Sarapo, cabrón. Me deja escribiendo chorradas allí sola mientras usted cuelga otra entrada.
Juro que nada me haría más ilusión, después de que el Madrid ganase la Champion, que volver a ver a José Tomás en directo. Agosto ¿2000? Gijón 3 orejas. Muy grande.
josé luIs garcía martín Fue Andrés Trapiello, con el apasionado elogio que le dedica en Las armas y las letras, quien más contribuyó a sacar del olvido a Manuel Chaves Nogales. Resulta por ello muy acertado que prologue El maestro Juan Martínez que estaba allí (Libros del Asteroide), un libro que convierte el testimonio en novela picaresca y la novela picaresca en lección de historia.
A Manuel Chaves Nogales, de familia de periodistas, César González-Ruano lo considera en sus memorias «violento, alegre y sin ningún sentimiento o concepto moral». Fue uno de los fundadores de Estampa, un semanario renovador que pronto hizo sombra a los veteranos Blanco y NegroNuevo Mundo. Dirigió luego el diario Ahora, adonde llevó a los mejores escritores de su tiempo. Cansinos nos presenta en La novela de un literato a un Chaves Nogales bohemio, maestro en el arte del sablazo. Baroja, colaborador habitual de «Ahora», cuenta en sus memorias la visita que le hizo en su época de máximo prestigio. Vivía entonces el periodista en «una casa grande, hermosa», «con una vista magnífica sobre el Campo del Moro y sus arboledas». «Yo creo que viviendo en un sitio así no saldría a la calle nunca», le dijo el novelista. Y la respuesta fue: «Todo esto es pasajero. Nosotros acabaremos en una buhardilla pobre de una callejuela de París». Cuando la profecía se cumplió, y Baroja se encontró en esa ciudad con Chaves Nogales, no pudo menos que decirle: «Amigo, qué olfato». Ese «olfato» de Chaves Nogales le permitió escribir, en opinión de Andrés Trapiello, «lo más importante que se escribió de la guerra durante la guerra», el prólogo a su libro de relatos A sangre y fuego, publicado en 1937.
Chaves Nogales sólo pasó en España los primeros meses de la guerra civil, aquellos meses terribles en que en una zona dominaban los fascistas y en la otra el poder parecía haber quedado en la calle, en mano de incontrolados con más urgencia por hacer la revolución, o lo que ellos entendían por revolución, que por ganar la guerra. Chaves Nogales salió de España, como tantos desengañados intelectuales republicanos, en cuanto pudo. El pretexto que dio fue la marcha de Madrid del Gobierno: «Cuando el Gobierno de la República abandonó su puesto y se marchó a Valencia, abandoné yo el mío. Ni una hora antes ni una hora después». Madrid estaba entonces -noviembre de 1936- cercado por los sublevados y su caída parecía inminente.
Tan anticomunista como antifascista, no son las ideas políticas de Chaves Nogales las que nos importan, sino su maestría de narrador, bien patente en el libro que ahora se reedita. El extraño título alude a su condición inicial de reportaje. El maestro Juan Martínez, un bailarín de flamenco, que estaba allí, en Rusia, durante los diez días que estremecieron el mundo y durante la guerra civil posterior, es quien nos cuenta lo que vio, semana a semana de 1934, desde las páginas de Época. Salvo unas pocas páginas al principio y al final, todo el largo relato está puesto en boca de Juan Martínez, que narra con sobriedad ejemplar, sin florituras, sin apenas juicios de valor. ¿Es El maestro Juan Martínez que estuvo allí un verdadero reportaje, como lo son los títulos anteriores de Chaves Nogales dedicados a similar tema, La vuelta al mundo en avión. Un pequeño burgués en la Rusia roja (1929) o Lo que ha quedado del imperio de los zares (1931)? Parece que no. Se trata más bien de una reconstrucción novelesca -aunque el personaje del bailarín existiera- en la que el autor se sirve de todo lo que vio y todo lo que le contaron sobre unos años especialmente terribles de la historia rusa.
