8 de junio de 2007

UNA DISCUSION ENTRAÑABLE




Con el sudor de todos se hizo la columma de hoy en LNE.


Pues sí. Me parece que Barcelona está en franca decadencia y que se ha convertido en una ciudad tan desvaída y aburrida como la mayoría de ciudades españolas. En mi última visita me pareció una ciudad, además, envejecida y pueblerina. Sus rondas de circunvalación se han ido quedando pequeñas y añejas. Las comunicaciones sufren frecuentes e importantes atascos ante la falta de desarrollo de las infraestructuras viarias básicas. Poco queda de aquella ciudad que tanto sedujo en 1992. Los años dorados de la gauche divine nos transportaron a la elegancia del Puerto Olímpico. Aquella expansión que fue un modelo de orden y mesura en su ejecución ha quedado sobrepasada por el estirón del tiempo y de la técnica. Queda, es cierto, el Ensanche. El lineal y aburrido Ensanche como gran elemento identitario. Pero hablamos de 1860.
La cosa se complica porque Madrid, que era la provincia, que era el rompeolas de las provincias españolas ha ido mejorando, ha ido creciendo y además le han puesto un aeropuerto, esa monumental Terminal 4, que compite con los mejores del mundo. Aquel Madrid galdosiano, ahíto de fortunatas y jacintas y cafés con funcionarios cesantes, ha dejado paso a una ciudad tan enérgica como complicada con un crecimiento demográfico vertiginoso pero acompañado a lo que parece por la correspondiente mejora de sus infraestructuras. Dicen que sus atascos no son peores que los de Barcelona o Bilbao pese a que a diario trabajan en Madrid miles de habitantes provenientes de las ciudades limítrofes.
Madrid no es una ciudad seductora, no lo es. Pero al menos ya no corretean por ella las ratas del cantante Rosendo y sí que queda sitio para alguien: cuando menos para casi trescientos mil ecuatorianos. Madrid es la tercera ciudad de Ecuador.
No pienso que Madrid sea una ciudad “cutre”. No lo es, no, porque las zonas verdes de la capital de España ocupan una extensión mayor que la ciudad de Oviedo. Y además, Madrid tiene una de las tasas de paro más bajas de España, insisten y son buenos argumentos.
La eterna discusión que enfrenta a Madrid contra Barcelona no hace sino empañar un hecho más crucial y definitivo: la desaparición de las ciudades con personalidad propia. Esta cultura nuestra que tiende a subvencionar de manera burda y exagerada cualquier tinte localista ha acabado, paradójicamente, por asfixiar el dinamismo de las principales ciudades que han ido amuermándose y dejándose llevar por el empuje de un turismo plano y ágrafo al que se le entretiene a base de paellador y de parques temáticos. Y hacia ahí han ido escorándose la mayor parte de nuestras capitales.
Nos quedaba Valencia en la sentimentalidad; Valencia con su ciutat vella. Valencia, la ciudad antimelancólica por excelencia. Pero me escribe de urgencia mi amigo el Viejo Casale para decirme que ya ha desaparecido: “ Ya ha caído, esa Valencia quiero decir. Pero era creíble esa ciudad. Caótica y cegadora. Fea, con esa fealdad luminosa y maloliente. Me queda el consuelo de haberla conocido justo a tiempo. De tenerla todavía en la punta de los dedos. De intuirla a veces al doblar una esquina...”.
Cada ciudad es una amalgama de edificios y habitantes, de lugares entrañables y de parques y jardines que van jalonando una historia íntima y personal sobre la que se construye una ciudad sentimental y subjetiva que no es sino un reflejo más de nuestra forma de enfrentarnos con la vida.
Marcel Proust dejó escrito que las ciudades nunca son como nos las imaginamos antes de visitarlas, que nuestra percepción depende mucho de la educación sentimental. Pero lo cierto es que ya no hacen las ciudades como antes.

12 comentarios:

Juanjo Jambrina dijo...

Todo lo escribimos entre todos.

Anónimo dijo...

Pues invite a una mariscada con lo que ha cobrado por este artículo.
No se habla de otra cosa:"Sarapo, el articulista mejor pagado de la prensa asturiana."

Anónimo dijo...

Sí,creo que me ha sobrado algo de calderilla.

Loiayirga dijo...

