
Desde que un grupo de intelectuales catalanes decidió crear la Plataforma Ciutadans uno no hace más que llevarse sorpresa tras sorpresa.
Primero fue la increíble puesta en marcha de la Agrupación, luego la conversión en partido político, más tarde el éxito en las elecciones catalanas donde se llevaron 3 escaños tras un solo año de andadura, ¡tres, tevetrés, tres¡ y ahora, el descubrimiento de que su programa electoral había sido copiado por el Partido Socialista canario en una de las maniobras más corruptas que se recuerdan en la historia de una democracia. Probablemente, única en cuanto a potencia y recorrido: detrás del evento hay una toda rendición y un caos, no cabe otra absolución.
Las responsabilidades se han ido sobreseyendo con la dimisión del encargado de campaña electoral del PSC.
Entre las grandes acusaciones que se hacían al Partido de los Ciudadanos estaba la de ser un partido sin ideas formado por resabiados y mercenarios de la extrema derecha españolista y rancia. ¡Entre tantas¡... ¿hace falta recordarlas?¡Héte aquí! Nadie ha rectificado sobre lo escrito aunque la mayoría se van comiendo su propia mierda a cucharadas lentas y calientes e incluso algunos comienzan a dudar del vuelo del tordo redentor.
Pero siempre nos queda Millás, que tiene como Zapatero, la ciencia de la opinión en su pluma.
Millás puso ayer en La Nueva España una columna jónica titulada EL FUTURO ES LA COPIA que empieza así: EL HECHO DE QUE LOS PROGRAMAS DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS SEAN INTERCAMBIABLES PODRÍA INDICAR DOS COSAS...Y sigue, hablando... de Rajoy, de la diputada del PP que salió en pelotas en Intervíu y de Ana Rosa Quintana. No Millás, no. Ni el problema se llama copia ni los programas de los partidos son intercambiables. El problema se llama corrupción e intento de fraude electoral y lo ha cometido un SOLO partido político llamado Partido Socialista de Canarias. Por desgracia para Millás en esta ocasión la realidad no parece novelable ni opinable porque el primer responsable de dicho partido ha reconocido los hechos y pedido público perdón.
Escribir para un grupo de hooligans resulta bastante fácil aunque dudo que sea divertido. Tantos y tantos memes de El País: verdades manidas y raídas pero casi nunca demostradas. Es fácil crecer en ciertas organizaciones. Basta con no olvidar quién es de los nuestros. Hace algo más de un año el gran Félix Bayón, que conocía bien de cerca el cómo y el porqué los ascensos de Millás, me contaba cómo se había ido yendo del Grupo Prisa y uno sabía que tenía delante a un hombre de palabra:
"(....)Sí, es una pena lo que ha pasado con El País. Es algo que viene de comienzos de los ochenta cuando Polanco se hace con el control y quita de en medio al comité fundador (Julián Marías, Garagorri…). Decían que eran unos carcas. Yo también lo pensaría entonces. Benditos carcas que se dejaron expulsar por los bandidos.
Sólo ahora se nota por completo qué es lo que venía pasando". Bayón también lo pensaría entonces pero supo pararse a tiempo. Siempre hay tiempo para irse antes que te echen de entre los bandidos. Un cuarto de hora por lo menos.
Millás concluye su columna. Mierda en el ventilador: "El futuro está en la copia". No lo creo. Sólo sé que el futuro no puede sostenerse ni sobre la falsificación ni sobre la mentira. Llámese Losantos o llámese Millás el que lo diga. Justo hoy, que en París se ha escrito por las paredes que el hombre ignorante no es un hombre libre, en España empieza a olerse que a la cerilla ya le ha ardido la cabeza.
37 comentarios:
¿Es cierto que a Mariola se la ha llevado Ana Botella para su gabinete de prensa?
El futuro es la copia
juan josé millÁs
El hecho de que los programas de los partidos políticos sean intercambiables (y parece que sí) podría indicar dos cosas: o que el mundo se acaba o que el mundo comienza. Yo creo que el mundo comienza. Los expertos en imagen reprochan a Zapatero que no fuera a la tele con la corbata de Rajoy y a Rajoy que se presentara sin la sonrisa de Zapatero. Dos accesorios (sonrisa y corbata), perfectamente intercambiables. Estamos en plena hegemonía de los complementos. Si el programa del Partido Socialista para Canarias no hubiera sido un complemento, se habría detectado en seguida su plagio. Es más, habría sido imposible. Podemos robarle al señor el desodorante, pero no el carnet de identidad. El ladrón del programa tenía la impresión de estar llevando a cabo un hurto pequeño, como la asistenta que al limpiar el cuarto de baño se pone unas gotas del perfume de la dueña de la casa.