El resultado es un catálogo de horrores, un manual de supervivencia que nos da en cada página la sensación de verdad sin literatura. Del París de 1914 pasamos a la Turquía que pronto entrará en guerra de la mano de los alemanes. Un buen contrato lleva a la pareja de bailarines -Juan Martínez, natural de Burgos, y su mujer Sole- a actuar en el Intimes Theatre de Kiev en una velada aristocrática patrocinada por la emperatriz María Feodorovna. Antes de salir a escena, «un alto funcionario con muchos galones» le obligó a cambiar «el pantalón de alpaca entallado y abotinado que se usa para bailar flamenco», considerado indecente, por un pantalón de frac. Pronto Juan Martínez sería testigo de cómo todo aquel mundo se derrumbaba. «Así fue la Revolución de marzo», la que llevó a Kerensky al poder, se titula uno de los capítulos; «Lo que hice yo en Moscú durante los diez días que conmovieron al mundo», se titula otro. Pero buena parte del libro lo ocupan acontecimientos que han dejado menos huella en la memoria histórica, como las sucesivas tomas de Kiev por los rojos y los blancos, los blancos y los rojos (y también por los polacos), cada uno de ellos procurando superar en atrocidad al anterior ocupante, hasta que definitivamente quedó en manos de los bolcheviques.
Leída como novela, El maestro Juan Martínez que estaba allí acaba resultando fatigosa, el catálogo de la estupidez y la crueldad parece infinito y monótono: el lector termina por contagiarse de la frialdad del narrador. Al igual que en las novelas picarescas, el hambre resulta protagonista: «Había tanta hambre -se nos dice de la Odesa de 1921- que cuando caía una caballería muerta en medio de la calle, los hombres, como chacales, se precipitaban sobre ella, y en quince minutos dejaban monda y lironda la osamenta de la bestia, como no lo hubiese hecho mejor una bandada de buitres».
Chaves Nogales contó las tremebundas peripecias de Juan Martínez cuando era un periodista de éxito. Entonces vivía en un hermoso piso que hasta Baroja le envidiaba, pero tenía presentimientos de que pronto ocurriría lo peor. Cuando Baroja trata de rebatirle sus temores, le dice: «Usted apenas sale de casa; pero esto marcha mal. Los conservadores y los reaccionarios, que al principio estaban asustados, van ganando terreno. Y, por otro lado, los comunistas están deseando que haya agitación para ver si dan un golpe al estilo ruso».
Todo lo que había contado en El maestro Juan Martínez que estaba allí parece que comienza a hacerse realidad en el Madrid de 1936. Por eso Chaves Nogales, en cuanto pudo, se marchó aterrado y lúcido a París. La presunta huida del Gobierno fue sólo un pretexto. Porque el Gobierno no abandonaba la España republicana; simplemente se trasladaba a Valencia para evitar caer en poder de los sublevados y seguir luchando.
"TierraLibertad intentará estar allí, el 17 de Junio de 2007 a las seis de la tarde. En la Monumental de Barcelona"
----------------- ¿Qué hay que hacer? ¿Se va a fletar un bus para los blogueros? ¿Cuando se abre la inscripción? ¿Y el coste del viaje? ¿Hay descuentos de algún tipo? Insisto en mi pregunta, juro que no tengo nada contra los toros, pero me constaba que en Cataluña estaban prohibidos.
Pablo no se cachondee de mí que sabe perfectamente a lo que me refiero... Claro que, pensándolo bien, muchas más tampoco habrán hecho. Coño, igual solo hicieron ésa. Quiá, seguramente ni la llegaron a presentar.
Pues yo creo que la cosa va más allá que esa propuesta de ERC. Estaré equivocada y, la verdad, ahora no tengo ganas de buscar información. Foca dijo: Juro que nada me haría más ilusión, después de que el Madrid ganase la Champion, que volver a ver a José Tomás en directo. Agosto ¿2000? Gijón 3 orejas. Muy grande. ¿Qué es lo grande?
Mariola, se está hablando casi de una posible y cercana revuelta popular por la prisión atenuada de Chaos y piensa que si se hubiesen prohibido los toros en Cataluña ¿estaríamos tan tranquilos?
El Ayuntamiento de Barcelona se ha convertido en el primer municipio de España que se posiciona como ciudad antitaurina, según una declaración aprobada hoy en el transcurso de un pleno en la que se reconoce que los animales están dotados "de sensibilidad psíquica, además de física".
La declaración institucional, la primera de estas características que se aprueba en España, se ha votado en secreto y ha salido adelante con 21 votos a favor (correspondientes, presumiblemente y según las posiciones expresadas en el pleno, a los concejales de ERC, CiU, ICV-EUiA y algunos del PSC), 15 en contra (PPC y algunos del PSC) y dos abstenciones.
