9 de noviembre de 2007

NO SE PARECE A ORESTES




Anda el mundo de nuestra intelectualidad muy excitado con la llegada a las librerías de «Las benévolas», la novela de 991 páginas que Jonathan Littell publicó en Francia hace un año y que ha recibido incontables y llamativos elogios, como el de Jorge Semprún, que la cataloga de «acontecimiento literario del siglo».

Littell es un autor joven y desconocido que intenta pasar lo más desapercibido posible para los medios de comunicación. El hombre hace por ello todo lo que puede y limita mucho las entrevistas que concede. Incluso parece que se negó a acudir a la ceremonia de entrega del prestigioso premio ««Goncourt», que le fue concedido muy a pesar suyo (dice que no pudo evitarlo) en el año 2006.

Su novela es un documentado trabajo sobre las barbaridades cometidas por los nazis durante la II Guerra Mundial. Littell se sirve de las memorias personales e imaginarias de un cultísimo oficial alemán de las SS al que llama Maximilian Aue. El título de la novela, «Las benévolas», hace referencia al mito de Orestes, a quién en la tragedia clásica persiguen las Furias, figuras encargadas de castigar los crímenes.
He leído varias entrevistas con Littell; son todas muy similares y poco añaden a lo que ya conocemos sobre el Holocausto nazi. Pero hay una frase que me parece especialmente interesante y que podría ser una de las tesis principales del libro; dice Littell: «La cultura no nos protege de nada. Los nazis son la prueba». Ésta sí que me resulta una reflexión atrevida. El cuestionamiento a nivel ético es osado. ¿Podemos hacer algo durante nuestras vidas para evitar convertirnos en Maximilian Aue? ¿Es posible establecer un sistema de valores que nos impida transformarnos en asesinos de masas? Littell afirma que sí y que ése es uno de los grandes problemas de Occidente, que maneja un conjunto de valores excesivamente volátil y feble.
Hay un experimento psicológico clásico realizado por Stanley Milgram en 1963 en Yale que se inició con una hipótesis similar a la de Littell. Milgram se preguntaba cómo un tipo tan formal y aburrido antes de la guerra como el nazi Eichmann había sido capaz de cometer tantos crímenes. Milgram identificó una condición, la autoridad férrea, como un agente capaz de hacer actuar brutalmente a un individuo en contra de sus imperativos morales. Milgram, cuyo trabajo ha sido muy criticado, insistió en la necesidad de seguir identificando factores que justifiquen ese comportamiento
Littell enmaraña el asunto. Porque lo malo del cuento de Littell es que esconde ese lúcido planteamiento entre otros muy novelescos pero no tan valiosos. Por ejemplo, el desmesurado interés por la figura del verdugo deriva en un subterfugio narrativo donde encuentran acomodo los juegos mentales y exculpaciones de un asesino. No me puedo imaginar a Eichmann elaborando un autoanálisis tan sofisticado como el que hace Aue, el protagonista de la novela. Pero lo más nocivo del trabajo de Littell, aparte del salvoconducto de respeto que la literatura siempre extiende sobre sus personajes, está en el intento de comprensión que le ofrece a una conducta tan aberrante merced a la especie del cuento-moral-que-os-voy-a contar-aunque-no-me-creáis. No hay posibilidad de comprensión para ciertas conductas desde la biografía del sujeto. No es cierto que la masacre de Virginia Tech se hubiese podido evitar si se hubiese prestado interés a los torturados escritos de Cho Seung Hi tal y como Littell sugiere en otra entrevista. En lugar del crimen sólo caben la sangre y el dolor.

Cierto que el libro le gusta a mucha gente. A Vargas Llosa, por ejemplo. Dice que le ha permitido saber que la monstruosidad nazi alcanzó cotas más altas de las que pensaba. Oye, por simpatía que no quede.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno Sarapo. Cuando se lea el libro ya va a ser la leche.

Anónimo dijo...

Yo llevo cien páginas leídas. No creo que pueda llegar a la mitad.
Estragante.

Anónimo dijo...

