2 de septiembre de 2007

DAILY FACKEL (VI)

Ayer, mientras mi cotidiana ración de runner, caí en la cuenta. El mar, el sonido del mar, el constante murmullo de las olas apenas si me relaja. Lo aprecio con mayor certeza ahora a orillas del río Órbigo. Ayer anduve tenso, como excitado. No sé si será lo que llaman por aquí el aire de las castañas pero algo así era. El Órbigo. Los ríos, los chopos, el fluir del agua. Los jardines árabes y sobre todo los japoneses están llenos de delicadas fuentes y arroyuelos. Un lamento más tranquilizador que el nervio hiperestésico del Cantábrico. León en setiembre es un ejército en retirada. Los veraneantes se van, las piscinas ya están cerradas, las banderas de papel de las mil y una fiestas van perdiendo los colores y los paseantes echan el jersey al hombro. Y el color ocre va tiñendo los campos. En breve llegarán la caza y la vendimia. Y no tardando mucho, en una tarde muy recortada, unas gotas de lluvia y un viento frío y repentino. Será otoño.









En LNE:


PACO, AMORE

Durante muchos años fui lector apasionado de Francisco Umbral. A pocos autores he leído con tanto interés y admiración. Pero hace ya varios años que sus libros eran para mí un fervor decaído. Desde 1995, creo. A lo mejor desde antes aún. Desde que tuve conciencia exacta de que Umbral decía casi siempre lo mismo. Creo que también el personaje Umbral ha tenido un envejecer sombrío y rancio. Ese tipo huraño, malhumorado, estridente, extravagante y provocador dejó de interesarme aunque siempre le he recordado con cierta simpatía en la distancia. Será difícil olvidar su vozarrón ronco, agreste y disruptivo (Juan Cruz dixit) pero no pienso, contra lo que sugiere Arcadi Espada, que en España no se haya vuelto a hablar de literatura desde aquel día en que el genio subió a la montaña para hablar de su libro. Faltaría más...

Lo último que supe sobre Umbral fue ese anteproyecto de autopsia psicológica que publicó la profesora Anna Cavallé en el año 2004 y que se tituló “El frío de una vida”. He de reconocer que dicho libro, pese a resultarme profundamente antipático, aporta una rigurosa documentación sobre la vida y la obra de Francisco Umbral. La profesora Cavallé hace durísimas afirmaciones sobre el escritor. En algunos casos son un tanto gratuitas y parecen arrancadas de cierto rencor personal ( algo extraño dada la gran atracción que Umbral sentía por las mujeres) pero en muchos otros episodios pienso que son acertadas. La tesis central que sostiene Cavallé es que la obra umbraliana hay que interpretarla como producto de una titánica lucha interior, la de un hombre que tuvo que hacerse a sí mismo desde la nada, desde el vacío de un nacimiento incómodo e humillante que le arrojó de inmediato a una posición marginal en la sociedad. Así de contundente es Anna Cavallé tras haber accedido al secreto mejor guardado de Francisco Umbral: el de su nacimiento. Umbral, o sea Alejandro Francisco Pérez Martínez era “hijo de soltera”. Su madre le parió un poco a escondidas en Madrid en 1932 y los primeros años de su vida los pasó al cuidado de una nodriza. Según se cuenta, Umbral creció huérfano teniendo padre y madre. Y eso ha marcado su vida y su obra de forma indeleble. Umbral ocultó estos hechos que la profesora barcelonesa hace responsables, adleriana, del carácter soberbio y vanidoso del escritor, de su constante necesidad de reconocimiento social y de las múltiples referencias que hay en su obra sobre la figura incierta de la madre, siempre idolatrada.

Puede que la exacta realidad sea mucho más complicada que las tajantes hipótesis manejadas por Cavallé pero hay que reconocer que sin los datos que aporta esta biografía no autorizada es imposible y temerario acercarse al personaje. A un personaje contradictorio que fue capaz de destilar el dolor por la muerte de un hijo en un poema tan inmensamente inmortal como rosa. El mismo personaje que, carente de escrúpulos morales, se comportó de manera miserable con tanta gente, casi siempre humilde. Porque la vanidad, la soberbia y el engreimiento no son enfermedades exclusivamente“umbralianas” sino que son enfermedades profesionales del escritor. No hay escritor que no trabaje buscando la posteridad y el reconocimiento social. Narcisos de tinta. Y es que Umbral sufría de tanto imaginar su recuerdo.