Este posicionamiento del pleno del Consejo Municipal no supondrá la prohibición de las corridas de toros en la capital catalana, ya que la competencia legislativa en esta materia corresponde al Parlament, donde el 26 de junio del año pasado se aprobó por unanimidad la Ley Catalana de Protección de los Animales que, entre otras cuestiones, prohíbe el acceso a las corridas de toros a los menores de 14 años.
Foca, yo he visto la barcelonesa plaza de toros de Las Arenas, en plena plaza de España, convertida en un centro comercial. Y no me parece mal, mire usted. ya escribí sobre la mierda seca de las nostalgias. Incluso tiene su encanto. El problema de los toros en Barcelona, mal que les pese, no depende de la Esquerra y sus castelleres.
A mí no me pesa nada el problema de los toros en Cataluña, que si la UE no nos obliga antes a todos, sí que probablemente se convierta en la primera comunidad en la que se prohiban. En las diversas encuestas que se publican de vez en cuando, el 75% de los catalanes están a favor de la prohibición, cifra bastante superior al resto de España.
Bien, Sarapo, acabo de leer las tres primeras páginas de "Juan Belmonte, matador de toros" y me gusta como escribe. "El día que se torea crece más la barba. Es el miedo." Lo leeré.
Se sabe que los toros son un espectáculo para fachas y para progres de salón. Van todos a Las Ventas con su bigotito de mierda o con El País debajo del brazo.
Así es como trascurre una lección de redacción. Estamos sentados en la mesa de la cocina con nuestras hojas cuadriculadas, nuestros lápices y el cuaderno grande. Estamos solos. Uno de nosotros dice: -El título de la redacción es:“La llegada a casa de la abuela”. El otro dice: -El título de la redacción es:“Nuestros trabajos”. Nos ponemos a escribir. Tenemos dos horas para tratar el tema, y dos hojas de papel a nuestra disposición. Al cabo de dos horas, nos intercambiamos las hojas y cada uno de nosotros corrige las faltas de ortografía del otro, con la ayuda del diccionario, y en la parte baja de la página pone: “bien” o “mal”. Si es “mal”, echamos la redacción al fuego y probamos a tratar el mismo tema en la lección siguiente. Si es “bien”, podemos copiar la redacción en el cuaderno grande. Para decidir si algo está “bien” o “mal” tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos. Por ejemplo, está prohibido escribir: “la abuela se parece a una bruja”. Pero sí está permitido escribir: “la gente llama a la abuela “la Bruja””. Está prohibido escribir : “el pueblo es bonito”, porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otra personas. Del mismo modo, si escribimos: “el ordenanza es bueno”, no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribiremos, sencillamente: “el ordenanza nos ha dado unas mantas”. Escribiremos: “comemos muchas nueces”, y no: “nos gustan las nueces”, porque la palabra “gustar” no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad. “Nos gustan las nueces “ y “nos gusta nuestra madre” no puede querer decir lo mismo. La primera fórmula designa un gusto agradable, y la segunda, un sentimiento. Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos.
Claus y Lucas. Agota Kristof. El Aleph. Ana Herrera Ferrer. A las teclas, Cat.
GRANDE Chaves Nogales. Tremendo su Juan Belmonte, tremebundo A sangre y fuego.
Precioso el intercambio de ¿ideas?, ¿dogmas? entre Chema y Foca que cerró el post de ayer. Con cada palo se empeñaba el uno en darle la razón a la otra y viceversa.
Hoy estoy profundamente triste. He visto a un asesino salirse con la suya y refocilarse ante el dolor de sus víctimas. He visto como algunos vecinos, gente habitualmente sensata y prudente se alegraba del sufrimiento de los "fachas" en las calles de Madrid. Hasta ese punto se ha perdido el norte. Sé que no soy objetiva porque he crecido viendo como mi familia se deshacía en la infelicidad, perseguidos por los violentos por el simple hecho de ser "inmigrantes y españoles".
Por un momento he pensado lo que puede conllevar esta negación de la justicia. Que pasado mañana, cuando De Juana esté tranquilamente sentado en su casa burguesa, aparezca en la escena el hijo de una de sus víctimas y le meta un par de tiros entre ceja y ceja y que yo me pueda sentir indiferente o incluso alegre. A xusticia pola mán. Ahí hemos llegado.
