13 de julio de 2007

EN JULIO Y EN VERANO



Sé que es julio y que es verano. Que las cosas hacen poco ruido. Que los periódicos adelgazan a base de incluir suplementos veraniegos con numerosas ofertas para un tiempo de ocio cada vez más uniforme e igual. Cuentan las crónicas que hay periodistas que trabajan en julio y agosto mucho más que en el resto de meses del año. Habrá que creerlos, pero seguro que algo malo habrán hecho.
Sé que es julio y que es verano, y que en Asturias no hay «Grec» ni «Veranos de la Villa» ni Menéndez Pelayo. Nos queda, si acaso, esa singularidad llamada «Semana negra», que se desintegra en contenidos y novedades a medida que se disipa el recuerdo de Manolo Vázquez Montalbán y que a Rodolfo Walsh se le estudia con más fuerza en las escuelas de periodismo que en los clubes del cuento negro y de ocasión.
Sé que es julio y que es verano. Y que la felicidad fluye a raudales por las cuencas de los ojos de los mas jóvenes que vuelven con ganas de enamorarse al mar, al mismo mar de todos los veranos.

Sé que es julio y que es verano. Y sé que este año no hay Olimpiadas ni mundiales de fútbol y que el Tour de Francia es ahora un triste y mal sueño. Que las tardes se convierten en largos e imponentes «slaloms» hasta el ocaso. Que incluso un programa de radio ha tenido la feliz idea de elegir la mejor puesta de sol de toda España. Una puesta de sol que encuentre comparación con una sonata para piano de Schubert, con las «Lágrimas negras» de Matamoros tocadas por El Cigala y Valdés o con un verso oculto de Jaime Gil.

Sé que es julio y es verano, y que un buen día una persona querida me cogerá de la mano, me despojará dolorosamente de mis pieles mas gastadas (portátil, Google, Youtube, Ipod, teléfono móvil, etcétera) y me hará subir a un avión con destino a un lugar remoto. Y allí, desde lo más alto, mientras dejamos atrás los prados más verdes y desde dentro de las nubes me dirá: «¿Ves cómo no era tan difícil, tontín?».

Sí, como en el cuento, otra vez Felicidad y yo volamos juntos.

Porque es como si fuese julio y como si fuese verano. Aquel verano.

42 comentarios:

Anónimo dijo...

Joder, que gonito, o potito, o qué se yo...

Casi me se asoma lagrimilla furtiva y fútil por el rabillo del ojo izquierdo.

Y mi verano que empieza cuando tomo una secundaria camino el pueblo de mi señora.

Anónimo dijo...

Es que siempre ha habido clases, mia que se lo tengo dicho al enlace sindical, claro que él cómo veranea en Conil...

Anónimo dijo...

Lo mejor de julio es el sorteo del calendario liguero. Con diferencia.

viejo Casale

Anónimo dijo...

LO TRUCULENTO DE JULIO

"Vuelvo a los días en que escribía su vida.

1) Tú ya no querías verme y es posible que con algo de razón.
En si, yo no era el problema...aunque posiblemente formara parte de él.
Ya entonces sabía quien eras y sobre que tipo de alambre te sostenías. Cada anochecer te contaba algo de ti. Un capítulo secreto y soterrado que guardaba en un cuaderno Cartoné titulado con tu nombre. Un pedazo de ti. Un poema ilegible y olvidado. Tu sonrisa franca en mitad de la niebla.

Ahí estaba tu vida. No era una novela. Era tu libro, tu biografía no autorizada, tu rostro entristecido frente al espejo de la vida que un anónimo solitario te susurraba al oído desde el otro extremo de la ciudad.
Claro que tú ya no me oías. Habías levantado diques de soledad entre los dos, como si mi mirada desnudara tu dolor y ya no pudieras hacerle frente. Yo era aquel chico de los ojos grises. El que te veía desandar en silencio las madrugadas, el que sabía cuando tu desplome se acentuaba, el que aprendió a dejar de soñarte para sobrevivir.

Te escribía. Te escribía a todas horas. Hojas y más hojas. Libros enteros. La chica de los ojos verdes manchados de perlas negras. Esos ojos por los que habría dado la vuelta al mundo...

2) Tú te asomabas cada noche a un balcón imaginado. En silencio fumabas. Y bajo las volutas del humo intuías el secreto de la felicidad esquiva. Esa calma imposible. Ese vuelo neutro y acomodado de las tardes de verano bajo el sol. Todo lo que buscabas, flor venenosa, era precisamente todo lo que yo tenía para ti. Sólo que no lo veías. Sólo que no podías verlo.