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41 comentarios:

Anónimo dijo...

Dios santo, la peor de las perspectivas. Septiembre y continuamos con Draft Telegraph, y reaparece Sandro.

Casale dixit: Porque pagar por follar con gente que asume su condición con libertad no debería admitir discusión alguna.

Desde luego pero el problema es que a mí, desde mi puritanismo exacerbado, no me entra en la cabeza que esa condición pueda ser asumida con libertad. Pero seguro que es un problema mío.

Loiayirga dijo...

SOBRE UMBRAL.

PREGUNTA JULIA OTERO: Eso que usted llama la "prosa sonajero", ¿no será el equivalente literario del locutor que, a falta de mensaje, engola la voz para compensar?

RESPONDE MARSÉ.
Sí, es lo mismo. La prosa deslumbrante, tintineante, puede ser buena para el artículo rápido y fugaz de la prensa, pero es nefasta para la novela. Detrás de ella no suele haber nada. La mejor prosa, como dice Luis Landero, no es la que anuncia el talento, sino la que lo contiene


Yo no sé si pasará a la historia de la literatura con letras mayúsculas pero yo disfruté muchísimo al leerlo. Y sin duda habrá marcado mi manera de redactar, aunque sólo sea por las muchas cosas que le he leido en comparación con otros escritores.
Desde luego me interesó mucho más que Cela que era otro tipo antipático.

Loiayirga dijo...

"... las orillas del Órbigo. Ayer andaba tenso, como excitado."

Dada la prosa poética que se gasta en este último post no se sabe bien si era usted o el río el que andaba inquieto. Quizás ambos.

La incertidumbre me corroe. Si no me saca usted de esta duda creo que el que no dormirá hoy la siesta tranquilo seré yo.

Loiayirga dijo...

No sé si se advertirá que tengo toda mi energía preparada para comenzar el nuevo curso y que a falta de mejor destino derrocho mis fuerzas por los blogs.

Loiayirga dijo...

Y antes de que me lo diga otro me anticipo. Cuanto van a ganar ustedes cuando comience el curso.

Anónimo dijo...

loiayvirga;
no diga tonterías. Aquí se le aprecia. Yo al menos.

viejo Casale

Anónimo dijo...

Amigo Terreiro; ya sabe lo que decimos por aquí:
"dels pecats del piú el nostre senyor es riu". O lo que es lo mismo, de los pecados del sexo Dios se ríe.

Imagino que debe ser cosa de la mediterraneidad, más promiscua y libertina.

Anónimo dijo...

Claro Anónimo, yo es que soy atlántico.

Anónimo dijo...

Loia, digo lo mismo que casale: dele, dele sin miedo. De cualquier comentario, largo, corto, sesudo, frívolo,... puede saltar la chispa que da paso al incendio.
En un bar (o manicomio) vacío no entra nadie. Comentario llama a comentario. Los findes baja el aforo.

Anónimo dijo...

Hermosa tarde leonesa. Un placer ver volar a los vencejos. El aire se serena.

Anónimo dijo...

Rafa, gracias por Del Horno. A ver si libramos otro año.

Anónimo dijo...

Sandro ¿qué nos espera en el Santa Bárbara?

Anónimo dijo...

Hola a todos. Parece que esto ha estado animado en agosto.

Tengo Mortal y rosa en casa, quizás le llegado el momento, quizás...

Anónimo dijo...

Genial Pla. Sí, con menos lirismo/sonajero "nos habríamos apañado". Será que todos los fenicios somos así, señora, y el ahorro y la sequedad empiece por la sintaxis.

