30 de julio de 2007

GUERÍN









Pese a estar enfilando el ferragosto los periódicos del fin de semana han venido cargados de noticias y otros intereses. No he dado abasto a la hora de subrayar declaraciones. Entre todas las bocas me quedo con la de Jose Luis Guerín, cineasta español que representará a nuestro cine en Venecia con la película En la ciudad de Silvia.
Es el de Guerín un cine de otro mundo. No tiene nada que ver con los clichés al uso ni con los estereotipos tan aburridos que maneja Hollywood. Guerín tiene pocos espectadores pero son pocos porque su escasa vinculación con la industria le permite hacer pocas copias de sus películas y además suele acompañar a cada copia de su película allí donde se estrena. No tiene tiempo. A Guerín no le importa el público. No le importa la opinión del público. Por eso no es de extrañar que al público se la sude lo que haga Guerín salvo el día que se parec a considerar con qué dinero se financian los tochos de Guerín. Guerín, dicen las malas lenguas, es un cineasta tostón, pretencioso, engreído, con una indigerible atracción por el genio Erice al que emula en detalles nimios.
Yo me he quedado petrificado con la primera frase de la entrevista que publicó EP este fin de semana. Habla de una fotografía que le hizo a la mujer desconocida que le inspiró la película ahora seleccionada. Afirma Guerín: "No fue una fotografía. Fue un instante fugaz". Y el final relativista: "Lo mismo me da ficción que documental". Sí, lo mismo da. Es lo mismo que te lo hagas con Pilar Pérez de Ayala en una película que hacértelo con ella en la vida real. Prueba, Guerín, prueba.





ALLEN EN SALINAS.

Una tarde ventosa, desapacible y gris. El cineasta neoyorquino sale del restaurante donde acaba de rodar una secuencia de su próxima película. Voy a nadar.























Murió Ingmar Bergmann....Y también murió Antonioni, uno de los mal llamados padres del neorrealismo que en realidad sólo "practicó" en dos o tres películas. Hay cineastas a los que el tiempo va deshaciendo muy a pesar nuestro como es el caso de Truffaut. Pero hay cineastas a quienes el tiempo liquida irremisiblemente sin que casi nadie se moleste. Hace unos años volví a ver Desierto Rojo por recordar las formas de Mónica Vitti.Pero allí ya no quedaba nada. Solo el silencio y algún diálogo maltrecho: "me duele el pelo"... reconocía la Vitti.Sería eso.


29 de julio de 2007

FRASES HECHAS




"Una confesión: pese a mi odio a la información, me gustaría levantarme de entre los muertos cada diez años, llegarme hasta un quiosco y comprar varios periódicos. No pediría nada más."


-Luis Buñuel-, Mi Último Suspiro

Querido y remoto muchacho: [...] además del talento o del genio necesitarás de otros atributos espirituales: el coraje para decir tu verdad, la tenacidad para seguir adelante, una curiosa mezcla de fe en lo que tenés que decir y de reiterado descreimiento en tus fuerzas, una combinación de modestia ante los gigantes y de arrogancia ante los imbéciles.

