22 de junio de 2007

EL CEREBRO DE RAVEL









Jean Echenoz, uno de los mejores escritores franceses contemporáneos, ha escrito un libro titulado «Ravel» que narra los diez últimos años de la vida del famoso compositor Maurice Ravel, fallecido en 1937, a los 63 años de edad.

El suplemento cultural de «El País» publicó el pasado fin de semana una entrevista muy curiosa y entretenida con Echenoz. Es curiosa porque sorprende que un novelista se decante de manera tan fehaciente por las vidas reales en perjuicio de la ficción pura. Y es entretenida porque la entrevistadora intenta continuamente revertir esa afirmación de Echenoz y no duda en calificar el libro de «novela histórica» o de «nouveau nouveau roman». Al final los dos se hacen un poco un lío y la cosa queda como «un retrato ficticio del compositor sembrado de verdades biográficas». Cosas de las editoriales, que han descubierto los libros de mar y monte. ¿Qué trabajo les costará decir que esto es una novela o decir que esto otro es un biografía pura y dura? ¿Tendrán algún temor oculto los editores? ¿Hay vida más allá de la novela? ¿Es posible ser un autor de éxito sin tener tratos con la ficción-micción? Ahhhh... esa eterna estrofa de agua.
Volviendo al texto de Echenoz, he de decir que es un libro tierno, preciso y riguroso, bien escrito y en la mayoría de sus tramos dolorosamente real. No sé si en él está el espíritu de Ravel, pero sí que es un brillante acercamiento al proceso de desaparición de la persona a través de la enfermedad.
Cuatro años antes de fallecer, el cerebro de Ravel empezó a dar síntomas de agotamiento: un buen día de verano se le olvidó nadar, otro día cogió el tenedor al revés y hacia finales de 1933 sus discípulos detectaron fallos garrafales en la composición de la partitura que estaba elaborando («Don Quijote y Dulcinea») y varios amigos se preocuparon ante los errores gramaticales que contenían las cartas manuscritas que Ravel les enviaba.
En pocos meses, Ravel pasó a ser un analfabeto verbal y musical teniendo plena conciencia de ello hasta el final.
El caso del cerebro de Ravel es un clásico de la neurobiología debido a cómo se desarrolló esa pérdida progresiva de facultades. Todo este proceso lo cuenta Echenoz con sumo detalle y mimo.
Ravel quedó incapacitado para componer música. Tampoco podía leer partituras, pero sí podía hacer escalas al piano y reconocer la calidad de las melodías aunque sin reconocer la autoría de las mismas, aunque fuesen suyas. Perdió la lectura y la escritura aunque podía hablar y entender las conversaciones ajenas. Ravel había sufrido una degeneración selectiva y moderada de ciertas regiones cerebrales del hemisferio izquierdo que gobiernan la elaboración del lenguaje. Gracias a la autopsia practicada al cerebro de Ravel y a algunos hallazgos posteriores sabemos que el lenguaje verbal y el musical, aunque comparten las mismas regiones cerebrales críticas, no se mezclan del todo porque parecen ser diferentes las reglas que desentrañan ambos códigos.
Este proceso de desintegración de una personalidad famosa e idolatrada por multitudes es narrado delicadamente por Echenoz. Ravel se fue agotando de tristeza e insomnio. Lloraba a menudo y se lamentaba de que esa enfermedad le hubiese tenido que pasar a él. Consciente de que todo había terminado, organizó su soledad y su final. Entre tanta neurobiología, el genial músico se las arregló para que a su muerte «no quedase de él ninguna imagen filmada ni la menor grabación de voz».

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Espléndido, Sarapo.

heptafon dijo...

«no quedase de él ninguna imagen filmada ni la menor grabación de voz».

Crudo, muy crudo lo tendría en estos tiempos.

Anónimo dijo...