Era el año 56 y acababa de llegar a Barcelona desde la sierra sur sevillana. Entro a trabajar en un "colmado", -tienda de comestibles en Catalunya-. Un día el dueño, tras hablar con un señor que representaba a una industria cárnica, me dice tras marcharse éste: Niño, ese señor que acaba de salir es un refugiado nazi miembro de las SS. Un día al llevar un pedido de comestibles a una señora que vivía en el chaflán c/ Calabria- Aragón, comente con el dueño la mala impresión que me había dado dicha señora. No me había dejado entrar las cosas a la cocina, como era habitual en los demás pedidos, ni ma había dado ninguna propina.
Me dijo que era alemana refugiada.
Desde entonces cuando veía a un rubio ó rubia por las calles de Barcelona, me imaginaban que todos eran nazis escondidos en España.

La citas que haces de que la "Cultura no nos librará de nada" es tan cierta como la Ley de la Gravitación Univesal.
En nuestro organismo ocupa lo de un grano de arena en las playas de ESpaña.


Abate Marchena.

Anónimo dijo...

Con el objeto de conseguir una moratoria en la aplicación de la vacuna contral el VPH en España se ha iniciado una recogida de firmas por Internet.

El texto es el siguiente:
RAZONES PARA UNA MORATORIA EN LA APLICACIÓN DE LA VACUNA DEL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO EN ESPAÑA
Recientemente el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS) ha dado luz verde a la inclusión en el calendario vacunal en España, con cargo al sistema sanitario público, de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH). Esta decisión se ha tomado a pesar del alto precio de las dosis y de las dudas más que razonables sobre su eventual capacidad y eficiencia para prevenir un número sanitariamente relevante de muertes por cáncer de cérvix en mujeres españolas, comparado con las actuales prácticas preventivas. Si la vacuna se aplicara a partir del año que viene supondría, sólo en costos de compra del producto (464,58 por persona), sin tener en cuenta el aparato logístico que deberá desarrollarse ex novo para alcanzar una cobertura significativa en cada cohorte de niñas, del orden de unos 125 millones de euros anuales. Para cuando se empiecen a prevenir los primeros casos de cáncer de cuello uterino, dentro de al menos 30 años, el SNS se habrá gastado unos 4.000 millones de euros. Prevenir una sola muerte por cáncer de cérvix, entonces, habrá costado al SNS 8 millones de euros, sin ahorrar un solo euro en el dispositivo actual de detección precoz por citología y tratamiento, pues se recomienda seguir desarrollando estas prácticas aún en poblaciones vacunadas. Lo abultado de las cifras arroja serias dudas sobre el costo oportunidad de la medida, con esta cuantiosa inversión. ¿Cuántas otras iniciativas en prevención o atención sanitaria, se podrían hacer y no se harán? ¿Qué se dejará de hacer de lo que ya se hace, para nivelar los presupuestos?Los altísimos costos de la vacunación, atacan a la sostenibilidad financiera no sólo del calendario vacunal español, sino de todo el sistema de servicios de salud pública. Sin embargo, el coste no es el único problema grave: la vacuna del VPH ha sido promocionada ante la opinión pública, los sanitarios y los decisores políticos como una vacuna eficaz en la prevención del cáncer de cuello uterino y el sufrimiento que acarrea en las mujeres, cuando esto no es cierto. Sencillamente, esta evidencia científica aún no existe. Los ensayos sobre la vacuna no han podido ver su efecto en la prevención del cáncer, ya que éste tarda mucho en desarrollarse; además, hay posibilidades reales, comprobadas, de cortar el proceso antes de que el cáncer se desarrolle, tanto mediante la inmunidad natural como con el cribado de lesiones precancerosas y su tratamiento. El ensayo que más tiempo de seguimiento ha tenido hasta ahora ha sido de 6 años (y es un ensayo de fase II) y el ensayo en fase III con mayor seguimiento hasta ahora tiene tan sólo 3 años. Dado que el cáncer que se pretende prevenir tarda 30, 50 o más años en desarrollarse, la brevedad de los ensayos es obvia. Por tanto, hará falta aún bastante tiempo para ver si las personas vacunadas en los ensayos clínicos desarrollan o no menos cánceres que las no vacunadas. En países como España, con una incidencia del problema tan baja, esperar debería ser la conducta