Al fin una buena noticia en este día desolador. Como buen progre de salón y con mi País bajo el brazo, y sudado, he visto dos veces a José Tomás en directo en la plaza de Valladolid. Hacía lo que ahora nadie se atreve a hacer y sé que es un tópico pero la emoción se palpaba y el tiempo se detenía. El toreo grande no tiene comparación con ningún otro espectáculo.
43 comentarios:
A ver, que yo me alclare. ¿En Cataluña no están prohibidos los toros o algo así?
Sarapo, cabrón. Me deja escribiendo chorradas allí sola mientras usted cuelga otra entrada.
Juro que nada me haría más ilusión, después de que el Madrid ganase la Champion, que volver a ver a José Tomás en directo. Agosto ¿2000? Gijón 3 orejas. Muy grande.
Mariola, José Tomás y no hable más.
Foca, ¿cómo tiene los santos cojones de decir que vió toros en la plaza de Gijón?
¿muy grande el qué? ¿el molinón?
Volviendo a lo de la entrada anterior: no hay duda de que hay un calentamiento local, concretamente por la parte de Génova más o menos.
Foca, me gustan sus chorradas.
si fuera pepín jiménez el que regresara, entendería el entusiasmo
Asesinos rojos y asesinos blancos
josé luIs garcía martín
Fue Andrés Trapiello, con el apasionado elogio que le dedica en Las armas y las letras, quien más contribuyó a sacar del olvido a Manuel Chaves Nogales. Resulta por ello muy acertado que prologue El maestro Juan Martínez que estaba allí (Libros del Asteroide), un libro que convierte el testimonio en novela picaresca y la novela picaresca en lección de historia.
A Manuel Chaves Nogales, de familia de periodistas, César González-Ruano lo considera en sus memorias «violento, alegre y sin ningún sentimiento o concepto moral». Fue uno de los fundadores de Estampa, un semanario renovador que pronto hizo sombra a los veteranos Blanco y NegroNuevo Mundo. Dirigió luego el diario Ahora, adonde llevó a los mejores escritores de su tiempo. Cansinos nos presenta en La novela de un literato a un Chaves Nogales bohemio, maestro en el arte del sablazo. Baroja, colaborador habitual de «Ahora», cuenta en sus memorias la visita que le hizo en su época de máximo prestigio. Vivía entonces el periodista en «una casa grande, hermosa», «con una vista magnífica sobre el Campo del Moro y sus arboledas». «Yo creo que viviendo en un sitio así no saldría a la calle nunca», le dijo el novelista. Y la respuesta fue: «Todo esto es pasajero. Nosotros acabaremos en una buhardilla pobre de una callejuela de París». Cuando la profecía se cumplió, y Baroja se encontró en esa ciudad con Chaves Nogales, no pudo menos que decirle: «Amigo, qué olfato».
Ese «olfato» de Chaves Nogales le permitió escribir, en opinión de Andrés Trapiello, «lo más importante que se escribió de la guerra durante la guerra», el prólogo a su libro de relatos A sangre y fuego, publicado en 1937.
Chaves Nogales sólo pasó en España los primeros meses de la guerra civil, aquellos meses terribles en que en una zona dominaban los fascistas y en la otra el poder parecía haber quedado en la calle, en mano de incontrolados con más urgencia por hacer la revolución, o lo que ellos entendían por revolución, que por ganar la guerra. Chaves Nogales salió de España, como tantos desengañados intelectuales republicanos, en cuanto pudo. El pretexto que dio fue la marcha de Madrid del Gobierno: «Cuando el Gobierno de la República abandonó su puesto y se marchó a Valencia, abandoné yo el mío. Ni una hora antes ni una hora después». Madrid estaba entonces -noviembre de 1936- cercado por los sublevados y su caída parecía inminente.
Tan anticomunista como antifascista, no son las ideas políticas de Chaves Nogales las que nos importan, sino su maestría de narrador, bien patente en el libro que ahora se reedita. El extraño título alude a su condición inicial de reportaje. El maestro Juan Martínez, un bailarín de flamenco, que estaba allí, en Rusia, durante los diez días que estremecieron el mundo y durante la guerra civil posterior, es quien nos cuenta lo que vio, semana a semana de 1934, desde las páginas de Época. Salvo unas pocas páginas al principio y al final, todo el largo relato está puesto en boca de Juan Martínez, que narra con sobriedad ejemplar, sin florituras, sin apenas juicios de valor.