En ese sentido, es el comienzo de un mundo nuevo en el que todos tienen el mismo programa (Rajoy aseguró en la tele que trabaja para que todos seamos ricos) y sólo pueden ser diferentes en los complementos. Lo raro es que esto lo comprendiera antes la moda que la política, incluso antes que la filosofía. En rigor, ya no hay filósofos, sino constructores de complementos filosóficos. Ni escritores, sino artífices de complementos literarios. Canetti decía de Borges que era inteligente y superficial como el ajedrez. El ajedrez fue siempre un complemento a la manera en que lo son un bolso, unos zapatos, unos guantes de piel. Las modelos salen cada vez más desnudas porque hemos llegado a la conclusión de que el traje -el programa- no importa. La concejala del PP que llenó la portada de» Interviú» llevaba zapatos, complementos.
El problema de los complementos es que a diferencia de los programas (o los trajes) se plagian con una facilidad enorme. En el mercadillo de mi pueblo encuentras bolsos falsos de Loewe y relojes falsos de Rolex por dos duros. Y son imposibles de distinguir de los de verdad. El plagiador del PSOE es en realidad un adelantado, un moderno, un hombre de vanguardia, como Ana Rosa Quintana. El futuro es la copia.
LA COLUMNA PIDE EL MARMOL, COMO DICE S. GONZALEZ.
Nuevo desalojo del Estado: secretarios e interventores
FRANCISCO SOSA WAGNER
Cuando se echa la vista hacia las estructuras administrativas del pasado es fácil advertir que los ayuntamientos han sido tradicionales nidos del más desnudo favoritismo y caciquismo. Precisamente los «cuerpos nacionales» de secretarios e interventores nacieron para luchar contra el poder oligárquico que lograba colocar como empleados a sus cercanos allegados, pues el Ayuntamiento era presa apetecible para los muñidores electorales y para quienes, con sus trucos, servían en bandeja a los mandarines madrileños las actas de diputados a Cortes. El secretario fue una pieza minúscula pero pieza imprescindible en el fraude electoral del sistema político de la Restauración. De ahí, el interés de las mentes más lúcidas de aquellos años (Costa, Moret, Canalejas, Maura ...) por asegurar una carrera administrativa alejada de los tentáculos de los poderosos. Es decir, centralizada y reclutada por especialistas.
Ya en las Cortes de Cádiz, contra la venta de los oficios públicos, se decidió que habría «un secretario en todo Ayuntamiento, elegido por éste a pluralidad absoluta de votos, y dotado de los fondos del común». Obsérvese que, a la consideración de los cargos públicos como cosas enajenables y transmisibles, se opuso la idea de la representatividad y por ello se confió a la elección el nombramiento de los secretarios, sustitutos de los escribanos de Concejo o secretarios propios de la monarquía absoluta.
Sin embargo, en la época de los gobiernos moderados, su designación ya era una facultad privativa de los ayuntamientos, aunque alcanzaron una de sus reivindicaciones, la de no poder ser removidos «sino en virtud de expediente en que resulten los motivos de esta providencia» (1845), garantía ésta muy poco observada. Aparecen en escena igualmente los depositarios a los que se atribuyó «la intervención de los fondos del común donde sean necesarios». Este depositario compartiría sus atribuciones, a partir de la ley de presupuestos y contabilidad provincial de 1865, con el contador, reforma ésta que fue uno de los frutos de la obra legislativa de Posada Herrera a su paso por el Ministerio de la Gobernación.
En los amenes del isabelismo y, después, con la Revolución septembrina de 1868, se intentó -con poco resultado- exigir la superación de pruebas técnicas para algunos empleos locales. La reforma municipal que inicia la legislación de 1877 apenas si contuvo cambios significativos, rigiendo pues el principio de libre elección y remoción de los empleados municipales, con excepción de los contadores, a quienes se exigía una oposición pública en Madrid.
La realidad era que el poder político hacía con estos servidores públicos lo que les petaba, según consta en los expresivos testimonios de los escritores, insuperables notarios de su tiempo: Pérez Galdós, Pardo Bazán, Clarín y, antes, Mesonero, Antonio Flores... Hasta en la zarzuela los secretarios son personajes irrisorios, como ocurre en El Caserío de Guridi.