-Ernesto Sábato-


A la mierda con Freud.
-Francisco Umbral-. Mortal y Rosa

27 de julio de 2007

SANDRA PALO




Lo hemos hablado muchas veces aunque tú no me quieres escuchar. La quiebra del periodismo actual arranca de su escaso interés por la verdad. Un desinterés desganado, posmoderno. O, más concretamente, del cansancio que le produce la mera búsqueda de la verdad. Es pura pereza, muchas veces no hay que ir mas allá en las razones.
La quiebra del periodismo es la quiebra del paisaje moral de una sociedad concretado en la ausencia de una opinión pública vigorosa. Y viceversa. La opinión pública española habla de cuatro temas contados, muy globales y genéricos (macroeconomías, terrorismo, nacionalismos, etcétera), y se olvida rápidamente de los pequeños asuntos cotidianos, que son aquellos en los que nos jugamos cosas tan importantes como la justicia. Y luego viene la ligereza con la que se habla de cuestiones graves. Lo dice muy clarito el famoso opúsculo de Harry G. Frankfurt: no hay mayor enemigo de la verdad que la palabrería, la «bullshit». Peor que la mentira es la palabrería, el hablar por hablar. Peor que mentir, fíjate.
Te recuerdo el caso que vuelve a los papeles de donde no debió salir como salió. Sandra Palo era una joven discapacitada psíquica de 22 años que fue violada, atropellada quince veces y quemada viva hasta morir en mayo de 2003. Lee bien. Repasa.

Palabras clave: discapacitada, violada, atropellada y quemada viva. Se escribe fácil. Se detuvo a cuatro individuos por ello. Tres menores y un adulto. Uno de los condenados, el Rafita, abandonará esta semana el centro de menores donde ha estado ingresado. Ha cumplido cuatro años de condena y pasará a «libertad vigilada» durante otros tres años.

La madre de Sandra Palo no se conformó nunca con la sentencia. Ha seguido a los condenados durante estos cuatro años. Piensa que ninguno de ellos se ha rehabilitado. Por eso se ha ido a las puertas del centro de menores a esperar la salida del Rafita «para que me mire a los ojos, para que nunca se olvide de mi mirada». La madre de Sandra Palo se presenta como víctima. ¿De qué otra forma podría hacerlo? Y aquí empieza a sufrir el periodismo porque donde hay una víctima hay que buscar un verdugo y eso es más difícil. Cuesta y duele hablar de verdugos.

Y luego, el recuerdo de los muertos. El castigo ha de ir vinculado al recuerdo y la memoria es frágil. La madre de Sandra quiere que varias personas luzcan camisetas con el rostro de Sandra para que las vea el Rafita cuando salga. Para que recuerde el Rafita. Porque si a ella, que fue su madre, le cuesta muchos días recordar el rostro de su hija, ¿cómo va a recordarla el agresor? Quiere que los que la mataron no se olviden nunca de sus ojos de víctima ni del rostro de su hija.
Recuerdo cuando detuvieron a los implicados en la muerte de Sandra Palo. Te pareció muy mal que un periodista le acercase un micrófono a la madre de Sandra y le preguntase a bocajarro ¿cómo se siente? esperando el vómito de rabia de aquella pobre mujer. Sé que esa secuencia sigue pareciéndote la máxima degradación del periodismo. La concreción de lo amarillo. Volvemos a no estar de acuerdo y te lo diré mil veces. Eso no es nada. El naufragio del periodismo se concreta en las dificultades que suele tener para distinguir a la víctima del verdugo. Hay una especie de estupor que impide romper esa equidistancia. Un estupor que esconde la cuestión jurídica en un magma fuliginoso de consideraciones antropológicas o psicosociales. Un estupor que nos aleja peligrosamente de la justicia y de la democracia.

26 de julio de 2007

UNA PELICULA
















Resulta muy curiosa la atracción que los japoneses sienten por España. Ahí se afanan intentando aprender el castellan o rasgueando una guitarra o haciendo sonar las castañuelas.En casi todos los cines, era una unanimidad, se proyecta VOLVER el melodrama de Almodóvar. Y esta foto de Penélope Cruz es de las imágenes más visitadas por los internautas japoneses. No sabe nada Pedro.

24 de julio de 2007

CON PASION





¡Esa rumbita, que ya salió el sol!



23 de julio de 2007

CHUP, CHUP



Desengáñese, Boswell, desengáñese. Ni el mañana ni el azar existen. Ya lo dijo Mañas en el Kronen: El futuro es solo imaginación.
Por cierto, dicen que el libro que Bioy escribió sobre Borges es parecido al retrato que usted le hizo al Dr. Johnson. ¿Qué sabemos de ello?


