31 de mayo de 2006

ADIOS

Nunca me había sucedido. Compré un libro que cabe en el bolsillo de una chaqueta. En un semáforo, lo abrí y empecé a leerlo. Cita de Rilke: Así vivimos, diciéndonos siempre adiós. Pasé a página primera y de entre las primeras líneas creo que se escapó una ola de mar brava que me mojó la cara. Al menos, cuando me toqué, los ojos estaban húmedos. Verde. El mar, enfrente.




"Sopla el viento, un aullido vivo, amigo que celebra otro espléndido día de abril en la costa atlántica. Es de noche. Doblo, levanto apenas el culo del sillín y me lanzo de nuevo. Está el sonido cadencial del mar, su resuello, y una sombra que se desliza rauda entre las farolas: soy yo. Voy zumbando. Acelero, más dúctil. Casi me doy rabia por la facilidad con que avanzo. Meto caña hasta alcanzar un umbral decente de incomodidad. No es momento para complacencias; tengo que salvar a mi padre, encontrar a un médico, es urgente. Me lanzo a toda mecha hacia el centro urbano en dirección al hospital. He aquí la plaza, antiguamente tomada por unos fantasmas esqueléticos de piel cérea y cuencas de los ojos hundidas ¿Dónde han ido a parar los viejos?
El corazón. Solo puede ser algo de corazón. Su corazón, esa bomba caprichosa en forma de corazón, lo dejará tirado en cuanto pase de los cincuenta. Una convicción que mi padre me legó en cuanto cumplí diez años y él inauguraba la década fatídica. Lo sabe. Lo presiente, y además, todos los hombres de su familia se marchan así, en plena madurez, sin previo aviso.
-¡quiá¡ no llevaré ya tiempo faltando...
o aún:
-No, si para entonces ya la habré diñado.
Y yo me volvía a mi cuarto para llorar en silencio.
Tengo quince años. Todavía ignoro que no se puede salvar a los demás."



ADIOS. de Patrice Lelorain.
Singular libro sobre la relación entre padres e hijos y el paso del tiempo, Adiós sorprenderá por su radical sencillez y honda poesía. Bajo la forma de una púdica narración en primera persona, el autor nos brinda una crónica filial sobre la muerte anunciada de un padre enfermo de corazón. Los años de zozobra, crisis y recuperación constituyen una «larga despedida al padre» que abarca tres décadas y con la que muchos de nosotros podremos identificarnos.

29 de mayo de 2006

SIEMPRE EL MISMO CUENTO

Uno lo lleva sospechando tiempo pero claro ¿quién soy yo para hablar?.Este fin de semana echó el ancla el gran poeta cordobés Pablo García Baena:
"Se ha dicho siempre que se escribe un solo libro, y la verdad es que va cambiando con el tiempo, porque no eres el mismo de aquel octubre del 47, cuando aparece «Cántico», pero qué duda cabe de que, aunque sea distinto, hay un ideal de belleza y hermosura, cosas que permanecen desde el primer momento en que estás formado".
Algunos escritores llegan a desarrollar una total anestesia respecto a su obra, casi una anosognosia que les impide tomar conciencia del gran placer, inconsciente,que produce la tendencia a la repetición. Otros, al contrario, más íntegros,hiperestésicos, se soportan a duras penas y acaban pidiendo un servicio de eutanasia para autores, acaban pidiendo un Justino, el puntillero que luego fue asesino en la tercera edad, que les dé el cachetazo y que acabe con el sufrimiento que les causa verse escribiendo siempre lo mismo.
En medio, sobreviven peces abisales en forma de poetas, que han desarrollado ojos para ver en la oscuridad y patas para andar en la nada...
Anestésico e hiperestésico escriben en la famosa columna de la última de El País. Adivina, adivinanza.

28 de mayo de 2006

EL FACTOR HUMANO (VIII)

27 de mayo de 2006

MI NOMBRE ES ZAVALA

Zavala, ahora que estoy en mi casa tranquilo y relajado, quiero que sepas que no te guardo rencor. No puedo, Zavala, no puedo. A uno le educaron para que personas como tú tuviesen un lugar en el mundo. Por eso no puedo odiarte permanentemente. Quiero que sepas que has sido el tipo que me ha hecho pasar uno de los peores tragos de mi vida. Pero estoy seguro, Zavala, que cumplías órdenes. Estoy seguro, Zavala, que tú habías pasado varias veces por situaciones similares. Tu acento latino. Tu perfecto castellano de México DF o alrededores. Te libraste de dar con tus huesos en el desierto, quizás alguien de tu familia murió al cruzar el Río Grande. Eso es lo que no entiendo, capullo. Que trates a los demás como te trataron a tí.
Lo que no comprendo, Jorge Zavala, es cómo puedes explicar mi retención en el aeropuerto de Toronto diciendo que "Usted se llama Juan Martínez...con ese nombre y esos apellidos va a ser sometido a un cuestionario de preguntas y a una exploración de todo su equipaje. Pase a aquella sala y aguarde sentado a que llegue la persona que le va a interrogar."
Cuando uno empieza a desconfiar de sus vecinos es que la fábrica de la paranoia se ha puesto en marcha. Por eso estás donde estás. En una cabina de cristal desde donde puedes desconfiar de todo el mundo. Y joderles que es lo que mejor te sale, Zavalita.
Y esa mirada tuya, Zavala, satisfecha, gordezuelo seboso y adulador. La mirada de la cara del que sabe.






Este que les escribe, ciudadano Juan Martínez, fue retenido en el aeropuerto de Toronto por la policía de aduanas de los USA durante tres cuartos de hora que le parecieron un lustro.
La excusa que le dió el aduanero Jorge Zavala, de unos 30 años de edad, se cuenta arriba. Cualquier otra hubiese servido. Fui separado de mi grupo, con el avión a punto de despegar.
Otro oficial de aduanas,de aspecto chino y de unos 25 años, casi tan asustado como yo, procedió al exhaustivo registro de mi equipaje y al interrogatorio. Se me prohibió avisar a los compañeros de viaje, cosa que acabé haciendo a base de dar saltos agitando los brazos. Se me prohibió usar el teléfono móvil, cosa que hice en cuanto el policía se dió la vuelta. No solo no contacté con nadie sino que me quitó el móvil.
Me dejaron en una sala solitaria, presidida por una foto sepia, descolorida de un George W Bush, sonriente y feliz,.
Al poco me hizo compañía un tal señor Rafta. Unos sesenta años. Profesor de literatura, Un tipo muy tranquilo que me aseguró que era una retención rutinaria, que me soltarían rápido. Rafta insistía en que las retenciones eran hechas "randomly". Tenía cierta experiencia y me contó que donde peor se lo hicieron pasar fue en Londres. Rafta tenía aspecto de ser hindú, honorable y admirado Rafta, y una inmensa calma y tranquilidad. Al poco llegó una Jennifer, oronda, con tallas XXXL por doquier.
Yo, dando por perdido el vuelo, ante los sabios consejos de Rafta, solo pensaba en cómo podría articular el regreso, cómo podría salir de una puta vez de Toronto.
Pasé miedo el primer cuarto de hora. Después, pues eso, piensas que es una putada y tal pero te jodes y callas. No hubo mayor motivo para la preocupación que la violencia contenida del aduanero Zavala. Un tipo peligroso que llegará lejos.
Al poco, y fue graciosa la escena, el policía chino regresó a la sala hablando con mi teléfono móvil.
El avión había tenido una avería y el guía de la expedición le preguntaba que para cuanto iba a tener conmigo. El chinorris se enrolló, me devolvió el pasaporte, el móvil y me dijo que corriese que perdía el avión. No te jode...