3) Me costó saber que no volvería a besarte.

4) Me costó saber que no volvería a hacer el amor contigo.

5) Quién te escribe ya no es quién te escribía. Ya soy otro. No sé si mejor, pero si diferente. Buceé en todos los mares para no volverme loco.
Un día comencé a escribirte. Vida de aquella chica, titulé. Vida de aquella chica que me había roto el corazón. Je. "Vida de aquella chica" cuando aún creía en eso que los poetas llaman corazón.

6) Los primeros días dibujaba el rencor, el resentimiento, el desamor. Toda la basura falsamente sentimental de las canciones de la radio. Toda esa mierda. Por fortuna duró poco. O no. Y duró más de lo esperado. Pero un día, la danza siniestra de las palabras heridas dejó de sonar. Y apareció tu retrato. Y entonces, por fin, pude respirar.

VIDA DE AQUELLA CHICA

1) La primera vez que la ví no la ví. Estaba sentada en una mesa del fondo, rodeada de papeles y trabajos pendientes. De lejos me llegaba el eco ronco de su voz. Esa voz inclasificable y apátrida. A veces dulce y seductora; a veces vulgar y siniestra. Todo, sin duda, estaba en esa voz. Pero yo aún era demasiado ingenuo para entender los distintos timbres del destino.

Una tarde, dos o tres semanas después, levanté por fin la cabeza y busqué el rostro de la voz que se lamentaba sin saberlo, que me llamaba sin querer. Entonces la ví.

Me pareció extraña. Distinta. Necesitada. Guapísima. Y tan atractiva como hacía tiempo que no veía a nadie a mi alrededor. Ya en ese mismo instante supe que pasarían cosas con ella. Cosas de todo tipo y no necesariamente buenas. Supe, aunque no puse medios para evitarlo en una primera aproximación, que me enamoraría de ella, que ya estaba enamorado de ella. Supe, aunque eso lo intuí meses más tarde, que en cuanto la ví me hizo preso. Preso de su mundo, de sus mentiras, de su dolor. Entonces empecé a buscarla de manera casi compulsiva. Primero con los oídos, más tarde con la vista, después con las palabras, finalmente con la conversación. Fue un viaje hacia ningún lugar. Un viaje de encuentros y desencuentros. Ella tenía un secreto. Yo un corazón desbocado. Juntos, eso si, dibujábamos un paisaje de calma y sosiego. A mi lado, ella sacaba lo mejor de si misma. Que era, paradógicamente, mucho más de lo que ella sabía. De haberlo sabido, todo habría sido distinto. De haberlo sabido, no escribiría esto. Y quizás ahora ella y yo estaríamos viviendo juntos. En algún remoto lugar. Lejos de los secretos que la martirizaban. Lejos de la mirada enferma y sucia de los depositarios de su dolor. Pero todo eso ya no importa mucho. Salió cruz. O quizás salió cara. Nunca sabremos...

2) Uno reconoce siempre la complicidad. Es tan fácil que cuando la visualizamos y después se nos niega podemos volvernos locos. Ese hilo existió entre los dos desde el instante fundacional en que compartimos el primer café. No me equivocaba. O era la mejor actriz del mundo o no me equivocaba. Ese hilo cómplice fue el que me ayudó a tener paciencia. A verla de lejos cuando me quiso esquivar, incluso a perdonarla cuando de manera drástica quiso romper el hilo que nos mantenía unidos. Ese hilo me obligó a escribirle, a contarle su propia vida. A esperar el día en que por fin pudiera decirle: "ves amor, como todo era mucho más fácil".

3) No me equivoqué, me repetía a mi mismo. Y a lomos de ese malentendido desnudé la ciudad una y mil veces. Me convertí en un hombre mejor. Más tranquilo, más comprensivo, más intuitivo, más sabio. No me dolía tanto su "no querer verme" como la posibilidad de haberme equivocado por primera vez a la hora de ver más allá de lo evidente.

4) Todo lo que pensé en esos meses es lo mejor que he pensado nunca sobre la condición humana.
Eso creo al menos. Lejos de enquistarla en una isla de odio y rencor la salvé de mi desprecio. Puse a su disposición un cuaderno, mi imaginación, todo lo que sabía de ella. La reconstruí en secreto.

