Un reportaje aparecido ayer en La Nueva España. Hace siete años que empezamos esta historia...
EL PSIQUIATRA, EN CASA. Por Mariola Riera
Nadie que hubiese visto a Santiago -nombre ficticio- hace unos años
creería que lleva viviendo solo hace casi doce meses, y que lleva un
lustro sin ser internado en un centro psiquiátrico. La vida de este
esquizofrénico, residente en Corvera y que ronda la cincuentena,
transcurría entre contunias fases agudas de la enfermedad, que requerían
su ingreso en centros psiquiátricos y las más de las veces la intervención
de la Policía para reducirlo. Sin embargo, su vida ha cambiado.
Como la de Manuel -otro nombre ficticio-, que vive con sus padres en
Castrillón. Con unos 40 años, las drogas y el alcohol convirtieron su vida
en un infierno, hasta el punto de desarrollar un trastorno paranoide, que
obligaba a su ingreso en instituciones psiquiátricas cada poco tiempo. Son
ya siete años los que lleva sin ser internado.

Santiago y Manuel son de los primeros pacientes con los que comenzó a
funcionar en Avilés el equipo de tratamiento asertivo comunitario (ETAC).
Integrado en el servicio de salud mental, este equipo dirigido por el
psiquiatra Juan José Martínez Jambrina es pionero en España en aplicar un
modelo asistencial cuya principal característica es el tratamiento del
enfermo en su entorno social y familiar. Además de Martínez Jambrina,
forman parte del ETAC el también psiquiatra Roberto Fernández; Luis
Lorenzo Miguel, ayudante sanitario especialista en psiquiatría; las
enfermeras Cristina Casado y Cristina Pintado; Rosa María Ajenjo,
trabajadora social; y Alejandra Jiménez y Beatriz Braña, auxiliares de
enfermería.

El conocido en España como «Modelo Avilés» cumple ahora siete años de
trabajo. Santiago y Manuel son dos ejemplos de los beneficios de este tipo
de asistencia a pacientes mentales graves. Su enfermedad se ha
estabilizado, han alcanzado una calidad de vida aceptable en su propio
entorno y, lo más importante, sus ingresos hospitalarios han desaparecido.
En general, el ETAC avilesino ha logrado reducir en un 80 por ciento los
casos de reingreso del centenar de pacientes que se benefician actualmente
de esta asistencia.
LA NUEVA ESPAÑA de Avilés acompañó a los profesionales del equipo en una
jornada de trabajo, que arranca a primera hora de la mañana con una
reunión para organizar el trabajo en el centro de la plaza Santiago López.
Martínez Jambrina y Luis Lorenzo Miguel se encargan de visitar a Santiago.
Es uno de los tres desplazamientos que realizan por semana a su domicilio
corverano. «¿Qué tal la noche? ¿Dormiste bien?», le interrogan. «Tienes
que procurar limpiar algo la casa. Está bien abrir la ventana». Santiago
asiente y busca una silla para que Luis Lorenzo Miguel le controle la
diabetes tipo 1 que padece y le suministre la inyección de insulina.
«¿Quién te cocina?». A casa de Santiago, además de profesionales del ETAC,
se desplazan a diario trabajadores de los servicios sociales de Corvera.
Santiago sale escasas veces de su casa. Casi siempre a comprar tabaco.
«Estoy más a gusto aquí que en el centro», explica al psiquiatra. «Me
encuentro más tranquilo. No es duro vivir solo, no tengo miedo. ¿Quién me
va a ayudar si me pongo malo? Pues ustedes», sentencia. Sabe que una
llamada telefónica al 112 le servirá de ayuda en caso de cualquier
emergencia. «Cuéntame que echan por la televisión, que yo no la veo», le
anima Martínez Jambrina. La conversación avanza mientras psiquiatra y
ayudante cumplen con la consulta a domicilio. Unos 30 minutos es la media
empleada en cada visita.

Tras despedirse de Santiago, vuelta al coche. La próxima intervención
lleva al psiquiatra a Piedras Blancas (Castrillón), en este caso, junto
con la trabajadora social Rosa Ajenjo. La «consulta» es esta vez en una
cafetería. Allí les espera Manuel. «Quedar fuera suele ser habitual cuando
el enfermo está estabilizado. Procuramos normalizar la asistencia y nada
mejor que quedar para tomar algo», explica Juan José Martínez Jambrina.
Manuel y Rosa Ajenjo se sienta en una mesa. La segunda se interesa por su
estado, las cosas que ha hecho en los últimos días... «Dormí 12 horas y
muy bien», responde Manuel. Sufre un trastorno paranoide. Es consciente de
su enfermedad: «El tratamiento que me da el equipo de intervención a
domicilio me viene bien, lo reconozco. Antes estuve muchas veces
ingresado. Pero no me gustaba estar en cerrado, aunque siempre me trataron
bien. Pero prefiero estar a mi aire y hacer deporte».

El fútbol es su pasión. «A los tres años era ya hiperactivo, muy inquieto.
Hacía de todo, esquiaba, jugaba al fútbol, no podía parar». Manuel
recuerda un desengaño amoroso de joven: «Y me emborraché. Mucho». Su
experencia con las drogas y el alcohol ha sido traumática. «No los puedo
ver delante. Sé que me pongo muy mal». Tras el servicio militar trabajó
años en la construcción. Fue cuando comenzó su peregrinar por los
psiquiatras a medida que su enfermedad se declaraba cada vez con más
fuerza. Rosa Ajenjo y Juan José Martínez Jambrina escuchan atentos el
relato de Manuel. «Te tengo que comentar algo la próxima vez», le dice al
psiquiatra al despedirse.
Los buenos resultados del trabajo del ETAC han hecho que desde muchos
puntos de España lleguen solicitudes de información. «La próxima semana
vendrán 5 enfermeras de Palma de Mallorca porque quieren montar dos
equipos en Baleares», explica Martínez Jambrina, recién llegado de un
viaje a Cartagena con su compañero Roberto Fernández, en el que ambos
expusieron la experiencia del ETAC. Hace unos meses, dos psiquiatras
canarios acudieron a Avilés para conocer de primera mano las visitas a
domicilio. Será los próximos días 22 y 23 cuando Avilés acoja el III
Simposio sobre tratamiento asertivo comunitario, que reunirá a
profesionales de toda España y del extranjero.
Personas como Santiago o Manuel seguirán beneficiándose de ello.