Fue Calvo Sotelo quien logró poner en pie una reforma que estaría llamada a alcanzar destacada influencia en la Administración española. Con el Estatuto Municipal de 1924 se crea el Cuerpo de Secretarios, ingresados por oposición, y luego nombrados por la Corporación. Y algo parecido ocurrió con los interventores. Ahora bien, el acierto del sistema no pudo superar el contexto autoritario en que la reforma nació, lo que no sólo agostó sus posibilidades en el momento en que fue concebida, sino que fue la mala gestión en el escalón local una de las causas que contribuyeron al desafecto de las masas urbanas al régimen monárquico que se expresará en las urnas (elecciones locales) en 1931.
La II República, que realizó una depuración a fondo de las leyes de Primo de Rivera, dejó sin embargo subsistente la obra de Calvo Sotelo en todo lo relativo a funcionarios municipales y provinciales. Y, cuando se aprueba la ley municipal de 31 de octubre de 1935, por primera vez se habla, al referirse a estos empleados locales, de «cuerpo nacional», al tiempo que se crea una Escuela de funcionarios de Administración local, consciente la República española de la responsabilidad del Estado en la selección y formación de este personal (excepciones fueron Cataluña y, en parte, Navarra). La seriedad con la que los gobernantes republicanos se tomaron este cometido, ligado a la ordenación racional de la función pública, es digna de ser recordada a aquéllos que gustan invocar la II República sin más equipaje intelectual que el proporcionado por un alijo de tópicos.
El régimen franquista no se alejaría mucho de esta concepción, aunque acentuó la centralización de los cuerpos al atribuir el nombramiento y destitución de sus funcionarios al Ministerio de la Gobernación. Con tal modelo, sólo marginalmente alterado en el declive de la dictadura, se encontraría el régimen democrático. En él, la ley 7/1985 (Gobierno de Felipe González) sustituyó los «cuerpos nacionales» por la «habilitación nacional», pero quedó intacto el objetivo de asegurar al Estado una selección unitaria y una formación común de este personal, que es hoy generalmente muy competente.
Ha sido una lástima que el modelo legal fuera malogrado por la discrecionalidad implantada a partir de las «libres designaciones» y otras corruptelas (finales de 1991), amén del progresivo vaciamiento de competencias de tales funcionarios, especialmente lacerante en las «grandes poblaciones» (diciembre de 2003, Gobierno de Aznar), proclives a convertirse, a poco que nos esforcemos, en campo del más añejo caciquismo, ahora en favor de los partidos políticos y de sus intereses clientelares.
Porque éste es el riesgo, no lo olvidemos, presente -como el eterno retorno- en toda la andadura histórica de estos funcionarios. Se comprenderá que, al tener atribuidas las funciones del asesoramiento legal preceptivo y el control y fiscalización de presupuestos y cuentas, resulta muy goloso para el político contar con personas sumisas que asperjen sobre sus ocurrencias las palabras litúrgicas de la ley o apliquen con astucia el bálsamo de la cobertura presupuestaria.
A ello hay que añadir las necesidades crecientes de los partidos políticos españoles que compensan su endeblez ideológica y sus carencias económicas con una atrevida voracidad a la hora de colocar a sus afiliados y allegados en las estructuras administrativas de los ocho mil y pico municipios que hay en España. Esta circunstancia ha llevado a un incremento espectacular del personal de confianza de los responsables políticos que, a menudo, disputa al funcionario especializado atribuciones y, por supuesto, rango e influencias en la Corporación.
Y es que el Ayuntamiento es un palco privilegiado para percibir la enorme falacia que considera «progresista» esa cantinela de la «cercanía» a la Administración. Sabemos perfectamente que esto no es necesariamente así y que, a menudo, la objetividad y la imparcialidad derivan justo de lo contrario, de la «lejanía». Fue este sencillo razonamiento -parece mentira tener que recordarlo- el que sirvió para desmontar el régimen feudal.
Se comprenderá, a la vista de estos argumentos, el recelo con el que contemplo -en este punto- el Estatuto de los empleados públicos que acaba de ser aprobado por las Cortes y que ha supuesto el desapoderamiento práctico del Estado de su responsabilidad en la selección, formación, disciplina, retribuciones y demás extremos del régimen jurídico de los funcionarios locales. «Todo el poder para las comunidades autónomas», ha sido la consigna que buena parte de los legisladores han convertido en derecho positivo, fragmentando una vez más al Estado.
Esperemos que tal poder decisivo se ejerza adecuadamente, pero adelanto que el tamaño y la envergadura de muchas comunidades, más los riesgos de la «cercanía» denunciada y la progresiva e implacable ocupación de las administraciones públicas por los intereses partidarios, hacen temer los peores presagios. Contar con un señor lejano en Madrid ha sido siempre una garantía para muchos secretarios e interventores de pueblo, como lo era tener un juez en Berlín para el campesino prusiano. Pero el Estado actual ha dicho adiós a estas responsabilidades, lo que nos distancia de lo que vieron con claridad los políticos de la II República.
