30 de septiembre de 2007

CON USTEDES, LA UPEDÉ (gentileza de Catalino)



28 de septiembre de 2007

LA COPA DEL 37




Para que luego digan que el fútbol es un deporte de hinchas desquiciados y futbolistas ágrafos. Gracias al fútbol, hemos conseguido poner de acuerdo al PP, al PSOE y a IU en un asunto tan delicado como el de la memoria histórica. Porque el Congreso de los Diputados acaba de aprobar una proposición no de ley por la que se nombra a la UD Levante como equipo ganador de la Copa de la República del año 1937, torneo que estaba sin reconocer en el palmarés de nuestro fútbol y que sólo habitaba en la memoria de un reducido grupo de forofos levantinistas. Así da gusto verlos. Todos los políticos de acuerdo. Aunque la causa sea tan nimia como en esta ocasión.

La razón que se ha esgrimido para justificar este tardío reconocimiento histórico es que hay otra edición de la Copa, la de 1939, la que se llamó Primera Copa del Generalísimo, que sí está reconocida oficialmente pese a que en ella, como sucedió en la Copa de la España libre de 1937, no pudo participar más que un reducido grupo de equipos de nuestro país. Ahí es donde está el riesgo que se corre al intentar reescribir la historia deportiva desde los despachos o al pretender dar rango de «gran éxito» a una pequeña y dramática anécdota. Porque es cierto que el Levante ganó aquella Copa de 1937, pero no es menos cierto que sin la guerra civil por medio el Levante ni siquiera hubiese participado, dado que pudo disputarla porque renunció el Barcelona, que se fue de gira a México y a EE UU «a ganar fondos para la República». Con lo cual la injusticia, de alguna manera, se mantiene: el Levante ganó una liguilla que jugaron ¡cuatro equipos! En la Copa de 1939, la otra Copa de la discordia, no pudieron participar equipos catalanes, ni valencianos, ni murcianos, ni baleares; se la ganó el Sevilla de la delantera de los Stukas al Racing de Ferrol, localidad natal del Generalísimo Franco, curiosamente reforzado por futbolistas de otros equipos (Calichi, Gallart, Bertolí, etcétera).

Quienes promueven revisionismos de este tipo suelen contar con la credulidad y confianza de las gentes, con la fragilidad de las pruebas documentales y con la complicidad de las apariencias. Algunas personas disfrutan así, de forma espuria, de unas vidas exitosas que, por sus circunstancias, nunca les hubiesen pertenecido. Pero no es nada bueno esto de forzar tanto la memoria para justificar el agravio comparativo. Incluso el gran patrón de las «ofensas del pasado», el doctor Freud, que siempre creyó que los problemas neuróticos arrancaban de traumas sucedidos en la más tierna infancia, observó que la realidad no encajaba con los relatos de sus pacientes y acabó exclamando compungido: «Mis histéricas me engañan».

25 de septiembre de 2007

EL APAGÓN DE LA FOX



Puede que la Fox no sea una cadena hiperconservadora como pide con fuerza Pipurrax pero su insistente papel en pro de la guerra de Irak está dejando con el culo al aire a sus periodistas. El último embate ocurrió durante la entrega de los Emmy. Sally Field recogió su premio y se lo dedicó a las madres de los soldados combatientes en Irak que ansían el regreso de sus hijos a casa. Bueno pues cuando estaba concluyendo su vibrante alegato, en mitad de una frase que decía "If the mothers ruled the world...."