22 de julio de 2007

ESA ENFERMEDAD



A propósito de la muerte de Polanco. Donde El País y ABC dicen "enfermedad de las articulaciones", La Razón calla y El Mundo escribe "cáncer". ¿Por qué en una cuestión tan simple hay tanta hipocresía?





¿Piensan que lo han visto todo? El presidente de los USA muere asesinado en Salamanca. Vantage Point. Coming soon.



20 de julio de 2007

AIXÓ ÈS UNA DONA¡


Hubiese sido una noticia perdida en el piélago de raras y breves que distraen el sopor canicular. Lo del senador republicano estadounidense David Vitter y su pasión por cierta casa de citas. Igual que lo del congresista conservador Bob Allen, detenido tras ofrecer sexo oral a un poli de paisano por 14 dólares. Demasiado visto ya. Tras llegar estas noticias a los teletipos se activa el protocolo habitual: los tertulianos de la radio comen carne fresca, Larry Flint aprovecha para llamar hipócritas a los políticos, Yolanda Monge hace en «El País» un reportaje con titulares previsibles («Virtudes sólo públicas») y la gente corriente norteamericana sigue ensimismada con el desayuno de los campeones. Vamos, lo de siempre en la calle y en vos.
Pero quiso la CNN retransmitir en directo la rueda de prensa en la que la esposa del senador Vitter le decía a la nación norteamericana que perdonaba las infidelidades de su marido y que nada ni nadie le apartarían de su esposo. Un espectáculo indeleble.
Allí estaba aquella mujer dando la cara ante los micrófonos. A su lado, el marido infiel, algo bisojo y sonrojado, ofrecía una estampa entre el patetismo y los yakuza. Aquella mujer tan bien plantada inmolándose en público para mostrar que por un buen matrimonio o una gran nación todo sufrimiento es poca cosa. Y eso que a su marido ya lo había perdonado Dios, según confesión del propio senador, que debe de tener línea directa con el más allá. Y allá, en la profundidad de la tarde y del sofá, recordé a la gran Hillary Clinton explicando cómo se sentía tras volver a meter en casa a su Bill post-Lewinsky. Otra mujer. Me cuesta entender por qué hay gente que daría su vida por ser ministro o catedrático universitario. Pero este interés de las esposas de los políticos norteamericanos por aparecer en público disculpando a sus maridos es algo que me trae muy desconcertado y perplejo. ¿Qué será? ¿Deseo? ¿Miedo? ¿Ambas cosas?

En España, aunque la rumorología hace de la infidelidad una norma, sólo recuerdo un caso asimilable y que se resolvió de manera más sensata y muy distinta. Durante la última campaña electoral de Jordi Pujol como candidato a la Presidencia de la Generalitat catalana, finalizando el pasado siglo, corrió por Barcelona el rumor, uno de tantos, de que el entonces «molt honorable president» tenía intensa intimidad con una joven de la localidad. La cosa iba de boca en boca hasta que parece que llegó a la oreja de Marta Ferrusola, a la sazón fiel compañera y esposa de Pujol. Doña Marta inició entonces una curiosa campaña de rejuvenecimiento personal que la llevó a repartir flores por los mercados, a actualizar su vestuario y, en último término, a demostrar su vigor y su valentía saltando en paracaídas desde un avión. Jordi Pujol ganó aquellas elecciones y recibió la felicitación del pueblo catalán en pública comparecencia en la plaza de San Jaime. Acompañado en el balcón por la señora Ferrusola escuchó los parabienes de sus votantes. Luego, la masa enfervorizada agasajó a su esposa coreando una frase que ya es mítica: «Això, això és una dona!» (¡Eso, eso es una mujer de verdad!). Poco tiempo después doña Marta explicaba en una entrevista que Jordi Pujol siempre le había dejado muy claro que ella era la mujer de su vida, pero que antes que a ella se debía a Cataluña. Y es que somos tan diferentes de los yanquis...