Francisco Sosa Wagner es catedrático de Derecho Administrativo, coautor del libro
El Estado fragmentado
Jambrina, salvo el pelo, no ha cambiado mucho en todos estos años, la misma mirada y el mismo gesto que tantas veces me ha hecho reir...
Recién nacida la segunda hija de los Príncipes de Asturias. Se ha tratado de un varón, de trece kilogramos de peso y de raza gitana —se especula con un ajuste de cuentas—.
La pequeña ha recibido el nombre de Sofía, en homenaje a su abuela. Durante horas se especuló con otros posibles nombres para la infanta, como Erika, en honor a Carmen Ordóñez; Juana, en honor al anoréxico favorito de la política española o Cesárea, en honor a los médicos que atendieron el parto.
El príncipe afirmó satisfecho haber asistido y colaborado durante el parto. En particular limpió sus propios vómitos sobre el suelo del paritorio.
Al igual que se hizo con Leonor, el cordón umbilical de Sofía será guardado en un banco para una posible utilización de las células madre. Reconforta imaginar a los médicos de la clínica privada jugarse el sueldo apostando a ver de qué niña es cada cordón.
A la abuela, la Reina Sofía, el nacimiento la sorprendió en Rusia, asistiendo al entierro del violonchelista Rostropovich. En realidad, la probabilidad de sorprender a la Reina Sofía en el entierro de un violonchelista es mayor que la de sorprenderla fregando los platos.
La Casa Real envió a los medios un refrigerio. Sin embargo, el Príncipe no brindó con los periodistas, ya que aseguró que este acontecimiento «hay que dejarlo dentro de una celebración moderada» El Príncipe Harry de Inglaterra, en cambio, sí se pilló ayer un pedo de cojones, aunque hay quien afirma que celebraba alguna otra cosa.
Hay algo que no es como me dicen.
Muy gracioso Chema con esa frase dejada de las desgracias nunca vienen solas. Va a resultar que es un tipo divertido.
Ños, Juanjo, por etapas. Que eso sea una de las historias más corruptas de la democracia, es, como poco, un desenfreño nacido -me imagino- del aprecio que Vd. siente por el copropietario intelectual de los copyright.
Bueno, mañana lo leeré entero, espero que el pensamiento superficial me lo permita.
Requeteños, avanzo un poco en el post y me asalta algo así como sus mierdas en cucharadas calientes! Si es que hasta se lo digo a mi hija, el que te copien es la muestra más evidente e inapelable del éxito de masas. Si no, que se lo digan a Zara.
He tenido que leerlo tres veces para entender que la frase de los hooligans no iba por AE.
Foca, no pienso que Espada sea uno de ellos porque no le conozco patrón pero podría serlo. Esa es mi ceguera.
En el ABC, en El Mundo, en El País, encontramos a diario escritores que llegan a la noticia con el artículo puesto y con el grupo de hinchas detrás, en furgoneta.
Me sorprende que AE genere tanto odio y tanto temor.
Con todo mi cariño le mando un regalo, Foca, aunque sé que le dolerá. Otro copypaste.
Copypaste
Arcadi Espada
Bayón vivió 54 años, entre 1952 y 2006. Yo empecé a tratarlo cuando tenía 24. El escribía en El País y yo leía El País. El 17 de octubre de 1978, con 26 años, Bayón escribió lo siguiente en la portada de su periódico:
El nuevo Papa, un polaco joven,
abierto en política y moderado en el dogma.
Obsérvese este titular, désele mil vueltas y se sabrá si el periodismo es flor de un día. La vida y la obra del Papa Juan Pablo II estarán eternamente encapsuladas en ese titular prodigioso. Lo hizo Bayón, y tratar de emularlo es una de las razones por las que un joven puede hacerse periodista. 28 años después Bayón publicó una novela y le puso en la frente esta cita de Camus: «La verdad, como la luz, ciega. Por el contrario la mentira es un hermoso crepúsculo, que a da a cada cosa su valor: Entre el titular y la cita pasó algo importante y no fue que Bayón dejara el periodismo. No. Es otro el sujeto y otro el predicado.
Después de leerle durante mucho tiempo, de derribar juntos al Sha de Persia y acomodarnos (no le dieron tiempo a más) en la vieja e inmensa Rusia de Gorbachov, alcancé a tratarlo en el último año y medio de su vida. Hablábamos, casi siempre por carta, y parecíamos viejos amantes que no se hubieran encontrado nunca. Aquellas palabras de La Educación Sentimental: “Él le recordaba insignificantes detalles, el color de su vestido en tal época, la persona que había llegado en un determinado momento, lo que ella había dicho en cierta ocasión; y ella respondía maravillada. «Sí, me acuerdo». Tenían los mismos gustos y opiniones. A menudo, el que escuchaba al otro exclama: «¡Yo también!». Y el otro, a su vez, replicaba: «¡Yo también!».