5) Puede que ella naufragara en un escenario de garitos turbios y fraudulentos. Rodeada siempre de tipos sucios y miserables que aspiraran a follársela sin más. Puede incluso que ella jugara a dejarse querer y que la ecuación de alcohol y drogas facilitara el consumo de sexo fácil y convulso. Relaciones enfermizas y autodestructivas, repletas de trampas y caídas en abismos de amaneceres manchados por la culpa y el abandono.

6) A veces la veía despeñarse desde el fondo del túnel donde yo vivía. Y no sé si ese recuerdo de la caída era un elemento añadido o real. No sé si mi imaginación la conducía hacia ese escenario sórdido o si por el contrario era el eco de su dolor el que me desvelaba en mitad de la noche. No lo sé.

7) ¿por qué la quería? ¿por su neurosis? ¿por su manera de caminar sobre el alambre? ¿por la apariencia literaria de su vida? ¿por la sensación de que cuidando de su herida yo olvidaba las mías? ¿por la imposibilidad real de vivir a su lado una vida "normal"? ¿por temor a enfrentarme a mi propia realidad? ¿porque proyectando mi fe en ella abdicaba de otras relaciones posibles y en apariencia saludables? ¿por su propensión a ofrecerme el lado más oscuro de la realidad? ¿para redimirla y ponerme la medalla? ¿por mi egoísmo? ¿por el temblor de sus piernas cada vez que la amenaza la volvía vulnerable y doliente? ¿por su mirada? ¿por el eclipse de sus días buenos cuando todo a su alrededor brillaba de manera natural? ¿por su sonrisa contagiosa cuando salía *cara*? ¿por la vitalidad irrefrenable de los días en que todo en ella resplandecía con un fulgor insólito y caminar a su lado por las calles era deporte de alto riesgo?

8) Los nervios a flor de piel frente al espejo. La culpa, el autoodio, la imposibilidad de salir de ese laberinto. El teléfono que no para. La inercia de los días de plomo. La falta de oxígeno. Todo eso.

9) Doy vueltas a una ciudad que ya no existe. Tengo una vespa, libros, cuadernos. Intento comprender lo que pasa. Intento no engañarme más de lo necesario. Sobrevivo.

10) A veces es fácil escribirte. Basta con sentarme en una terraza y verte pasar. Llevas pantalones vaqueros ajustados y suéter rojo. Te has cortado un poco el pelo y tu nuca viaja desnuda. Todo converge en ella: la brisa, las caricias, el rumor de la ciudad. A partir de tu nuca podría reinventarte. En sus límites se describen todas las metáforas. En su nudo viven todos tus deseos.

11) lo que deseaba aquella chica era poseer el mundo. Salir a la mañana y cubrir el sol. Confundirse con él. Pasear por la calle Colón y vaciar las tiendas. Conocer a un hombre. Uno de esos hombres que supieran mimarla desde el principio. Un hombre discreto, guapo, educado, elegante. Ni siquiera culto. Un hombre que la escuchara siempre. Que la llevara a comer frente al mar y le besara levemente en los labios. Un hombre con quien hacer el amor y dormir la siesta después; ducharse a media tarde y desandar las calles del centro. Un hombre para ella sola. Que la invitara a cenar en un lugar selecto y la cubriera de flores y halagos. Un hombre de ojos incisivos, tez morena, conversación amable. Ese otro hombre que a media noche la llevara a bailar. Para que en el desquite de la danza ella pudiera cautivarlo con la magia de su sensualidad sin límites. Ese tesoro intangible que ella hacía visible a cada instante. Toda esa ceremonia de la seducción que controlaba con una soltura trágica: lo esencial en ella. Su disfraz más recurrente: el modo en que todos acababan por memorizarla. Y volver a casa a tiempo de empezar de nuevo. Desnudarse ante él; hacer el amor; cubrirlo entre sus piernas y que él mordisqueara su espalda suavemente. Sólo eso. Ese era su deseo. Una vida así. Una vida a la medida de sus sueños.

12) Todas las noches en que ella intentó construir ese castillo es el gran enigma al que me enfrento. Apenas sé nada. Lo que ella me ha contado es siempre mucho menos de lo que pasó. Por higiene, ella limita su pasado. A fin de cuentas, mejor parecer víctima que verdugo. Mejor eliminar los capítulos que imposibilitan la absolución. Mejor no correr el riesgo de que el narrador coja carrerilla y la convierta en una chica alocada e imprudente. Definitivamente perdida para la causa.