23 de septiembre de 2007

THE BEST PLACES TO CALL HOME




Dice la prensa local que por ahora se cumplen 50 años de la inauguración de Ensidesa-Avilés. Las cosas han cambiado mucho desde entonces. Media fábrica ha desaparecido ya y Avilés, aunque sigue lleno de carbonilla, es un enfermo terminal y te lo digo yo que sé de que hablo. Nada que ver con aquellos tiempos. Y lo peor es que sin Avilés no hay mucho donde elegir en Asturias. Porque entre la confusión y el caos urbanístico de Gijón y la gazmoñería de Oviedo, la cosa no invita a la alegría. Y mi León, por decir algo, es un híbrido entre Cine de Barrio y Cuéntame aunque con algunos destellos dorados.
Las ciudades. Un género literario. No hay una ciudad definitiva.Pero la revista MONOCLE, a la que servidor se ha enganchado desde que la descubrió en un aeropuerto japonés, hace un curioso y sesudo estudio sobre aquellas ciudades en las que una persona se siente como en casa, en concreto sobre aquellos lugares a los que podríamos llamarles "hogar". MONOCLE, un fin en sí misma, elabora un top-ten de ciudades en el mundo. ¿Y cómo lo saben? Pues evaluando una serie de parámetros que nos indican que ni Nueva York ni Londres son ciudades amigables. MONOCLE ha hecho una encuesta sobre la calidad de vida en las principales ciudades del mundo. Una encuesta que incorpora criterios objetivos y subjetivos al 50%. Entre los parámetros que usan se hallan: población, clima, horas de sol, cuidados médicos, acceso a internet, muertes violentas, beber y comer, transporte público, prensa local, prensa internacional, tolerancia, vuelos internacionales, zonas verdes, acceso a la naturaleza, iniciativas medioambientales, planes de futuro.
Bueno, pues con estas premisas resulta que la ciudades mejor consideradas son Munich, Copenhague y Zurich. Luego vienen Tokio, Viena, Helsinki, Sydney, Estocolmo y Honolulu. Y en décimo lugar, la única ciudad española entre las grandes: MADRID.
Luego hay un censo de ciudades hasta el puesto 20. Barcelona aparece en el puesto trece tras Melbourne y Montreal. París ocupa el lugar 19.
¿A qué esperan para mudarse? O para explicárselo a los niños.

21 de septiembre de 2007

NOTICIAS MEDIÁTICAS





La frase apareció, como quien no quiere la cosa, en las memorias de Jean Francois Revel, ésas que llevan por título EL LADRÓN EN LA CASA VACÍA y que es uno de los mejores retratos de la vida cultural francesa de la segunda mitad del siglo XX. La releo a menudo cuando noto que el olor a bullshit, a palabrería barata, me deja sin resuello. Hace referencia el liberal Revel a su adolescencia en una escuela de pueblo donde no tuvo acceso a aprendizajes sofisticados ni al trato con docentes laureados pero donde un humilde profesor de filosofía le transmitió “la importancia de la profesionalidad, de la probidad y de la competencia para opinar gravemente sobre cuestiones trascendentales de la vida en común”. Parece que ahí, en esa docencia, nació lo que Vargas Llosa llama la “enfermiza integridad intelectual de Revel”( se ve que hay gente que cree que hacer bien las cosas cae cerca de lo patológico). Y parece que Harry Frankfurt también hubiera leído a Revel cuando sentenció que el mayor enemigo de la verdad no es la mentira sino la palabrería.
Asisto entre ensimismado y acobardado al cotidiano despliegue de paseantes que toman internet, prensa, radio y televisión para opinar de todo aunque les sea ajeno, desde el caso Madeleine a la reforma psiquiátrica o al virus del papiloma. Yo había pensado que entre las mayores ocupaciones de los periodistas debiera estar la mediación entre los protagonistas de un suceso y los lectores o los oyentes. Pero nada de eso. La masa ha tomado los medios. El periodismo sale de najas y como nos contó hace tiempo la escritora Teresa Jiménez, la denotación le cede el sitio a la connotación, pura víscera, arco reflejo. La información es entonces una oleada del bajo vientre, un reino de incapaces sin escrúpulos.
Tal vez no escribiría este despeño de rabia si no hubiese leído las afligidas confesiones que Richard Smith hace sobre los científicos médicos en su libro “The trouble with medical journals” (2006). Smith ha sido durante 15 años director del British Medical Journal, una de las más importantes revistas científicas. Smith concluye su libro, su triste blues y su mandato escriturando que el mundo de la comunicación científica médica necesita importantes y profundas reformas. Que el valor que los científicos médicos conceden a la verdad tampoco es que sea desmesurado y que muchos investigadores apenas si tienen relación con los temas sobre los que publican estudios. Hay varias razones que justifican el declive del imperio: la presión de las farmacéuticas, conflictos de intereses, etc. Pero ningún capítulo es tan peliagudo como el que trata sobre la relación entre científicos y periodistas. Smith aconseja sobre los peligros que acechan al médico a quien requieran los medios de comunicación y sobre el maltrato de las informaciones técnicas a manos de los plumillas. También se esfuerza en transmitir su experiencia como damnificado ya que fue doctor televisivo en la BBC durante los desayunos de cinco años. Dice Smith que cuidado con los halagos de los periodistas, que son como lemmings pero que tienen mucho poder y que sólo les interesan las noticias raras, el sexo y las drogas. Smith puede tener razón en algunos de sus mandamientos pero de lo que no tienen ninguna culpa los mass-media, aunque Smith no lo diga, es que algunos médicos hayan descubierto que quince segundos en televisión pueden mover más público, dinero y poder que varios meses de trabajo en un laboratorio. Así que mejor me vuelvo con Revel.

