28 de junio de 2006

TRAS UN MUNDIAL


Ya pasó. La ración cuatrianual de angustia cósmica. Ya estamos en casa.
Estoy harto convencido de que nunca veré a España ganar un Mundial de fútbol. Una convicción ahíta de pesar, dolor y sentimientos de minusvalía. A la selección le pasa lo que al país: tiene serias dificultades para decodificar la realidad.
Anoche reconozco que me costó dormir, ¡válgame Dios¡Pero esta mañana me he despertado aliviado, como si me hubieran aligerado unos cuantos kilos del peso que tanto me cuesta perder para dar bien en las MAPAS y algo mejor en las fotos.
Supongo que la monotonía de la repetición, el aprendizaje de la decepción tendrá que ver en este desenñace feliz ligado a nuestra salida del Mundial.
Por lo demás, un Mundial robotizado, predecible, inexpresivo. Baste ver al Káiser Beckenbauer, presidente del comité Organizador. Una momia sin vendar. Podrido por dentro, hortera por fuera.
Le tomo prestado el párrafo al gran Gandarias:
"....Es un tedio nuevo, de chicos guapos un poco ausentes, que se trasladan de la pasarela al prado quizá de manera un tanto brusca, en helicóptero o así, mientras su sastre personal les cambia de prendas. Hay tanta admiración afuera que es difícil concentrarse en mirar lo de dentro: ¿qué es el fútbol frente a la posibilidad de que millones detecten una mala sesión de peluquería, un exfoliante equivocado o un calzado que no da en televisión? Antes, lo que ocurría con la pelota era el origen de la admiración. Ahora, la admiración desemboca en el pretexto del fútbol, su lamentable epílogo, su intimidad vergonzante, el sudor en cuerpos Armani.".
Ah¡ y si hay una brizna de libertad o de improvisación...ahí están los árbitros.
Pues sí, futbolistas sin esperanza, faltos de ambición y ahítos de admiración. Y además felices, como una papaya al sol. Un coñazo.


PD. Lo siento mucho por la cadena Cuatro y la Plaza de Colón que tanto han hecho por el nacionalismo español.

26 de junio de 2006

JORDA


Parece que se ha muerto Joaquim Jordá. Uno, que apenas trata cineastas, sí que tuvo la oportunidad de hablar en varias ocasiones con Joaquim Jordá. Lo suficiente para saber que estaba ante una buena persona, un erudito excepcional, un hombre íntegro y un irregular realizador al que, eso sí, le importaban poco las modas.
Jordá fue sobrevalorado entre las gentes de mi gremio a raíz de su película MONOS COMO LA BECKY (1999). Un par de años antes, Jordá había sufrido un infarto cerebral que le había producido un cuadro de alexia-agrafia, o sea que no podía comprender lo que leía-le tenían que leer los libros y que escribir los artículos-. Pienso que su peripecia dramática tuvo que ver en su interés por el tema que abordaba en la cinta sobre la mona Becky, "los límites de la psiquiatría", esa ciénaga.
Esa fue la primera vez que hablé con Jordá, a raíz de la exhibición de los monos en el centro de Oviedo, en una tarde serena y clara de octubre.
Tres años después, Jordá arrancó un proyecto muy cercano para mí: el rodaje de DE NIÑOS, la versión documental del juicio del Caso Raval, denunciado previamente por Arcadi Espada en un impagable libro. Imponente documental aunque Jordá se limitó a dejar la cámara en libertad. El resto lo puso la hediondez de la descomposición social ensartando a unos pobres infelices.
Del trato que este país da al compromiso con la verdad valga decir que las ventas de Raval, libro, han sido discretas para su importancia y que De niños, apenas si se ha exhibido.
Tuvimos la suerte de ver De niños en el Cine Verdi, en su estreno barcelonés. Volví a contactar con Jordá entonces por teléfono, tratando de conseguir que viniese a Asturias con la película. No puso ninguna pega, salvo la finalización del periodo de explotación comercial de la película. "Unos meses más tarde", me dijo, aunque a pesar mío nunca vino a presentar De NensAl poco, volvimos a coincidir en Barcelona, en otra reunión de psiquiatras. Joaquín presentaba unos minutos de AGNOSIAS, un documental sobre la vida de una joven que sufría una dolencia muy similar a la suya. Nunca supe más de Jordá. Me comentaron que estaba muy enfermo y ahora que se ha muerto.
Me alegra saber que terminó de rodar AGNOSIAS.
Me alegra saber que conocí a una persona enormemente amable.
Me alegra saber que se murió haciendo lo que quería.
Entre los recuerdos que me vienen a la memoria, una entrevista en Babelia,el 28-6-2004.




P. Incluso hay polémica. ¿Ha visto La pelota vasca?

R. Es una película tramposa. Tramposa de procedimiento, de montaje. Tú no puedes montar una frase que diga: "Estoy seguro de que una reforma democrática terminaría con el terrorismo"; y luego una frase que sólo diga: "No". Porque nunca ha existido este diálogo. Se ha extraído una frase de contexto para montar esa falsedad. Además, la selección de los personajes es discutible. No aparece ni una sola persona normal. Busca opiniones jerarquizadas, y basta la presencia de cada personaje para saber su opinión. Formalmente es una película muy enfática: la música, el juego de pelota filmado con contrapicados. Y en un documental, el énfasis funciona fatal.