Lleva algo más de un año muerto y he vuelto más de una vez a sus cartas. Al fin y al cabo así había sido la mayor parte del tiempo. Yo le leía. Aquí está la primera que me envió, del 2 de septiembre de 2004. Me explica que llevaba diez años viviendo otra vez en Andalucía:
“Un reino del caciquismo regional que haría palidecer de envidia a Cánovas”.
Luego, quizá porque aún no me tuviera mucha confianza, se hace pasar por un amigo de ambos (un Cide Hamete Benengeli) para decir:
“Mi teoría (desoladora) es que en España, con mucho esfuerzo y cantidades ingentes de dinero público, estamos inventando con bastante éxito Centroamérica: republiquillas mandadas por caudillejos rodeados de chusmas de cortesanos y parásitos, con sus patriotismos vehementes, sus feroces hostilidades hacia los forasteros de la republiquilla contigua, etc. En un contexto así, el arte cortesano florece, así como la rica cultura originaria. Lo que nos falta son las plantaciones de banano y café y los huracanes tropicales con nombre de señorita, pero todo se andará, con la ayuda del cambio climático.”
La de El País es la segunda. Se trata de una repuesta a una pregunta mía sobre lo que había pasado entre él y el periódico.
“La situación se había ido deteriorando básicamente porque el PSOE considera en Andalucía (en otros sitios también, pero sobre todo aquí) que los medios de Prisa son suyos. Y parece que tienen razón. Sufrí presiones bastante groseras y decidí irme alejando. Desde hace cuatro años colaboraba con el grupo Joly, propietario de ocho periódicos andaluces; entre ellos, el Diario de Cádiz, en el que empecé con 17 añitos, hace ya 35 años… Los Joly me hicieron una buena oferta para que les escribiera cinco artículos a la semana y acepté: prefería irme de El País quince minutos antes de que me echaran. Me fui y luego me echaron de la Ser. De todo esto lo peor ha sido perder viejos amigos que conocía desde hace treinta años. Ellos son ahora muy importantes en Prisa y yo, como ellos dicen, sigo siendo “incorregible”.
Esta es muy elegante. Me invitaba a dar una conferencia en el Instituto Municipal del Libro.
“Suelen estar muy bien, con un público muy entregado. Tan entregado, que en una conferencia reciente de mi viejo amigo Javier Reverte se produjo el desmayo de una joven. Se trataba de una vulgar lipotimia, pero al conferenciante se le dijo, por lo
que me contaron (yo no estaba), que fue una muestra de admiración. No te prometo desmayos, pero nunca se sabe.”
En abril de 2005 volvía legañoso de un viaje a América. Se había muerto el Papa que nombró. Yo le recordaba su titular inolvidable:
“Miles de gracias. Me has salvado el día. A mí también me sorprende este desparrame informativo con el Papa. Pero los desparrames son frecuentes y no deberían llamarnos la atención. Una de las causas de este fenómeno es la previsibilidad de las agendas informativas, cada vez más rutinarias. Eso de tener páginas cerradas con antelación es algo que vuelve locas a las empresas: quizá porque se ahorra personal, acudiendo al viejo truco de los resúmenes del año. Es decir, al periodismo enlatado, que no es sino antiperiodismo. Yo también prefería el viejo método de destilar la información, en lugar de atiborrar al lector con datos y supuestos análisis que jamás leerá y que, en el mejor de los casos, los más forofos guardarán en una carpeta. Por eso funcionan los blogs: porque suponen la vuelta al periodismo destilado.”
Hay frases en esta correspondencia que lo definen de un solo trazo. En abril prepara una cena:
“Los asistentes serán muy majos. De eso me encargo yo”.
Rastros de una comida en Calima que nunca pudimos realizar. Habla del cocinero Dani García:
“Este genio de 29 años. Como decía una vieja amiga hoy diputada del PP: «¡Qué edades tiene la gente hoy día!»
Aquí hay misteriosas noticias sobre Atleta Sexual, nick de profesión:
“El Atleta quiere matar a su personaje. Estamos estudiando cómo hacerlo. Novelitas…”
Para vencer el pudor usaba la posdata. Excelente recurso en la carta y en la vida:
“Por cierto, no te lo he contado porque temo que me animarías, pero en el viaje de vuelta de Ronda estuve pensando que quizá me anime a hacer un recocido de antiguos artículos políticos de este tipo…”
Esta recomendación es de un viaje a Punta Umbría. Para Doñana.