Las sinergias Sarapo y Espada. Me alegra la columna de hoy de maese Arcadi. La fecha de nacimiento es lo que vale de verdad para destruir mitos: empeño pertinaz de la literatura fáctica. Sarapo fue el único que lo señaló durante estas semanas laudatorias.

Con Marsé siempre. Y con la convicción que ser barcelonés, antinacionalista y ajeno a las pompas de la villa y corte le cuestan cada año el Cervantes. Merecido por ser el mejor novelista español de la segunda mitad del XX. Sin embargo, discrepo de su displicencia hacia la literatura periodística. Y eso que me consta que la conoce muy bien. Gran lector de Camba, v.g.

Anónimo dijo...

Volvió Sandro. Pero Chema está desaparecido. Incapaz de alegría.

Anónimo dijo...

Chema...amore...

Anónimo dijo...

¿Cómo va lo de Sandro?

Anónimo dijo...

Chema, asturianito querido, pero qué chocolatito suchár y agua de lanjarón que eres...

Anónimo dijo...

BILINGÜISMO
Creo que lo he contado en alguna ocasión. Vivíamos en el último número de la calle Zurradores y éramos, por tanto, los últimos de la guía telefónica. No es coña. La gente llamaba para reírse de nosotros.
-¿no les da vergüenza ser los últimos de la guía?, preguntaban los bromistas cada dos por tres ante el estupor de mi pobre madre.

Sin duda, ese factor excéntrico y peculiar me dejó algún tipo de secuela. De hecho, creo que Viejo Casale es en realidad la herencia de ese trauma oculto, la tecla desviada y averiada que convierte a un ser razonable y prudente en un personaje apegado a los relatos más subterráneos y oscuros de la ciudad.

Lo cierto es que hoy, al pasar por Zurradores para tomar café en el Lisboa me he encontrado con una nueva coyuntura. El ayuntamiento ha puesto placas nuevas en la calle y las ha rotulado en valenciano. Lo que antes y siempre fue la calle Zurradores se ha convertido de repente en carrer Assaonadors. De golpe, he valorado lo absurdo del debate. Fuimos humillados sin motivo. De la z a la a. Nunca como hoy ha tenido tanto sentido aquella vieja proclama: "los últimos serán los primeros". El bilingüismo ha restituido nuestro honor. Carrer Assaonadors. ¡llamen, llamen ahora por teléfono...fills de puta!

viejo Casale

Anónimo dijo...

VERANOS
Desde hace unos 10 años practico el mismo juego. Consiste en anotar en el Moleskine de turno palabras que rescaten fragmentos de todos los veranos que recuerdo. Empiezo en 1976, el primer verano que recuerdo con certeza.
Desde el 76 hasta el 90 los recuerdos son menos pero muy compactos. Casi todos los años se repiten cuando llega el día de inventariar ( a finales de cada agosto).
Lo curioso es ver como desde el 90' en adelante, mi mayoría de edad, la nómina de recuerdos se amplía y a la vez se modifica cuando año tras año vuelvo a inventariar todo el listado. Puede que haya memorizado los recuerdos de la infancia y sin embargo aún sea capaz de evocar todo aquello que considero cercano y en función de mi estado de ánimo rescate unas cosas u otras con las consiguientes sorpresas que genera comparar año tras año desde otros años.
Es un sudoku muy saludable ubicar libros, películas, viajes, anécdotas y rivales de pretemporada. Con una simple palabra englobo multitud de instantes que leídos en perspectiva dan pie a restituir con firmeza todo aquello que se perdería en el olvido.
De todos los veranos mi preferido sigue siendo el de 1996. Smoke, Celine, Auster, Toledo. La filmoteca. Romher. Enmanuelle Beart. Comidas Esma. Fiebre en las gradas. Bioy Casares. El verano de Camus. La playa. Denia. Ontinyent. Una rara mezcla de plenitud, exaltación y vitalismo expansivo. Tenía una vespa, pesaba 15 Kg menos y las chicas me miraban. Esas cosas...

viejo Casale

Loiayirga dijo...

Viejo Casale en plena forma

Anónimo dijo...

He leído en el periódico que la última (pre-avilés) de woody allen es muy mala (lo dice hasta oti que es muy fan).

lafoca dijo...