lógica.Ciertamente, con la información disponible es razonable esperar que la vacuna acabe demostrando dentro de años que previene algunos cánceres de cuello uterino. Sin embargo, hay que tener en cuenta los siguientes otros factores: la historia natural de la enfermedad (de evolución lenta), la efectividad de los programas de cribado (alta si el sistema cumple con sus obligaciones), que la vacuna no es efectiva contra todos los serotipos cancerígenos, y que España es un país con baja incidencia de cáncer de cérvix. Por todo ello, es probable que en nuestro país el número de cánceres prevenidos no será muy grande.También se han planteado objeciones razonables relacionadas con la duración de inmunogenicidad –aún no se sabe si serán necesarias dosis de recuerdo o no–, y sobre el comportamiento de los serotipos no incluidos en la vacuna, que quizás ocupen el nicho ecológico de los ahora incluidos. Hay ejemplos recientes de las consecuencias del uso de la vacuna neumocócica sobre la aparición de serotipos no cubiertos con la vacuna que son multiresistentes a los antibióticos y que causan enfermedad neumocócica invasiva.Ante esta situación de utilidad aún no demostrada, altos costes para el SNS y prevalencia baja, la decisión más racional sería, y es, esperar a que se acumule más evidencia científica.¿Cómo podemos explicarnos que el SNS no tome la decisión más racional posible cuando se trata de defender el bien público? Obviamente, la industria farmacéutica y especialmente las compañías promotoras llevan años desarrollando estrategias de cooptación y creación de un clima de opinión favorable, exagerando riesgos con el fin de convencernos, primero, de que existía un problema, y de que luego ellos, precisamente, tenían la solución. Las estrategias de disease mongering –invención o exageración de enfermedades para introducir luego un producto farmacéutico– han sido criticadas duramente y con toda razón desde la deontología publicitaria por el abuso de la buena fe y de la aspiración a no sufrir enfermedades que naturalmente tienen la población y los políticos, a menudo legos en cuestiones sanitarias. El caso que nos ocupa supone la consideración novedosa, muy grave, de que toda infección por VPH es una enfermedad a prevenir, lo que es falso; y además con el énfasis, sin duda interesado, en la –no demostrada– prevención del cáncer de cuello uterino en España.La industria farmacéutica tiene legítimos intereses financieros, pero no todos ni siempre están en sintonía con las necesidades de salud de la población. El escándalo reciente de la terapia hormonal sustitutoria, y la evidencia de que la industria escondió a la opinión pública durante 30 años graves efectos secundarios del tratamiento de una “enfermedad” previamente inventada, no coloca a este sector en una situación de gran credibilidad pública como garante de nuestra salud.Por todo lo anterior, los firmantes de este texto pedimos al Ministerio de Sanidad y Consumo y a las Consejerías de salud de las CCAA una moratoria en la aplicación de la vacuna del VPH. Nadie ha justificado que haya prisa para la aplicación de este nuevo programa; por ello, solicitamos abrir un periodo de reflexión, de seguimiento de los efectos de la vacuna en poblaciones reales y de realización de estudios para conocer el coste-efectividad a medida que haya nuevos datos. Todo ello permitirá solventar las dudas razonables que existen sobre la idoneidad de este programa de vacunación para España.

Si estás de acuerdo, éste es el enlace para efectuar la firma http://www.caps.pangea.org/declaración/

Anónimo dijo...

Pipurrax, el libro ha sido leído por mí.

Anónimo dijo...

Quiero contestar a todo el mundo que me lo ha preguntado.
No, cuando hace un par de días pregunté por sus opiniones sobre esta novela no sabía que Sarapo le dedicaría hoy este artículo.

Por otra parte, sin haber leído el libro, quiero opinar que sí se puede hacer algo para evitar la aparición de asesinos en masa. Se empieza por "vivir como Dios manda" como diría un pensador de este pueblin.

Me dicen que el libro de Boris Izaguirre (finalista del premio planeta) es bueno. Espero que Sarapo le dedique un artículo, tendría más lectores (Sarapo, no sé si Boris).

Congreso de la sociedad española de medicina de familia en Valladolid... Fernando, cuente como lo vive la ciudad.

lafoca dijo...

