31 de marzo de 2007

SABADO A LA NOCHE

Fue una gran cansión de Morís. Insuperable. También Fiorella Faltoyano, tras el paréntesis nada fugaz de sus caderas, cantó a la noche más loca y desinhibida de la semana.
En la prensa local, en el diario de referencia de Chema, observo con decepción que Mariola Riera ha sido incapaz de calcular los asistentes a la manifestación en defensa del sector pesquero de Avilés. Guerra de cifras. ¿Cuántos avilesinos con paraguas caben en un metro cuadrado? ¿Cuantos metros cuadrados tiene la Plaza de España? Háganse las cuentas. Lo cierto es que llovía mucho pero no es excusa, no es excusa.
Los abuelos del niño de 10 años que pesaba 100 kilos insisten en que el Principado se lo ha arrrebatado sin ton ni son : "estaba gordín pero sano como un coral". Coral, coral, coral...
Mientras, sigo viajando por el Ebro a hombros del Padre Espada. Todo un provocador. Recorre Amposta con un coche blanco matrícula de Madrid. Es pitado, abucheado e insultado por conductores y viandantes. Como respuesta, el periodista saca la cabeza por la ventanilla y les grita alborozado: ¡Germans¡ ¡Germans¡ Como Moretti fumándose aquel gigantesco petardo el día que Berlusconi ganó las elecciones en Italia.
Dice Ana Sagasti, político peneuvista, que le secreto de los blogs es que todos los días haya pescao fresco. Y digo que no es lo mismo una lubina del Cantábrico que una xarda, ¡hombre¡ ¡hombre¡


30 de marzo de 2007

HABLAR POR HABLAR

Luis Rojas Marcos, psiquiatra en Nueva York, es un escritor y conferenciante de reconocido éxito en nuestro país. Es un profundo conocedor de la sanidad estadounidense. Estuvo en Madrid hace unos días y habló para el público. Un servidor tomó notas.

Luis Rojas Marcos lleva tiempo intentando convencer a los españoles de tres o cuatro cosas: que en España se vive bastante bien, que las mujeres españolas son las que tienen una mayor esperanza de vida tras las japonesas, que los varones españoles vamos cuartos en ese mismo «ranking» y que todo ese optimismo que exudamos a raudales es porque hablamos mucho. Cuenta Rojas que se lo pasa fetén yendo por la Gran Vía madrileña y viendo a la gente hablar por los codos. Y dice más. Que le encanta llegar a media tarde a su casa neoyorquina, poner un disco de Sinatra y empezar a darle a la parpayuela sólo o en compañía de otros. Y abunda: a sus pacientes deprimidos les impone como primera obligación tener que hablar con 6 personas al día por lo menos.

También dijo que la espiritualidad y el ejercicio son unos antidepresivos excelentes.

Insistió mucho el doctor Rojas en la bondad de la conversación y en lo poco que hablan los norteamericanos entre sí. Insistió tanto en la pobreza expresiva de los yanquis que uno se los imagina un poco como Max Von Sydow, ese angustiado cósmico y mudo que tanto le pone a Woody Allen, ese neoyorquino logorreico y neurótico .

Ignoro de dónde saca Luis Rojas estas conclusiones. Que yo sepa no hay ningún estudio serio que vincule de manera concluyente la relación entre la locuacidad y el bienestar mental. El mismo Freud abandonó con presteza la senda de la «purga catártica», que vaticinaba la resolución de los problemas anímicos por el mero hecho de ser verbalizados. Y Rojas dice haber abandonado a Freud.

Ignoro asimismo qué clase de pacientes trata Luis Rojas; no creo que si existe un «verdadero» problema mental sea posible anteponer los «consejos de la abuela» a los fármacos o la psicoterapia. Ése es uno de los problemas de nuestro tiempo, la dificultad para acotar con precisión qué cosa es un trastorno mental. Hasta ahí han llegado las aguas con el crecimiento ilimitado del campo semántico de palabras, como «depresión», que las mató el éxito. Pero ésa es otra historia, otro légamo.