“El circuito acaba en su parte occidental en la orilla del Guadalquivir. Ahí hay un hombre que tiene una concesión de elaboración de carbón vegetal y posee una choza en la que se retiraba a meditar el siempre taciturno Felipe González, viviendo como un ermitaño.”
¡Y esta!, la había olvidado, con su humor magnífico. Yo le había pedido su libro sobre Rusia, pero no tenía ejemplares. Se metió en Ebay, en una subasta, y pujó con temperamento:
“Es la edición del Círculo de Lectores, que está más cuidada que la que hizo El País. Por lo que he visto en las fotos, el libro está en tan buen estado que pienso que el hijoputa que lo compró nunca lo leyó.”
En octubre de 2005 conoció al joven Bernal, con el que mantendría su última conversación en Barcelona:
“Gran tipo Bernal. Y qué joven es el cabrón: por su cinefilia me imaginaba a un tipo de mi edad, destetado en un cineclub. ¿Te imaginas, Arcadi, que fueran estos, todavía, tiempos de fundar periódicos? De amaneceres con olor a tinta y pan fresco. ¡Con qué gente tan brillante trabajaríamos!”
Esta es la del boicot. Yo le había enviado una carta muy aseadita, reclamándole cordura, ¡nada menos!, politiqueando.
“Por una vez disiento de ti. El boicot me parece una respuesta proporcionada la ruptura unilateral de la solidaridad y de la unidad de mercado. Además, es una manera de demostrar que, como tú has dicho muchas veces, España es un buen negocio. El problema es que los nacionalistas se han creído su mentira de que la economía catalana no está ligada a la española y ya va siendo hora de que lo aprendan. Personalmente, no participo en el boicot porque no tengo cuenta en la Caixa (que es la segunda caja en Andalucía, dicho sea de paso) y a los libros, vinos y cavas no les miro la etiqueta. Pero, lo reconozco, no paro de enviar los SMS que me llegan. En el fondo, Arcadi, soy un anarcogamberro. No puedo evitarlo.”
Por lo demás, entre el cinismo y la estupidez, le había bastado un año para emitir diagnóstico:
“Cuando aún estaba en la oposición y, hartos de Aznar, no queríamos creernos que ZP fuera idiota, éste dio su primer gran mitin andaluz en Carmona (Sevilla) y nos prometió millones de nuevos Picassos y Lorcas… Además de gilipollas, iba de pichabrava.”
Y este énfasis que ponía Bayón en ciertas cosas me gustaba de veras, porque el énfasis es, a su justo tiempo, una forma de mantener la dignidad. Se habían publicado en una revista danesa las caricaturas de Mahoma y me enviaba este sucinto recordatorio:
“Como en otros tiempos el Rey de Dinamarca se enfrento al nazismo, luciendo la estrella amarilla, hoy todos nosotros somos daneses.”
Bayón nos ayudó mucho. Me estoy refiriendo a Ciutadans de Catalunya. Escribió artículos, habló, buscó dinero. Mando cientos de cartas en marzo de 2006 con este texto tan pulido, tan veraz y que lleva tanto ánimo:
“Querida amiga, querido amigo:
Imagino que conoces que se va a convertir en partido político Ciudadanos de Cataluña, la asociación impulsada por un grupo de intelectuales de esa región. Somos muchos los que vemos en esa experiencia un intento admirable de romper con la dinámica de empobrecimiento de la actividad política que aún no ha tocado fondo. Todavía no hemos visto lo peor: los jóvenes políticos que estudiaron la Logse ya están en lista de espera para acceder al poder.
Ciudadanos de Cataluña se opone, como sabes, al absorbente protagonismo que los nacionalistas tienen en nuestra vida pública.
La puesta en marcha de un partido político sin políticos profesionales ni poderosos aparatos nos da esperanzas a los que deseamos que se ennoblezca la actividad política, pero Ciudadanos de Cataluña también necesita dinero para darse a conocer.
Por eso he tenido el atrevimiento de escribirte este e-mail pidiendo que aportes fondos. Lo puedes hacer de una vez en la cuenta número O, mejor aún, asociándote y aportando un mínimo de 10 euros al mes. Para asociarte, pincha aquí… Si deseas más información de Ciudadanos de Cataluña o participar en su foro, pincha aquí… Creo que ésta es una oportunidad para que al menos, de momento, en Cataluña, se puedan escuchar otras voces que tienen mucho que decir. Te rogaría que difundas este mensaje entre tu lista de correo. Ayudemos a Ciudadanos de Cataluña.