P.D. Pese a que hubo un momento en que me sentí Hemingway, no me quedaron ánimos para hacer fotos...
Esa mañana había leído en EL País y en la prensa canadiense la reseña sobre la detención en el aeropuerto de Teherán del escritor canadiense Ramin Jahanbegloo, enésima víctima del integrismo islamista. Salvando las siderales distancias, pude entrever lo que se siente cuando te quitan la identidad, los papeles y la comunicación. Hagan la prueba. Cierren los ojos durante medio minuto y caminen a ciegas.


25 de mayo de 2006

EL DECLIVE DEL IMPERIO AMERICANO


No hay más que verlo para comprenderlo. Como un puñetazo. Casi 15000 asistentes, de ellos 12000 psiquiatras. 129 países. No se ha presentado ningún fármaco nuevo, si acaso dos hipnóticos ruines cuyo nombre ya he olvidado. Mucho psicoanálisis. Apenas si existe otra psicoterapia. Mucha ponencia sobre "trauma y desastre". Y para de contar. Visto de cerca. Todo es menos.Por cierto, mientras grababa unos videos de los impresionantes stands comerciales, majestuosos, uno de los gorilas que custodiaban el mausoleo de cartón piedra me dijo amablemente que allí no estaba permitido usar cámaras. Colgaré el vídeo, of course. Solo sucedió en un stand. En el resto, las bellísimas azafatas y comerciales, sumas sacerdotisas de la ciencia psiquiátrica actual, nos explicaban con sonrisas sensodyne la vía del glutamato y lo sanos que crecen los niños que toman atomoxetina.







Es curioso. Sé que esto es Canadá y hoy es jueves pero parece que fuese el estado número 51 de los USA. No puedo evitarlo.Ese es el un problema de los canadienses. La identidad. A mí me lo parece. Desde luego, ttras haber metido la pata varias veces puedo decir que no se enfadan si les confunden con yanquis.
Por eso mo me extraña que fantaseen con que que el imperio se derrumba. Lo piensan cómodamente sentados en los porches de sus preciosas casas frente al lago. Allí, junto a los lagos, se derrumbó el mejor americano, aquel que creó Dennys Arcand y que nos ayudó a crecer una cuarta por dentro.
Hemos visto mendigos. A todos nos han parecido muy amables porque casi ninguno pide nada. Nosotros, a salvo.
Hay otras ciudades en la ciudad demediada. La ciudad de la cultura, de los libros, del teatro, del jazz.Hay una ciudad universitaria que remeda los centros más clásicos de la Ivy League. Y hay una trasera de la ciudad algo pobre, con casitas de planta baja, algunas no tienen cristales y usan cartones para tapar las ventanas. Los pobres, que tienen esas ocurrencias. Hay un pequeño Toronto que solo saldría a flote si pasase el Katrina y agitase el Ontario.
Y hay otro Toronto, el más infame y desdichado. Un gran supermercado subterráneo recorre todo el centro de la ciudad, al lado del metro. Unas 1200 tiendas de toda condición, Está Zara y todos nuestro clásicos. Allí, en el fondo de la tierra.
Ya dije que hacía frío y oscuridad.




Coda: Sin noticias de Ignatieff. Ni de sus libros. Ignatieff es uno más de los doce aspirantes a liderar el partido Liberal en Toronto.
En las librerías triunfa la biografía de Gay Talese, el veterano periodista del New York Times. Y mucho libro de autoayuda y de yoga.
Lo dicho, el declive del imperio.

24 de mayo de 2006

DISTINGUISHED FELLOWS


Toronto no se olvida de la escritura mágica de Ernest Hemingway. Su nieta Mariel importa algo menos. La vida la ha herido, le ha dolido, le ha amoratado las almas. Y no la ha metaforizado. La mujer hace un verdadero, un tremendo esfuerzo en pro de los que sufren. Como si tal cosa.
Toronto recuerda con más energía, con toda la energía que le es posible y permitida a Glenn Gould (1932-1982). El genial pianista, neurótico empedernido, no se quitó el frío del cuerpo en 50 años, dejó de tocar con 32 años... y el mundo siguió andando.

Michael Ignatieff es, desde Europa, el torontés más famoso del momento. La realidad es que cada vez que pregunto por algún libro suyo tengo que deletrear el apellido. Eso no pasa con Antonio Gala en El Corte Inglés.Hoy,en algún momento, me acercaré hasta la sede de su partido. A ver qué pasa.





Ayer tarde la Asocición Americana de Psiquiatras homenajeó a sus Distinguished Fellows, o sea, personas o instituciones que han hecho algo bueno por la Salud Mental. El acto fue impresionante.
Distinguished Fellow ayer fue Jimmy Carter, aunque no compareció y mandó una adhesión. También distinguieron a la Sociedad Americana de Psiquiatras Gays y Lesbianas sin que hiciese falta cuota paritaria para ello.
Varios psiquiatras que han intervenido en la atención a las víctimas del Katrina también fueron agraciados con el Premio. El ambiente era de exaltación. Parecía que estábamos en USA yesterday.
La Asociación cambia de Presidente. Pasa a ser liderada por un latino, Pedro Ruiz M. D.El presidente entrante hizo jurar a los Distinguished leyéndoles unas firmes, muy firmes y sensatas palabras, una especie de juramento hipocrático que prometo colgar cuando tenga mas tiempo porque merece la pena. Los distinguidos, sentados, dijeron: I DO.