18 de septiembre de 2007

MADELEINE





Siento que las noticias sobre el caso Madeleine me aventan el corazón y me esparcen la garganta. El blog de Ruiz de Alberola es un ejemplo del porqué y para qué de los blogs y del porqué y para qué de internet.
Siento insistir. El caso Madeleine. El hundimiento de la prensa socialdemócrata y de la prensa democristiana. Y mientras tanto, la posibilidad de que unos seres humanos, unos padres, hayan sido capaces de tomar una decisión drástica, fría y brutal en cuestión de minutos. ¿Cómo no va ser un caso atractivo? Es más. No hay otro.
Si Ruiz de Alberola tiene razón y acierta desde su escepticismocriminológico...

16 de septiembre de 2007

SAY IT RIGHT

14 de septiembre de 2007

LA HORA DE LOS GEEK





Mientras leo en un luminoso atardecer de setiembre las últimas noticias sobre el caso de la niña Madeleine, desaparecida hace cuatro meses en el Algarve portugués, intento convencerme que el periodismo aún tiene solución. Me lo repito varias veces y de forma vehemente: aún es posible, no es cierto lo que está pasando, no es cierto, no es cierto.... Insisto, me lo repito con énfasis y vigor pero no me lo creo del todo. Y eso que estamos en lo mejor de la novela, cuando más se engancha uno a los cuentos que traen los papeles: cuando los protagonistas empiezan a tirarse de los pelos. Como decían aquellos carteles anunciadores de los combates de boxeo, ¡esta noche gran velada!: ¡policía portuguesa contra prensa en general¡ Aunque la prensa británica ha de recibir una mención especial. Un esfuerzo tan notorio como el que han realizado no puede pasar desapercibido en la posteridad. Merece que se ponga la tradicional marca en la pared para que recordemos hasta donde llegaron las aguas. Hasta el más bochornoso de los ridículos. El que les lleva a titular ahora, por ejemplo, que todo ha sido un montaje de los padres de la niña. Es una claudicación contra natura. Una rendición en toda regla. Después de tanto amor ya ves en qué poco se quedan las cosas y cómo cambian las cosas los años. Me fatiga, ya digo, este periodismo que pretendiendo ser serio, sobrio y socialdemócrata se pregunta a fecha de hoy, mirando fijamente al público, si será posible que Madeleine vuelva para decir la última palabra sobre lo ocurrido. Hace años que Furio Colombo escribió las últimas noticias del periodismo; allí se decía que “la alternativa es volver a recuperar el elevado espacio de notario de acontecimientos comprobados, de fuentes identificadas, de razones conocidas, de reconstrucciones independientes. Es posible que esto se produzca en mercados más restringidos y con escaso espectáculo. Pero con el tiempo podrían reconstruirse las relaciones de respeto, la investidura de confianza del público y de cautela de los poderes.” Hace años. Tenía razón Colombo, el periodista. La entrada del mundo del espectáculo en el periodismo iba a convertirlo en una industria del tiempo libre. Y a las noticias, en parques temáticos. Un vidente el italiano.
Me hablan del posible advenimiento de un “nuevo nuevo periodismo” que sustituya al dibujado por gente como Wolfe, Talese o Krakauer. Un periodismo que avente veleidades novelescas y que rescate la devoción por la verdad. Un periodismo que sería hijo por lo legal de la cultura geek, esa nueva élite social hecha a base de fanáticos admiradores de la wold wide web que viven de tres principios: ciencia, lógica y deducción. Porque no hago más que pensar en lo bien que les sentarían, tanto a los policías de Portimao como a los sugestionables periodistas ingleses, unas cuantas tardes con esos geniales iconos de lo geek que son Gil Grissom y Horatio Caine, protagonistas de los concurridos y diversos CSI. Ellos son la rueda buena al final de la escapada. Hay que seguirlos con devoción como se hacía con las vidas de los santos porque debajo está la playa.