13 de julio de 2007

EN JULIO Y EN VERANO



Sé que es julio y que es verano. Que las cosas hacen poco ruido. Que los periódicos adelgazan a base de incluir suplementos veraniegos con numerosas ofertas para un tiempo de ocio cada vez más uniforme e igual. Cuentan las crónicas que hay periodistas que trabajan en julio y agosto mucho más que en el resto de meses del año. Habrá que creerlos, pero seguro que algo malo habrán hecho.
Sé que es julio y que es verano, y que en Asturias no hay «Grec» ni «Veranos de la Villa» ni Menéndez Pelayo. Nos queda, si acaso, esa singularidad llamada «Semana negra», que se desintegra en contenidos y novedades a medida que se disipa el recuerdo de Manolo Vázquez Montalbán y que a Rodolfo Walsh se le estudia con más fuerza en las escuelas de periodismo que en los clubes del cuento negro y de ocasión.
Sé que es julio y que es verano. Y que la felicidad fluye a raudales por las cuencas de los ojos de los mas jóvenes que vuelven con ganas de enamorarse al mar, al mismo mar de todos los veranos.

Sé que es julio y que es verano. Y sé que este año no hay Olimpiadas ni mundiales de fútbol y que el Tour de Francia es ahora un triste y mal sueño. Que las tardes se convierten en largos e imponentes «slaloms» hasta el ocaso. Que incluso un programa de radio ha tenido la feliz idea de elegir la mejor puesta de sol de toda España. Una puesta de sol que encuentre comparación con una sonata para piano de Schubert, con las «Lágrimas negras» de Matamoros tocadas por El Cigala y Valdés o con un verso oculto de Jaime Gil.

Sé que es julio y es verano, y que un buen día una persona querida me cogerá de la mano, me despojará dolorosamente de mis pieles mas gastadas (portátil, Google, Youtube, Ipod, teléfono móvil, etcétera) y me hará subir a un avión con destino a un lugar remoto. Y allí, desde lo más alto, mientras dejamos atrás los prados más verdes y desde dentro de las nubes me dirá: «¿Ves cómo no era tan difícil, tontín?».

Sí, como en el cuento, otra vez Felicidad y yo volamos juntos.

Porque es como si fuese julio y como si fuese verano. Aquel verano.

6 de julio de 2007

TODO TIENE SU FIN



CIUDADANOS (LNE HOY)