A mí, estos diagnósticos de Luis Rojas me recuerdan un poco a los informes un tanto estrafalarios que enviaba aquel comerciante inglés reconvertido a espía desganado que Graham Greene creó para «Nuestro hombre en La Habana». Aquellos informes sobre la realidad cubana inventados por el espía amateur pero creídos a pies juntillas por sus jefes londinenses. Pocos escritores han descrito el paño humano mirándolo tan de cerca como Greene.
Creo que a nuestro eminente médico de los nervios le hace falta salir a la calle y enterarse de cuáles son los verdaderos problemas de los españoles; el precio del café, por ejemplo. De siempre se ha dicho que los fieles guardianes del buen vivir mediterráneo eran la comida, el vino y el amar, macho o hembra, apasionado. Un sevillano como Rojas debiera estar al tanto.
Y debiera estar al tanto de que lo bueno está ya casi todo prohibido. Y que este país, como todos, está cambiando de manera acelerada. Y que, si de hablar se trata, hemos acabado prohibiendo a uno de los tipos más locuaces de nuestra historia reciente: un tal Butanito. Y que, a fecha de hoy, para poder hablar con tranquilidad, sosiego y silencio en estas ciudades nuestras hay que pasearse por algunas de las cafeterías franquiciadas, tipo Starbucks, de honda raíz anglosajona donde te dan el café en vasos de plástico.

Y es que la última conversación seria que recuerdo es aquella charla poscoital que se largaron José Sacristán y Fiorella Faltoyano cuando quedaron solos en la madrugada. El resto ha sido un hablar por hablar.

29 de marzo de 2007

ADEU, LLACH, ADEU

Lluis Llach ha dicho adiós al mundo de la música.Algunas de las canciones más hermosas que recuerdo llevan su firma. Llach, cuyo nombre se asoció durante mucho tiempo a la amnistía y a la libertad, acabó siendo el triste pero vivo reflejo de las contradicciones entre el nacionalismo y la izquierda. Pese a todo, me parece muy fuerte llamarle, como ponen por las paredes, bujarra de estelada o plasta de seminarista mediocre.
¿El mejor cantante catalán?
Cierto que Sisa con su Qualsevol nit o Carles Riba con su Noia de porcelana también tienen su lugar en el olimpo dels ocells.
Cierto que Sabino Méndez tocó el cielo con los dedos desde el skay de su cadillac solitario. Cierto que James Boswell se nos pone a cien al llegar a esa calle en la que crecieron los Lone Star.
Pero como Laura, ninguna.





Y hoy que puedo escribirte una canción
recuerdo cuando llegaste
con el misterio de los sencillos,
inquietos los ojos, el cuerpo altivo.
Con la sonrisa de tus dedos
llenaste mis acordes
con cada nota de tu nombre, Laura.

Me es muy difícil recordar
cuantos escenarios han vivido
nuestra angustia por el hoy,
nuestra alegría por el mañana...
En casa, entre tantos compañeros,
o en un triste exilio allende el mar
nunca ha faltado tu aliento, Laura.

27 de marzo de 2007

CONFESIONES (Viejo Casale)


Esta noche he vuelto a todo aquello. A las noches de los lunes, a la ciudad sin máscaras, a las calles sin actores de cartón piedra. Después de casi un año he salido solo. Como antes. De nuevo, la música de lo real ha vuelto. Ha bastado con chasquear los dedos en los lugares de siempre, los que me suministraban el músculo de la ciudad subterránea. Caminaba solitario por mis calles, en busca de nada, inventariando en silencio esta nueva manera de pasear. En la puerta del Lisboa alguien ha gritado "Panadero, panadero". Hace ya 7 años que dejé el oficio y sólo la gente del pasado más lejano me ubica en el obrador. No me ha costado reconocerla. Por el timbre de su voz he reconocido la medicación, el ocaso, todo eso que ya entonces se insinuaba en sus requiebros. Iba con dos amigas. Que han aprovechado mi presencia para fugarse y dejarnos solos. Hemos paseado. El temblor de su mano sólo era el menor de los síntomas.
-mañana tengo terapia de grupo, ha dicho. Me gusta uno de los chavales, pero pensará que soy una vieja.
-¿tú crees?
-seguro, tiene 33 años. Y yo 46.
-pero no los aparentas.
-que gracioso eres panadero, tú siempre has querido follar conmigo.
Si yo quisiera hoy mismo follaríamos, ¿verdad?
-es posible.
-pero yo no soy de follar asi como así.
-ya, ya me imagino.
-pero a ti te gustaría.