23 de mayo de 2006

PUBLICADO EN TORONTO


Toronto es una ciudad de más de dos millones de habitantes situada en la margen del Lago Ontario. Toronto es la Manhattan canadiense, o sea, como Albacete, esa Nueva York de La Mancha, pero bastante más grande y activa.
Toronto es una ciudad demediada.Tan pronto te atrae como te frena. Iroquesa de concepción, sajona de nacimiento. Por un lado, el Toronto comercial (Yonge Street), financiero (Bay Street), sofisticado, con la CN Tower, de 553 m. de altura y el Dome Stadium donde juega Calderon y los Blue Jay Sox, de béisbol.
Hay otro Toronto, popular que crece a los márgenes de amplias avenidas, en casitas de dos pisos, que mantiene mercados callejeros, individuos a los que cuesta ubicar en una etnia concreta y definida, cafés y teatros. Tienen fama los clubs de jazz de Toronto...En este lado de la ciudad encontramos barrios conocidos: Chinatown, Little Italy. Ayer a la tarde paseamos varios de ellos. Todo vida y color, casas de madera de una curiosa arquitectura, las escaleras de incendio colgadas de casas de ladrillo rojo...Nos detuvimos al llegar al barrio de Corea. No pude pasar. Fue algo irresistible, un temor atávico. ¡Barrio de Corea¡ ¡No me jodan¡¡¡
Dicen que fue en Toronto, en el Toronto Star, donde el joven Hemingway acabó de concretar su estilo. Desde luego, sus crónicas escritas en Toronto Star dan fé de ello (publicadas en De Bolsillo, lujo de libro). Su sello, sus mandamientos:“Decir lo que hay por encima de lo que no hay”, “oraciones cortas”, “primer párrafo siempre breve”, “usar el lenguaje más vigoroso”, “ser positivo, nunca negativo”, “no dejar lugar a dudas sobre lo sucedido”, etc. Su biografía sucinta es la siguiente:
At the age of 17 Hemingway published his first literary work. He died aged 61, of self inflicted gun shot wounds. He was the greatest of writers.
En Toronto, Hemingway dejó como siempre: un restaurante donde cómió, una taberna donde bebió y una tienda de tabacos donde cargaba la pipa.
También dejó una familia llena de problemas mentales.
Esta tarde dentro de la 159 Reunión de la Asociación Americana de Psiquiatras, tendremos la oportunidad de conversar largo y tendido con Muriel Hemingway, aquella novia que tuvo Woody Allen en Manhattan. Ha escrito un libro titulado Finding my balance (2003)y la nota del programa nos cuenta que "Mariel^s book details her quest for balance in a family well known for his legacy of mental ilnesses. Most recently she has become a mental health spokesperson and mental health".
Será esta tarde en el Toronto Convention Centre.

22 de mayo de 2006

SOBRE LA FOTOGRAFIA



Una prestigiosa revista británica, British Medical Journal, de alto factor de impacto y mayor difusión, decide dar en portada los resultados de un estudio realizado para valorar la eficacia de los equipos de tratamiento asertivo comunitario ( o sea, los equipos que se dedican a tratar a los pacientes mentales en su domicilio) en el Reino Unido. Así lo hace y sobre el titular "Beneficios del Tratamiento Asertivo Comunitario" coloca una foto de dos personas con aspecto desaliñado y decaído que toman una taza de café.
¡La que se ha montado¡
Un psiquiatra retirado ha dicho que esa foto induce a pensar que los enfermos mentales que viven entre nosotros tienen esos aspectos y que la foto es estigmatizante. El editor del BMJ contesta dignamente y anuncia que los de la foto son actores y que la foto refleja la realidad que él ve a diario en los barrios de Londres. El crítico,que vayan ya pidiendo disculpas y remite a un artículo de uno de los popes de la desinstitucionalización como apoyo logístico.
La polémica es interesante y el intercambio de golpes queda abajo, en inglés. Sorry.
Se admiten opiniones. Con las opiniones vertidas haré un breve envío al director de la revista.
De todas formas, qué grande es poder decir las cosas que piensas. Qué grande es poder polemizar. Y qué bueno que te contesten.


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Assertive mental health service improved engagement
BMJ 2006; 332: 0 [Full text] Rapid Responses: Submit a response to this article





Rapid Responses published:



Inappropriate cover picture
David Abrahamson (10 April 2006)
Re: Inappropriate cover picture
Tony Delamothe (10 April 2006)
Standard care isn’t what it used to be
Hugh M Jones (11 April 2006)
Transparency needed from the BMJ
David Abrahamson (12 April 2006)
Re: Transparency needed from the BMJ
Tony Delamothe (12 April 2006)
Correction and experiences needed
David Abrahamson (24 April 2006)

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Inappropriate cover picture 10 April 2006

David Abrahamson,
Retired consultant psychiatrist
Home address : 11 Litchfield Way, London NW11 6NN
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Re: Inappropriate cover picture



I would ask the Editor to let us know how the cover picture for 8th April was obtained and prepared. The vey static image of an expressionless, possibly very depressed man, staring into space, sittung beside but not interacting with another whose face has been cropped, apparently the better to throw into prominence a soiled jacket and dirty hands around a dirty mug,is hardly appropriate to illustrate an account of the benfits of community care. It represents stigmatising stereotypes as the norm and is unrepresentative of the many community care patients who now lead much better lives than such images suggest.

Competing interests: None declared

Re: Inappropriate cover picture 10 April 2006

Tony Delamothe,
deputy editor, BMJ
BMA House, Tavistock Sq, London WC1H 9JR
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Re: Re: Inappropriate cover picture



The cover picture was selected from a series taken by photographer, Mark Thomas, using a model who has extensive experience of representing mentally ill people. This seemed preferable to getting signed consent from someone with a recent history of serious mental illness to reproduce their photograph on the BMJ's cover.

The image may have perpetuated a stigmatising stereotype, but as someone who travels through the trial's setting to and from work every day I can vouch that it closely reflects the reality of deprived inner London boroughs.

Competing interests: I work for the BMJ and chose this cover photograph

Transparency needed from the BMJ 12 April 2006

David Abrahamson,
Retired Consultant Psychiatrist
Formerly Newham Rehabilitation Team, London E15; present address 11 Litchfield Way, London NW11 6NN
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Re: Transparency needed from the BMJ



I appreciate the deputy editor’s response to my complaint about the 8th April cover picture, but am puzzled that it refers to only one of the two persons shown. Was the second person also an actor, were an actor and a patient posed together, or were two separate pictures combined ? On the basis of observations on his journeys to and from work, he claims that the picture ‘closely reflects the reality of deprived inner London boroughs’. On the somewhat more extensive basis of 30 years working in such an area, may I reiterate that this contrived image fails lamentably to reflect qualities of many patients that are important to any understanding of community care.

In this age of transparency, BMJ readers are entitled to an account of the Journal’s policy on the composition and presentation of such pictures.

Competing interests: None declared

Re: Transparency needed from the BMJ 12 April 2006

Tony Delamothe,
deputy editor
BMA House, Tavistock Sq, London WC1H 9JR
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Re: Re: Transparency needed from the BMJ



In response to a query about the journal's practice, I include a note prepared by our picture editor, Jan Croot:

1 There are no patients in the picture. Concern about informed consent means we don't ask people with mental illness to sign a "model release" for publication of their photographs.

2 Without model release we have to rely on models.

3 The man in the picture with his face showing is an actor who frequently plays people with mental illness on TV.

4 The man on the left is a customer in the cafe who was happy to allow his hands and beard to be shown.

5 We have signed model releases for both participants.

6 The owner of the cafe also gave his permission for images to be taken in his establishment in exchange for a print of a picture of himself behind the counter, which he is getting framed.