¿Tiene usted un artículo fijo cada cierto tiempo o publica uno cuando tiene una ocasión? Pregunto si guarda una cierta periodicidad.

Anónimo dijo...

Los viernes por la mañana se mete usted en www.lne.es sección opinión y ahí está Sarapo.
Yo echo en falta que hable más de los temas que le son más cercanos, de la enfermedad y los pacientes, de las noticias locales, de las relaciones astur-leonesas... en fin, los grandes temas.

Loiayirga dijo...

cenquius, vinyoles

Anónimo dijo...

Hoy en Valencia es antesala de derbi. El derbi menos derbi de todos los derbis. Pensaba pasar del tema pero un amigo del Levante me ha tocado los cojones. les dejo el periódico de mañana:

"El derbi y las trampitas amistosas"

"El dilema de ponerle rostro y mirada al vecino conlleva ejercer una inevitable e hipócrita diplomacia: descolgar el télefono y felicitar al amigo... con la boca pequeña. Es entonces cuando uno antepone lo personal a lo futbolístico y valora por encima de todo la alegría ajena de algunas personas queridas; que no la propia. Así, bien mirado, es imposible sostener una rivalidad urbana que trascienda más allá del Camí de Tránsits. Nos pierden las formas: las buenas formas.

No obstante, El siguiente dilema aflora cuando el amigo hace "trampitas" y uno lo ve venir desde lejos con su mochila de pequeñas tretas en busca del discurso perfecto. ¡Quiá!: la Valencia blaugrana y levantina, el orgasmo portuario y cabanyalero, las tabernas con ventanas al mar y cáscaras de altramuces por el suelo. ¡Quiá doble!: el tío Sento escupiendo al suelo y bramando venganza contra los malvados "xotos"; hasta hace muy poco "merengots". Y ¡quiá triple!: El centenario impostado. El gato y la palmera. El yunque y la adversidad. El admirado Salva Regües y sus obras completas. "El gol de Reggi ha sido gol" y ese otro clásico de la literatura necrológica: "Lo siento por mi buen amigo Mateo Alemany".

Porque si, es cierto, yo también practico el fútbol ficción: esa suerte de levitación valdanística, pretenciosa y ridícula que consiste en especular sobre la menestra de goles, libros y ciudades. Y a veces, cada vez menos eso si, vuelvo al pasado con mi colección de revistas y demás papeles viejos. Y pienso, pero poquito, tampoco estoy tan enfermo, en lo que habría sucedido de no mediar la guerra y donde estaría ese Levante FC del Camí Fondo; que dicho sea de paso, y sin ánimo de ofender, ya son ganas de perder el tiempo. Pero a diferencia de la mercancía averiada que intenta vender mi querido Felip Bens, a mi me sale otra ecuación. Me temo que mucho menos complaciente.

De no mediar el drama del 36' intuyo que el Levante FC sería algo menos que el Rayo Vallecano. O lo que es lo mismo, sería un Rayo Vallecano perfumadito de brea pero sin calle del Payaso Fofó. Un equipo de barrio. De barrio grande con vocación de pueblo. Uno más de los tantos que poblaban y pueblan el paisaje del fútbol amateur. Insisto, un Levante FC meramente grauero y marítimo. Sin conexión urbana con la Ciutat Vella. Y por tanto, sin viajes en trenet al campo de Vallejo, sin aureola de decano, sin barras azulgranas en su clásico jersey, sin relato "granota-fluvial" que contar, sin centenario impostado a la vista, sin anécdota del gato y la palmera; y sobre todo, y por encima de todo, sin posibilidad real de ser alternativa urbana al VFC de camiseta y pantalón blancos con medias negras: aquel Merengue FC de las revistas satíricas de preguerra.

Eso, poco más o menos, sería el Levante FC. El simpático marinerito de los Poblados Marítimos, tal y como lo caricaturizaba el dibujante Masià en las páginas de El mercantil en los años 30'. El equipo del Grao, de Vilanova del Mar, del pueblo anexionado por el cap i casal en 1897. En suma, la mística garbancera y admirable de tantos y tantos otros: El Arenas de Getxo, el Real Unión de Irún, el Sabadell, el Europa, el Jupiter, el Sant Andreu, el Nacional de Madrid, el Mediterráneo mallorquín. Ya se sabe, el parque jurásico de los que apenas rozaron su escaso minuto de gloria. Casi todos ellos, incluso, con mejor palmarés que ese nada extraordinario Levante FC que jugaba en segunda división gracias a una reforma federativa (empezó y debió seguir en Tercera) y que tuvo la chamba en 1935 de ser el Guadix de turno, ganando dos años después una copa devaluada entre equipos del arcoiris(sic) Mediterráneo. Una copa que jugó por renuncia del Barça y que tuvo menos eco, infinitamente menos eco, que la final, esta sin trampa ni cartón, de 1934, en la que el VFC consiguió la proeza de llevar a 12000 valencianistas a Montjuic.