Sería incierto decir que la aparición del partido Ciudadanos de Cataluña ha sido la única sorpresa relevante que ha deparado la política nacional en la última legislatura. Sustos y tensión no han faltado en la batalla entre los principales partidos, pero está visto que no sólo de rumba vive el hombre y sería injusto no reconocer a la iniciativa de los Ciudadanos una gran capacidad de dinamización y de transformación de la política catalana. Atrás quedan las pruebas: tres diputados en el Parlamento catalán conseguidos el 1 de noviembre de 2006 por un partido que arrancó del sentimiento antinacionalista y laico de un grupo de intelectuales el 7 de junio de 2005. No está nada mal. Y está mucho menos mal si se rastrea el influjo del ideario de Ciudadanos en otros partidos políticos tanto catalanes como ultramarinos.
Un fenómeno de este calado no podía pasar desapercibido para estudiosos y editoriales. Y en pocos meses ya tenemos tres textos que intentan arrojar luz, más luz para explicar el acontecimiento.
Desconozco el texto que firma Álex Salmón, director de «El Mundo de Cataluña», pero me he leído con fruición el libro editado por José Lázaro en la Editorial Triacastela («Ciudadanos. Sed realistas. Decid lo indecible») y el firmado por Jordi Bernal «Viajando con Ciutadans», publicado por Tentadero.
José Lázaro aparece como editor y prologuista de un libro que busca desentrañar la médula intelectual de la que surge este partido. Lázaro analiza la savia elaborada que se revela en forma de manifiestos, artículos y discursos de los fundadores del nuevo partido que nació con vocación de carácter racional, laico y posnacionalista. Tal vez el mayor acierto del libro sea la deliberación inédita que se establece entre seis de los ideólogos (Carreras, Azúa, Espada, Boadella, Ovejero y Pericay) y un simpatizante acérrimo como Fernando Savater. Tipos que siempre tienen algo que decir en un debate como el que les plantea Lázaro: una interpelación por las razones que les llevaron a iniciar el movimiento. Y ahí tenemos la sentencia lapidaria de Savater cuando reconoce que pasará lo que dejemos que pase. O al irónico Azúa punzando que en Cataluña la sensatez es revolucionaria o a Espada eligiendo lema para su casa: Dicho y hecho. Y así se conforma un buen texto con el que cualquier lector puede saciar sus dudas sobre cómo fue posible esa conjunción de intelectuales, cuáles son sus preocupaciones políticas y cuáles son, sí, los puntos que les distancian.
Jordi Bernal es un joven periodista badalonés que ha sido testigo de primera fila de toda la epopeya de los Ciudadanos desde la reunión fundacional en el restaurante El Taxidermista hasta la mágica noche del Hotel Calderón. Bernal, en su «Viajando con Ciutadans», recoge el testigo de grandes articulistas catalanes como Pla, Gaziel, Sagarra o Xammar. A un reverencial respeto hacia lo fáctico le añade Bernal una capa templada de buena literatura y exquisito gusto por lo poético o lo épico según tenga cerca a Joan Margarit o a James Stewart. Está empeñado el autor de este «road-book» en recuperar el valor de la crónica periodística por oposición a los sesudos editoriales militarizantes, espejos deformadores. Y se agradece esa apuesta. En trenes, taxis o autobuses, Bernal recorrió Cataluña asistiendo a mítines, debates o conferencias para levantar acta objetiva de los dificultosísimos primeros pasos de un partido político inédito en España. El apagón mediático con que la mayoría de medios de comunicación saludó la campaña de Ciutadans confiere mayor al trabajo de Jordi Bernal que contiene un brillante análisis sociológico y moral de la Cataluña actual.

Esa Cataluña ensimismada que pretende transformar, según Savater, «el primer partido de izquierda cívica que se funda ex novo en España desde la transición».

Veremos. Ahora lo que está por adjetivar es el futuro.

5 de julio de 2007

POR UNA CANCIÓN



Supe que existía Eduardo Inda hace un par de años mientras tomaba el sol en una playa de Fuerteventura. Un año después, una carta catalana explicaba con más detalle la peripecia de Inda. Yo seguía en Fuerteventura e incluso interrumpí el baño en una solitaria cala cercana al Puertito de La Cruz para leer dos veces aquel correo. Incluso lo conservo, conservo el papel resecado y con algunas letras borradas por el agua de aquel mar de aquel verano. De vez en cuando releo aquel correo para recordar lo que es la profesionalidad, la probidad y la competencia para opinar gravemente sobre cuestiones trascendentales de la vida en común.
Dicen que a Eduardo Inda le han dado la dirección del MARCA por su colaboración en la defensa de la piscina ilegal de Pedrojota. Lo dice, creo, el diario digital de Alfonso Rojo. Una historia hispana de la corrupción. Eso es lo que podría escribir Eduardo Inda después de unos pocos años en Mallorca.
Hace tres o cuatro años que Eduardo Inda empezó a tener noticias de que la Mariantonia Munar adjudicaba el asfaltado de carreteras al ritmo que marcaba su propia y privada flota de camiones. Y como era periodista y trabajaba en un periódico Inda lo contó.
También contó las barbaridades del alcalde popular de Llucmajor, un tal Rabasco (LaFoca me perdone). La web de Rabasco era aquella que incluía entre sus links uno hacia veinte formas distintas de matar a una mujer. ¿Se acuerdan?
Inda escribió lo de Tabasco que, casualidad, tenía amistades comunes con Munar. No sé mucho de Mallorca pero en las islas la presión vecinal puede llegar a ser insostenible. Pura cuestión física. Y a Inda empezaron a acosarle. Carteles, pasquines, balas en cartas personales, esas cosas que nos hacen asemejarnos a Sicilia. Y al final le cerraron el periódico por una cuestión de licencias industriales.
Puede que sea la defensa de la piscina la que le siente en un sillón cebadero en el Paseo de Recoletos pero ha tenido que pisar mucha moñiga el navarro. Demasiada boñiga para quedarnos con el cuento de la piscina.