7 The photographer followed our brief.

**

Dr Abrahamson's other concern relates to the typicality of the model's appearance. Clearly, as he says, many people with psychiatric problems who are managed in the community don't look like this. But just as clearly, some do.

Competing interests: I work for the BMJ and chose the cover picture

Correction and experiences needed 24 April 2006

David Abrahamson,
Retired consultant psychiatrist
Present address 11 Litchfield Way, London NW11 6NN
Send response to journal:
Re: Correction and experiences needed



The further information provided on the construction of the cover photo of 8th April is far from reassuring (10th April); it confirms that this contrived scenario had no direct connection with community care either in terms of the persons or the site portrayed. It might be acceptable as one of a series portraying varied aspects of inner city life (provided its provenance was made clear) but as a single, strikng picture on the cover of a major medical journal serves only to reinforce widespread, uninformed disparagement of community care [1].

This is not a minor matter in the current climate and the BMJ should publish an explanation and apology. May I also suggest that the deputy editor and colleagues get to know some actual community care patients and settings -I am sure that community teams or user organisations would be glad to help, and I think they will find the experiences more varied and more enjoyable than they appear to assume.

[1] Leff, J, Why is care in the community perceived as a failure ? The British Journal of Psychiatry 2001; 1769: 381-3.

Competing interests: None

21 de mayo de 2006

EL FACTOR HUMANO (VII)

19 de mayo de 2006

PLAYA


Hace 7 años que mi vida va cosida a una playa. Fue la playa donde, por primera vez, con 6 años ví el mar. Con el paso del tiempo uno aprende a conocer los matices de la playa, uno aprende a distinguir la dirección del viento según se muevan las olas, uno aprende a caminar por las arenas más firmes, uno aprende a quedarse en casa con solo ver los remolinos de arena furiosos estrellándose contra el mar.... Una playa es una sistema. Esta playa mía, que no es ni mejor ni peor que otras playas, es una playa animada. A la mañana, temprano, unos pocos bañistas se dan su chapuzón mañanero. Pronto empiezan a aparecer los primeros deportistas, corredores de fondo y ciclistas. Y luego,simplemente paseantes, bien desayunados y relimpios para coger el primer sol de los días de primavera. Al mediodía aparecen parejas que pasean cogidos del brazo, señoritas que pasean su ensimismamiento melancólico y sobre todo, perros, muchos perros de buena cuna sostenidos por sus orgullosos dueños.
La tarde es para los niños y para los surferos. Bebés en cochecitos o niños pequeños con sus bicicletas y sus juguetes para la arena. Todavía no es tiempo de baños.Los surferos, colgados en la perspectiva más lejana, agalvanados, esperando siempre, siempre una ola mágica que nunca llega. Es divertido verlos.
Poco a poco he ido regulando mis estados de ánimo con el ritmo de la playa. Vida de azul marino, energía de espuma blanca, ilusión de arena rubia.
Quiero, sobre todo, esas tardes de los domingos inacabables y estériles...


Esto viene a cuento porque hoy una mujer dolorida por la vida y algo cansada ha hecho un cierto esfuerzo por hacerme llegar una simple cuartilla tallada a máquina y aliñada entre paseos y colores.
Esto ha escrito Mary Carmen Díaz Sánchez:

PLAYA DE SALINAS

Brioso corcel
sobre azul estepa
levantas a tu paso,
polvareda de plata


Bufa
tu garganta
cuando desmelena el viento
crines de rafia;
cuando trituras,
con tus cascos,
rocas y quebrantas;
cuando arboladura
descabalgas.

Arranca el sol
a tu hercúleo pecho
fulgores de daga,
cuando te sorprende
con su fragua.

Cuando desvanecido,
de tanta brega,
te tiendes,
sobre rubia yerba.












YO, LO QUE QUIERO ES VOLAR.

18 de mayo de 2006

EL GRAN IMPOSTOR


Estados Unidos ha decidido difundir imágenes del avión que se estrelló contra el Pentágono el 11-S de 2001. Con 5 años de retraso y por imperativo judicial.
Ese retraso, esa espera agotó la paciencia del periodista francés Thierry Meissan que en el año 2002 decidió,con ayuda de sus conjeturas paranoides, publicar un Libro titulado LA GRAN IMPOSTURA. NINGUN AVION SE ESTRELLO EN EL PENTAGONO.Su tesis es conocida: el 11-S fue un complot de los servicios secretos norteamericanos destinado a instalar una dictadura en América y en el mundo.
El libro se vendió como churros en Europa. En España lo difundió La esfera de los libros y también fue un éxito de ventas.Fue traducido a 20 lenguas y publicado en 50 países. Mentes líderes hispanas aconsejaban el libro de Meyssan con tanto énfasis como hicieron con aquel atusamiento de corbata de Zaplana en la última noche electoral. Cuando pensaban que lo de la corbata era un mensaje para los tanques... Es lo malo de la conspiranoia. Todo encaja. Nada sucede por casualidad.
Después del libro Meyssan se ha convertido en una figura de referencia en el mundo árabe y su web (el réseau Voltaire) en uno de los ámbitos clave del discurso político antiglobalizador.
El libro de Meyssan es un fraude de principio a fin.
En Francia, solo en Francia, se ha hecho un contraataque contra tamaña falsificación.
Schneidermann, Basquié y Disnel, han escrito mucho contra la patraña, la mensonge de Meyssan.
Pero ha tenido que ser Fiammetta Venner, una antigua compañera de Meyssan, quién ha iniciado la deconstrucción de un hombre desde su libro "EL GRAN IMPOSTOR"."Este es el objetivo verdadero de este libro: escribir, a partir de una impostura individual, la crónica de una quiebra colectiva".
"En la quiebra colectiva aludida por Venner se juntan muchas quiebras. Por ejemplo, la de una izquierda que ha entendido sus fracasos como un fracaso de la razón y que se ha entregado terapéuticamente a la superstición y el mito. O bien la quiebra posmoderna que convierte los hechos en textos. E incluso, esa funesta ética del tacticismo y el mal menor que acompaña tantas veces las acciones de los buenos (especialmente de las bondadosas minorías políticas, culturales y sexuales) y que se advierte con tan dramática tristeza en el relato de la señora Venner: hacía muchos años que ella sospechaba de Meyssan y de sus métodos de trabajo: pero siempre calló por el temor a que desprestigiarlo socavase los nobles objetivos finales por los que ambos luchaban." escribía en julio de 2005 A. Espada, principal detector de mentiras del periodismo español.
Puestos en Google, Meyssan tiene más referencias que Venner. En Francia. Porque en España, desde Google, el libro de F Venner solo logra una referencia. La siguiente:
http://www.webislam.com/?idt=1629.
Se le acusa de querer venderle a la izquierda el choque de civilizaciones.
Queda claro que la izquierda ha aprendido uno de los trucos más gastados y añejos de la extrema derecha: la teoría de la conspiración. Véase Meyssan. O Moore.