Eso, ascenso arriba ascenso abajo, sería el Levante FC albinegro; o sea: poca cosa. Para qué engañarnos. Muy respetable, por supuesto. Muy digno de ser convertido en material literario, faltaría más. Pero futbolísticamente, lo que se dice futbolísticamente, material de derribo. Sin desdeñar, aquí un fan, la poesía de las ruinas y su potencia estética. Entre otras cosas, porque lejos de pensar que la guerra civil frustró la trayectoria del Milan de Sacchi, digo del Levante FC, lo que sucedió fue más bien todo lo contrario. En lo futbolístico, La "Unión Deportiva levante-GimnásticoUDELAGELevante UD" es consecuencia de un pacto anómalo entre miradas enfrentadas y universos antagónicos. Un pacto auspiciado por la propia federación valenciana, que quiso, con toda la lógica del mundo y según el criterio oficial de los tiempos, alumbrar un segundo equipo en la ciudad que fuera alternativa factible a ese Valencia FC que ya llevaba varios cuerpos de ventaja. La alternativa no cuajó. O si, cuajó, y buena prueba de ello es que a día de hoy hablamos del derbi. Este derbi que sólo parece real si lo ponemos por escrito y tiramos de imaginación. Este derbi, todo sea dicho, falto de fútbol y escaso de poesia.

Otro día, ahora que se aproxima su centenario, podemos hablar del Real Gimnástico FC. De sus orígenes clericales, de sus apoyos militares y conservadores, de su expediente en la Zarzuela y de la mediación del gobernador civil local en 1926 para conseguir el *superácrata* blasón de club monárquico. También, ya puestos, del posterior proceso de fagocitación que el levantinismo grauero hizo de su historia, de sus excisiones, de sus errores y de su manfiesta incapacidad para competir con el popular y emergente VFC en el seno de la ciudad moderna que respiraba mundanidad y libertad a principios de los años 20'. Pero eso, ya digo, mejor lo dejamos para otro día. Quizás para cuando el gato se vuelva a caer de la palmera. Eso si, con todo el afecto del mundo. Como siempre"

(me molan los quiás del Arcadi, los he cogido prestado para la ocasión)

viejo Casale

Anónimo dijo...

Casale, le sale la espuma por la boca. Pobre levantinismo. Ya tiene bastante con llevar a Salva Ballesta en sus filas y soportar a ese triste llamado Jose Molina...

Este año se salvarán pero usted sabe que son flor de un día.

Anónimo dijo...

Dimite un alcalde por ejercer como médico sin tener el título

Camps obliga a renunciar al primer edil del PP de Villajoyosa, Llorca Senabre, quien pasaba consulta en una clínica privada que dirigía

Anónimo dijo...

«El 80% de los hombres dice que no ha estado con prostitutas y es mentira»

Anónimo dijo...

Boswell espero conocerle el día treinta en Barcelona, esa ciudad tan denostada.

heptafon dijo...

Querido Theo: Su artículo me parece un artificio encantador.

Podría dar pábulo a los catalanistas irredentos que se quejan de la falta de atención prestada por el estado a Barcelona tras '92. La mejora de las infraestructuras.... Pues de acuerdo con la T4. Pero las nuevas lineas de metro parecen diseñadas por un mono borracho sediento de votos. Lo cierto es que el metro funciona peor que nunca. Dice dum dum (2 trayectos diarios) que promedia una avería a la semana.Mi santa se ve afectada por un par de ellos a la semana. Y yo mismo, pa cuatro veces que lo uso a la semana me he encontrado con averías.

Pero si, Mad (preciso acrónimo) puede ser seductora con todos los visitantes de fin de semana. Pero es una madrastra cruel e implacable con sus hijos, naturales o adoptivos.