13) Al narrador, no obstante, lo que ella pueda pensar no le preocupa. El narrador la ha imaginado en todas las escenas del crimen. Follando por dinero, follando a la fuerza y contra su voluntad, folllando sin ser consciente ni poder evitarlo. Huyendo de todo y volviendo a caer. No importa si es verdad o no. Eso, por fortuna, no le preocupa al narrador lo más mínimo. El narrador la ha visto llorar. Y en ese llanto ha comprendido la soledad más desgarradora y cruel. El narrador siente compasión y ternura infinitas por la chica a la que da vida. No le importa bajar al infierno para recogerla y salvarla. El narrador se vindica como héroe en el relato. Esa, de alguna manera, es también la trampa de todo esto. Quizás, lo que busca, no es tanto la calma que ella pueda obtener como su propia gloria convertida en pésima literatura de aluvión.

14) El narrador puede creer que lo que escribe es verdad. Puede, una vez más, intentar volcarse en esa arbitrariedad. Jugar con las palabras, amplificar el eco de lo sórdido y construir una novelucha al uso con mujer fatal como telón de fondo y paisaje brumoso como equipaje principal.

15) Pero todo eso no vale nada. Y yo lo sé. He de pactar con el narrador algunos mínimos. Mis motivos para escribirte no son poéticos. No estoy aquí para articular un poema en prosa. Busco expiar mi propio dolor. Ese dolor que me inoculaste. Ese dolor que yo inoculé a algunas mujeres con las que me tropecé por entonces. Esa espiral de dolor y rabia que fuimos exportando por las calles de la ciudad de manera sucia e irresponsable.

16) El dolor se contagia. Es una membrana temblorosa. Lo reconocemos enseguida pero lo proyectamos sin control. Nuestra percepción no siempre es ajustada. Herimos desde el corazón de nuestras heridas. Y casi nunca nos damos cuenta.

17) A veces, nuestra susceptibilidad vicia nuestra percepción. Lo habitual es que casi todo en la vida sea un malentendido. Y que desde el malentendido construyamos ficciones e irrealidades. Perdidos en ese malentendido fundacional, la vida es un ejercicio a ciegas en busca de la luz. En ocasiones, esa luz es ilusoria y nos atrapa en su fulgor desde la orilla de la confusión. Distinguir la luz de la apariencia de luz es tarea heroica. Casi nunca tenemos la certeza de que no sea ceguera lo que provoque un exceso de luz. O de que la leve luz que alumbra nuestras miserias no sea otro malentendido. Otra clase de malentendido que no atisbemos a ubicar en su lugar exacto.

YO

1) Me sentía cómodo imaginándote. Era así que mataba mi nostalgia. En ese destierro al que me arrojaste había sobre todo tardes lluviosas y frías. Metáforas de invierno y decadencia.
Yo era un tipo triste y solitario. O así al menos me gustaba imaginarme. Caminaba con un libro en el bolsillo del gabán y un cuadernito en el otro. Buscaba terrazas aéreas, miradores urbanos, ventanas sobre el mar. A veces conocía a mujeres de una sola noche que me recordaban lo peor de mi mismo. La furia me obligaba a engañarlas. Y desde el engaño a follarlas. Yo era un tipo herido. Un cínico que sabía jugar con las palabras y mentir con ingenio. Un imbécil sin memoria.

2) Nunca me dí tanto asco como durante esas pocas semanas en que jugué sucio. Pronto me ví envuelto en nuevos malentendidos. Follaba con mujeres extrañas, a las que no me unía nada más que un efímero deseo de posesión y miseria. Pronto, por fortuna, me dí cuenta.

3) No recuerdo cuanto tiempo fue. Porque fueron 2 bloques distintos. De julio de 2002 en adelante. Y de julio de 2003 hasta octubre de ese mismo año. Primero una herida seca y punzante. Después un dolor desgarrado y expansivo. Un año y medio más o menos. Un año y medio bajo la sombra de su "no querer verme".
Visto en perspectiva... Nada grave en realidad. Nada irreparable. Juego de niños. Falsas sombras en un escenario teatralizado y sacralizado por el poso de la tradición impostada desde hace siglos.