Un abrazo.
Ese marzo vivió mucho:
“Las emociones marbellíes me tienen pegado al teléfono y trasegando “champán del bueno”, que diría la Pantoja, a tutiplén.”
El texto de la última carta, cinco días antes, dice:
“No era el Mail sino el Mirror.”
Nada de particular. Un link que había enviado. El asunto sí dice más:
“Errata”
Barcelona, marzo del 2006
La desconexión entre los ciudadanos (no me refiero a los de Ciutadans) y los políticos es absoluta.
A estas horas el relamido Aguilar debería estar fuera de la vida política, al igual que Acebes y Zaplana.
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Por otra parte me dicen que Ciutadans es una jaula de grillos. Rivera (el hombre desnudo) dice una cosa y sus compañeros de parlament el mismo día dicen su contraria. Que lástima.
"Todo lo que soyse lo debo al nacionalismo" Arcadi espada.
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Lo que yo digo el nacionalismo no hace una a derechas.
Un tonto hace un ciento. Después de lo del violinista en Washington ahora han puesto a
Nacho Campillo en el metro de Bilbao y ha sacado 71 céntimos en una hora.
No sabía si estaba leyendo a AE o viendo Salsa Rosa, lo que no quiere decir que no se me haya escapado una lagrimilla. AE no genera ni odio ni temor, aparte de cuatro hooligans lo conocen tres estudiosos.
Me explica que llevaba diez años viviendo otra vez en Andalucía:
“Un reino del caciquismo regional que haría palidecer de envidia a Cánovas”.
Luego, quizá porque aún no me tuviera mucha confianza, se hace pasar por un amigo de ambos (un Cide Hamete Benengeli) para decir:
“Mi teoría (desoladora) es que en España, con mucho esfuerzo y cantidades ingentes de dinero público, estamos inventando con bastante éxito Centroamérica: republiquillas mandadas por caudillejos rodeados de chusmas de cortesanos y parásitos, con sus patriotismos vehementes, sus feroces hostilidades hacia los forasteros de la republiquilla contigua, etc. En un contexto así, el arte cortesano florece, así como la rica cultura originaria. Lo que nos falta son las plantaciones de banano y café y los huracanes tropicales con nombre de señorita, pero todo se andará, con la ayuda del cambio climático.”
En eso estoy de acuerdo, Foca. Tres hooligans y cuatro estudiosos.
En cualquier caso, ninguno de ellos a sueldo. Tampoco le compran sacos de libros ciertas Consejerías ni le paga un periódico subvencionado, en fin.
Un outsider, lo reconozco pero yo venía a hablarles del "Forrest Gump de Puerto Norte"... que sí que sabe de favores.
¿Le pongo otro Bayón?
Bayón en VIVIR DEL PRESUPUESTO, maravilloso libro que no llega a 12 euros.
“Mi teoría (desoladora) es que en España, con mucho esfuerzo y cantidades ingentes de dinero público, estamos inventando con bastante éxito Centroamérica: republiquillas mandadas por caudillejos rodeados de chusmas de cortesanos y parásitos, con sus patriotismos vehementes, sus feroces hostilidades hacia los forasteros de la republiquilla contigua, etc. En un contexto así, el arte cortesano florece, así como la rica cultura originaria. Lo que nos falta son las plantaciones de banano y café y los huracanes tropicales con nombre de señorita, pero todo se andará, con la ayuda del cambio climático.”
No hace falta, yo también tengo mis bayones y estoy releyéndolos.
Sí pongalo, Sam.
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Cielo azul ordenador. Nos vamos pues a dar raquetazos unas horas.
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Algún día alguien tendrá que explicar porqué el ponferradino Luis del Olmo quiso que JJ Millás escribiese sobre el "caso Nevenka".
Foca, eso no vale, hay que compartirlos...
Devisita, aquí también hay cielo azul pero reina un fresco general proveniente de Galicia.
Tanta raqueta que en breve será casi como Nadal, el manacorí.
Bueno, nos vamos a comprobar si en Salinas hace fresco. A un maño le pones una playa y ya está contento para los restos.
AE está sobrevalorado.
¡Ríndanse, que están rodeados!
VICTOR DE LA SERNA
Hace unos días reflexionábamos aquí sobre la matanza de Virginia Tech y las enseñanzas de su cobertura televisiva, vistas desde el prisma de este cronista, que no deja de ser un periodista de la vieja escuela de la prensa escrita. Para ser más justos y equilibrados, nos toca recoger hoy la visión de un gurú de los nuevos medios centrados en internet, el profesor Jeff Jarvis, de la City University de Nueva York, también columnista de The Guardian.
