17 de agosto de 2007

MALAS COMPAÑÍAS




Soy un lector de los repugnantes, lo sé. Me cuento entre ésos a los que les gusta saber si lo que leen es un apunte de la realidad o si es fruto de la imaginación fértil del autor. Unos repugnantes, ya digo. La novela frente al periódico. Es curioso comprobar cómo sobreviven afirmaciones que no se sostienen por confusas o mendaces. Y cómo acaban formando parte del paisaje mediático y son tratadas de igual a igual en los papeles. Recito a Vargas Llosa hace unos días cuando escribió sobre el último trabajo de Juan Cruz: «El libro "Ojalá Octubre" es una alianza de géneros en la que el lirismo, el relato, la evocación, la introspección, la nostalgia y la viñeta se confunden en un texto hermafrodita a caballo entre la poesía y la prosa, entre la autobiografía y la ficción». ¿Hay quien dé más confusión lógica y terminológica? Todo cabe en la viña de Vargas y todo vale lo mismo. Lo de menos son las babas que ya advirtió que la niña mala era él. Lo peor es la densa humareda que provoca para confundir los deseos con la realidad. Hay que buscar mucho en el Google para encontrar expresiones tan quebradizas como «alianza de géneros». Quizás aquel auto de fe del novelista nicaragüense Sergio Ramírez en el que afirmaba tener dificultades para distinguir entre lo real y lo imaginario porque «en el fondo todos los hechos están en mi memoria». El hombre se ve que no dabaÉ
Porque hay momentos en la vida que son muy reales y en los que no hay lugar a dudas. La imaginación salta por la ventana cuando hay periodistas que tienen claros los límites entre la vida y el cuento. Léase esa sentencia que condena a un periodista que trabaja mirando cada poco a la Razón y sabiendo que el único conocimiento que puede ayudar a los hombres es el que se atiene a las reglas del juego científico. Porque el periodista Luis Alfonso Gámez le escuchó decir a J. J. Benítez en un programa de Televisión Española que seres de Orión levantaron las pirámides de Egipto y que unos poderes mágicos transportaron los moais hasta la isla de Pascua. Y el periodista Luis Alfonso Gámez, que ha visto a Forrest Gump, fue y escribió que tonto es el que dice tonterías. Y un juez de Guecho le ha condenado a indemnizar con 6.000 euros al afamado ufólogo J. J. Benítez por decir de él que «tergiversa la historia, miente e intenta engañar al público». Que la gente lo sepa. Está en los vídeos del «YouTube». Que también sostiene Benítez que la NASA ocultó la existencia de ruinas extraterrestres en la Luna. Y ya puestos, podríamos decir que Marilyn Monroe no se suicidó y que vive con J. F. Kennedy en Benidorm.

Mala salida tiene la callada y exigente letanía de la razón. Tanto tiempo peleando con la tiniebla para acabar viendo estas cosas. ¿Dónde está la divina intelectualidad posmoderna? Más preocupados de las portadas de «El Jueves» que de la pelea sorda de Gámez. Al final resulta que nuestros pensadores e intelectuales de vanguardia están muy satisfechos con Iker Jiménez en Milenio Tres. Pero queda claro cómo quieren a las masas. Que ya lo decía don Mario: no todo va a ser verdad.








El vídeo no tiene desperdicio. Mirlo Rojo y NASA lo saben.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

No es la primera vez que JJ Benítez con la ayuda judicial se lleva por delante a algún periodista juicioso.
El pobre Hernández Franch. 250.000 pesetas. Murió pobre.

Anónimo dijo...

Comentario a este vídeo en youtube:
"con la camara de mi MP4 y algo de movie maker yo hago uno mejor! XD"
-------------------------

Esta serie de JJ Benitez se emitió en tve1 con el PP gobernando. Aznar culpable de los macgufos.
Fíjense en la mochila del astronauta, es una caja de detergente.

Anónimo dijo...

“De todas las mentiras, las que más me escandalizan son las que dan explicaciones fraudulentas sobre procesos naturales o acontecimientos históricos. Quizá sea por mi vocación de educador, pero considero un auténtico agravio contra el espíritu aprovecharse del deseo de saber de alguien –uno de los más nobles y humanos- para inculcarle falsedades…”

Fernando Savater

Anónimo dijo...

Hernández Franch fue el desemmascarador de Uri Geller. Un James Randi a la española.

Anónimo dijo...

Devorando, devorando; que es gerundio.

Anónimo dijo...

Hamlet

Anónimo dijo...

Un día grande de luz y de color en la campiña leonesa. Día del topillo cabrón.

Anónimo dijo...

Una cosa es la mentira y otra el relato. Una crónic, unas memorias me ayudan a conocer el mundo. Una buena novela me ayuda a vivir. Sarapo como verá yo soy inamovible también.

¿Le llegó mi regalo o es pura fiction de momento?