Terreiro, se dice, se comenta, en un blog de por ahí que ya veo que conoce, que en El Cafetín suena Peret. ¡Qué fuerte!

Anónimo dijo...

Terreiro está ahora metido en una sala en Madrid sita entre Príncipe Pío y Puerta del Ángel y no creo que vuelva a su casa en horas.
Algo le he oído de Valladolid: está a reventar de galenos.

Loiayirga dijo...

Foca, ¿no será que lo que suena es Perec, Georges Perec?

Da igual, en todo caso Peret es el más grande filosofo español después de Séneca.
¡Canta y sé feliz!

Loiayirga dijo...

Y la mejor
una lágrima cayó en la arena

lafoca dijo...

Loia, desde que usted comparó a Perec con Cortázar mi consideración hacia usted ha descendido más de lo que va a caer la bolsa el año que viene.

Anónimo dijo...

Coño ¿ y por qué va a caer la Bolsa?

Loiayirga dijo...

Foca, no me de usted disgustos.

Hace dos días me daba una alegría dejando un comentario en mi blog e inmeditamente, hoy, me anuncia ya MI DEVALUACIÓN.

¡Muera Perec y viva Cortazar!

Loiayirga dijo...

Foca, averigüe de quién es el siguiente texto. Las supuestas incorrecciones en la sintaxis no son errores de transcripción sino planeadas así por el autor.

"Automovilista en vacaciones recorre las montañas del centro de Francia, se aburre lejos de la ciudad y de la vida nocturna. Muchacha le hace el gesto usual del auto-stop, tímidamente pregunta si dirección Beaune o Tournus. En la carretera unas palabras, hermoso perfil moreno que pocas veces pleno rostro, lacónicamente a las preguntas del que ahora, mirando los muslos desnudos contra el asiento rojo. Al término de un viraje el auto sale de la carretera y se pierde en lo más espeso. De reojo sintiendo cómo cruza las manos sobre la minifalda mientras el terror poco a poco. Bajo los árboles una profunda gruta vegetal donde se podrá, salta del auto, la otra portezuela y brutalmente por los hombros. La muchacha lo mira como si no, se deja bajar del auto sabiendo que en la soledad del bosque. Cuando la mano por la cintura para arrastrarla entre los árboles, pistola del bolso y a la sien. Después billetera, verifica bien llena, de paso roba el auto que abandonará algunos kilómetros más lejos sin dejar la menor impresión digital porque en ese oficio no hay que descuidarse."

Anónimo dijo...

No. No se parece nada a Orestes el polifacético oficial de las SS que crea el engreído Littell en su novela.
Sin negar sus prestaciones literarias, creo que detrás de Las benévolas se esconde una de las operaciones comerciales más groseras que he tenido oportunidad de vivir.
Poco hay en el discurso de Littell que merezca la pena. Tal vez esa referencia a la inutilidad de la cultura como protector frente a la violencia. Pero poco o nada sabemos de lo que nos interesa: ¿cómo se activa el mecanismo de matar? ¿todos podemos matar igual?
¿es un problema psicosocial o por el contrario hay recurrir a la neurobiología para explicar el asesinato de masas?
Mucho me temo que tenemos por delante unos cuantos meses de intensa benevolencia.

lafoca dijo...

Loia, solo hay dos autores de los que he leído todo lo que han publicado -tres si contamos a Fernando del Busto-, uno es Cortázar y el otro García Márquez.

Anónimo dijo...

Beaune es la capital del borgoña. Algún octubre me he pasado pedo total, como en la gloria.

Loiayirga dijo...

Foca, lo de Cortazar lo entiendo.

Lo de García Marquez no es para
tanto.

Yo el único autor del que he leido todo lo que publicó es Sócrates. Como usted sabe no escribió nada.

Loiayirga dijo...

Buenas noches, señores.
No soy buho, soy alondra.

lafoca dijo...

Javier, no haga caso de mi comentario bursátil. La mayoría de los analistas esperan que el Ibex35 supere en 2008 los 18500 puntos y los pocos que han publicado previsiones a dos años lo lanzan por encima de los 20000. El que esta foquilla esté convencida de que está al caer un cambio de tendencia es un grano de arena entre la playa generalizada de optimismo.