PD. Olvídate de los testigos, olvídate de la víctima, olvídate del sospechoso y concéntrate en lo único que no puede mentir: las pruebas. (CSI).



11 de septiembre de 2007

PLATAFORMA PRO





Mientras el gran Chema saca las piernas al sol y fantasea con un baño interminable en una piscina blanca y manriqueña, ya está en marcha un nuevo partido. La Upedé. Y ahora ya todo son especulaciones, ruido de camarillas, intrigas y nervios, humaredas perdidas, neblinas escarchadas.... Ha tardado, ha tardado. Al final, he aquí la criatura. No ha habido marcha atrás . Me atrae Savater, no conozco a Gorriarán y Rosa Díez me dice algo menos que cero. Me sigue interesando más el núcleo catalán del que ya se han descabalgado algunos jinetes por motivos varios. El núcleo catalán de la Upedé me parece lo mejor que ha llegado a la política nacional en los últimos años aunque me preocupan ciertas derivas que no por teorizadas y respetables son menos conservadoras. Pero reconozco que, en general, me ilusiona el proyecto y será posible que digamos lo indecible.
De entrada, el asunto está más centrado que lo estuvo la irrupción de Ciudadanos. Lo de Ciudadanos, en sus inicios, fue una ingenuidad que espero que no se repita. Aún no me explico cómo pudo salir bien. Ese tufillo a yo quiero mandar sin ser mandamás, ese quiero meterla pero sólo un poquito que contradecía los ánimos antirrelativistas de sus creadores. Eso no puede ser. Espero que la incorporación de políticos profesionales aleje de una vez por todas los planteamientos juanaspyri que tanto se acariciaron hace un tiempo. Adelante, con todas las de la ley. Y punto.
Diré que me parece un poco tardía la presentación. El partido llegará sin apenas rodaje a las elecciones. El bloqueo de ciertos medios de comunicación promete ser épico. Pero esto le pasa a todos los que empiezan y quieren meter la cabeza en pesebres tan concurridos.
Valentí Puig. Uno de los escritores conservadores más valiosos. Suele escribir pocas tonterías. Aunque a veces duelan. Y escribe muy bien.

9 de septiembre de 2007

DEXTER Y LANZAROTE








En la tele yanqui hay una serie que rompe moldes. Como cada año. Pronto llegará a las casas de esta colonia nuestra. Se llama Dexter y es la historia de un asesino en serie. Un chico de ésos que las mamás quieren para sus niñas. La serie no sé como será pero los títulos de crédito son una delicia.
Sol. Luz diáfana. No hay apenas viento y el mar es una estepa lejana e inmensamente azul. La prueba definitiva de que el verano empieza ahora es este SMS que recibí anoche: DESDE LANZAROTE, VIENDO FUERTEVENTURA. Disfruta, hombre, que eso casi es el paraíso.





7 de septiembre de 2007

HIJOS DE NINGÚN DIOS




La primicia fue publicada en «Vanity Fair» hace unos días: el genial dramaturgo norteamericano Arthur Miller, premio «Príncipe de Asturias» en el año 2002, abandonó en una institución a un hijo con síndrome de Down que tuvo en 1966 de su relación con la fotógrafa Inge Morath. La noticia ha adquirido pública relevancia a raíz de las especulaciones habidas a cuenta del testamento del famoso escritor, fallecido en 2005, a los 89 años. Al final, Arthur Miller incluyó a su hijo discapacitado, Daniel, en su relación de legítimos herederos, conjuntamente con sus otros tres hermanos.