25 de junio de 2006

EL FACTOR HUMANO (XII)

22 de junio de 2006

MECANIKONCITO


TierraLibertad aumenta su censo. Un Mecaniconcito viene en camino. El risueño padre, hasta donde su alexitimia le permite, insiste en que estaba de guardia el día de la presunta concepción. No podemos resistirnos a felicitar a la futura mamá. TierraLibertad siempre al cabo de la cabo de calle. Con el pulso firme y la mirada vigilante. El ojo público.



PD. "¡Cajonla¡. Otra vez que se me adelantó"...dijo algún alguien en la soledad de la brumosa noche avilesina.


La vida.
Sigue igual.
Y mejor.

21 de junio de 2006

AXIOMA


sLAVOJ zIZEK parece ser una de las grandes estrellas del firmamento filosófico actual. Esloveno, se pregunta en su último libro VISION DE PARALAJE,pregunta clave, cuál es el lugar del colectivo psicoanalítico en la actualidad.
¿Lo aclaramos con la dedicatoria?
"Para Analía, el axioma de mi vida"; así es la dedicatoria de Slavoj Zizek en Visión de Paralaje.

19 de junio de 2006

UN PASTELERO TROTSKISTA





Un abrazo, Rafa.

18 de junio de 2006

EL FACTOR HUMANO (XI)

15 de junio de 2006

LEGANES


MIGUEL CASARES Presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Madrid
"Ha sido un juicio político, moral y religioso, no médico"
RAFAEL MÉNDEZ - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 07-06-2006



"Hay que estar junto a un enfermo con metástasis, con temblores, dolor y dificultad para respirar. ¿Qué haces si sabes que no se puede curar?"
"Se está haciendo un juicio público al estilo de la Inquisición. A los médicos de Leganés los han puesto en la hoguera"Miguel Casares dio ayer un sonoro portazo. Nefrólogo, coordinador de trasplantes del Hospital de Getafe y presidente de su comité de Ética, Casares llevaba seis años de dirigiendo la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Médicos de Madrid hasta que el informe del Colegio que critica las sedaciones le ha llevado a dimitir. Los ojos se le aguan y la voz se le entrecorta cuando recuerda el momento en que leyó el informe del Colegio de Médicos.

Pregunta. ¿Dimite de la Comisión Deontológica por las conclusiones del informe o porque se ha hecho al margen de la comisión?

Respuesta. Por las dos cosas. El problema de Leganés era ético porque hay acuerdo en que eran enfermos terminales que iban a morir en muy corto plazo.

P. Aun así, hay discrepancias en muchos casos.

R. Hay un porcentaje de médicos y de la población que considera que la sedación terminal empuja hacia la muerte y están en contra de la sedación terminal. Los que pensamos que el ciudadano tiene derecho a no sufrir estamos a favor. Éste es el fondo de la cuestión y ha tenido una traducción política. Hay implicaciones morales, religiosas y políticas.

P. ¿Esas implicaciones afectan al trabajo del médico?

R. La ética profesional está al margen de la religión, la moral y la política. Cuando un tratamiento es inútil no hay que ponerlo; cuando el paciente sufre hay que tratarlo aunque conlleve riesgos que puedan llegar a ser mortales. Y sin embargo, la presidenta del Colegio de Médicos de Madrid, Juliana Fariñas, decidió dejar al margen a la comisión deontológica y hurtó a los médicos que la comisión les defendiera. A mí me prohibió hablar a la prensa. Por eso me voy. Además, Fariñas está haciendo el caldo a una determinada ideología política, pero no defiende al médico. He esperado a ver cómo se resolvía, pero como el informe es injusto, tengo que irme.

P. ¿Por qué es injusto?

R. Es parcial e interesado porque no ha tenido en cuenta la opinión de los médicos ni de los familiares. Cuando una familia que tiene en su casa a un paciente terminal claudica y lo lleva a urgencias es porque no puede más, porque el enfermo está en una situación horrible. Preguntémosle a esa familia si el médico lo hizo mal, si les informó o no. Los médicos no matamos.

P. El informe dice que hay dosis excesivas.

R. La dosis hay que individualizarla. Un paciente que llega con una bomba de morfina requiere dosis muy altas. A veces la percepción del sufrimiento por parte de los médicos es baja. Sólo el paciente sabe lo que sufre. El médico dice 'no le duele'. Y sí le duele. A veces que con la dosis habitual, el paciente sigue sudando, temblando, con el rictus de dolor y eso hay que quitarlo aunque se suele anotar en la historia.

P. ¿Quiere decir que esto es un juicio a la la sedación terminal y no a una actuación de unos médicos en Leganés?

R. Una cosa es que la Sociedad Española de Cuidados Paliativos y los comités de ética hayan aceptado la sedación a pacientes terminales y otra es cómo identificar esos pacientes. Algunos consideran que una sedación sólo se puede aplicar en una situación premortem y agónica. Otros médicos se preguntan: '¿Hay otro tratamiento posible? ¿No?, pues vamos a sedar y aliviar el dolor'. Hay quien piensa que el sufrimiento hay que sobrellevarlo sin ayuda, pues que lo deje por escrito y los médicos seguiremos sus indicaciones. Pero la inmensa mayoría de la población quiere un tránsito tranquilo, sin que nadie le empuje pero sin sufrir. Y esto es la sedación terminal. A veces no hay medicación y lo único que podemos hacer es bajar el nivel de conciencia.