EN Julio de 2005, Arcadi Espada escribió un brillante artículo sobre el asunto Meyssan para su periódico de entonces, EL PAIS. El artículo, el mejor sobre el tema hasta hoy, se titula DE LA MENTIRA Y SU ECO. Su difusión quedó reducida a la edición de Cataluña, un lunes de verano. Hay que leer con los tiempos. Que la verdad no existe, tontines.
A la luz de los videos difundidos por el Pentágono. ¿Qué hacemos con Meyssan?

17 de mayo de 2006

BLOGS CON ACENTO LOCAL

La Nueva España, periódico impar, publica en su edición de hoy, en las páginas de AVILES un excelente reportaje sobre varios bloggers de la comarca avilesina.
Gracias, una vez más, a esos excelentes profesionales de La Nueva España que han tenido a bien ocuparse de los humildes.
Y sobre todo, gracias a los que colaboráis en esta tierra.





Blogueros» con sello local


Cuatro avilesinos explican el contenido de sus bitácoras digitales para celebrar la primera jornada de la red de redes

La red de redes celebra hoy su Día mundial por primera vez. En Avilés, van ya varios días de celebración con la iniciativa Cuadernos Ciudadanos, a través de la cual el Ayuntamiento ha querido fomentar la creación de blogs entre los avilesinos. De gancho para nuevos «blogueros», el del propio alcalde, Santiago Rodríguez Vega, que hoy cumple semana y media «colgado» en la red.
Pero son muchos los avilesinos con su propio blog en internet desde mucho antes que se pusiera en marcha esta iniciativa municipal. Para muestra, cuatro «blogueros» localizados por este periódico: el psiquiatra Juan José Martínez Jambrina; el párroco de Villalegre, Julio Asterio Fernández; el director del Certamen de Cortos «Villa de Avilés», Jorge Iván Argiz; y Paula, una joven estudiante de Derecho que prefiere mantener su «anonimato virtual». Todos nutren a diario su bitácora con textos y fotografías de aquellos temas que les interesan. Y detrás de sus blogs se encuentran numerosos seguidores que aportan sus comentarios, sugerencias o críticas a las propuestas del día. El más veterano de este grupo es Julio Asterio Fernández, que lleva dos años alimentando su cuaderno digital; la más joven, Paula, que colgó su blog el pasado marzo.

Estos cuatro «blogueros» pertenecen a ese 43,5 por ciento de los avilesinos que tienen acceso a internet; y, sin dudas, al 88,5 por ciento de los que dicen navegar por la red con frecuencia. Una cifra que ha crecido un 153 por ciento en los dos últimos años. Y para seguir...

Esta información ha sido realizada por Saúl FERNÁNDEZ,Myriam MANCISIDOR y M. RIERA.









A modo de caleidoscopio




Juan José Martínez Jambrina, delante del ordenador con su blog abierto.








«Mi blog es un caleidoscopio donde se mezclan crónicas sociales, escenas de mi vida privada, reflexiones en voz alta, etcétera. Intento evitar los comentarios sobre política por una cuestión de higienismo mental», dice el psiquiatra Juan José Martínez Jambrina. Fundó en noviembre del año pasado su «Tierralibertad», aunque la idea le rondaba desde hacía tiempo, concretamente, desde el 1 de enero de 2004: «Es la fecha en que el periodista Arcadi Espada inauguró su blog www.arcadi.espasa.com. Empecé a colaborar; es el mejor blog que conozco. Luego decidí abrir mi propia tienda».

Martínez Jambrina define estas bitácoras digitales como «una de las mejores aportaciones de internet». Y añade: «La información ha dejado de ser patrimonio exclusivo de los periodistas. Desaparece el argumento de autoridad para decidir quién tiene que escribir y quién no. Y eso que me encantan los periódicos. Me ayudó mucho contactar con el fallecido Félix Bayón, quien me proporcionó los principios sobre los que debe asentarse un blog... y una vida: libertad, igualdad y fraternidad». Su profesión influye en gran medida en sus textos. «Siempre me han llamado la atención las autobiografías y los diarios personales. El tratamiento público de cuestiones privadas o íntimas ayuda a conocernos mejor. Y creo que contar nuestros problemas cotidianos a los otros ayuda a quitarles dramatismo».

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http://tierralibertad.blogspot.com

16 de mayo de 2006

EL HOMBRE QUE ESPIRITUALIZO EL HORMIGON


Hace pocos días que murió Miguel Fisac.
Miguel Fisac. Una noche de insomnio de 2003 cuando le acababan de conceder el Premio Nacional de Arquitectura. Yo ya no tenía qué rascar para intentar dormir y, al mover el dial de la radio, en la cadena COPE, entrevistaban al arquitecto Fisac. Una hora duró la entrevista. Era una de esas ocasiones donde habla el entrevistado. Cosa rara. Fisac vivía aquel premio como un desquite ante el ostracismo al que había sido sometido en los últimos años.
Me pareció un tipo lúcido y enérgico. Le repateaba que le hubiesen tirado la Pagoda pero fue incapaz de articular ni una sola palabra contra Alvarez del Manzano. Al parecer así fue su vida. Una sumisión silenciosa hasta que se alzó contra el Opus y contra la persona que le hipotecó la vida: Escrivá de Balaguer. Léanse sus testimonios en "OpusDei ¡gracias a Dios nos fuimos¡"
La obra de Fisac es una neta expresión de la arquitectura en el franquismo. He conocido varios de sus trabajos y no me disgusta. Siempre pensé, equivocado, que Fisac había sido el arquitecto del santuario leonés de la Virgen del Camino. Equivocado digo, porque fue obra de un dominico portugués, Francisco Coello.
Alejado del Opus, arrinconado por la posmodernidad, Fisac siguió buscando la espiritualidad en el arte.
Aquella noche de insomnio, lo recuerdo, Fisac lanzó su último grito: estaba haciendo un colegio religioso. Las paredes eran de tierra. Y toda la pintura era un sencillo encalado.
Quería quedar ya con Dios.
Fisac se lleva con él una larga secuencia de la historia de la arquitectura y de la cultura española.
Fue uno de los primeros accionistas de El País.


PD. Hoy, leyendo al neurocientífico Ramachandran por consejo del psiquiatra Rendueles me entero que la hiperreligiosidad puede provocarse mediante estimulación eléctrica del lóbulo temporal. Es el Síndrome de Geschwind.
Parece que ni Santa Teresa ni San Pablo tomaban las pastillas.

















