
Desde que un grupo de intelectuales catalanes decidió crear la Plataforma Ciutadans uno no hace más que llevarse sorpresa tras sorpresa.
Primero fue la increíble puesta en marcha de la Agrupación, luego la conversión en partido político, más tarde el éxito en las elecciones catalanas donde se llevaron 3 escaños tras un solo año de andadura, ¡tres, tevetrés, tres¡ y ahora, el descubrimiento de que su programa electoral había sido copiado por el Partido Socialista canario en una de las maniobras más corruptas que se recuerdan en la historia de una democracia. Probablemente, única en cuanto a potencia y recorrido: detrás del evento hay una toda rendición y un caos, no cabe otra absolución.
Las responsabilidades se han ido sobreseyendo con la dimisión del encargado de campaña electoral del PSC.
Entre las grandes acusaciones que se hacían al Partido de los Ciudadanos estaba la de ser un partido sin ideas formado por resabiados y mercenarios de la extrema derecha españolista y rancia. ¡Entre tantas¡... ¿hace falta recordarlas?¡Héte aquí! Nadie ha rectificado sobre lo escrito aunque la mayoría se van comiendo su propia mierda a cucharadas lentas y calientes e incluso algunos comienzan a dudar del vuelo del tordo redentor.
Pero siempre nos queda Millás, que tiene como Zapatero, la ciencia de la opinión en su pluma.
Millás puso ayer en La Nueva España una columna jónica titulada EL FUTURO ES LA COPIA que empieza así: EL HECHO DE QUE LOS PROGRAMAS DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS SEAN INTERCAMBIABLES PODRÍA INDICAR DOS COSAS...Y sigue, hablando... de Rajoy, de la diputada del PP que salió en pelotas en Intervíu y de Ana Rosa Quintana. No Millás, no. Ni el problema se llama copia ni los programas de los partidos son intercambiables. El problema se llama corrupción e intento de fraude electoral y lo ha cometido un SOLO partido político llamado Partido Socialista de Canarias. Por desgracia para Millás en esta ocasión la realidad no parece novelable ni opinable porque el primer responsable de dicho partido ha reconocido los hechos y pedido público perdón.
Escribir para un grupo de hooligans resulta bastante fácil aunque dudo que sea divertido. Tantos y tantos memes de El País: verdades manidas y raídas pero casi nunca demostradas. Es fácil crecer en ciertas organizaciones. Basta con no olvidar quién es de los nuestros. Hace algo más de un año el gran Félix Bayón, que conocía bien de cerca el cómo y el porqué los ascensos de Millás, me contaba cómo se había ido yendo del Grupo Prisa y uno sabía que tenía delante a un hombre de palabra:
"(....)Sí, es una pena lo que ha pasado con El País. Es algo que viene de comienzos de los ochenta cuando Polanco se hace con el control y quita de en medio al comité fundador (Julián Marías, Garagorri…). Decían que eran unos carcas. Yo también lo pensaría entonces. Benditos carcas que se dejaron expulsar por los bandidos.
Sólo ahora se nota por completo qué es lo que venía pasando". Bayón también lo pensaría entonces pero supo pararse a tiempo. Siempre hay tiempo para irse antes que te echen de entre los bandidos. Un cuarto de hora por lo menos.
Millás concluye su columna. Mierda en el ventilador: "El futuro está en la copia". No lo creo. Sólo sé que el futuro no puede sostenerse ni sobre la falsificación ni sobre la mentira. Llámese Losantos o llámese Millás el que lo diga. Justo hoy, que en París se ha escrito por las paredes que el hombre ignorante no es un hombre libre, en España empieza a olerse que a la cerilla ya le ha ardido la cabeza.














