Nick Loiayirga es profesor de instituto en una ciudad de provincias de tedio gris y frío plateresco. O viceversa. Loiayirga gestiona desde hace meses con mano diestra un blog copioso y caudal al que sin que sepa por qué le ha puesto de nombre de Patatitas Pochas.
A Loiayirga le encantan los diccionarios y las cosas que le enseñaba su padre de pequeño. Su padre le enseñó a leer bien los diccionarios, en especial el María Moliner, ese todopoderoso y artesanal monumento al trabajo, a la orfebrería del papel y el lápiz. Me habría gustado poder entrevistar a María Moliner. Seguro que tenía unos cuantos pases para la psicodinámica y el análisis conductual.
Yo creo que los amantes del diccionario sienten un poco la angustia cósmica, ésa a la que Woody Allen le ha sacado más partido que Garci a Oviedo. Una angustia cósmica ante el desconocimiento del mundo que sólo se calma cuando llegan a casa y leen una palabra, un morfema, y raudos acuden al diccionario que les liberará de la ignorancia y que acotará taxativamente el significado desconocido. Decía Bertrand Russell que el gran respeto que emana del «concepto» radica en su hermetismo: un concepto es algo cerrado que remite a un significado concreto y que deja especulaciones fuera de su campo semántico.
Eso es lo que creo que tranquiliza a Loiayirga en las largas noches de invierno: el abrazo escéptico de B. Russell, tan reconfortante.
Anoche Loiayirga buceó largo rato en la alberca de Moliner y encontró cosas curiosas, como que doña María nunca acertó a diferenciar entre heliocentrismo y geocentrismo. Ya ven.
Pero a Loiayirga le llamó la atención la palabra «recelar» en su segunda acepción. «Recelar» significa poner a la yegua frente al caballo para excitarla y que acepte al burro garañón.
En realidad, un mecanismo de condicionamiento similar utilizan, según Loia, las vedettes de las alegres revistas musicales con los espectadores varones para que a la vuelta a casa tras la contemplación de la vedette la buena señora en lugar de un marido -burro garañón- tenga una manada a su servicio.
Acaba concluyendo el sorprendido bloguero que el hombre se excita sexualmente a través de la vista y que a la mujer la pone a cien la palabra.
Quiso el destino que el columnista Sergi Pamiès haya contado esta semana su penosa experiencia con las mujeres siguiendo la vía del cerebro con la risa como crampón y cordada para llegar a la mujer amada. Pamiès no es alto ni rico ni guapo, así que se aprendió miles de chistes y salidas cómicas. El resultado lo define como tenebroso. Le quedó claro que en lo que a la seducción se refiere la risa y la palabra ocupan lugares marginales en el escalafón.
Pero al menos se quedó con el enorme beneficio que produce reírse de uno mismo en la intimidad al constatar lo ridículos que podemos llegar a ser. Y se quedó con la inutilidad de las clases de la risoterapia. Nada puede haber menos sincero que la risa forzada e impostada.
Así que ya ve, Loiayirga, tal y como están las cosas. Habrá que buscar otra explicación, porque dudo que las donas del experimento decidan no fiarse de sus ondas cerebrales y se queden con los caballos cartujanos.
En el fondo, Loia, hay todo un juego de reflejos condicionados e incondicionados. Un juego pavloviano que explica cómo los zíngaros conseguían amaestrar a tigres, osos y leones para que bailasen al sonido de una simple pandereta. Tal vez con el pandero, la luna de pergamino, preciosa, no hiciese falta recelar de nada ni de nadie.
34 comentarios:
Sarapo, es para mí un honor figurar en su artículo de hoy.
Yo también leí el libro de Umbrál en el que escribía cartas a una chica de provincias.
Umbrál hacía al comienzo un alejandrino que usted parafrasea:
"Te miro en tu provincia de tedio y plateresco".