A estas alturas huelga decir que lo único que quería era desaparecer.
Hemos seguido el paseo. En la plaza del Arzobispo se ha sentado en un banco. ha seguido contándome su vida.
-soy una mantenida. Me mantiene mi madre. Estoy en el paro, no tengo pensión, no hago nada. Sólo paseo y tomo café. ¿has visto a eas dos de antes? son funcionarias. Dos garrapatas. Vienen a que las invite. Mi madre me da dinero para merendar. Me dicen que estaba nerviosa. Nerviosa yo? es la primavera. Las flores, todo eso, eh panadero, ¿qué dices tú?
-nada, ya no digo nada. Se hace tarde, ¿te acompaño a casa?
-véte tú si quieres. Yo no.

Me he ido.
-"eres un mierda panadero, siempre has sido un mierda. Un cagao, un pringao, un mierda. Te vas a quedar toda tu puta vida con ganas de follarme"...

Al doblar por el Miguelete ya sólo se oía el eco de los camiones de basura. La noche, blanca como las de entonces, amenaza lluvia.

25 de marzo de 2007

EL FACTOR HUMANO (XXXII)




Entre Sicilia y Venecia. Entre vendettas y borgias. Se consuma la ruptura de los comunistas asturianos sin pasar por Perlora, como en 1979. Una lástima para la política asturiana.
Fallece Luis Riera, primer alcalde de Oviedo "en la democracia". Esteban Greciet, periodista local, le dedica una columna titulada "El hombre que fue Oviedo".
El resto de las noticias: mucho soterramiento y AVES de vía estrecha. Ya no queda apenas suelo por horadar. Léase la clase de Lógica que dictó ayer MTFDLV: " Si hemos pedido el estudio de impacto ambiental es porque pensamos hacer el AVE del Cantábrico". ¡Caaaagunmimantu¡
¿Y El País? Pues ahí anda. La hija de Don Jesús, la heredera, parece que sufre una grave enfermedad. El sobrino no mola. Juan Luis anda impaciente. Nervios, nervios, declaraciones altisonantes, el boicot de los cavernícolas, ceses de periodistas críticos, conspiraciones etc. Pero no la toques más que así es la empresa.

23 de marzo de 2007

VIDA Y OBRA




















Me llamó enfadado para quejarse porque dije que Josep Pla había escrito un diario gris, como su vida. Y le contesté que estaba en lo cierto. Que lo había dicho y que lo mantenía. Que yo estaba firmemente convencido de que la vida y la obra de un autor eran completamente inseparables. Y que la frase tal vez no fuese una cita textual, pero que había sido el propio Pla quien la había dictado. El inmenso y vigoroso cuaderno gris. ¡Qué le vamos a hacer!

Nunca he podido comprender por qué le parece tan mal a la gente la vida pintada de color gris. ¿Qué les habrá hecho el color gris? Y también me sigue sorprendiendo la común creencia de que la vida y la obra del artista, es un decir, puedan seguir caminos distintos. Pla, tan dotado para escribir sobre la vida de los otros, siempre dijo que eran las vidas sencillas, calladas, las únicas que tenían algo de relieve. Por eso escribió ese fenomenal libro titulado «Vida de Manolo» o se entretenía tanto retratando al relojero de La Bisbal, al señor Borralleras o la vida horaciana de los agricultores ampurdaneses.
Son las vidas falleras llenas de estruendo y matraca social las que me parecen planas y detestables.

La discusión es añeja. Tal vez fuese Marcel Proust, involuntariamente, claro, el mayor agitador en esta polémica tras escribir su «Contra Saint Beuve». Proust explicita -contra el crítico profesional llamado Saint Beuve- que la obra de arte es totalmente autónoma del sujeto que la produce. Creo recordar que Proust dice que la obra de arte la elabora un sujeto asocial que nada tendría que ver con el sujeto biografiable.
Unos setenta años más tarde, George D. Painter, biografió a Marcel Proust, relacionó su obra literaria con su vida con una precisión que llega a angustiar. Ya sé que hablamos de Proust, de literatura y de imaginación, pero el libro de Painter merece mucho la pena.

La biografía me parece uno de los ejercicios intelectuales más estimulantes. España es un país donde se escriben pocas biografías. Ignoro la razón. Es un género apenas valorado. Las biografías más brillantes las han escrito escritores extranjeros: Gibson, Thomas, etcétera.