P. El informe critica las sedaciones en Leganés y, a la vez, dice que no se puede saber si la causa de la muerte fue la sedación.

R. Esto es un juicio moral, religioso y político sobre estos profesionales, no médico. El informe dice que hay mala práctica pero no la veo porque admite que todos los pacientes eran terminales. La mala praxis no puede venir por las dosis, porque hay que poner la que hace falta. Si son pacientes terminales, cómo pude decir que no está indicada la sedación. ¿Quién dice que no se puede sedar a un paciente en coma? ¿Quién dice que no sufren? Eso no es mala práctica. En otros casos dice que hay mala práctica porque no consta en la historia el síntoma que no responde al tratamiento, pero eso no implica que no exista. Hay que hablar con los médicos. El informe no justifica la mala praxis. Dice que son pacientes muy graves y en situación agónica, con una enfermedad mortal y cumplen los requisitos de la sedación terminal.

P. ¿Dentro de Leganés había diferencias de criterios?

R. No sé muy bien cómo funcionaba la comisión de mortalidad en el centro, que analizaba las sedaciones, pero parece que había personas con criterios más restrictivos que los que aplicaban en Urgencias. Las discrepancias son frecuentes en medicina, pero aquí se está haciendo un juicio público al estilo de la Inquisición. A los médicos de Leganés los han puesto en la hoguera.

P. Esto parece una bronca entre médicos.

R. Hay 30.000 médicos y cada uno tiene su opinión. Por cada uno que diga que la sedación estaba mal, otro dirá que estaba bien. Habría que estar junto a la cama con los familiares de un enfermo con un tumor con metástasis generalizadas, con temblores, dolor y dificultad para respirar. ¿Qué haces si sabes que no se puede curar? La sedación es la única herramienta que queda y está protegida por el código deontológico. Es un juicio religioso mal entendido porque la religión católica no va por ahí.

P. Para hacer el informe no han llamado a los médicos implicados.

R. Este caso hay que evaluarlo con una visión amplia de la realidad, no sólo con historias clínicas porque el médico no anota todo allí. Hay que ver la documentación, a los familiares y al médico.

P. El Comité de Ética de Getafe que usted dirige avaló en 2003 las sedaciones en Leganés. ¿Volvería a suscribirlo?

R. Claro, pero es que no es un informe del doctor Casares, sino del comité, que tiene experiencia en hospitales y en el que hay juristas, médicos de varias especialidades, enfermeras, asistente sociales, el capellán. Estuvimos más de cuatro meses analizando el tema, esa fue la conclusión y probablemente volvería a ser la misma.

P. ¿Cómo ha afectado el caso a la sanidad?

R. Yo he percibido un aumento en el sufrimiento de los pacientes terminales porque los médicos se retraen cuando los familiares piden una sedación.

P. ¿Conoce algún médico auditado por encarnizamiento terapéutico?

R. Ninguno. Y eso sí que es mala práctica: la obstinación terapéutica, hacer sufrir a los pacientes, insistir en tratamientos que no conducen a nada más que a sufrimiento. Pero prima el concepto de que la vida por encima de todo a cualquier precio.

13 de junio de 2006

SUITE FRANCESA








Si Dios existiera, no le perdonaría»

Denise Epstein ha publicado «Suite francesa», obra póstuma de su madre, que murió en Auschwitz

J. Ors



Madrid-Denis Epstein tiene una sonrisa que la tristeza nubla cuando habla de sus recuerdos. Su rostro expresivo parece incapaz de disimular el dolor de la historia. Es hija de Irène Nemirovsky, una prometedora escritora de entreguerras que sería víctima del colaboracionismo en Francia. Ella y su marido fueron deportados y murieron en Auschwitz. Denise Epstein huyó con una maleta. Dentro llevaba un cuaderno. Años más tarde descubrió que aquel diario era una novela. Su nombre «Suite francesa» (Salamandra), el mejor libro del año, según los libreros, que narra el desmoronamiento de la sociedad francesa durante la invasión nazi.
-¿Recuerda los personajes de «Suite francesa»?-Cada personaje que aparece, cada sitio que hay ahí, lo conozco. Es como un reportaje fotográfico de aquellos días. Cuando lo transcribí derramé muchas lágrimas. Hubo mucho dolor, mucha rabia y mucha ternura. Todo mezclado. Al leerlo volví a descubrir el olor del bosque donde mi madre escribía.

-Esta obra recuerda el colaboracionismo en Francia.
-De Gaulle quiso dar a la liberación francesa una imagen de resistencia en toda Francia. Pero eso no es verdad. No quiere decir que Francia entera colaborase. También hubo gente valiente, como las personas que nos salvaron a nosotras. Pero eran muy pocas. La mayoría fue muy cobarde. Muchos cerraban las ventanas y extendían las persianas para no ver lo que ocurría fuera.