¿Es El maestro Juan Martínez que estuvo allí un verdadero reportaje, como lo son los títulos anteriores de Chaves Nogales dedicados a similar tema, La vuelta al mundo en avión. Un pequeño burgués en la Rusia roja (1929) o Lo que ha quedado del imperio de los zares (1931)? Parece que no. Se trata más bien de una reconstrucción novelesca -aunque el personaje del bailarín existiera- en la que el autor se sirve de todo lo que vio y todo lo que le contaron sobre unos años especialmente terribles de la historia rusa.
El resultado es un catálogo de horrores, un manual de supervivencia que nos da en cada página la sensación de verdad sin literatura. Del París de 1914 pasamos a la Turquía que pronto entrará en guerra de la mano de los alemanes. Un buen contrato lleva a la pareja de bailarines -Juan Martínez, natural de Burgos, y su mujer Sole- a actuar en el Intimes Theatre de Kiev en una velada aristocrática patrocinada por la emperatriz María Feodorovna. Antes de salir a escena, «un alto funcionario con muchos galones» le obligó a cambiar «el pantalón de alpaca entallado y abotinado que se usa para bailar flamenco», considerado indecente, por un pantalón de frac. Pronto Juan Martínez sería testigo de cómo todo aquel mundo se derrumbaba. «Así fue la Revolución de marzo», la que llevó a Kerensky al poder, se titula uno de los capítulos; «Lo que hice yo en Moscú durante los diez días que conmovieron al mundo», se titula otro. Pero buena parte del libro lo ocupan acontecimientos que han dejado menos huella en la memoria histórica, como las sucesivas tomas de Kiev por los rojos y los blancos, los blancos y los rojos (y también por los polacos), cada uno de ellos procurando superar en atrocidad al anterior ocupante, hasta que definitivamente quedó en manos de los bolcheviques.
Leída como novela, El maestro Juan Martínez que estaba allí acaba resultando fatigosa, el catálogo de la estupidez y la crueldad parece infinito y monótono: el lector termina por contagiarse de la frialdad del narrador. Al igual que en las novelas picarescas, el hambre resulta protagonista: «Había tanta hambre -se nos dice de la Odesa de 1921- que cuando caía una caballería muerta en medio de la calle, los hombres, como chacales, se precipitaban sobre ella, y en quince minutos dejaban monda y lironda la osamenta de la bestia, como no lo hubiese hecho mejor una bandada de buitres».
Chaves Nogales contó las tremebundas peripecias de Juan Martínez cuando era un periodista de éxito. Entonces vivía en un hermoso piso que hasta Baroja le envidiaba, pero tenía presentimientos de que pronto ocurriría lo peor. Cuando Baroja trata de rebatirle sus temores, le dice: «Usted apenas sale de casa; pero esto marcha mal. Los conservadores y los reaccionarios, que al principio estaban asustados, van ganando terreno. Y, por otro lado, los comunistas están deseando que haya agitación para ver si dan un golpe al estilo ruso».
Todo lo que había contado en El maestro Juan Martínez que estaba allí parece que comienza a hacerse realidad en el Madrid de 1936. Por eso Chaves Nogales, en cuanto pudo, se marchó aterrado y lúcido a París. La presunta huida del Gobierno fue sólo un pretexto. Porque el Gobierno no abandonaba la España republicana; simplemente se trasladaba a Valencia para evitar caer en poder de los sublevados y seguir luchando.
"TierraLibertad intentará estar allí, el 17 de Junio de 2007 a las seis de la tarde. En la Monumental de Barcelona"
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¿Qué hay que hacer? ¿Se va a fletar un bus para los blogueros? ¿Cuando se abre la inscripción? ¿Y el coste del viaje? ¿Hay descuentos de algún tipo?
Insisto en mi pregunta, juro que no tengo nada contra los toros, pero me constaba que en Cataluña estaban prohibidos.
Apreciado ronnie (¿sigue gordito o Milán adelgaza?): Si relee mi comentario, que no le llevará mucho tiempo -dudo-, verá que no pone nada de toros.