Me cuentan, y yo he podido constatarlo, que nada hay más estimulante que ir reconstruyendo, casi de manera plástica, los momentos en que la vida se convierte se arte. O sea, en ciencia. Y la importancia que tienen determinados instantes biográficos en la producción intelectual.

Porque ¿cómo habrá que leer a Gunther Grass ahora que sabemos que un buen día, como tantos otros seres humanos, fue cobarde? ¿Cómo habrá que leer la obra científica de Freud ahora que sabemos que pasaba días de vacaciones con su cuñada Minna Bernays, su oscuro y permanente objeto del deseo, haciéndola pasar por su esposa? Sufro con sólo imaginar los tormentos de Segismundo durante los largos años de convivencia con su esposa y con la cuñada de marras bajo el mismo lecho. ¡Huy!, perdón, quise decir techo. ¡Vaya lapsus!
¿Es separable la magna obra de Lacan de su don de la ebriedad?
¿Cuándo tendremos una buena biografía sobre Carlos Castilla del Pino? ¿Podremos saber por qué y cómo escribió «La culpa»?
En fin, yo creo que prefiero las espinas tal y como está la rosa. O sea, que me quedo con el hombre del traje gris. Que el amarillo, decía Josep Pla, es el color de la locura.

22 de marzo de 2007

SZYMBORSKA


Una mujer escribe poesías con los guantes puestos. En Cracovia, cerca de Auschwitz. En 1996, le dieron el Premio Nóbel por hacer poemas para buscarse a sí misma. No escribe todos los días y los niños polacos recitan en las escuelas su poema "Un gato en un piso vacío" donde cuenta cómo se acostumbra a vivir un gato en un piso donde ya no está su amo. En ese poema habló de sí misma y del dolor por la pérdida de uno de sus compañeros.
De todas formas, dice que no le gusta que hagan interpretaciones sobre sus poemas, que hay una costumbre excsiva de leer entre líneas, de buscar mensajes secretos. Que su poesía no esconde nada. Que el día que quiera criticar a los nacionalistas Kaczynski los llamará por su nombre y que no los comparará con Rómulo y Remo.
Y ha escrito un poema titulado INSTANTE.

19 de marzo de 2007

ROCCO

Rocco Sifredi se retira. 1400 pelis porno. Se ha acostado con 4000 mujeres en sus 40 años de vida. Dice que sus hijos ya no se conforman con saber que su papá gana dinero y que quieren saber cómo lo hace. El pudor le ha podido.
Rocco. 24 centímetros. Dos horas de erección continuada. La Polla.

18 de marzo de 2007

EL FACTOR HUMANO (XXXI)

16 de marzo de 2007

LA COSA EN SI










El escritor leonés Andrés Trapiello acaba de publicar el decimocuarto volumen de su «Salón de los pasos perdidos», esa «novela en marcha» que recoge sus diarios personales. Se titula «La cosa en sí», por mor de la fusión entre Kant y Galdós. Un excelente libro. Muy ameno y a ratos muy divertido.

Escribir un diario personal no es una cosa fácil. Requiere un enorme esfuerzo personal mantener esa actividad, esa constancia en las anotaciones, ese escrutinio de la vida de uno. Para mí, que es algo reservado a atletas o, cuando menos, a ciclistas. Tal vez haya que recuperar aquella finalidad terapéutica a la que Graham Greene aludía para justificar su dedicación a la escritura. Algo así tiene que haber detrás de tanto amor al recuerdo, a la reflexión, a la obsesión y a la repetición.

Han sido y son muchos los escritores que han escrito diarios personales. A fecha de hoy la diarística goza de una envidiable salud. Imposible recordar todos los nombres de los escritores profesionales que han hecho sus armas con los diarios personales.

De vez en cuando surgen discusiones entre teóricos del asunto que, lejos de resultar cansinos cantos a las suspicacias personales, devienen en interesantes aportaciones sobre el género. De especial valor para los interesados puede resultar la disputa mantenida por el propio Andrés Trapiello -contada en el prólogo de su anterior tomo de diarios, «El jardín de la pólvora»- con la escritora Anna Caballé.

¡La gran seducción del juego teóricoÉ de los demás!, que decía Pla.