-Se ha declarado atea. ¿Su historia ha influido en su decisión?-En 1939 mi madre me bautizó. No tengo ningún texto que lo demuestre, pero creo que fue para evitar las consecuencias del nazismo. Sí ha influido lo que he vivido. La única religión posible es la mirada de un hombre a otro. Es el humanismo. Esa es la única religión que vale. Si hubiera un Dios de verdad, no le perdonaría su crueldad.

- -Mantuvo un vínculo especial con este libro.-Ha sido una relación casi carnal. Necesitaba tocarlo, olerlo, verlo. Uno de los momentos más duros ha sido permitir que se lo llevaran para que lo pudieran custodiar y protegerlo adecuadamente para las generaciones futuras. Era el único objeto que conservaba de mi madre.

12 de junio de 2006

SIETE AÑOS

Un reportaje aparecido ayer en La Nueva España. Hace siete años que empezamos esta historia...



EL PSIQUIATRA, EN CASA. Por Mariola Riera


Nadie que hubiese visto a Santiago -nombre ficticio- hace unos años
creería que lleva viviendo solo hace casi doce meses, y que lleva un
lustro sin ser internado en un centro psiquiátrico. La vida de este
esquizofrénico, residente en Corvera y que ronda la cincuentena,
transcurría entre contunias fases agudas de la enfermedad, que requerían
su ingreso en centros psiquiátricos y las más de las veces la intervención
de la Policía para reducirlo. Sin embargo, su vida ha cambiado.
Como la de Manuel -otro nombre ficticio-, que vive con sus padres en
Castrillón. Con unos 40 años, las drogas y el alcohol convirtieron su vida
en un infierno, hasta el punto de desarrollar un trastorno paranoide, que
obligaba a su ingreso en instituciones psiquiátricas cada poco tiempo. Son
ya siete años los que lleva sin ser internado.






Santiago y Manuel son de los primeros pacientes con los que comenzó a
funcionar en Avilés el equipo de tratamiento asertivo comunitario (ETAC).
Integrado en el servicio de salud mental, este equipo dirigido por el
psiquiatra Juan José Martínez Jambrina es pionero en España en aplicar un
modelo asistencial cuya principal característica es el tratamiento del
enfermo en su entorno social y familiar. Además de Martínez Jambrina,
forman parte del ETAC el también psiquiatra Roberto Fernández; Luis
Lorenzo Miguel, ayudante sanitario especialista en psiquiatría; las
enfermeras Cristina Casado y Cristina Pintado; Rosa María Ajenjo,
trabajadora social; y Alejandra Jiménez y Beatriz Braña, auxiliares de
enfermería.




El conocido en España como «Modelo Avilés» cumple ahora siete años de
trabajo. Santiago y Manuel son dos ejemplos de los beneficios de este tipo
de asistencia a pacientes mentales graves. Su enfermedad se ha
estabilizado, han alcanzado una calidad de vida aceptable en su propio
entorno y, lo más importante, sus ingresos hospitalarios han desaparecido.
En general, el ETAC avilesino ha logrado reducir en un 80 por ciento los
casos de reingreso del centenar de pacientes que se benefician actualmente
de esta asistencia.
LA NUEVA ESPAÑA de Avilés acompañó a los profesionales del equipo en una
jornada de trabajo, que arranca a primera hora de la mañana con una
reunión para organizar el trabajo en el centro de la plaza Santiago López.
Martínez Jambrina y Luis Lorenzo Miguel se encargan de visitar a Santiago.
Es uno de los tres desplazamientos que realizan por semana a su domicilio
corverano. «¿Qué tal la noche? ¿Dormiste bien?», le interrogan. «Tienes
que procurar limpiar algo la casa. Está bien abrir la ventana». Santiago
asiente y busca una silla para que Luis Lorenzo Miguel le controle la
diabetes tipo 1 que padece y le suministre la inyección de insulina.
«¿Quién te cocina?». A casa de Santiago, además de profesionales del ETAC,
se desplazan a diario trabajadores de los servicios sociales de Corvera.
Santiago sale escasas veces de su casa. Casi siempre a comprar tabaco.
«Estoy más a gusto aquí que en el centro», explica al psiquiatra. «Me
encuentro más tranquilo. No es duro vivir solo, no tengo miedo. ¿Quién me
va a ayudar si me pongo malo? Pues ustedes», sentencia. Sabe que una
llamada telefónica al 112 le servirá de ayuda en caso de cualquier
emergencia. «Cuéntame que echan por la televisión, que yo no la veo», le
anima Martínez Jambrina. La conversación avanza mientras psiquiatra y
ayudante cumplen con la consulta a domicilio. Unos 30 minutos es la media
empleada en cada visita.










Tras despedirse de Santiago, vuelta al coche. La próxima intervención
lleva al psiquiatra a Piedras Blancas (Castrillón), en este caso, junto
con la trabajadora social Rosa Ajenjo. La «consulta» es esta vez en una
cafetería. Allí les espera Manuel. «Quedar fuera suele ser habitual cuando
el enfermo está estabilizado. Procuramos normalizar la asistencia y nada
mejor que quedar para tomar algo», explica Juan José Martínez Jambrina.
Manuel y Rosa Ajenjo se sienta en una mesa. La segunda se interesa por su
estado, las cosas que ha hecho en los últimos días... «Dormí 12 horas y
muy bien», responde Manuel. Sufre un trastorno paranoide. Es consciente de
su enfermedad: «El tratamiento que me da el equipo de intervención a
domicilio me viene bien, lo reconozco. Antes estuve muchas veces
ingresado. Pero no me gustaba estar en cerrado, aunque siempre me trataron
bien. Pero prefiero estar a mi aire y hacer deporte».