Si a partir de ahora, en el blog, me llueven las visitas, los de google me hacen cuantiosas ofertas de publicidad y me persiguen los periodistas de "Salsa Rosa", me daré cuenta de la fuerza de LNE en este país.
Quien dijo 20 años no son nada estaba pensando en la dimensión cósmica del asunto o bien en alguna ciudad de algún pais no sometido al frenesí constructor.
(esto va por el anterior post)
De este me llama la atención lo de los zíngaros con tigres y leones, parecen don Alberto, que tiene además del oso (y el madroño) una tigresa y una leona que domar.
PD Don Alberto es Gallardón y la tigresa y la leona ya pueden Vds imaginarse.
Yo es que tengo una duda. Ustedes, antes de entablar relación personal, cuando sólo se conocen a través de los comentarios que dejan en los blogs, quedan citados y, ¿hablan del María Moliner, de Russell y de los alejandrinos de Umbral? Flipo.
Sarapo, yo insisto en que a la mujer se la conquista por el oido.
Aporto dos datos:
- La obra de "Cirano de Bergerac"
- La escasez de revista pornográficas para mujeres. (Las que hay de desnudos masculinos son mayoritariamente para gays.)
Este último dato avala la idea de que las mujeres no se excitan por la vista.
Al contrario que las yeguas, como bien es sabido
Yo creo que Loia se equivoca. La vista influye mucho.
mecanikong, como mujer tiene usted más autoridad que yo
enlace con la entrada del blog del que habla Sarapo
veamos si ahora funciona el enlace.
En ensayos clínicos aleatorizados, randomizados y sistemáticos (a doble ciego, incluso triple ciego) se ha probado que las mujeres se excitan con la visión de una persona agradable a la vista. Fue muy difícil encontrar un patrón de agrado común a las hembras objeto de estudio, por lo que el ensayo clínico no tiene gran validez.
Hoy en Callejeros (la 4 a las 22'00) "El Cabanyal", el barrio marinero y pescador de Valencia. No se lo pierdan.
viejo Casale
Godard: La historia del cine es la historia de los hombres mirando a las mujeres.
Terreiro: Y la del mundo, Jean Luc, y la del mundo
Godard: La historia del cine es la única historia del mundo que realmente existe.
Terreiro: Ah, bueno.
En los ensayos a triple ciego, ni la mujer, ni el investigador, ni el hombre podían mirar nada, por lo que resultó difícil saber si la vista les influía.
Creo que tuvo el estudio un fallo de diseño.
$ Meca, estos 2 se conocían de antes. Pero les veo muy capaces de hablar de esos temas que comentas.
$ También por la vista, también. Y no nos fijamos en los ojos, sino, según encuestas realizadas, en el culo y -muy importante- en la forma de andar. El caminar da idea de los talentos ocultos. Ah! El tamaño sí importa.
$ Buen fin de semana a todos.
mecanikong, ¿quiere usted saber de qué hablamos cuando nos juntamos Sarapo y yo? De usted.
Aunque no de usted solamente. Yo le pregunto insistente por saber quién es uno y otro en su blog. Y él me explica paciente que con nick mecanikong escriben usted y su marido, aunque más usted, que Terreiro tiene un bar en ... que Ártabro es padre de... que Boswel vive en Barcelona... Como yo no tomo apuntes y soy un poco torpe en las preguntas del repaso final me doy cuenta de que estoy liando las cosas. Al final ya no sé si me dijo que la abogada de éxito era la mujer de Heptafón o si dama oscura estaba recienllegada devisita.
Un lío, en fin; pásmese que a mitad de la clase le pregunté si Mariola era su mujer... Naturalmente me dijo que no me había enterado de nada y que teníamos que empezar otra vez desde el principio.
También especulamos un poco sobre el enigma de Lafoca y ambos estamos esperando que abra de nuevo su blog para ver una foto enigmática en la un perro tapa su cara.