Muere Fisac, un referente de la elegancia
Fue durante seis décadas uno de los más grandes y lúcidos arquitectos españoles del pasado siglo
LUIS FERNÁNDEZ-GALIANO
EL PAÍS - Cultura - 13-05-2006



El arquitecto Miguel Fisac falleció ayer por la mañana en su casa de Madrid, a los 92 años. Había nacido en Daimiel (Ciudad Real) en 1913 y en los últimos tiempos fue entregando sus bocetos, sus materiales de trabajo, su legado, al colegio profesional de Ciudad Real, ciudad que acoge la fundación encargada de la catalogación y el estudio de su legado. Autor, entre otras muchas obras, del Centro de Estudios Hidrográficos de Madrid, recibió la medalla de oro del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos en 1994, el Premio Antonio Camuñas en 1997 y el Nacional de Arquitectura en 2003, además de otros galardones. Será enterrado hoy, a las once y media de la mañana, en el cementerio madrileño de Fuencarral, bajo la lápida que él mismo diseñó para su hija.

Llevaba años preparándola. Miguel Fisac orquestó la ceremonia de los adioses como su último proyecto. El progresivo despojamiento, la creación de la fundación, el traslado de los archivos a Ciudad Real, las disposiciones finales y hasta sus "poemas de la buena muerte" conducen serenamente hasta su desaparición luminosa en el Cerro del Aire, al alba de un viernes de mayo. En la casa que hace medio siglo construyó para Ana María, y acompañado de la mujer que ha compartido su prolongado itinerario biográfico, este gigante de la arquitectura española ha abandonado el reino de este mundo con la plácida aceptación que parece reservada a los creyentes en el otro. Fisac dejó el Opus Dei poco antes de contraer matrimonio en 1957, pero sus discrepancias públicas con la institución que había contribuido a fundar no afectaron a sus convicciones religiosas, que le hacían esperar el tránsito de la muerte con una naturalidad de emocionante elegancia.

Los creadores sobreviven en todo caso a través de su obra, y la copiosa cosecha de proyectos y patentes de Miguel Fisac garantizan la continuidad en el tiempo de las criaturas de su ingenio. Arquitecto de fértil imaginación técnica, tan dotado de talento plástico como de inventiva mecánica, la carrera de este manchego nacido en Daimiel en 1913 y titulado en Madrid en 1942 se extiende a lo largo de seis décadas, desde sus inicios en la España de la posguerra hasta las obras terminadas ya en el siglo XXI, y su esencial continuidad no excluye tres etapas bien diferenciadas, que coinciden con la propia evolución política y económica del país: la autarquía de los años cuarenta y cincuenta, el desarrollo de los sesenta y la transición de los setenta y los ochenta.

El primer periodo tiene como escenario la mítica Colina de los Chopos, donde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, dirigido por José María Albareda, encarga a Fisac la materialización de esa acrópolis del conocimiento en los altos del hipódromo que se había iniciado en el periodo republicano, y que los sueños imperiales de los vencedores de la guerra quieren teñir con monumentalidad clasicista y católica. Así se levantan la capilla del Espíritu Santo, el edificio central del CSIC y los propíleos pétreos que dan acceso desde la calle de Serrano a esa ciudad de Dios y de la ciencia. Pero el inquieto viajero que es Fisac pronto se alejará de esa retórica solemne, y su experiencia escandinava de 1949 templará con empirismo las obras posteriores, tanto en el ámbito de la investigación y la enseñanza -con el Instituto Cajal en Madrid y el primer instituto laboral, que se construiría en su localidad natal- como en el de la arquitectura religiosa, que alcanzaría singular altura con el Teologado de los Padres Dominicos en Alcobendas.

La segunda etapa de Fisac se asocia a sus experimentos estructurales con los huesos de hormigón, que emplea como vigas, pérgolas o celosías en innumerables proyectos, de los pioneros laboratorios farmacéuticos Made o la espectacular nave del Centro de Estudios Hidrográficos, hasta la parroquia de Santa Ana, el edificio IBM en la Castellana madrileña o las bodegas Garvey en Jerez de la Frontera, un conjunto de obras que retratan musculosamente el optimismo técnico y social de la España del desarrollo. De estos años sesenta es también la torre de los laboratorios Jorba, construida con paraboloides hiperbólicos de hormigón al borde de la autopista de Barajas y conocida popularmente como la pagoda, cuya demolición en 1999 fue ocasión de un encendido debate ciudadano.

El tercer y último periodo de la obra de Fisac es también el más incomprendido, porque su fascinación con los encofrados flexibles, que dan al hormigón un aspecto mullido, encontró poco eco en sus colegas o en la crítica, y el arquitecto se vio relegado a una oscuridad profesional tanto más notoria cuanto que seguía a tres décadas de éxito continuado y unánime. Con esa técnica de muros fláccidos construyó el centro de rehabilitación Mupag, el hotel Tres Islas en Fuerteventura, la parroquia de Nuestra Señora de Altamira o el Centro Social de las Hermanas Hospitalarias, además de su propio estudio en el Cerro del Aire o su casa en Almagro, recintos domésticos donde se recluiría durante su prolongada travesía del desierto: una marginación que llegaría felizmente a término durante los años noventa, con la multiplicación de los honores y reconocimientos públicos, pero también con su descubrimiento por la crítica internacional, que vio en los huesos de hormigón y en los encofrados flexibles del arquitecto una aventura técnica y estética que enlaza con las preocupaciones materiales y táctiles de las últimas generaciones. A través de su influencia en ellas, y a través también de la permanencia grave de las obras, el espíritu inquisitivo, exigente y lúcido de Miguel Fisac seguirá obstinadamente entre nosotros.