El fútbol es su pasión. «A los tres años era ya hiperactivo, muy inquieto.
Hacía de todo, esquiaba, jugaba al fútbol, no podía parar». Manuel
recuerda un desengaño amoroso de joven: «Y me emborraché. Mucho». Su
experencia con las drogas y el alcohol ha sido traumática. «No los puedo
ver delante. Sé que me pongo muy mal». Tras el servicio militar trabajó
años en la construcción. Fue cuando comenzó su peregrinar por los
psiquiatras a medida que su enfermedad se declaraba cada vez con más
fuerza. Rosa Ajenjo y Juan José Martínez Jambrina escuchan atentos el
relato de Manuel. «Te tengo que comentar algo la próxima vez», le dice al
psiquiatra al despedirse.
Los buenos resultados del trabajo del ETAC han hecho que desde muchos
puntos de España lleguen solicitudes de información. «La próxima semana
vendrán 5 enfermeras de Palma de Mallorca porque quieren montar dos
equipos en Baleares», explica Martínez Jambrina, recién llegado de un
viaje a Cartagena con su compañero Roberto Fernández, en el que ambos
expusieron la experiencia del ETAC. Hace unos meses, dos psiquiatras
canarios acudieron a Avilés para conocer de primera mano las visitas a
domicilio. Será los próximos días 22 y 23 cuando Avilés acoja el III
Simposio sobre tratamiento asertivo comunitario, que reunirá a
profesionales de toda España y del extranjero.
Personas como Santiago o Manuel seguirán beneficiándose de ello.

11 de junio de 2006

EL FACTOR HUMANO (X)

10 de junio de 2006

ELSUEÑO DE AVILES




Esa foto. Entre el renovado Palacio de Ferrera y los últimos soportales de la calle de San Francisco. Allá, al fondo, puede verse una chimenea de la antigua Ensidesa.
Esta foto la hizo el gran fotógrafo Chema a petición de Pablo P.
Pasado, presente y futuro. Aunque en esa foto hay pocos símbolos. Tal vez la chimenea rojiblanca. Hoy hace un día maravilloso en Avilés. Igual que ayer.
Uno no pretende explicarse nada. Tampoco hay que buscarle demasiadas vueltas a las cosas. Pero es que el futuro de Avilés preocupa y mucho. Tal vez porque hace algunos años alguien quiso hacer de Avilés "la ciudad del futuro". Tal vez porque otros olvidan que no están solos en Asturias.
Los sustos, las marejadas, son lo que peor le cae a estas fotos sencillas, recoletas, con ansias de ciudadanía de pleno derecho.
Salvadores. Apenas si han sido capaces de quitarle a la ciudad en treinta años una postilla de mugre industrial. El arquitecto que diseñó Brasilia, un tipo mundialmente valorado. Bienvenido seas, Niemeyer. Pero no tardes, que te mueres. Hoteles, barquitos de vela y campo de golf. Una ciudad para vivir, ¡rotundos¡
Háblame en la cama, dime pequeñeces...

9 de junio de 2006

CRUCE DE CABLES

Sonidos articulados y comprensibles. Palabras. El comensal, en medio de una cena fría de ensaladas frías en un hotel frío de un achicharrante poblachón manchego que crece a la sombra del gran árbol T4. Le deja caer a su compañero de fatigas un escrutinio sobre la excursión a tierras departamentales, suave, esto es lo que piensa: "¿Pero qué momento de placer hemos tenido en este viaje?". Y el otro tampoco se aclara porque por la otra oreja, el joven periodista que estuvo al lado de Espada y de Victoria Prego en Gerona le va contando lo que le decepcionan las analogías con el pasado:"..no me parece muy adecuado que a los maulets que nos pegaron les llamen camisas pardas y cosas así...porque no eran camisas pardas... ni esto es Alemania ni existe Hitler...es lo malo de fiarlo todo a los símbolos del pasado...que al final a nadie le interesa la verdadera explicación de lo que ocurre aquí¡, aquí¡, aquí....".
Y llega la palabra escrita del que añora decaídamente Murcia que pide que se nos atragante el zarangollo.Cae en gracias.
Ensalada, digo, más ensalada. Y agua mineral sin gas.