Gotzone Mora se va a Valencia con Camps. Que le vaya bonito. Es otra luchadora.



A esta legislatura ya le queda muy poco. Incluso la que nace lo hace con gesto de breve. Servidor de ustedes desaparece unas cuantas semanas. Cuestión de arroces, atunes y jardines de piedra. Ya veo las luces del aeropuerto. Ya veo el prado que rodea la pista de aterrizaje. Nunca pensé que podría recordar con tanta precisión aquel lugar. Y de pronto, aquella melodía en el avión. La única canción en la que Lennon se queja de que no le quieren.
Así empieza un blues…


3 de julio de 2007

THE FAT DUCK





El Hesperia Tower en Hospitalet. La cosa empezó mal. Ese nombre. Convention Center de apellido. De mal a peor. Curioso tropismo de la periferia barcelonesa por asimilarse a Las Vegas. En Badalona, el BCIN. Y si no que lo diga Jordi Bernal sin cuyas crónicas anda uno ciego sin campanilla entre la barahúnda de Ciudadanos.
El escrito de Terreiro es tajante. Una lavativa. No puede caer en saco roto. Pero no sé donde está el problema, esa presunta lucha de cerebros en las alturas. ¿Política sine política? ¿La política como una forma de maldad?
Curiosa contemplación del ser humano que admite la presión de la naturaleza en el niño que se educa y quiere obviarla en el candidato a diputado.
Hay momentos en la historia en los que no se puede decir "no valgo".Non piangere, coglione, ridi e vai...
Menos entiendo la queja a los 42 platos de El Bulli. Ahora que El Bulli ya no es lo que era y la gente de bien manda a los niños near from London a estudiar con Heston Blumenthal.
Todo será nada hasta que uno pueda tomarse un plato de agua de arroz escarchado por la madrugada y servido por Ishida en el Mibu.Y sin correr para contarlo.

2 de julio de 2007

UN CONGRESO (por Fernando Terreiro)



El Smolny era ya una caldera sin presión. La gente se retiraba cansada, sin reflejar la alegría o la tremenda decepción que antes había inundado sus rostros. Ventiocho horas de Congreso y no nos habíamos dado cuenta de donde estaba la verdadera revolución.

La verdadera revolución no era incomodar a un sector del partido con dos palabras que el gran cerebro en la red de sombras decía que no significaban nada. Es verdad, no sirven de nada. Todos los camaradas, algunos con más desencanto que otros seguíamos allí, a pie de obra. A pie de obra había estado el segundo cerebro del partido, y su trabajo bien valía dos palabras. El segundo cerebro, además tenía un cuerpo que había viajado por muchos rincones de la Rusia fetén, la gente reconocía ese cuerpo y ello bien valía esas dos palabras. Mientras el gran cerebro, dos días antes, y algunos días después de la gran censura se había zampado un eterno menú en el lugar más difícil y caro que existía, por supuesto, en la Rusia fetén. Aquellas palabras no valían nada ¿cuánto valía aquel menú?