4) Porque más o menos comprendí eso. Que el desamor es una enfermedad infantil y ególatra. Un rumor de canciones tarareadas por idiotas y cretinos. Un paisaje cubierto de babas y renglones torcidos. No tenía sentido convertirse en un impostor maltratado por la vida. La melancolía era una pose más. Otra trampa para justificar nuestra falta de empuje y amplitud de miras.

5) No la olvidé. Eso nunca. Pero encontré para ella un lugar cómodo y confortable. Tampoco sé lo que me costó acomodarla porque aún hoy hay veces en que me imagino a su lado.
Posiblemente sea así siempre. Y tampoco pasa nada. Hay mujeres que se enquistan, que florecen, que se convierten en cicatriz. Uno las lame algunas tardes de invierno. Evoca, sutura, analiza. Recrea. Y lo que sale es siempre un relato idealizado y falaz: una telenovela truculenta y patética como esta.


EL REENCUENTRO


1) Un día ella reapareció. Como pasa siempre. Fue el año pasado. 3 años después del último encuentro. Me costó reconocerla. Los 12 kilos que yo había engordado ella los había perdido. Parecía ida, o medicada, o enajenada. O las tres cosas a la vez. Nos encontramos de casualidad en plena calle. Su presencia me sobresaltó. Pero me vino bien su forma de afrontarme. Se comportó como una de esas ex-depresivas recién curadas. Y ya se sabe: nada peor que un depresivo que un ex-depresivo.

2) De golpe, y eso demuestra mi miseria moral, eché de menos a la chica atormentada e incomprendida del pasado. Fue un lapsus, cierto. Pero un lapsus significativo. Ahí, en ese miniespacio de tiempo, lo comprendí todo.

3) Quedamos para otro día. Una tarde de verano frente al mar. Me pidió perdón por las viejas ofensas. Me dijo que había cambiado, que había visto la luz, que su vida ya era otra. La creí. Qué remedio. Su deterioro físico era notable. Delgada, demacrada, apenas una sombra de la chica de ayer.

4) "Estoy muy mal de los nervios" me dijo. Y se puso a llorar. "No como, no duermo, no puedo trabajar". Le tomé una mano y le acaricié levemente. "Ojalá nunca me hubiera separado de ti". Y esas palabras, que eran las mismas que había imaginado y deseado oír durante semanas enteras, me parecieron entonces un callejón sin salida, un premio basura de consolación y tiempo malgastado.

5) La llevé de vuelta a su nueva casa, en un barrio del extrarradio donde malvivía con su padre y una bruja. Nos besamos. Uno de esos besos sucios y salpicados de telerañas. Me sentí un poco culpable, bastante extraño, totalmente desubicado.

6) No me llamó en meses. Ni yo tampoco.
Pero a mediados de mayo volvió a dar señales de vida.

7) Sigue igual, quizás algo recuperada. Físicamente conserva la huella de su esplendor pero hace falta observarla detenidamente para ser consciente de quien fue hace apenas 4 ó 5 años. Ahora que bordea los 32 es ya una mujer vencida, alguien que intenta empezar de nuevo. En los últimos meses ha vivido con un chico. Un farlopín. Nada.

8) Sigue de baja. Va al psiquiatra, hace yoga. Lee. Dice que los libros le han hecho acordarse de mi, darse cuenta de muchas cosas, comprender mejor todo lo que pasó. Yo la miro en silencio, estúpidamente halagado, reciclando en algún lugar de la conciencia esa miriada de contradicciones que me embargan.

9) Intento ahogar el pasado. No darle crédito a ese relato que ha vuelto. Me limito a escucharla, pero sólo en apariencia.

10) Algunas noches vuelvo a soñar que me la follo. Y me despierto sobresaltado. Y lo que es peor: empalmado.

11) Justo ayer volvió a enviarme un sms: "es mejor que no nos veamos. No es bueno para ninguno de los dos". Y creo que por una vez le voy a dar la razón.

12) Y eso es todo. Si no fuera porque he visto decenas de culebrones idénticos juraría que es real todo lo que escribo. O por lo menos: aparentemente real".

Viejo Casale

Anónimo dijo...

SEñores hoy, 13 de Julio de 2007 se recordará como el día del artículo:"Sé que es julio y es verano" de Sarapo.