Sarapo aprovechó para comprar algún libro, se mostró muy poco nostálgico con la ciudad, disfrutó tomando unos pichos de jeta y al final lo dejé en el sitio donde se daría una opípara (supongo) cena con sus colegas.
mecanikong, ¿queda su curiosidad satisfecha?
Ah, si, también cruzamos unas impresiones sobre política.
No hablamos de mujeres (usted entiende lo que quiero decir) ni noté que se fijara en ninguna. Y en Salamanca hay muchas y muy buenas. Aunque es cierto que yo -tanto acaparaba Sarapo mi atención- tampoco advertí que hubiera ninguna a nuestro alrededor.
Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mi todas
las puertas de la vida.
En la foto en la que sale Doro, que en paz descanse en el cielo de los perros, no estoy yo, Loia.
XX, no me va a negar ahora el poder de una buena voz, ¿no?. Yo me declaro vencida antes de empezar la batalla. Conste.
Lo importante no es dar la talla en la pasarela sino ganar en la distancias cortas. Y ahí el coctel es siempre un mix de miradas y palabras. Creo.
Acabo de escribir un texto alucinatorio sobre fútbol y vida en Foroche. Se titula "reliquias y otras observaciones". Lo firma "bar Torino", mi alter ego. Lo subiría aquí...pero no sé.
viejo Casale
Entonces, Dear Pipurrax, podemos concluir que a los cieg@s no les influye la vista. Conste que sólo quería quedarme un poco con el profe de filosofía, resabiao.
Gracias, Loia, es usted muy majo. Si fuera muy feo, me caería bien igual. ¿No nos va a mandar Factor Humano?
Reliquias y otras observaciones
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Lo pensaba el miércoles camino de Mestalla.
Desde la esquina de Blasco Ibañez se oía el himno de la champions y la numerada ofrecía su nuca al mar con algo parecido a la desesperación. Igual es la última vez, me dije. Y ya es triste que sea así; sin avisar, a traición. Pero las despedidas suelen ser fortuitas y casuales. Son. Casi nadie las convoca.
Que el campo estuviera medio vacio me sorprendió precisamente por esa falta de previsión. Como si pocos o muy pocos hubieran reparado en ello. Como si ese no pudiera ser el último partido de la champions en Mestalla. O sea, un día histórico aunque por motivos no queridos. Como si la confianza de volver el año que viene fuera una certeza madura e innegociable.
Ya en la puerta del campo guardé el programa oficial como si de una reliquia se tratara. Y sobre ese testimonio intuí los motivos que hacen que vuelva cada domingo a doblegarme la sinrazón. Subí a la grada central y seguí el partido aquejado del mal de Montano. En silencio, sumido en un mundo irreal y ajeno. Pensando quizás en la muerte del fútbol como hecho religioso vencido por la fuerza siniestra del mercado y su voracidad. Pensando en los días en que la grada aplaudía las recaudaciones. Cuando el Valencia aún era realmente el Valencia CF y no este sucedáneo que lleva su nombre pero carece de su mística. Pensaba en las inercias, en las lealtades, en las mentiras. Me sentía aislado, profundamente aislado. Pero casualmente lúcido y consciente de todo con una precisión meridiana. En el fondo, estaba viendo la ficción del fútbol en su punto exacto de cocción.
Posiblemente, la edad de oro del VCF ha sido el narcótico que nos ha impedido ver la muerte del fútbol como hecho religioso. Eramos tan felices festejando títulos que no importaba que el club vendiera su alma al diablo. Y es comprensible. No se hace filosofía desde la felicidad. Eso explica la ausencia de un relato convincente cada vez que el VCF se pega el hostiazo. No hay palabras. Y no las hay porque mientras salíamos a la calle con nuestras banderas, la realidad se disfrazaba de cemento sobre las alas del murciélago. En realidad todo acabó en 1998. Pero justo entonces arrancó el festín. Sevilla, Paris, Milan, la liga del 2002, el doblete. La borrachera no impidió ver que ya sólo éramos espectadores de un circo, carne de cañón, carnaza de miseria moral.