15 de mayo de 2006

LO VIMOS HABLAR


El día amaneció soleado en Bilbao.La ría, desde mi hotel en el Paseo del Campo Volantín, traía el color de la tierra. En el Palacio de Congresos y de la Música se clausuraba el 23 Congreso de la AEN, la sociedad científica que agrupa a los profesionales de Salud Mental digamos, por entendernos, más progresistas. La Asociación Española de Neuropsiquiatría nació en 1929 y agrupó durante muchos años a todos los psiquiatras españoles hasta que en 1981 se escindió un grupo de críticos que más tarde fundaría la Sociedad Española de Psiquiatría.
La conferencia de clausura la iba a pronunciar el socio más antiguo de la AEN, Carlos Castilla del Pino.
Hacía tiempo que Carlos Castilla no intervenía en un Congreso Nacional. Había interés en escucharle. Tengo que decir que me quedé una mañana de más en Bilbao solo por escuchar a Castilla. Lo he dicho. Y el maestro, tan dado a torear con el pico de la muleta en las últimas ocasiones, no defraudó.
No se llenó el anfiteatro del Palacio Euskalduna pero sí seríamos unos 400 oyentes quienes durante una hora seguimos el discurso del otrora llamado"psiquiatra rojo".
Ya dijimos que el día tenía sol y que la ría traía aguas turbias.
Don Carlos es capaz de aportar solemnidad a cualquier acto. Su presencia en el Palacio, el habitual corrillo de allegados, conocidos, saludados e incluso puede que algún amigo.Todo ello resulta en un cierto alboroto, un trajín que no suele verse con ningún otro de los conferenciantes.
Castilla viste con una discreta elegancia. Nada afectado ni llamativo. El sábado, elegante traje oscuro, camisa blanca y corbata magenta. Que la plaza era Bilbao.
No dijimos que la AEN agrupa a la mayoría de psicoanalistas, psicoterapeutas y lacanianos que trabajan en la sanidad pública española. Por contraposición a la SEP donde beben los denominados "biologicistas" en sentido lato.
Hace tiempo que los lacanianos evitan a Castilla. Desde que les llamó "charlacanes" en una larga polémica acaecida en El País cuando por la redacción de ese periódico corría un joven Félix Bayón.
Hace menos tiempo que los freudianos esquivan de lado a Castilla, desde que renegó del psicoanálisis como arma terapéutica dejando reducido su impacto a "una herramienta diagnóstica de cierta utilidad".
Hace menos tiempo aún que la antipsiquiatría ignora a Castilla, desde que escribió que "esperaba ver curarse la esquizofrenia de la misma manera que vió desaparecer la tuberculosis con la llegada de la isoniacida".
En el fondo, todos los empresarios, hasta los de las pastillas si me apuran, se las traen tiesas con Castilla porque piensan que el día que se cure la esuizofrenia ellos van a salir sobrando. Y Castilla les asusta recordando como en un año, solo con la isoniacida, desapareció la pudiente industria hostelera que en la sierra del Guadarrama aliviaba los males de los tísicos españoles.
Aún más en el fondo, la batalla es más antigua. Castilla no es un relativista y sabe que hay cosas que se llamen como se llamen no son un cuento chino sino una enfermedad. La esquizofrenia, por ejemplo. Eso lo contó Don Carlos en Bilbao el sábado.
Bajo el título "Historia crítica de la psiquiatría en el Siglo XX" el cordobés expuso de manera amena, cordial y desenfadada temas conocidos que con nuevos arreglos sonaron fantásticos y diferentes.
Sus primeros años en San Roque, la Institución Libre de Enseñanza, su interés por la neuropatología, el Nóbel a Cajal, la Guerra Civil, la llegada a Madrid, los primeros contactos con López Ibor, su tesis doctoral, Córdoba lejana y sola..
El sábado, en Bilbao, aparte de destilar su aromática biografía, Castilla dijo cuatro cosas: que la psiquiatría nació en 1952 con la llegada de la clorpromacina, que uno de los hechos que más se alegra de haber contemplado es la desaparición de los nacionalismos y de las escuelas psiquiátricas nacionales tras la Segunda Guerra Mundial (por dos veces cargó el ponente "contra los nacionalismos"), que uno de los conceptos que más daño ha hecho al ser humano es el de "patriota" y que el que quiera ser un buen psiquiatra debe saber de la soiología y e la linguística y debiera leerse a los clásicos alemanes del primer tercio del Siglo XX y a su maestro Bartolomé Llopis.
¡Ah¡También dijo que la industria farmacéutica hacía favores muy flacos al rigor científico de la disciplina inventando enfermedades como la fobia social. ¡Ah¡ ahí no precisó. Habló de la industria, sin concretar responsabilidades entre los creadores de las enfermedades, que no suelen ser "de la industria".
O sea, con ligeras excepciones, el discurso que desde hace 20 años le vengo viendo a Antonio Colodrón.
Castilla citó a Freud en par de ocasiones. No más. Esto fue así y así lo vimos todos.
Una larga y cerrada ovación con el Auditorio puesto en pie. Unos pocos allegados le acompañaron hasta la salida. Hubo quién le pidió el texto de la conferencia para publicarlo ya. No había texto. Solo unas breves notas perfectamente dibujadas en un par de cuartillas. Como los grandes.


APOSTILLA FINAL:
"Ustedes saben que he escrito mi autobiografía; de hecho he publicado más de mil páginas sobre mi vida. Escribir una autobiografía me ha ayudado mucho a conocerme mejor. Y lo que me queda, al repasar mi vida, es que durante casi toda mi vida he sido, soy-como todos ustedes- y seguiré siendo, psiquiatra."

14 de mayo de 2006

EL FACTOR HUMANO (VI)

12 de mayo de 2006

FIESTA VASCA

Salimos del desmelene artístico del Palacio Euskalduna hacia el frontón Bilbao. Fiesta Vasca. Allí, hombres con ataviados con pellejas de oveja, con esquilones colgados en la cintura y con cuernos en la cabeza bailaban a un ritmo tan sonoro como desacompasado. Ritmos tribales. Ritmos étnicos se decía antes de que desapareciesen las razas. Entre medias, el diluvio.
En el frontón Bilbao, otros hombres se a levantar piedras y otro, más enclenque, se subía encima de un tronco con un hacha floreciente de novedad y venga cargarse el tronco contra el reloj.
Todos coreábamos aquellas cosas tan extrañas. ¿Para qué lo harán? pensaba uno.
Me acordaba de Pipurrax y pensaba: como salga un dantzari y baile un aurresku esto se viene abajo.
Poco más tarde saltamos a la pista los profesionales. Comer, como en Bilbao, en pocos sitios. Hasta especies tan maltratadas por la vida y por el tiempo como la gamba gabardina y la croqueta, pueden hacerte saltar las bielas del gusto y hacerte gritar furioso otra¡ otra¡El vino, ramplón. No hay buen vino vasco.
O sea, que nos fuimos yendo. A la salida, mientras esperaba un taxi que nunca llegaría me junté con un colega muy inteligente que aún cree en la izquierda. Hablamos de blogs, de internets, etc. El dedica 4 a 6 horas de su vida cotidiana a darle a la tecla y a navegar.
Entre pitos y flautas me recomendó como teórico de la comunicación por Internet a un tal Fernando Flores, exministro chileno de Allende que se exilió en Palo Alto California (malditos yanquis) y se formó en Teoría de la Comunicación en Stanford y tal. Eso dice su curriculum ante el cual,dado que no conocemos al individuo, hay que desconfiarlo todo. Todo lo desconfiamos entre todos.
El blog arranca de su web http://www.fernandoflores.cl/.
Hoy se mete con Bush.¡Estos americanos....¡





Ahí le ven.

Pues nada, que a la hora un carruaje me dejó en mi hotel de ventanas a colores. Ahora, desde mi habitación puedo ver las aguas de la ría del color que me dé la gana. Ría Grande, Inmensa, de la que cuelga mucha vida.Alamedas y salones estilo british. Bilbao.

11 de mayo de 2006

ALBERT CAMUS (ALBEG CAMÍ)


@Sucede que le busco cuando no le encuentro el freno a la ansiedad.
Dice: "Ce qui m'intéresse, c'est d'être un homme".
Y leo que la brisa es fresca y es azul el cielo. Amo esta vida con abandono y quiero hablar de ella libremente: pues me da el orgullo de mi condición humana. A menudo me han dicho, sin embargo, que no hay de qué gloriarse. Sí, hay de qué: este sol, este mar, mi corazón que brinca de juventud, mi cuerpo con sabor a sal, la inmensa decoración en que la ternura y la gloria se dan cita en el amarillo y el azul. A conquistar esto debo aplicar mi fuerza y mis recursos.
El autor del libro más valorado por los críticos de medio mundo-EL EXTRANJERO_ fue un fumador empedernido, forofo del fútbol y murió muy joven.