Como el 28 de agosto de 1963 se recuerda como el "I Have a dream" de Martin Luther King:

Tengo un sueño: que un día esta nación se pondrá en pie y realizará el verdadero significado de su credo: “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas: que todos los hombres han sido creados iguales”.
Tengo un sueño: que un día sobre las colinas rojas de Georgia los hijos de quienes fueron esclavos y los hijos de quienes fueron propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la fraternidad.
Tengo un sueño: que un día incluso el estado de Mississippi, un estado sofocante por el calor de la injusticia, sofocante por el calor de la opresión, se transformará en un oasis de libertad y justicia.
Tengo un sueño: que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel sino por su reputación.
Tengo un sueño hoy.
Tengo un sueño: que un día allá abajo en Alabama, con sus racistas despiadados, con su gobernador que tiene los labios goteando con las palabras de interposición y anulación, que un día, justo allí en Alabama niños negros y niñas negras podrán darse la mano con niños blancos y niñas blancas, como hermanas y hermanos.
Tengo un sueño hoy.
Tengo un sueño: que un día todo valle será alzado y toda colina y montaña será bajada, los lugares escarpados se harán llanos y los lugares tortuosos se enderezarán y la gloria del Señor se mostrará y toda la carne juntamente la verá.
Ésta es nuestra esperanza. Ésta es la fe con la que yo vuelvo al Sur. Con esta fe seremos capaces de cortar de la montaña de desesperación una piedra de esperanza. Con esta fe seremos capaces de transformar las chirriantes disonancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a la cárcel juntos, de ponernos de pie juntos por la libertad, sabiendo que un día seremos libres.
.........................
I have a dream today

Anónimo dijo...

Me acuerdo cuando el Viejo Casale pidió consejo en el blog de Arcadi acerca de ese reencuentro. Dudaba si ir o pasar. La de burradas que escribió la peña. Igual me estoy equivocando, perdone usted entonces.

Ya no hay veranos.

Anónimo dijo...

Tenía que pasar

Anónimo dijo...

tifon en kurisniki

Anónimo dijo...

El Sarapo se nos pone romántico y a Viejo Casale le suelta una lagrimita una chica guapa y nos suelta diez folios de endechas.

¡Menudo verano nos espera!

Ya lo canta Nat King Cole

Sometimes I love you
Sometimes I hate you
But when I hate you
is ´cause I love you

Por cierto se agradecerá nos avise de sus ausencias para no llevarnos más sobresaltos.

Anónimo dijo...

Por favor, enmarquen el párrafo 17. Casale...avíseme cuando salga el libro.

Anónimo dijo...

Que no pase un día sin escribir aquí algo.
Hoy en la Atenas del Cantábrico hemos tenido un día de esos de playa, de sol y de Verano con mayúsculas.
:-)

Ayer en uno de esos bares (en la Atenas había 3) donde se puede ir para encontrar un buen ambiente y una buena bebida libre de tóxicos, me entero de que uno de esos locales ha cerrado. La camarera me dijo que había llorado como una magdalena al cerrar la puerta el pasado sábado. Desde la ventana del bar se veían las puertas cerradas y como la gente se daba en las narices al intentar entrar y extrañados seguían caminando.
El último día que estuve en ese bar compartí una copa con un compañero de Sarapo que me hizo una disertación sobre la gestión de la salud mental en Asturias, quien me lo iba a decir. Muchas horas y buenos ratos pasados en ese sitio, hasta Boswell estuvo allí en una ocasión.

Anónimo dijo...

Impresionante Sarapo. Parece que Japón inspira.

Juanjo Jambrina dijo...

Interrumpo mi ausencia para anunciarles que esta tarde hemos subido a la torre del puerto de la preciosa ciudad de Kobe. Arriba he sentido un pequeno temblor. La tierra tiembla en Japon.

Anónimo dijo...

Creo que la carne de allí es la mejor del mundo. A las vacas les dan masajes para que sea más tierna. Aunque también Kobe es famoso por el terremoto. Pónganse casco.

Anónimo dijo...

Cuando uno sube a una torre, aunque ésta sea la de Kobe, y siente un temblor, generalmente no es de tierra sino de piernas. También se conoce como canguelo.

Anónimo dijo...

Vaya si la tierra tiembla en Japon. Acaban de informar de un terremo!

Anónimo dijo...

Se confirma el gafe de Sarapo.

Pobre Japón.

viejo Casale

Anónimo dijo...

Hasta un escape de aguas radiactivas secundario al seísmo y una alarma de tsunami.
Sarapo y R., cuídense.

Anónimo dijo...