6 de junio de 2006

PERIODISTAS CON UN PAR


Un paso más

JORDI BERNAL

No es bueno que, en un Estado de Derecho, un periodista sea noticia. No es bueno, ya digo. Pero peor es que un ciudadano sea agredido impunemente. Y el adverbio no sobreviene como reflejo condicionado por la rutina redactada de los papeles ni por el colchón del sufijo que amortigua la caída libre por una oración abrupta como un acantilado. Impunemente responde a la incompetencia de unos policías con cinturón negro de karate y nivel C de catalán. Mucha posturita y poca calle. O pocas ganas de calle. O connivencia con las malas calles. En fin, que con el cineasta Hawks creemos que la profesionalidad es un buen método para combatir el tedio y sobre todo la maldad. Los chicos, tras la bravuconada, se están sacando fotos. Los veo en plano picado desde la ventana del cuarto piso del edificio de un patrocinador de la selección española de fútbol en Gerona. Desde la planta del Auditori Narcís de Carreras, donde ahora mismo se celebra, pese a ellos, un acto de Ciutadans de Catalunya. Una vez más la muchachada nacionalista fracasó en sus propósitos rompebolos. Mas están felices con sus juguetes. Sus estelades, sus lemas de párvulos consentidos, su pasado prestado y amañado que no alcanza la categoría épica de la aventi. Qué sabrán ellos, si utilizan la Historia como si comandaran una play-station. A su gusto y antojo volátil. Se sacan fotos. No hubo, sin embargo, cámaras antes cuando la entrada. Por no haber, no hubo ni policía. Así que si les parece y tienen cinco minutos, les cuento. Con una cámara portátil, antiquísima, que llevo a todas partes y cuya especial película no es en blanco y negro sino en negro sobre blanco, registro los hechos con la verídica perspectiva del plano subjetivo, que no entiende de “según” ni de la caterva de plumillas pilatos que jalean a diario dicha preposición.






Son unas escaleras ocupadas por veinte chicos silenciosos. Hay que subirlas. Arcadi Espada pone un pie en el escalón y suenan automáticos los primeros insultos: “Hijo de puta”, “fascista”. Braceamos con el único fin de conquistar el primer peldaño, ya que parece ser que no existe voluntad de dejarnos pasar. Banderas alzadas, gritos y una mano protegida por la barahúnda golpea la cabeza del escritor. Me giro y veo a éste encarado con los agresores. El plano se convierte en un temblor que se pierde en el vértigo de los acontecimientos. Un pierna que busca la consecuente entrepierna. Caras desencajadas, el eco de los gritos en la lóbrega escalinata, cuerpos que se abalanzan, brazos en el aire. Aparto a Arcadi Espada y me llevó agarrones y zarandeos en el intento. Un rostro conocido (muy participativo en el pasado acto de Ciutadans en Gerona: ver “Opresión”) me grita hasta el grana cómico de la epidermis facial: “¡Y tú qué cojones quieres, fascista!” Cuando pasa la línea roja del metro de distancia entre nuestros cuerpos, suelto el brazo en empujón, pero el inevitable giro de 90 grados del eje de la cámara encuadra el rostro en sonrisa perenne de Arcadi Espada atendiendo con cortesía a otro grupo de insultadores. Se repite la misma acción y otra vez conseguimos avanzar hacia la puerta. Me deshago de uno de los cuerpos al paso con un manotazo. Y se queja (¡Se queja!). La puerta está cerrada. El bullicio en las escaleras es puramente animal. Finalmente conseguimos superar el umbral de la puerta y llegamos hasta los ascensores. Queda el difícil trabajo de contención de los veinte maulets para los organizadores del acto. Difícil. Reciben escupitajos. Se llevan golpes incesantes, insultos y son premiados con contusiones. Uno de los juegos preferidos de los niños neorrepublicanos es pellizcarles el culo a las mujeres. Qué typical machos hispanos son estos maulets...

Subo y bajo. De la cuarta a la primera planta. Y viceversa. En uno de los viajes coincido con un mosso de paisano en el ascensor. Lo deduzco en ese momento y luego lo constato. Como quien hablase del tiempo, me dice con una sonrisilla cómplice: “Parece ser que la cosa está movidilla...”. Se me queda la cara de cuando a uno le preguntan por las lluvias. Definitivamente, en estos instantes, hay tres mossos. En el cuarto piso. Ante las exigencias vehementes de seguridad por parte de Espada nada saben/no contestan. Ante las noticias de su agresión, le sugieren poner denuncia. Un periodista, que habla como un hombre civilizado, exige a los policías una explicación por no haber evitado los incidentes en el vestíbulo. Ellos reciben órdenes. Y por qué no hay agentes uniformados en los aledaños del edificio. Curtido en mil gimnasios, un mosso le perdona la vida exponiéndole las reglas básicas de la nueva seguridad ciudadana: “Está demostrado que, en estos casos, los grupos de exaltados responden con mayor violencia al ver ante ellos uniformes policiales”. ¡Fantástico! Sobre todo que las pobres criaturas no sufran en su delirio. Que peguen cuatro guantazos y vuelvan a la cama sin traumas ni contusiones.