Escritura a raudales y escritura de la intimidad. La gestión literaria de la intimidad: ese complicadísimo pase de pecho, esa tanda de naturales dados con la muñeca izquierda y sin levantar los piesÉ Se pide veracidad en lo narrado e inmediatez en la publicación de los textos. Hay una pregunta del millón : ¿es el diario íntimo, personal, el que está escrito para no ser publicado, el único diario válido? Un debate por terminar, a lo que se lee por ahí. Un gran diarista fue Josep Pla. Escribió un diario inmenso de color gris, como su vida, que publicó con muchos años de retraso. Dicen que Pla nunca supo qué hacer con la intimidad en su obra. Hasta que, ya con 70 años, la intimidad se le escapó a raudales en las espléndidas «Notas para un diario» (decantadas por Arcadi Espada en «Notas para una biografía de de Josep Pla»), donde cuenta su agitación sentimental mientras busca a Aurora, tal vez la única mujer a la que quiso algo. «Mientras moría Aurora / salía un sol radiante / todo me pareció ficticio», dejó escrito el ampurdanés al conocer la noticia de la muerte en Buenos Aires de su deseada A. Una vejez y el recuerdo obsesivo de una mujer amada. ¿Qué más hace falta?

Andrés Trapiello mantiene en «La cosa en sí» el mismo esquema de sus libros de diarios previos. Suele iniciarlos el día de Año Nuevo del año en cuestión (los publica con cinco o seis años de retraso) en su casa cacereña de Las Viñas. Y suelen finalizar con la Nochevieja del mismo año en el mismo lugar. Entre medias, va su vida: Madrid, la Cuesta de Moyano, el amor por su mujer y sus hijos, los domingos de cacería en el rastro, los fines de semana en Las Viñas, los amigos, unos cuantos viajes por España dando conferencias (llamativa la hilaridad que le suscitan las Islas Canarias), en fin, el milagro de lo cotidiano, que es para Andrés lo único con lo que se puede hacer literatura. Un recorrido fascinante donde a ratos la vida se llena de melancolía, otros ratos de franco humor, con espacios reservados para los desahogos y las manías personales del autorÉ Pero, ante todo, lo que a Trapiello le fascina es la vida cotidiana, esas pequeñas cosas de la vida, que dice Arrufat.

Además, pasa que Trapiello es uno de los autores actuales que mejor escribe en castellano. Quede constancia.

14 de marzo de 2007

MARIANO DE LA CRUZ

El doctor Mariano de la Cruz (1921-1999) fue psiquiatra, humanista, amante de las artes y de las letras, director teatral, gastrónomo, tertuliano, crítico de toros y un gran conocedor de la sociedad barcelonesa.
Sin dejar tras de sí una obra científica de gran calado sí que fue capaz de legar un libro de memorias que rezuma razón y vida por todos sus poros. El título que le dió a sus memorias aparecidas tras su muerte fue su última burla de la muerte: MENS SANA IN CORPORE INSEPULTO.
El libro fue redactado por los periodistas Jaume Boix y Arcadi Espada basándose en las innumerables horas de conversación que mantuvieron con el psiquiatra catalán.
Ser psiquiatra es un oficio duro. Supone que tu cuerpo debe depurar a diario una buena cantidad de lodo. Es refrán de gremio: "Para ser buen psiquiatra, hay que estar bien comido, bien bebido y bien follao". Debe ser para que pase mejor el lodo ....y la hiel.
Con todo, lo más difícil, es empezar a ser psiquiatra. Pongamos...los primeros seis años de ejercicio... que es el tiempo que suele tardar un humanoide en empezar a hacerse mala persona...Empezar a ser psiquiatra. Trabajar sin red. Trabajar sin pruebas que te apoyen y que tapen tu ignorancia. Tratando de demostrar a diario que somos lo que en el fondo no queremos ser. Esa desmoralizante cualidad del oficio.
Y llegar requiere una notable, muy notable, nada desdeñable dosis de narcisismo. Tal vez por eso a los psiquiatras nos resulte tan superfluo lo cotidiano.
Mariano de la Cruz lo tuvo siempre muy claro. De vez en cuando vuelvo a visitar su mente sana en su cuerpo insepulto. Y releo con fruición la taxativa transcripción que los periodistas hicieron de lo que el Dr. de la Cruz pensaba sobre la psiquiatría actual.
"...Si fue un gran psiquiatra y un hombre seductor se debió a una virtud que va desapareciendo: escuchaba como nadie. La ósmosis entre el enfermo y su sanador era posible porque el doctor creía en los efectos terapéuticos de la palabra y porque, metido en su gabinete, era otro: un sabio humilde, perplejo y humillado ante los desvíos de la vida, dispuesto a aprender lo que el enfermo quiera enseñarle. En los últimos años, su desconfianza ante la conversión de la psiquiatría en una forma de la química había crecido. Siempre fue un pragmático y un hombre de su tiempo y nunca tuvo inconveniente en incorporar las pastillas a su arsenal de escepticismos. Pero lo que no aguantaba de la civilización del Prozac es la boba mudez a que condena a sus súbditos."