De repente, el fútbol ya es sólo un espectáculo. Las razones religiosas y sentimentales pertenecen al pasado. Es cierto que podemos jugar a engañarnos pero sólo articulando discursos doblemente falsarios que apelan al orgullo local (esa mentira de cobardes), al patriotismo, al fanatismo o a la ceguera identitaria de querer ser como los demás siendo *Nosotros*. Pero sobre todo, lo que falla en todo esto es la incapacidad del club para expresar con satisfacción ese tránsito, ese viaje hacia ninguna parte. Nos hemos quedado huérfanos de mística. Atrapados en la promesa de un futuro glorioso que en realidad carece de presente, porque el presente se ha construido con el material quebradizo de la histeria y la neurosis.
Y nada más. Tan sólo un apunte. Un glorioso apunte que explica lo que quizás pueda ayudar a salvar el mito. De aquí unos años, cuando quizás se confirme (ojalá no) que el del miércoles fue el último partido de Champions en el viejo Mestalla, el programa oficial del VCF-Sckhalke 04 será una reliquia. Un pequeño tesoro. Sobre el hallazgo de esa joya en alguna librería de lance, algún joven airado construirá la historia de los que ahora caminamos cabizbajos a la salida de Mestalla. Su excitación ante el hallazgo de ese papel rasgado con la portada de Albelda sólo será comparable con el día en que ese joven acuda a la Rosaleda a ver ganar su liga; la que por edad y generación le corresponderá. Quizás por eso, el miércoles cogí 2 programas. Uno para mi y otro para dejarlo disimuladamente en alguna librería de la ciudad vieja. Ese gesto es lo único que queda de lo que alguna vez fue una ciega y venerada fe.
AMUNT VALENCIA
Casale, ¿por qué otros textos sí y éste no?
Que conste el futbol no es lo mio. Pero sus textos siempre los leo con interés.
Cuando escribí el comentario anterior Casale aún no había subido su texto
Me gusta Casale cuando escribe, sea de lo que sea, pero solo logra ponerme la carne de gallina cuando lo hace de su Valencia.
Noto que el texto de Casale tiene pasión y fuerza pero la pasión futbolística (para bien o para mal) me queda lejos.
Foca, cuando dice "su Valencia" ¿se refiere a su ciudad y sus gentes, o a su club de futbol?
Es importante que haya alternativas al bipartidismo: el Valencia, la UPD, Sebastián Castiella, etc.
Una De las pocas cosas que le puedo reprochar a Casale es su tropismo por Vilamatas.
Foca, la que estaba tras Doro, ¿quién era? ¿una hermana? ¿una hermana? Por lo que sabemos de usted (poco) tenía toda la pinta de ser usted
Foca, creo que el día que Loiayirga vuelva a Avilés deberá usted romper el secreto mejor guardado de la blogosfera.
Eso, Foca, eso, ¿quién era?
Oye Foca, aprovechando el Pisuerga ¿qué le hiciste al probe maño?
Me refiero al fútbol, Loia. Me siento muy identificada con los sufrimientos futboleros de Casale. La dueña de Doro es una amiga.
El maño llega el miércoles y se va el domingo. Vuelve el 26 y se larga el 7. Y en junio viene y ya no se va.
¿Se queda el maño a vivir en la atenas?
Cuanto me alegro, Foca.
Gracias, Chema. Lo de la atenas está por ver, pero si no es aquí será en cualquier otra parte de Asturias.
No sé si han visto "Callejeros". Por esas calles paso a diario. Es más, ha salido mi vecino, el que vive en el entresuelo. Era el gitanaco que estaba en la puerta del mercado con su mujer diciendo que tenían 9 hijos. Doy fe. Buena gente.
viejo Casale
Lo he visto, Casale.
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