Hoy mismo, en su comentario semanal, no sólo aplaude que la cadena NBC ofreciese en toda su crudeza los vídeos de autobombo siniestro que le envió el asesino («no es la tarea del periodismo la de quedarse en lo seguro y lo popular, sino contar verdades incómodas»), sino que afirma que la explosión de informaciones espontáneas («por blogs, Facebook, YouTube, Flickr, Twitter, telefónos portátiles, wi-fi...») emitidas en vivo por los propios estudiantes convirtieron en prácticamente superflua la tarea de las hordas de reporteros que desembarcaron en el campus al cabo de unas horas.
La respuesta de Jarvis: los grandes medios tradicionales, que además ya no tienen la posibilidad de pagar esos despliegues informativos, deberían sencillamente ofrecer en sus versiones electrónicas enlaces a todas esas informaciones procedentes del llamado periodismo ciudadano:
«Ya he propugnado que los periódicos dejen de malgastar recursos cubriendo acontecimientos que todo el mundo cubre, y tan sólo para satisfacer sus egos institucionales bajo sus propias firmas. Deberían destacar, no por enviar al centésimo corresponsal a un acontecimiento que los testigos directos están cubriendo de todas formas, sino por hacer lo que los periodistas deberían hacer mejor: informar. Eso me ha llevado a formular una nueva regla para el periodismo: haz lo que haces mejor; para el resto, pon enlaces. Y así es cómo el periodismo se extenderá sin duda a nuevas áreas de cobertura: hiperlocales, de nicho, especialidades... Las empresas informativas ya no se pueden permitir poseer, emplear y controlar -para vigilar, verificar y desinfectar- todo lo que sucede. La única forma de expansión, para ellas, es cooperar con los periodistas ciudadanos, con los miembros de la comunidad, con los expertos, con gente que publica por su cuenta, encontrándolos y enviando a sus lectores hacia los mejores y más fiables de entre ellos».
Jarvis se pasa de rosca al considerar que la emisión sin cortapisas de las monstruosidades del asesino de Virginia Tech es «periodismo», y también perfila un futuro demasiado caricaturesco para la prensa profesional, reducida a ser una especie de Google un poco más especializado que guíe a los lectores hacia los mejores blogs. Pero no nos engañemos: la incorporación de lo más interesante del ciberespacio, la apertura de canales de expresión para los periodistas ciudadanos, forman parte del futuro de los medios profesionales. Como dicen en Argentina, «sí o sí».
Veo que hoy, a tono con el post, es el día del copia y pega. Moderación, que son muchos de ustedes médicos y saben, mejor que nadie, que la administración de los fármacos tiene que ser ponderada rigurosamente, sin excesos que puedan resultar fatales.
Magnífico artículo Sarapo.
Pues el rey debe seguir matando mitrofanes, porque aún no conoce a su nueva nieta.
He perdido el gusto por la música. Debe de ser algo temporal, espero. Hace años asistí con un amigo a un concierto de Rostropóvich en el Auditorio de Madrid. Dirigía, además de tocar el cello. LA orquesta, a priori, era absurda: formada por músicos alemanes de una república báltica, no recuerdo si Lituania. ¿Estarán todos los que son? ¿Serán todos los que están?
El concierto, de los mejores de mi vida. Eran todos viejitos. Llegó un momento en el que Rostropóvich dejó de dirigir. Dejó caer los brazos a los lados y la orquesta iba sola.
Sarapo, ya estás tardando en dedicar un post al caso de las niñas de Tenerife (M. y M.) y al Síndrome de Alienación Parental.
Me encanta esta Foca. Uno acostumbra a enamorarse de mujeres así, respondonas y casi a la altura de nuestro ingenio. Un "casi" generoso y humilde, of course.
Aunque la cosa acabe siempre así:
http://www.youtube.com/watch?v=RwZ72VdGOa8
Boswell, que le veo venir y que La FOca es muy hombre y sale con un maño.
Chema, sobre el SAP como sobre la violencia de género: hay que prohibir las relaciones humanas, en especial las de los hijos con los padres y las de los hombres con las mujeres. No le dé más vueltas.
Eso sí, al o a la canalla, llámenle canallas y no enfermos mentales.
Ledo, ya tardas en fisgar porque el Monarca ha sido el último en ir a ver a la nieta y ha salido rascándose los cojones.
Con el maño pasando por Logroño y la perspectiva de que a partir de mañana y durante dos meses voy a hacer más declaraciones de la renta que votos va a sacar Asía, veo el mundo negro, negro, negro. Socorro.
"Dándole pena a la tristeza"
precioso título para el libro que en algún momento escribirá Bryce Echenique.
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