El terremoto más fuerte que he sentido fue ese que tuvo epicentro en Galicia y fue bastante fuerte y bastante poco emocionante. Estaba dormido con mi mujer y de repente las puertas correderas de un armario que teníamos empezaron a entrechocarse. Mi mujer dijo ¿Qué es eso? y yo entre sueños le dije: Será el aire. Lo curioso es que ni siquiera teníamos la ventana abierta, pero ante tal seguridad en la respuesta ambos nos volvimos a quedar fritos.

Anónimo dijo...

Sarapo no se salga de quicio. En efecto el quicio de las puertas es el lugar menos inseguro.

Anónimo dijo...

Un profesor de Avilés, el detenido con la mayor cantidad de material en la operación contra el porno infantil

Anónimo dijo...

Tiene que haber un terremoto en el Japón para que aparezcan los parroquianos.
Con media hora de retraso: Felicidades a las Cármenes.
Sé de, por lo menos, una.
Estoy vago.

Anónimo dijo...

...Y nosotros preocupados por un simple terremoto



Beckham se resintió de su lesión de tobillo y entrenó ligero

Anónimo dijo...

Victoria Beckham ha protagonizado el programa 'Victoria Beckham Coming to America' para la cadena de televisión estadounidense NBC. En él, entre otras perlas, ha asegurado que "es agotador ser fabuloso". Este espacio televisivo muestra cómo se asienta en su nueva ciudad, Los Angeles. Mientras, su marido, ha comenzado las sesiones de entrenamiento con su nuevo equipo.

AP - 2007-06-29

Juanjo Jambrina dijo...

Todo sigue bien por el momento.
Dan mas miedo los periodicos espanoles que las calles de Kioto. Hemos visto varias geishas dulcisimas.
Manana iremos a Osaka donde hemos quedado con unos tipos tatuados y que suelen llevar cortados un par de dedos de la mano.

Anónimo dijo...

La estadística es esa ciencia que afirma que si dos personas se comen un pollo cada una se ha comido medio pollo.

Aún nos quedan muchas cosas para cumplir con la media:

Una persona vive una media de 78,5 años.
Durante ese tiempo pasan todas estas cosas,
- Nacen unos 56 millones de niños en todo el mundo.
- Durante nuestra infancia usamos 3.796 pañales.
- Decimos 123.205.750 palabras.
- Hacemos 1.700 amistades.
- Nos damos 7.163 baños y gastamos 198 botes de champú.
- Tenemos 104.390 sueños.
- Nos comemos 5.272 piezas de fruta, 4 vacas y media, 1.201 pollos, 21 ovejas, 15 cerdos, 2.372 kilos de patatas y 854 latas de conservas.
- Nos bebemos 10.351 cañas de cerveza, 1.694 botellas de vino y 74.802 cafés/infusiones.
- Expulsamos unos 149 litros de vómitos.
- Practicamos el sexo unas 4.239 veces, y nos fumamos unos 77.000 cigarrillos.
- Respiramos 35.815 litros de aire.
- Leemos 533 libros.
- Usamos 4.239 rollos de papel higiénico.
- Viajamos 59 veces al extranjero.
- Parpadeamos unas 415 millones de veces, y lloramos unos 69 litros de lágrimas.
- Mueren 305 conocidos por un ataque al corazón, 179 en accidentes, 111 por enfermedades respiratorias y 99 por cancer.
- Compramos 8 coches y gastamos 120.000 litros de combustible en los mismos.
- Conducimos 724.261 kilómetros y andamos 24.742 km.
- Gastamos unos 44.845 euros en ropa, 818.028 euros en viviendas y 423.740 euros en impuestos.
- Recibimos unos 628 regalos de Navidad.
- Compramos 3,5 lavadoras, 4,8 televisores y 9,8 reproductores de DVD.
- Si no nos cortáramos el pelo, nuestra melena mediría 9,42 metros y nuestra barba 9,14 metros.

Anónimo dijo...

Ha muerto Rodrigo Uría Meruéndano, abogado y asturiano.

Anónimo dijo...