12 de marzo de 2007

EL ESNOBISMO DE LAS GOLONDRINAS


Mauricio Wiesenthal, experto vinatero y fotógrafo. Gran snob y viajero. Ha escrito un gran libro. Casi póstumo. Un libro testamental. La historia de una vida repleta de viajes. El testamento de un viejo liberal.
"Pertenezco a una vieja estirpe de europeos que estamos acostumbrados a ser exterminados periódicamente por algún demente". De Viena a Venecia, pasando por Brujas, Sevilla, Versalles, Marrakech o Niza.
Hay datos precisos y conversaciones inverosímiles y frenéticas. Tolstoi murió en una estación de tren nevada y Luis II de Baviera se ahogó en una charca donde era casi imposible suicidarse. Y el barrio de Santa Cruz y Vía Véneto...
Dice que ser libre es saber huir de los que quieren cazarnos.

11 de marzo de 2007

EL FACTOR HUMANO (XXX)

10 de marzo de 2007

PALITROQUES

*FRASE HECHA: LA PEOR DE LAS MENTIRAS ES LA QUE LLEVA UNA BRIZNA DE VERDAD.

* SEMANA DE PORTADAS HISTORICAS. LA DE AYER EN EL PAIS LA GUARDO MUY DENTRO. JUNTO A OTRAS.

*MURIO TITO AUGUSTO.
COMPARTÍA CON EL NICK TITO AUGUSTO UN FORO DE ESCEPTICOS. NI TITO NI YO HEMOS PARTICIPADO MUCHO EN DICHO FORO. UNO DE LOS FOREROS LE DEDICA ESTE EPITAFIO AL BUENO DE TITO:

Suena extraño un "Descanse en paz" en boca de ateo, pero el folclore al uso no nos provee de fórmulas más apropiadas para consolar nuestras pérdidas. Así que, descansa en paz, Tito Augusto. No nos encontraremos; no nos juzgarán, ni habrá premio ni castigo. Al implacable vacío del universo no le importará el vacío que dejamos. Así debe ser.

Saludos.







*UNA MAÑANA GLORIOSA. SAL DE MAR.

9 de marzo de 2007

¿LETRAS O CIENCIAS?

En 1959 el científico británico C. P. Snow estableció la distinción del mundo del pensamiento en dos culturas: la del intelectual literario y la del científico. Snow pronosticó que una tercera cultura emergería y llenaría el vacío de comunicación entre los intelectuales de letras y los de ciencias.
En 1992 un optimista llamado John Brockman escribió un ensayo titulado «La emergente tercera cultura», donde daba por finiquitado el modelo tradicional de intelectual que asentaba sus raíces en Freud, Marx y el modernismo. Brockman afirmaba que el intelectual literario estadounidense se había transformado en un modelo reaccionario, ajeno a muchos de los logros intelectuales verdaderamente importantes de nuestro tiempo, que desdeñaba la ciencia y dedicado a hacer comentarios de comentarios de comentarios, llegando un punto «en el que se perdía el mundo real».
Para Brockman y allegados, desde 1992 la ciencia pasó a convertirse en «cultura pública» y el intelectual de la tercera cultura tomaba el mando de las operaciones.

Que el ensayo de Brockman pecó de optimista lo podemos comprobar ahora, pasados 25 años. Sólo hay que recordar el caso de la crema de la intelectualidad francesa dedicada a hablar de libros sin haberlos leído. Pura molicie y decadencia.

Pero en muchos lugares la propuesta de Brockman promovió cambios considerables en el «statu quo» cultural. Físicos, matemáticos, informáticos, genetistas, médicos e ingenieros empezaron a publicar obras de divulgación y a pelear por los mejores escaparates de las librerías y por los primeros puestos en las listas de libros más vendidos.

