volver no dijera a su padre que había encontrado al dueño de la bici -¿Te ha pasado algo? -No, pero me ha mirado de una forma qué, seguro, era la suya. Así todos los días hasta que fue amenazado con una paliza, después de devolverla, si algún día encontraba al verdadero dueño.
La misma bici con la que fue enviado al pueblo a por horchata para su hermana que acababa de pasar un tifus muy malo y tuvo ese antojo concedido. Al llegar todo sudoroso y maltrecho le pidió un traguito con estas palabras: “Aunque no te lo creas no le he dado ninguno” a las que contestó la mala pécora aquella: “Claro que me lo creo con lo tonto que eres. Ni lo sueñes” Se armó una tremolina (Juanito, en casa, era un valiente) y la madre de las criaturas, que se encontraba maltrecha por una de sus terribles jaquecas, hizo acto de presencia y repartió un cachete por hijo estuviera o no en la refriega. Es lo que se llama la responsabilidad compartida (y no diluida o selectiva) que se practicaba en aquella familia numerosa.
[Me lo contaban la mayor (forofa del VCF) y la del novio opositor ( el que soñaba con la bomba atómica como liberadora de sus angustias), las dos, entonces, ya pasadas de los veinticinco abriles, querido vC, sin ninguna acritud].
Vale, me callo ya ¡Es finde! Y empezó Árt.
Será cabr... el corrector ¡Qué facción ni que leches, faction.
Ni contigo si sin ti tienen mis males remedio (¡ay, Ana, ay!)
¡¡¡Notición!!! Dice El País que UPyD no se presenta en Asturias.
Ni en el resto de España.
(tampoco Ciudadanos)
¡Con un par!
Pues en el País periódico de papel de hoy trae una excelente tribuna de Savata y un buen artículo de Pombo. No está mal el apoyo.
Prisa ya le ha puesto una vela a Dios y otra al diablo y nos van a dar más de una alegría...
Un tonto a las tres.
Valentin Fuster plantea obligar por ley a medirse la tensión arterial una vez al año.
Leer a Vila-Matas en Babelia.
Petardos y mascletaes, sombreros, porros y cubalibres. Adolescentes que vienen del pueblo con la sudadera de la peña y otro autobús rumano que llega.
VIVA LES FESTES DE LA MAGDALENA!
http://www.youtube.com/watch?v=462rmuYOrWU
PAREA TOTUL PIERDUT (PARECÍA TODO PERDIDO)
Un tonto a las tres.
Valentin Fuster plantea obligar por ley a medirse la tensión arterial una vez al año.
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De ahí a obligarnos a tomar la polipíldora a todos hay un paso.
ABC en campaña.
El ministro de Sanidad promete alcohol de calidad y condones gratis a los jóvenes
El ministro de Sanidad y candidato del PSOE al Congreso por Alicante, Bernat Soria, fusionó ayer su inquietud investigadora y la necesidad de captar el voto joven para lanzar su última y llamativa promesa electoral: combatir el «garrafón». Durante un acto electoral con profesionales y colectivos sanitarios en Madrid, Soria se comprometió a «garantizar la calidad» de las bebidas que se suministran en los locales de ocio.
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Con lo buena que era la Salgado.
Tienes razón... a veces encontramos artículos y reportajes que son pura pornografía de la condición social de la pobreza y la indigencia... un saludo... pau
El lunes Bernat Soria hablará en Avilés.
Virtuoso y aún así innovador. Recomendable subir el volumen.
Espero qué salga el enlace.
¿A ver qué pasa, Árt?
Ja, Ja, Ja ... no cerraste bien la puerta.
intento yo hacerlo
Ver resultado.
estoy hecho un foco virtuoso, querido lelo
hartos de insultos, de ser considerados turba e imbéciles, los 10 millones del cordón sanitario han decidido hermanarse en su soledad multitudinaria, y a Rajoy han encomendado la redención de un orgullo herido
Ayer estuve viendo Sweeny Todd. A mí el mundo de Tim Burton me fascina. La película está bastante bien y la música es buenísima, aunque curiosamene los actores cuando dejan de cantar hablan castellano hacidno gala de un bilingüismo fuera de lo corriente. Pero Burton comete un error. Le falta frenarse un poco y la sucesión de asesinatos y baños de sangre me parece exagerada, sin sumar para nada en lo grotesco de la situación.