Como no se me ocurre nada que contarles les paso una receta fácil y rica. Por cierto, ¡qué hambre!:
-cómprense un pollo de corral bueno y hermoso.
-precalienten el horno a 185ºC.
-salpimenten el pollo por dentro y por fuera a su gusto.
-pinchen con un tenedor 2 limones, al menos 20 veces cada limón. Metan los 2 limones (de tamaño pequeño) dentro del pollo y ciérrenlo con palillos. Aten las patas del pollo con un hilo o cordelito.
-Pongan el pollo pechuga abajo 35-40 minutos en el horno a 185ºC.
-Den media a vuelta al pollo y pónganlo otros 25-30 min.
-Suban la Tª del horno a 200 y sigan otros 20 min.
-Listo para comer. No hay que echar aceite y la salsa que sale sabe a gloria bendita.

Pasen de sushi.

Anónimo dijo...

En el Blog de Rafa Bravo (//rafabravo.wordpress.com):

"Y es que nuestros jefes son muy , pero que muy malos, porque no es cuestion de dinero ni de condiciones de trabajo, que tambien, a veces es el detalle, la relación, eso que Greene expuso de forma magistral en el Factor Humano. O como hace el Minsiterio de Sanidad Chile que tienem tiempo, ideas y consideración como para acordarse de los servicios de urgencias y mandarles unas pizzas ¡VivaChile!"

Anónimo dijo...

Sarapo dirá que no es para tanto pero en el Japón han tenido que cerrar la central nuclear esa.

Anónimo dijo...

Tomo nota de la receta...aunque ya me veo batiéndome en duelo con el pollo...palillos, cordelitos...¿seguro que era fácil?

Anónimo dijo...

Lista de cosas que siempre pasan en verano:
1) Que haya ensaladilla para comer, y llueva.

Anónimo dijo...

Mi madre hacia más o menos esa receta, Recien Llegada pero más fácil. Diferencias: Echaba aceite de oliva y pasaba de cordelitos y palillos metiendo el limón pelado directamente por el culo (a los pollos se entiende).

Anónimo dijo...

Mecanikong, ciertamente esta receta del pollo es un clásico, en mi casa se le llama pollo "al supositorio" (se utiliza el método Terreiro).

Recién, es mucho más fácil si lo compras hecho (comentario patrocinado por la Rosticería Alameda de Oviedo).

Anónimo dijo...

Para que el pollo quede en su jugo y tenga ese toque rico rico a limón (mmm, noto que salen los jugos gástricos) hay que cerrar bien el culo del ave y no echar aceite. Sin desmerecer otras recetas. Por dios.

Anónimo dijo...

Dice Theosarapo que ha quedado "con unos tipos tatuados y que suelen llevar cortados un par de dedos de la mano."

¿Los llevan cortados unos días sí y otros no? ¡¡Joder con los samuráis!!

Anónimo dijo...

lost in translation, qué gran peli

Anónimo dijo...

Está todo muy mal.
Vean lo que ha pasado:

"Hace unos días, una de las historias más leídas -y vendidas- de la literatura británica, Orgullo y Prejuicio, llegó a los despachos de algunas de las editoriales británicas más relevantes, pero con otro nombre y bajo otra firma. Se llamaba 'Primeras Impresiones' (el primer nombre que Austen le dio al libro allá por 1813) y su autora Alison Laydee. Laydee, en realidad, es David Lassman, un ciudadano inglés empeñado en denunciar el poco hueco que las buenas historias tienen en el mercado y, de paso, conseguir vender su primera novela. El resultado: 17 de las 18 editoriales desestimaron el proyecto por poco interesante y sólo una recomendó a Laydee -en realidad Lassman- que leyese el libro de Austen al encontrar demasiados parecidos."

Anónimo dijo...

¿Han visto la portada de El Jueves?:
http://www.eljueves.es/

Anónimo dijo...

¿Han visto la portada de El Jueves?:
http://www.eljueves.es/

Loiayirga dijo...

¿No dijo aquí alguien "¡tiembla, Japón, que va Sarapo!"?

Menuda premonición.

Anónimo dijo...

ROGER HESTON
¡Cuántas veces Ernest Hyde y yo
discutimos sobre el libre albedrío!
Mi metáfora preferida era la vaca de Prickett,
pastando atada en el prado, y libre, por tanto, en la medida
de la longitud de la soga.
Un día, mientras así discutíamos mirando a la vaca,
que estiraba de la soga tratando de llegar más allá del círculo
que ya tenía pelado,
la estaca se soltó, y, alzando y sacudiendo la cabeza,
la vaca corrió hacia nosotros.
"Y eso, ¿qué es? ¿No es libre albedrío?", dijo Ernest corriendo.
Yo caí al recibir una cornada mortal.
LEE MASTERS