Entiendo que las ideas de Brockman y el propio concepto de «tercera cultura» precisan de ciertas matizaciones. Pero creo que hemos salido ganando porque, a decir de un clásico, la ciencia ya es la única noticia.
En España, un país sin patentes y con un alto índice de fracaso escolar, la tercera cultura está por llegar. Son muy escasos los científicos que se atreven a publicar libros de divulgación general sobre sus trabajos. Es cierto que los medios de comunicación no les conceden muchas oportunidades. El domingo 7 de Enero de 2007, tras el atentado de Barajas, el escritor Juan Cruz publicó en el diario «El País» un reportaje titulado «La esperanza rota» en el que entrevistaba a 15 intelectuales españoles. Poetas, filósofos y novelistas. Cabe suponer que para ciertos popes de la cultura española un matemático o un biólogo son seres discapacitados para opinar sobre el terrorismo etarra. Y que, por el contrario, el novelista o el poeta, ante ciertos temas, dejan de jugar con las obvias musarañas y permiten que la diosa de la sabiduría les dicte el sermón de la montaña.
Yo he visto pasar desapercibido para los periódicos españoles a John Forbes Nash, el premio Nobel de Matemáticas cuya vida inspiró la película «Una mente maravillosa». Estuvo un par de días en Madrid sin perro que le ladrase. Al igual que el premio Nobel de Medicina Eric Kandel paseó hace poco por Barcelona de lo más incógnito. Nada que objetar. Sólo a un loco se le ocurriría pensar que esta pareja de genios pudiera explicarnos qué o quiénes somos mejor que un párrafo de pequeñas memorias de Saramago. No se creen los dueños de la cultura española que a la gente le pueda interesar el mundo de la ciencia. Puede que sea por nuestro bien por lo que tal vez no tengamos el cerebro preparado para tanta realidad.
Somos un país que vive entre la fabulación y la dicotomía. Entre parejas de contrarios enfrentados a rabiar. Sin zonas de paso, sin transiciones. En un eterno juzgado de familia. Teniendo que elegir entre Oviedo o Gijón, entre Madrid o Barcelona, entre estudias o trabajas o entre letras y ciencias. O tratando de evitar la más terrible de las rupturas, la del españolito helado, te guarde Dios.

5 de marzo de 2007

DE PELICULA


Y la tarde castellana se fue llenando de melancolía. Ella le anotó una frase en una servilleta de papel y la estrujó con sus manos. El le contó al oído la historia de un huerto con tomates trepadores. Un padre, ya abuelo, le habla a su hijo menor con cautela, mientras acaricia las plantas: "...Barzini quiere matarte. Te convocará a una reunión junto a alguien de tu máxima confianza que garantice tu seguridad. Escucha...El que te invite a la reunión con Barzini será el traidor. No lo olvides". Ella no supo qué decir y oscureció el semblante. Tessio, musitó.
Mientras, él leía el papelito arrugado: "Quisimos, pudimos, lo hicimos".
Sobre las sábanas de aquella cama de hotel se fue posando la atmósfera del crepúsculo. Casi era primavera. Hacía calor para ser el mes de marzo.

4 de marzo de 2007

EL FACTOR HUMANO (XIX)

3 de marzo de 2007

LOS PESCADORES DE PERLAS

Cierto que anoche cenamos unos cuantos amigos y que pasé un buen rato. Cierto que es uno de los escasos momentos en que miro Avilés de cerca, con la técnica Durero, con los ojos y la nariz muy pegados al lienzo. Y como casi siempre acabo rumiando mi lejanía de la vida asturiana. Como dice Chema, se nota que no soy de Avilés de toda la vida. No sé quién es Abanto y me cuesta identificar a muchos de los frikies locales que pasean por la plaza y alrededores. No entiendo el conflicto de la Lonja ni sé qué coños pasó con el mercado de ganados. Pero quiero enterarme. Por eso desde hace unas semanas no me pierdo ni un episodio de la guerra de la xarda. A mí, lo de la lonja, que me lo cuente Mariola Riera que supo encontrar el camino entre la caseta y la macrolonja. Y no hay post que valga.




PD. El Youtube es el aria más famosa de la ópera LOS PESCADORES DE PERLAS. Cantado sacrílegamente por David Gilmour. Je crois entendre encore. Me encanta.