Precisamente hace algún día hablaba de la terrible escena de de 4 meses, 3 semanas y 2 días. En ella lo más importante y terrible de la película sucede en un fuera de campo que pone al espectador en una tensión qu ya la querría para sí toda la sangre de la película de Burton. En un plano fijo de varios minutos, con unas gentes comiendo y bebiendo en una mesa, mientras que nosotros sabemos que en otro lugar algo doloroso y terrible está sucediendo. Pocas veces en el cine he deseado con tanta fuerza que un plano acabase de una vez y que algo pasase. El cine de Hollywood y mucho del europeo pugna por mostrarlo todo, y eso, desde el momento en que el cine juega con eso que se llama encuadre, es un error de partida.
No hay color, Cat. gana tú violinista por goleada. No obstante hay que considerar que el mío actuaba handicapado (pido disculpas a su señora. La del pianista por supuesto). La acústica del local, el acompañamiento de la pianista, el baberito y esos mofletitos que acentúan su sonrisa bonachona, le dan una ventaja, de salida, casi insalvable. Para más inri, el mío, que parece tímido, actúa camuflado bajo la peluca de Fofó y esto, inevitablemente da risa.
Terreiro, ayer también estuve viendo Sweeny Todd.
¿Recomienda usted Juno?
La aerolínea irlandesa de bajo coste Ryanair cerrará a partir de las 22.00 horas GMT de hoy y durante tres días su página web para renovar el sistema de búsqueda y reserva de vuelos, informó la compañía.
Según su directora de ventas y publicidad, Sinead Finn, la web volverá a entrar en funcionamiento el próximo lunes a la 23.00 horas GMT.
Para celebrarlo, Ryanair pondrá a la venta al día siguiente un millón de billetes al precio de un penique, unos 13 céntimos de euro (tasas e impuestos aeroportuarios incluidos).
"Recomendamos a los pasajeros que no se dejen timar por las aerolíneas de tarifas caras mientras Ryanair.com permanece cerrada", indicó la directiva en un comunicad
Sí, Art, tú disimula, pero si no llego a estar yo aquí pagando las consecuencias con lavadoras y lalara larita limpio mi casita del anterior fin de semana pasado fuera, en menudo lío nos mete tu totalenlace con lo que escribamos todos después.
A pantalla grande su cara es un poema.
Bueno, me voy a tender; luego vuelvo.
Jo, Fer, como te explicas. En esa escena ¿están casi cortadas las caras de los de los extremos de la mesa o era solo en mi cine de pequeña pantalla?
Estan cortadas. Lo que hay que tener en cuenta porque todos los encuadres están muy estudiados. Evidentemente importa el rostro de la chica y todo lo demás resulta tan banal que corrompe.
Cuando la vea si la veo, Chema.
Por cierto, tú también te puedes mojar y decir si te gustan.
El otro día en el canal 29 de Castilla León. Reportaje sobre el inicio de campaña de PSOE, PP Y IU. Luego un apartado de otros dedicado en exclusiva a UPYD y Ciudadanos. ¿Somos tontos o qué?
Si va por mi te diré que esa es la mejor película que he visto este año y eso que voy a todas las que me recomiendas.
Creo que tú si que sabes que he tratado (profesionalmente) a más rumanas que haya conocido Happel (Magdalena vitol!) precisamente de esa franja de edad. Me sentí muy cerca, muy cerca. No lo puedo explicar de otra manera.
Terreiro, díga a Ciudadanos que no se presente fuera de Cataluña, coño.
UPD suprimirá las televisiones autonómicas. Por decreto se acabarán esos fangales.
Agradezco mucho sus comentarios sobre cine, Terreiro. También me gustó "4 meses..."
Sarapo le dijo usted a la Foca que dejaba para el sábado su post. Estoy escribiendo a la una y media. Ya es domingo, Sarapo. No hace falta prometer, pero si se promete se cumple. No lo tome a mal. Pero no puedo callarme.
Va a ser que el roce de nicks en estas tierras contagia.
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