La noticia vincula a un conocido moralista público con el lado más oscuro de su conducta, con lo más penoso de su condición humana. Y es que Arthur Miller fue precisamente uno de los principales querellantes contra la doble moral de sus compatriotas ante la miseria de los más desfavorecidos: las palabras, por un lado, y las obras, por otro. Por eso llegan tras la noticia furibundos ataques de sectores conservadores contra el activismo socialdemócrata y se recuerdan las imposturas de personajes como Günter Grass. Pero lo de Miller no tiene que ver con la peladura de cebolla de Grass, y no hay socialdemocracia que tenga por qué pagar los platos que rompe un tipo distante, frío y egoísta. Entre las múltiples reacciones ante la noticia también hay posturas tibias, amigos comprensivos y relativistas profesionales. Pero no hay defensa. Miller no tiene defensa posible. Se portó como un padre cruel y un miserable. ¿Es que cuesta tanto concluirlo? Un tipo que ingresa a su hijo en una institución sin tener ni una semana de edad, que no le va a visitar casi nunca (la madre, al menos, visitó a Daniel una vez por semana hasta que murió), que le ignora incluso en su autobiografía.¡ Y aún se duda de los adjetivos! Y aún hay quien rotula la historia como «un secreto bien guardado». Asepsia, sí, de rancio abolengo socialdemócrata.
Pero lo más triste de esta noticia es que apenas si ha sobrepasado la categoría de anécdota de la vida de una persona famosa. Y es que actitudes como las de Miller han sido habituales y son frecuentes hoy en día. El nacimiento de un hijo con una discapacidad psíquica supone un duro trauma para un padre, para una pareja y para una familia. A nada conduce negar los profundos cambios a los que tendrán que enfrentarse los familiares. Pero todas las pruebas nos indican que en ningún lugar vivirán los disminuidos mejor que en la casa paterna, siempre que las familias cuenten con apoyos tanto sanitarios como sociales. Y eso tuvo que saberlo Arthur Miller, a quien Daniel conoció en 1995, mientras su padre daba, lo que es la vida, una conferencia en favor de un discapacitado acusado de asesinato. El pobre infeliz, ante el excelso genio, sólo supo abrazarle. Daniel tiene ahora 41 años y vive con una familia adoptiva.
Porque me encanta el teatro de Arthur Miller, porque adoro sus agrias andanadas contra el hombre que se deja arrastrar por el brillo social y que elude sus responsabilidades como persona y como ciudadano, o que opta, como Willy Loman en la «Muerte de un viajante», por huir como un cobarde.

6 de septiembre de 2007

CIAO, LUCIANO




5 de septiembre de 2007

SHOW THEM TO ME¡¡¡¡¡¡¡





www.Tu.tv

4 de septiembre de 2007

EL CÁNCER Y EL MAPA DE ESPAÑA



El Instituto de Salud Carlos III gracias a un estudio epidemiológico ha podido confeccionar el primer ATLAS DE MORTALIDAD MUNICIPAL POR CANCER EN ESPAÑA. Es un avance y un hallazgo informativo aunque en realidad no hace sino refutar datos ya conocidos. Pero esta visión de conjunto de nuestra vieja piel de toro asaeteada por el mal del cangrejo es novedosa. Ya se sabe: Andalucía, Asturias, País Vasco y Cataluña están a la cabeza de las estadísticas.
Se trata de uno de esos momentos en los que la verdad nos cae encima como una hostia. Ya puedes dar premios al "aire más sano" que mientras vivas en Avilés y siga habiendo industria pesada tienes un riesgo relativo superior a la media nacional de padecer algún tumor de vías respiratorias. El cáncer, que no atiende a campañas pulicitarias...
El redactor de El País, de bandera. Hace tiempo que El País tiene un problema con el cáncer. Y no lo corrige y la marea se extiende. Habla Méndez de cáncer de útero ligado a la promiscuidad sexual que trae "el turismo". Ni en los folletos más casposos se mantiene esa asociación. Empezando porque se trataría del cáncer de cérvix de útero. Así caen otras cuantas imprecisiones, como la que adjetiva de municipal al atlas y no a la mortalidad. En fin, lo de Méndez es cosa menor comparado con el enfado que se han cogido ciertas Consejerías de Sanidad (Vg, Andalucía en primer plano)) que se preparan para contraatacar ¿al cáncer? No, al mensajero. O sea, al estudio.