Retazo de la conferencias entre llamadas varias. Espada responsabiliza de la impunidad de este tipo de acciones a los partidos catalanes “con clara voluntad de situar extramuros de la democracia a los disidentes”. En este punto, recordó la campaña del PSC basada en la demonización del PP. Asisten al acto 40 personas. Las que han podido entrar. Las que han braceado para entrar y han soportado golpes y pellizcos. En la puerta, los maulets dicen a los curiosos que el acto se ha suspendido. Por razones de seguridad, la policía recomienda una salida por la puerta falsa. Resulta ser una emboscada involuntaria. Nada más pisar la calle, los maulets nos reconocen y nos rodean. Así que se produce la exasperante situación de andar en grupo, confundidos entre mossos y rodeados por veinte chicos de analfabetismo endémico y un par de carcamales que no paran de insultar y amenazarnos: “Inmigrantes” (éste es nuevo), los viejos conocidos “Hijos de puta”, “fascistas”, “ojalá os maten”, “Visca Terra Lliure”, “fuera de Cataluña”. El paseo es todo menos gratificante. Vamos en comitiva por las calles de Gerona como en un “via crucis” (laico, apostilla luego por teléfono María Teresa Giménez Barbat). Todo indica que la policía no sabe muy bien cómo deshacerse de nosotros, así que nos improvisa un refugio mientras llegan los coches patrulla que deberán conducirnos a nuestros vehículos. Un portal cualquiera. Allí estamos. Una vecina que llega de pasear al perro se encuentra en la puerta de su edificio a cinco personas (José María Villegas, la periodista Victoria Prego, Arcadi Espada, su mujer Patricia y un servidor) a los que desde la calle se profiere todo tipo de insultos. Uno de mis preferidos es “Si esto os gusta... Si es lo que queréis”. Se asemeja a la concupiscencia perturbada del violador. Llegan los coches patrulla y queda la desagradable sensación de la subida rauda del fugitivo. Sin embargo, uno no puede espetarles aquello que realmente le viene en gana: “pues para vosotros vuestro pueblo, ¡provincianos!”, por la sencilla razón de que allí hay gente que diariamente da la cara para que los totalitarios (siempre sabiamente adiestrados por los viejos luchadores antifranquistas a partir de la democracia) no den un paso más. El paso del insulto al golpe.

Girona, 5 de junio de 2006

5 de junio de 2006

BARRIGAS


Se acabó lo que se daba. Cayó el tabaco. Ya hay nuevo enemigo a batir. La tradicional "barriga cervecera". Lo explica muy bien el Prof. Cristóbal Pera en su estupendo blog www.bloglandia.com/salud :

"desde el punto de vista médico, medir la cintura, es decir su circunferencia, en los individuos con sobrepeso y obesidad, se ha demostrado que es mejor factor predictor para evaluar el riesgo de desarrollar complicaciones como la enfermedad cardiovascular y la diabetes tipo 2 que la determinación del índice de la masa corporal. La circunferencia de la cintura es un índice antropométrico de la grasa acumulada en la pared y en el interior de la cavidad abdominal.

Las investigaciones más recientes apuntan a que las células que contienen la grasa (adipocitos) que se acumula en la cavidad abdominal son especialmente activas en la secreción de proteínas y de hormonas, y que es ésta sobreproducción la que puede aumentar la resistencia a la acción de la insulina en los tejidos (lo que conduce a la diabetes tipo 2), el incremento del colesterol en la sangre (hipercolesterolemia) y la subida de la presión sanguínea (hipertensión arterial); esta peligrosa situación para la salud del organismo se conoce como síndrome metabólico.

En los hombres, una cintura de 94 cm se considera correcta, mientras que una cintura entre 94-101 es ya señal de un riesgo elevado; cuando la circunferencia medida entre las últimas costillas y las caderas alcanza los 102 cm (con una figura corporal conocida como "beer gut" o "barriga de cerveza") el riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2 es muy elevado. En las mujeres, una cintura que mide 80 cm se considera normal, en tanto que una cintura cuya circunferencia se encuentra entre los 80 y 87 cms implica un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2.

En definitica, desde el punto de vista de la Medicina preventiva conviene tener poca cintura, lo que quiere decir objetivamente, que la circunferencia corporal, medida a nivel de la cintura, no sobrepase los 94 centímetros en los hombres y los 80 en la mujer. Cuando se sobrepasan estas cifras, la cintura, como estrechamiento, se desvanece."

Yo, que también soy chaval sin sal, no me acostumbro a vivir sin la cinta métrica, al estilo de las antiguas costureras. ¡Qué se le va hacer¡ Hasta que reaccione la industria salvadora con un fármaco contra todo a la vez. ¿Cuánto puede tardar en salir ? ¿un par de años?
Así que ya ven, luchando contra la anorexia vuelve a ponerse de moda la cintura de avispa, como la de la Ministra de Sanidad. Cintura demostró también el jefe de hematología de un hospital madrileño cuando al ser preguntado por los efectos dañinos de las autotransfusiones de sangre en los ciclistas, respondió que las técnicas de higiene en las inyecciones habían mejorado mucho. Ahora, cinturas toreras como la del maestro Chenel ¡olvídense¡ Pronto, a los cerveceros los obligarán a salir un rato a la intemperie "pa que aprendan".