Pablo, el placer es mutuo.
Deberían prohibir el corta-y-pega.
Mariola, en Cataluña hubo una propuesta de ERC hace dos o tres años, pero creo que nada más.
Foca, no se enfade, pero el placer es mío.
El corta y pega es algo universal y no puede prohibirse. Sería suficiente si se prohibiese a José Luis García Martín. Suficiente y necesario, añado.
¿ERC sólo ha hecho una propuesta en dos o tres años? Quedarían agotaos.
El mío es un placer de fantasía, no se preocupe usted, Ana.
Pablo no se cachondee de mí que sabe perfectamente a lo que me refiero... Claro que, pensándolo bien, muchas más tampoco habrán hecho. Coño, igual solo hicieron ésa. Quiá, seguramente ni la llegaron a presentar.
El martes, El Loco de la Colina lanzó varias preguntas al aire a José Tomás, a quien invitó a acudir a su programa.
Del toreo sólo me gusta la banda sonora.
Si lo que pretenden es usarme de cobaya para que Ana llegue al 69 -y a los cielos- van dados.
el artículo de garcía martín sobre chaves nogales es bastante bueno y novedoso. ansío leer el libro. a sangre y fuego es la leche.
Pues yo creo que la cosa va más allá que esa propuesta de ERC. Estaré equivocada y, la verdad, ahora no tengo ganas de buscar información.
Foca dijo: Juro que nada me haría más ilusión, después de que el Madrid ganase la Champion, que volver a ver a José Tomás en directo. Agosto ¿2000? Gijón 3 orejas. Muy grande.
¿Qué es lo grande?
La verdad, nunca se me habría ocurrido aplicarle el adjetivo novedoso al artículo.
José Tomás como torero, Mariola. El más grande que yo he visto.
"...a sangre y fuego es la leche."
Dígaselo al toro, cuando lo marcan con el hierro.
Mariola, se está hablando casi de una posible y cercana revuelta popular por la prisión atenuada de Chaos y piensa que si se hubiesen prohibido los toros en Cataluña ¿estaríamos tan tranquilos?
Ana, deje de hacerle juegos a pablo que se pone como un toro.
El 17 de junio, en La Monumental de Barcelona, los toros lucirán como divisa las obras completas de García Martín.
CORTA Y PEGA
El Ayuntamiento de Barcelona se ha convertido en el primer municipio de España que se posiciona como ciudad antitaurina, según una declaración aprobada hoy en el transcurso de un pleno en la que se reconoce que los animales están dotados "de sensibilidad psíquica, además de física".
La declaración institucional, la primera de estas características que se aprueba en España, se ha votado en secreto y ha salido adelante con 21 votos a favor (correspondientes, presumiblemente y según las posiciones expresadas en el pleno, a los concejales de ERC, CiU, ICV-EUiA y algunos del PSC), 15 en contra (PPC y algunos del PSC) y dos abstenciones.
Este posicionamiento del pleno del Consejo Municipal no supondrá la prohibición de las corridas de toros en la capital catalana, ya que la competencia legislativa en esta materia corresponde al Parlament, donde el 26 de junio del año pasado se aprobó por unanimidad la Ley Catalana de Protección de los Animales que, entre otras cuestiones, prohíbe el acceso a las corridas de toros a los menores de 14 años.
Foca, yo he visto la barcelonesa plaza de toros de Las Arenas, en plena plaza de España, convertida en un centro comercial. Y no me parece mal, mire usted. ya escribí sobre la mierda seca de las nostalgias. Incluso tiene su encanto.
El problema de los toros en Barcelona, mal que les pese, no depende de la Esquerra y sus castelleres.
No ha bebido. Se los juro.
pablo ¿no te habrás fumado el lexatín que no encuentra chema?
A mí no me pesa nada el problema de los toros en Cataluña, que si la UE no nos obliga antes a todos, sí que probablemente se convierta en la primera comunidad en la que se prohiban. En las diversas encuestas que se publican de vez en cuando, el 75% de los catalanes están a favor de la prohibición, cifra bastante superior al resto de España.
Foca, que alguien se preocupe por Chaves Nogales es una novedad.
No tengo el disgusto de conocer la obra de Chaves Nogales. Peo vamos, a la menor oportunidad empiezo.