Ida y vuelta a Madrid yo solita en el día y olvidándome los cds en casa. En una gasolinera compro a Camela, que era lo más digno que había. Toy rota.

Anónimo dijo...

"Viejo Casale en plena forma "
Pero Loia, si te está diciendo que tiene quince kilos más.

Anónimo dijo...

Alegría. Cántico. ¡Volvió Chema! Pero el nadador no tiene tiempo de cháchara. Entre brazada y brazada, suelta la meada con miedo a la leyenda urbana del tinte en el agua.

Anónimo dijo...

Casale, una historia bonita esa de la calle Zurradores. Muy bonita

Anónimo dijo...

Elena y Marichalar se divorcian.
Lo ha dicho Peñafiel.

Anónimo dijo...

Es que lo de Marichalá ya no se pué aguantááá....

Anónimo dijo...

Mi historia domilciliar es al contrario de la de Casale, de la excelencia al infierno de la normalidad.
Primero viví en la calle Cervantes, no se puede pedir más (bien que en otros tiempos la calle se llamaba de la horca, por algunas prácticas que se llevaban a cabo allí que prefiero no mencionar), luego me degradé a Miguel Delibes premio Cervantes y futuro premio Nobel (cada año se rumorea, algun año casi hemos estado hasta seguros), pero que a pesar de todo no es lo mismo, que quieren que les diga, aunque la calle lindaba con Vicente Aleixandre, Pio Baroja y ups! Jacinto Benavente. Por último llegué a la calle Perales, que afortunadamente no linda con las calles de Julio Iglesias, Django, Isabel Pantoja o Rocío Jurado, sino con las mas neutras y menos comprometedoras de los Manzanos, los Robles o la de Perillos, esos pobretones.

Loiayirga dijo...

Mi historia en relación con las calles en la que he vivido es corta.
Con mis padres viví toda la vida en el Paseo de Canalejas. Y hoy, ya con mi mujer y mis hijos vivo en el Paseo de Canalejas, exactamente en el mismo edificio en el que viven mis padres. No se puede decir que haya llegado muy lejos.

Eso sí, presumo de haber llegado más alto. Mis padres en el cuarto y yo en el sexto.

Anónimo dijo...

Lioayirga, me troncho contigo. No pares, sigue, sigue...

Anónimo dijo...

Y dále con el Arcadi. O tira de archivo o lleva un mes en el hotel. menudo burgués.

viejo Casale

Loiayirga dijo...

Menéndez Uría no sé quién es usted, pero me ha alegrado el día.

Anónimo dijo...

"las han rotulado en valenciano".

Son unos plastas, coño. Estos valencianos parecen sudacas: "hablo argentino, che".

Entre la mugre y la burguesía, escojo el bon viure. Como Pla. En cambio Fuster prefería la mugre.

Anónimo dijo...

Cierto Boswell.
Fuster hubiera dicho: las rotularon en catalán. Así de mugriento era.

viejo Casale

Loiayirga dijo...

Casale, Terreiro, he copiado en mi blog(citando la fuente) sus historias sobre los cambios de domicilios porque me parecían divertidas.

Se lo cuento porque si a alguno le parece mal las retiro.

Anónimo dijo...

Yo no puedo aportar nada más que una casa paredaña con una iglesia. Queda todo dicho. Casale es un privilegiado porque se crió en una novela. A punto estuvieron de llamarle Fortunato o Jacinto.

Anónimo dijo...

jajajaja


Siempre que un valenciano y un catalán intercambian golpes acaban hablando de Fuster al que ni ellos comprenden.

Anónimo dijo...

Para nombres de calles, la mía: Purita de la Riva.

Anónimo dijo...

Hola Ana. Pues sí. Suena muy familiar eso de Purita. No le pregunto si es asturiano o no.

Anónimo dijo...

Yo vivo en un mundo de ficción llamado Santa Bárbara porque está cerca de unas minas a cielo abierto que son patrimonio de la humanidad.

¿y Chema? ¿dónde vive chema?