Pero aquello era un cambio enorme. Habíamos creído ser una cosa y resultamos ser otra casi igual, pero diferente, sí definitivamente diferente. Gran revuelo, gran caos y nadie sabe que hacer. Mucho más trabajo pues todos habíamos estado trabajando al margen de un texto que ahora sorprendía incluso a aquellos que lo habían votado, pues no estaba demasiado bien redactado y era algo confuso. Hicimos lo que pudimos para mejorarlo, no mucho.

Nadie se fue. Nadie.

Al día siguiente: el otro gran momento. Si el sistema es grande es por cosas como está. A elegir si podemos votar a personas, o solo podemos votar a listas. Los que vencieron ayer, hoy salen derrotados. Los que ayer no se fueron hoy se abrazaban como si ya lo hubiesen ganado todo. Este partido es grande. Gran revuelo. Y Enmienda. El craso error, el mayor que cometimos, lo cometimos todos, y todos lo aceptamos. Nadie se fue. Votaríamos todos los nombres que quisiésemos, pero si veinte debían ser elegidos podíamos votar a veinte. Algo que quizás los lectores no entiendan. Vaya nimiedades que cuenta, Terrenov. Terrenov, por favor, no nos aburra con detalles. El quid del sistema está en los detalles. Y el sistema (le podemos llamar sin rubor democracia), al fin y al cabo, funcionaba.

Votamos a veinte, pues.

Terrenov no tiene amigos, no tiene mentores ni ídolos. Así otros pocos. Votamos de aquí y de allá, los que parecen mejores, nos interesan los actos, no los sentimientos ni los bandos. La mayoría vota los veinte nombres del mismo lado, a bloque, sin fijarse en la incapacidad de uno o en los trapicheos del otro. El resultado es obvio. Los veinte elegidos son del mismo lado. Los veinte. Hasta los incapaces manifiestos.

Terrenov queda triste.

Pero ha ido allí porque otros le han mandado y debe terminar su trabajo. Y entonces los del otro bando se van.

Terrenov queda desolado.

Porque así dejan al partido absolutamente abandonado. Pues la SuperDirección puede ser controlada, al menos controlada, desde el Gran Consejo. Pero ellos tenían pensado que si perdían se iban. Luego dirán que fueron las dos palabras vacías (el centro, la izquierda). No, eso se lo hubiesen tragado. Pero además no habían perdido del todo. El 40% les habían apoyado, -que les den al 40%. Tenemos otro lugar donde desembarcar. La playa ya está lista-. Pero a ella llevarán también su locura. Lo confieso, ellos tampoco me gustan.

Yo me vuelvo al lejano y tranquilo Daguestán con la sensación de que todo este proyecto puede tener éxito en la Rusia fetén, que la Rusia fetén es la que necesitaba (de verdad que ellos, los de a pie de obra, los del cerebro talla L, talla M, los que son como yo, me han dado la sensación de necesitar de verdad esas palabras para enfrentarse a la dura realidad de allí). De necesitar de verdad este proyecto para no morir asfixiados por el zarismo de la Rusia fetén. Yo les seguiré apoyando. Desde el suelo. Ya no a cinco centímetros de altura, si es que eso había logrado alcanzar.

Así que salgo creyendo que esa no era la verdadera revolución. La verdadera revolución es aquel bar del barrio de L’Hospitalet a las 11 y media de la noche, con tapas estupendas, pescaítos, chocos y arroz tres delicias. La verdadera revolución era aquella muchacha hermosísima que nos atendía con rebosante amabilidad mientras nos sonreía con sus ojos rasgados; con acento vagamente andaluz; con su piel, dicen que amarilla. Me la imaginaba haciendo campaña para nuestro partido: Ciudadanos, sólo nos importan las pelsonas.





Epílogo:

Leo hoy al gran Cerebro y como casi siempre estoy de acuerdo con él. Lástima que esté tan lejos. A kilómetros del suelo.

1 de julio de 2007

JULIAN LEFF




Un genio de la psiquiatría pasó por Avilés. Culto, educado, competente, comprometido, racionalista, prudente. Un placer conocerle, Julian.