Cerca de un 60% de españoles prohibirían gustosos Cataluña.Según el Fis.
Bien, Sarapo, acabo de leer las tres primeras páginas de "Juan Belmonte, matador de toros" y me gusta como escribe. "El día que se torea crece más la barba. Es el miedo." Lo leeré.
El lexatin 1,5 tiene una vida media cortísima.
A mí los toros me parecen una mierda.
Estoy leyendo las memorias de Boadella (que a él si le gustan los toros) y lloro de risa, se lo recomiendo a todos ustedes.
Foca, en 2000 usted tenía 16 ó 17 años.¿Dejan a los menores de edad entrar en los toros?
Chema ¿no le habrán escayolado el brazo en alto como a López Vázquez en La prima Angélica?
Se sabe que los toros son un espectáculo para fachas y para progres de salón. Van todos a Las Ventas con su bigotito de mierda o con El País debajo del brazo.
Ya veo el candado cerrado aquí.
Así es como trascurre una lección de redacción.
Estamos sentados en la mesa de la cocina con nuestras hojas cuadriculadas, nuestros lápices y el cuaderno grande. Estamos solos.
Uno de nosotros dice:
-El título de la redacción es:“La llegada a casa de la abuela”.
El otro dice:
-El título de la redacción es:“Nuestros trabajos”.
Nos ponemos a escribir. Tenemos dos horas para tratar el tema, y dos hojas de papel a nuestra disposición.
Al cabo de dos horas, nos intercambiamos las hojas y cada uno de nosotros corrige las faltas de ortografía del otro, con la ayuda del diccionario, y en la parte baja de la página pone: “bien” o “mal”. Si es “mal”, echamos la redacción al fuego y probamos a tratar el mismo tema en la lección siguiente. Si es “bien”, podemos copiar la redacción en el cuaderno grande.
Para decidir si algo está “bien” o “mal” tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos.
Por ejemplo, está prohibido escribir: “la abuela se parece a una bruja”. Pero sí está permitido escribir: “la gente llama a la abuela “la Bruja””.
Está prohibido escribir : “el pueblo es bonito”, porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otra personas.
Del mismo modo, si escribimos: “el ordenanza es bueno”, no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribiremos, sencillamente: “el ordenanza nos ha dado unas mantas”.
Escribiremos: “comemos muchas nueces”, y no: “nos gustan las nueces”, porque la palabra “gustar” no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad. “Nos gustan las nueces “ y “nos gusta nuestra madre” no puede querer decir lo mismo. La primera fórmula designa un gusto agradable, y la segunda, un sentimiento.
Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos.
Claus y Lucas. Agota Kristof. El Aleph. Ana Herrera Ferrer.
A las teclas, Cat.
GRANDE Chaves Nogales. Tremendo su Juan Belmonte, tremebundo A sangre y fuego.
Precioso el intercambio de ¿ideas?, ¿dogmas? entre Chema y Foca que cerró el post de ayer. Con cada palo se empeñaba el uno en darle la razón a la otra y viceversa.
Hoy estoy profundamente triste.
He visto a un asesino salirse con la suya y refocilarse ante el dolor de sus víctimas.
He visto como algunos vecinos, gente habitualmente sensata y prudente se alegraba del sufrimiento de los "fachas" en las calles de Madrid. Hasta ese punto se ha perdido el norte. Sé que no soy objetiva porque he crecido viendo como mi familia se deshacía en la infelicidad, perseguidos por los violentos por el simple hecho de ser "inmigrantes y españoles".
Por un momento he pensado lo que puede conllevar esta negación de la justicia. Que pasado mañana, cuando De Juana esté tranquilamente sentado en su casa burguesa, aparezca en la escena el hijo de una de sus víctimas y le meta un par de tiros entre ceja y ceja y que yo me pueda sentir indiferente o incluso alegre.
A xusticia pola mán. Ahí hemos llegado.
Juanjo, saludos desde Guecho.
Deja de beber, papi.
Al fin una buena noticia en este día desolador.
Como buen progre de salón y con mi País bajo el brazo, y sudado, he visto dos veces a José Tomás en directo en la plaza de Valladolid. Hacía lo que ahora nadie se atreve a hacer y sé que es un tópico pero la emoción se palpaba y el tiempo se detenía. El toreo grande no tiene comparación con ningún otro espectáculo.
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