2 de septiembre de 2007

DAILY FACKEL (VI)

Ayer, mientras mi cotidiana ración de runner, caí en la cuenta. El mar, el sonido del mar, el constante murmullo de las olas apenas si me relaja. Lo aprecio con mayor certeza ahora a orillas del río Órbigo. Ayer anduve tenso, como excitado. No sé si será lo que llaman por aquí el aire de las castañas pero algo así era. El Órbigo. Los ríos, los chopos, el fluir del agua. Los jardines árabes y sobre todo los japoneses están llenos de delicadas fuentes y arroyuelos. Un lamento más tranquilizador que el nervio hiperestésico del Cantábrico. León en setiembre es un ejército en retirada. Los veraneantes se van, las piscinas ya están cerradas, las banderas de papel de las mil y una fiestas van perdiendo los colores y los paseantes echan el jersey al hombro. Y el color ocre va tiñendo los campos. En breve llegarán la caza y la vendimia. Y no tardando mucho, en una tarde muy recortada, unas gotas de lluvia y un viento frío y repentino. Será otoño.









En LNE:


PACO, AMORE

Durante muchos años fui lector apasionado de Francisco Umbral. A pocos autores he leído con tanto interés y admiración. Pero hace ya varios años que sus libros eran para mí un fervor decaído. Desde 1995, creo. A lo mejor desde antes aún. Desde que tuve conciencia exacta de que Umbral decía casi siempre lo mismo. Creo que también el personaje Umbral ha tenido un envejecer sombrío y rancio. Ese tipo huraño, malhumorado, estridente, extravagante y provocador dejó de interesarme aunque siempre le he recordado con cierta simpatía en la distancia. Será difícil olvidar su vozarrón ronco, agreste y disruptivo (Juan Cruz dixit) pero no pienso, contra lo que sugiere Arcadi Espada, que en España no se haya vuelto a hablar de literatura desde aquel día en que el genio subió a la montaña para hablar de su libro. Faltaría más...

Lo último que supe sobre Umbral fue ese anteproyecto de autopsia psicológica que publicó la profesora Anna Cavallé en el año 2004 y que se tituló “El frío de una vida”. He de reconocer que dicho libro, pese a resultarme profundamente antipático, aporta una rigurosa documentación sobre la vida y la obra de Francisco Umbral. La profesora Cavallé hace durísimas afirmaciones sobre el escritor. En algunos casos son un tanto gratuitas y parecen arrancadas de cierto rencor personal ( algo extraño dada la gran atracción que Umbral sentía por las mujeres) pero en muchos otros episodios pienso que son acertadas. La tesis central que sostiene Cavallé es que la obra umbraliana hay que interpretarla como producto de una titánica lucha interior, la de un hombre que tuvo que hacerse a sí mismo desde la nada, desde el vacío de un nacimiento incómodo e humillante que le arrojó de inmediato a una posición marginal en la sociedad. Así de contundente es Anna Cavallé tras haber accedido al secreto mejor guardado de Francisco Umbral: el de su nacimiento. Umbral, o sea Alejandro Francisco Pérez Martínez era “hijo de soltera”. Su madre le parió un poco a escondidas en Madrid en 1932 y los primeros años de su vida los pasó al cuidado de una nodriza. Según se cuenta, Umbral creció huérfano teniendo padre y madre. Y eso ha marcado su vida y su obra de forma indeleble. Umbral ocultó estos hechos que la profesora barcelonesa hace responsables, adleriana, del carácter soberbio y vanidoso del escritor, de su constante necesidad de reconocimiento social y de las múltiples referencias que hay en su obra sobre la figura incierta de la madre, siempre idolatrada.

Puede que la exacta realidad sea mucho más complicada que las tajantes hipótesis manejadas por Cavallé pero hay que reconocer que sin los datos que aporta esta biografía no autorizada es imposible y temerario acercarse al personaje. A un personaje contradictorio que fue capaz de destilar el dolor por la muerte de un hijo en un poema tan inmensamente inmortal como rosa. El mismo personaje que, carente de escrúpulos morales, se comportó de manera miserable con tanta gente, casi siempre humilde. Porque la vanidad, la soberbia y el engreimiento no son enfermedades exclusivamente“umbralianas” sino que son enfermedades profesionales del escritor. No hay escritor que no trabaje buscando la posteridad y el reconocimiento social. Narcisos de tinta. Y es que Umbral sufría de tanto imaginar su recuerdo.




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