2 de marzo de 2007

IMPOSTURAS



















La mayor parte de las columnas de opinión de los periódicos suele comenzar apoyándose en acontecimientos aparentemente triviales o anécdotas que dan música y letra al autor, de afilado ingenio y eólica imaginación, para teorizar sobre lo humano o lo divino, según sea menester. Los arqueólogos del periodismo español dicen que fue Larra quien inició esta tradición, que se conserva lozana y saludable en nuestros días. Para dejar constancia de que existe una teoría del periodismo parece que esta forma de aliñar los artículos se conoce como «realismo incidental». Tomen ustedes buena nota.
Veamos un ejemplo. Leo por ahí que en París se vende mucho un libro que explica cómo hablar de libros sin haberlos leído. Bien. Un psicoanalista y profesor de Literatura, hermosa redundancia, llamado Pierre Bayard sostiene la tesis de que entre la intelectualidad francesa el libro es un objeto tan reverenciado que nadie que quiera pintar algo en el mundillo de la cultura puede circular sin haber leído, al menos, los libros inscritos en el «canon occidental». Pero la competitividad del mundo académico actual es tan terrible que exige al profesional leerse TODO lo que se publica.
Por otro lado, Bayard sostiene que el mundo intelectual cada vez lee menos y peor, con lo que concluye que la peña de enterados mercadea y diserta con la información que saca de las solapas de los libros -cultura solapada- o con comentarios sobre las biografías de los autores. Insiste Bayard en que ya hay verdaderos expertos en el tema, con toda una suerte de tretas para mantenerse al día en cualquier conversación que se precie sin haber tocado el libro siquiera. Y que la costumbre se extiende como una mancha de aceite en el mar. ¡Tiembla, Francia, tiembla!
A mí, más que una reflexión sobre el futuro del libro, que no pienso que corra peligro, el tema que trata Bayard me remite al apasionante mundo de las imposturas, de la simulación. A esa multiplicidad de yoes que el universo posmoderno obliga a representar al hombre de hoy. Ese ser cambiante, amoldable a cualquier situación, que cambia de ideología como de chaqueta, esa máquina de desear sin cuento y sin cortapisas. Ese individuo que en cuanto mantiene una mínima solidez moral es acusado de rígido, de obcecado o de antiguo. «No podemos escapar al destino de ser aquello por lo que los demás nos toman», dejó escrito Thornton Wilder, y todos le creyeron. Es en ese contexto, en esa necesidad de aprobación por parte de los otros, que la simulación y la impostura, dos serios conflictos con la realidad, pueden adquirir incluso legitimidad.
El fracaso del posmodernismo y sus infraculturas radica en la franca superioridad de la apariencia frente a la esencia y en la profunda decadencia en que han caído las pruebas documentales, los hechos. Con el declive de la realidad factual, de lo que realmente pasa, han crecido la confianza y la credulidad hasta límites insospechados. Y este hecho es el que denota Bayard.
Hace unos meses el diario «El País» ofreció una curiosa polémica muy ilustrativa a este respecto. Se hablaba sobre la actitud de algunos intelectuales durante el franquismo. En concreto sobre la trayectoria profesional y política de Pedro Laín Entralgo. Hubo un reportaje donde varios escritores expresaron su aversión a la figura de Laín. Uno de ellos, Isaac Rosa, escribió que Laín había ocupado la cátedra de Historia de la Medicina de la Universidad Complutense gracias a la depuración política del catedrático republicano al terminar la guerra civil. José Lázaro, estudioso de la obra de Laín, aportó datos que sostienen que Pedro Laín accedió a la citada cátedra por jubilación del catedrático que le precedió «por cumplir la edad requerida». La diferencia era que Lázaro había leído, había investigado en el archivo pertinente y basaba su afirmación en documentos concretos y pertinentes. Para Rosa lo importante era la conversación.
No creo, pues, que el libro sufra grafiosis alguna. El problema está en los lectores. En los presuntos lectores. Porque ya ven que fácil es hablar de un libro sin haberle visto el forro.

1 de marzo de 2007

VUELVE JOSÉ TOMÁS


¡Qué decirles¡ ¡Qué contarles¡
TierraLibertad intentará estar allí, el 17 de Junio de 2007 a las seis de la tarde. En la Monumental de Barcelona.