4 de junio de 2006

EL FACTOR HUMANO (IX)

EL FACTOR HUMANO (IX)

En esta foto, maltratada por el paso del tiempo y por las manos de niños que siempre se asombran ante las imagenes de aquello conocido que fue antes de ser ellos, no hay ninguno de los habituales blogueros. Pero es ocioso decirlo, sin esta foto no existiría alguno de los habituales blogueros. Hombres sonrientes, relativamente felices que encaran tiempos mejores después de años miserables. Esta la historia mínima de uno de ellos, ese que hizo la guerra civil en el bando de los vencedores, que siguió en el ejército unos años y luego desistió con la conciencia cansada y una pierna medio rota. Ese que luego tuvo un hijo que militó en el bando de los vencidos y fue apresado y golpeado, y luego vencido también por la historia mayúscula que no perdona. Y que tuvo otro hijo que participó de una doble deserción: la de los vencedores y la de los vencidos, una vez que en un alarde de originalidad patria le dio por pensar por su cuenta. Ese soy yo que me defiendo. Quizás luego me conozcan.
Pero hay otra historia más grande, y en la que se entrecruzan de manera inverosímil vencidos, vencedores e incluso otra clase de victorias. Una memoria reconocida y siempre presente de su otro igual, y el olvido de éste, de quien puso algo, un mucho siempre considerado como menor, para que ahora estemos en donde estamos. Puso la semillita sí, pero ahí estuvieron también sus manos en el momento justo del nacimiento. Un médico como alguno de ustedes, y por lo que sé una buena persona.

3 de junio de 2006

INTIMIDADES

Ayer, a la entrada de un centro comercial, un hombre alto y fuerte, trajeado y engominado, hablaba a voces por el teléfono móvil. Inquieto, alborotado, gesticulaba con las manos. Yo, que estaba sentado en un banco leyendo, le escuchaba con atención. "Nunca me has querido, siempre me he sentido como un cero a la izquierda, es lo que me duele, que en el fondo nunca me has querido......¿pero yo qué soy para tí? ¿un pañu de lágrimas? ¿eh? ¿un pañu? ¿qué soy para tí? ¡dí¡...."
La gente pasaba a su lado y él seguía como si estuviese solo en el mundo con su desesperación. Yo le escuchaba y cada poco le miraba de soslayo. De repente, presionó con fuerza una tecla, guardó el teléfono y tras componerse un mínimo la figura revuelta, se introdujo en un coche de gran cilindrada. Arrancó y se fue.
La telefonía móvil saca a la calle la intimidad reservada a las estancias privadas del alma y de la casa. Esta escena que he contado se produce muy a menudo. Cada vez es más frecuente asistir a un acto social y observar cómo para muchos asistentes el teléfono móvil empieza a sustituir esos minutos de relax que nos daba el cigarrillo, ese dios caído. Para los ansiosos, para los fóbicos, el móvil se transformado en un arma de combate. Yo mismo, gran cofrade de la orden del miedo, no salgo de casa sin mi revólver en plenitud de facultades. Solo me separo de él en momentos ciertamente íntimos como cuando salgo a hacer footing por la playa. Mi móvil, mi tesoro.
Ayer tarde, cuando me recogía, pensaba en qué habría sido del varón doliente y abandonado a su suerte....busqué en el menú del móvil la tecla que activase esa función recién descubierta: ponga una telenovela delante de sus narices. Con las antiguas cabinas, esa escena habría acabado con el cable arrancado y una patada en los cristales al salir. Y así ¡mira qué bien¡ el "señor del llanto íntimo hecho público" se fue en su coche ¿en busca de un nuevo amor? ¿en busca de la causa de su tortura?
Mientras pensaba todo esto, ya tenía tres llamadas perdidas en mi móvil.
Si es que no puedo parar........¡Dígameeeeee¡¡¡¡

2 de junio de 2006

OLIVERIO GIRONDO

"No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia
igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un
aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que
sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y
en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan
volar."

1 de junio de 2006

DE LENZ A MONTE MISERIA ( Para Recién Llegada, que ya ha dejado de serlo)

En Monte Miseria, el autor, Samuel Shem, narra las tribulaciones, dudas y vacilaciones de un joven aprendiz de psiquiatra:

“ Al escucharle, me dije a mi mismo: ¿Por qué él y no yo?. ¿Por qué al final de la jornada cojo mis llaves y me voy a casa y a él lo dejo aquí encerrado?. Nuestras historias no son tan diferentes: buenos genes, padres ocupados, cansados de batallar, obsesivos, y aburridas, batalladoras y deprimidas madres; brillantes adolescencias y deportes y chicas y sobresalientes en las cartillas escolares; historias similares hasta llegar a la universidad, donde yo me integré y él perdió el juicio. Años después, yo le encierro bajo llave al llegar la noche. ¿He hecho yo que mi persona resulte un éxito?. ¿Ha hecho él que su persona resulte un fracaso?. ¿Es él defectuoso y yo no?. ¿Si hubiera nacido en su cuna, y hubiera sido educado como él, habría sido él?”


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Muchos años antes, hacia 1835, George Buchner había narrado la vida del dramaturgo Jakob Michael LENZ, quién "un día descubrió que ya no sentía angustia ni anhelo,que había en él un vacío atroz, que su existencia le era una carga necesaria. Así siguió viviendo...".
Lenz explicaba así sus problemas:

"What I demand in all things is life, the potentiality of existence, and that's that; we need not then ask whether it be beautiful or ugly, the feeling that whatever's been created possesses life outweighs these two and should be the sole criterion in matters of art. As it is, we encounter it rarely, we find it in Shakespeare and it rings forth fully in folk songs, now and then in Goethe. Everything else can be tossed into the fire. These people can't even draw a doghouse. They claim they want idealistic figures, but from what I've seen, they're all just a bunch of wooden puppets. This idealism represents the most disgraceful contempt for human nature."





Lo de siempre. Fiction contra faction. El mismo cuento. Siempre.