Yo debo de estar perdiendo también facultades. Hace muchos años leí un par de libros de este escritor, que confundo con otro llamado Philippe Djan, no sé por qué -quizás porque los leí en la misma época-. Decía que debo de estar perdiendo facultades porque no me acuerdo de nada de lo que leí de este hombre. Cherokee, que tenía que ver con novela negra y jazz y el Meridiano de Greenwich, de la que sólo recuerdo el título.
Empero, como diría Boswell, sí recuerdo al otro, Djan: "37,2 grados al amanecer". Luego se hizo una peli de esa novela, mal titulada "Betty Blue", con una actriz francesa autodestructiva, Beatrice Dalle, que a mí me gustaba mucho.

Anónimo dijo...

yo leí "me voy" y me gustó.

Boswell, yo iría a lo suyo pero no puedo. Me mola Badalona. La playa tiene un aspecto remoto y decadente muy molón...al menos cuando la ví en 1997.


viejo casale

Anónimo dijo...

Yo creo que Ravel perdió la memoria antes de lo que sospechamos. Por eso su Bolero es una repetición sinfin del mismo fragmento musical.

Anónimo dijo...

i. : esa teoría sobre el BOLERO es una especulación sin fundamento. hay que recordar las broncas que Ravel le echaba a Toscanini por interpretar el Bolero demasiado rápido.
El Bolero antecede en muchos años a la enfermedad de Ravel. Faction pura faction.

Anónimo dijo...

Betty Blue es una gran película para una adolescencia retard.
Enorme Beatrice Dalle. Sigo revisando de vez en cuando la secuencia final. Puro amor

Anónimo dijo...

"Nunca escribiré mi Juana de Arco; esa ópera está aquí, en mi cabeza, la escucho, pero nunca la escribiré. Se acabó: ya no puedo escribir mi música".
(Maurice Ravel en entrevista concedida en Noviembre de 1933).

Hoy sigue sin conocerse la etiología de la amusia de Ravel.

Anónimo dijo...

Yo creo que I. está perdiendo la memoria. Por eso cada vez que folla sus movimientos no son más que una repetición sin fin del mismo movimiento pélvico. ¿O acaso todo acaba con un solo golpe de riñón?

Anónimo dijo...

Ravel nunca le podrá agradecer a Bo Derek el gran trabajo que hizo para difundir su obra.

Anónimo dijo...

con todo el respeto del mundo dijo...
Yo creo que I. está perdiendo la memoria....
¿O acaso todo acaba con un solo golpe de riñón?

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No me acuerdo. Además, yo tengo dos riñones.

Anónimo dijo...

Ravel nunca le podrá agradecer a Bo Derek el gran trabajo que hizo para difundir su obra.

Exacto. Sabido es que Edwards usó el Bolero como ejemplo del increscendo del furor uterino.

Anónimo dijo...

mucha envidia, y de la peor clase hay por aqui.

Anónimo dijo...

Perdón, pero esta semana llego con retraso. Múltiples y diversas actividades.
Hablaban de María Valverde. Lo siento, pero tengo que salir en defensa de Luis Tosar. Mucho morbo, sí señor. Flores de otro mundo. Mucho morbo y siempre morbo desde entonces.

Loiayirga dijo...

recien llegada, viste a Tosar en "Te doy mis ojos"? Ahí no tiene tanto morbo. Digo.

Aunque a mí me parece un hombre muy atractivo

Loiayirga dijo...

No llevo mucho en esto del blog, pero lo que veo es que los fines de semana la gente tiene ocio alternativo y miran menos el ordenador.

O al menos eso parece

Anónimo dijo...

¿Qué se puede esperar de una personas like muy self que le gusta el Bacelona en fútbol y prefiere desde siempre que gane el Rm en baloncesto?.
Si no fuera tan honranda no me fiaría ni de mi misma. Mismamente.
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Loiya la conclusión que también se puede extraer es que la mayoría escriben desde el trabajo. Estafadores.