@Vagabundeo entre conferencias para ir haciéndome una idea de las grandes similitudes que existen Bilbao y Avilés, tan tarareadas por los políticos de turno. De momento, no veo casi nada. Es que soy astigmático...y lento.

10 de mayo de 2006

ENSAYO SOBRE EL SENTIDO COMUN (por Procopio)















Juanjo Jambrina, psiquiatra en Gijón (www.tierralibertad.blogspot.com),
me pide que resuma mi "Ensayo sobre el sentido común (dirigido a la
multitud democrática)", la que fue mi tesina del Máster en Humanidades en la UPF
de Barcelona (sigo la terminología de Bolonia), aprobada en junio de 1999
y publicada en una pequeña editorial local de mi pueblo en noviembre o
diciembre de 2003.

El trabajo consta de tres bloques, y sendos breves prólogo y epílogo.
El primer bloque se titula "Aproximación al sentido común" y se desglosa
en dos capítulos cada una. El primero se titula "Incipit tragedia" y el
segundo "Crítica de la razón vital". Empiezo por tanto sosteniendo una
filosofía trágica, o mejor dicho, un planteamiento trágico de la comprensión
racional de la realidad. Entonces mis conocimientos estaban todavía en proceso
de formación y busqué una perspectiva filosófica de estilo ensayístico.
Quiero decir que afronté el conocimiento de lo real desde el punto de vista de
la disposición (racional) de ánimo, sea esta optimista, pesimista o
trágica (y para ello sigo a Clément Rosset), que es en fin la que sostiene el
trabajo.
En el segundo capítulo, como indica su título, procuro llevar a cabo
una reflexión crítica sobre la noción orteguiana de razón vital, en
concordancia
con la filosofía trágica antes apuntada. Y en este punto es cuando por
primera vez hablo de "sentido común" y finalmente de sabiduría
(filosófica), como amor al saber de lo real, cerrando pues este primer bloque de
tanteo y aproximación. Por si pudiera servir de indicador, dicho primer bloque
se abre con una cita del Savater de "Ética como amor propio" que dice así:
"El sentido común es el arte de descubrir y aprovechar la composibilidad de
lo posible, por hablar una vez en leibniziano". Huelga decir que casi toda
esta primera sección del libro es más bien anti-leibniziana, anti-hegeliana
y anti-heideggeriana, y más bien trata de recorrer el hilo de la
tradición que sigue, la del materialismo trágico de Demócrito, Epicuro, Lucrecio,
Spinoza o el ya mencionado Rosset, entre otros contemporáneos.

El segundo bloque se titula "La alegría del sentido común" y consta a
su vez de dos capítulos, enunciados como "Nobleza práctica" y "Anatomía del
entusiasmo". En esta segunda sección se trata de elaborar, ya digo que
de forma más ensayística que académica, aunque no sin fundamentos, una
teoría ética del sentido común, o por decirlo en kantiano, una teoría del uso
práctico del sentido común estudiado en el primer bloque. La noción
clave de este segundo bloque es la de "acción" ("praxis"), y en concreto la de
acción moral, y la de "virtud". Hay en este primer capítulo alguna reflexión
de cariz literario sobre la figura del "héroe", en sintonía con los
ensayos de Savater sobre el valor moral de semejante "encarnación trágica de la
virtud". En el segundo capítulo intento profundizar en el concepto de
"autonomía", o sea, en las implicaciones prácticas de los conceptos
éticos clásicos. Y se tratan la autonomía, el entusiasmo, el amor propio, la
dignidad (y el derecho), y en fin, la alegría. En este bloque ético del
ensayo es donde más "Savater" hay, pero la cita que lo encabeza es de
Nietzsche: "¡Permaneced fieles a la tierra, hermanos míos, con el poder
de vuestra virtud! ¡Vuestro amor que hace regalos y vuestro conocimiento
sirvan al sentido de la tierra! Esto os ruego y a ello os conjuro" ("Así habló
Zaratustra").

Y así llegamos al tercer bloque del trabajo, titulado "Sentido común y
libertad". Aquí se trata de política. Y hay mucho Spinoza y algo del
Stuart Mill de "Sobre la libertad". Bien, los dos capítulos de esta tercera
sección se titulan respectivamente "Por una democracia mundial" y "Sobre la
tolerancia". En el primero, busco razones para la ley, lo público,
trato el lenguaje y el dinero, y finalmente elaboro una teoría política de la
democracia y del Estado de derecho. En la segunda parte, planteo
asuntos como la desobediencia civil, y acabo definiendo el sentido común en su
uso político como "amor libre", ese viejo concepto libertario tan querido y
tan demagógicamente usado. Y al final está la tolerancia, una crítica del
concepto de tolerancia civil: en definitiva una teoría sobre la
convivencia libre en la que la educación adquiere un papel fundamental. En este
tercer bloque, ya lo he dicho, saqueé a Spinoza sobre todos, pero ahí está aún
Kant con su idea de Estado democrático mundial y de paz perpetua, con la que
finalizo el trabajo. Esto, ahora mismo, lo suscribiría con muchos más
matices, próximos a Hanna Arendt. Mejor una federación mundial de
democracias que una democracia mundial. Mejor en el sentido de resultar
más viable históricamente y de permitir menos ambigüedades demagógicas y a
la postre anti-democráticas. La cita que introduce este tercer bloque es
el conocido párrafo sobre "la finalidad del Estado" del "Tratado
teológico-político" de Spinoza.

El subtítulo del trabajo, ese "dirigido a la multitud democrática"
entre paréntesis, es un homenaje a Tom Paine y a su libro "Sentido común",
cuyo subtítulo, circa 1776, rezaba: "Dirigido a los habitantes de América".
Hoy, como señala el antropólogo Marc Augé, ya no nos dirigimos solo a un
pueblo o a una nación, sino a un mundo, a todo el mundo. De paso, recuperamos y
revitalizamos el viejo concepto spinoziano de "multitud", que el
filósofo italiano Paolo Virno contrapone al de "pueblo soberano". Pero estas
cosas ya son asuntos que he tratado con más detalle -estamos trabajando en ello-
en ocasiones posteriores.

No es, bien que lo siento, un libro (o librito) fácil de leer, o mejor
dicho, de seguir. Lo redacté a salto de malta, mientras aún estaba
leyendo obras que inmediatamente utilizaba luego para el trabajo, mientras a la
vez me ganaba unos dineros haciendo de teleoperador, en un momento de mi
vida bastante difícil. Por eso me pareció que la idea era la "idea mejor
pensada del mundo", y fui feliz cuando lo escribí y lo acabé, esto a los 25
años te hace sentirte un genio, pero aunque algunas digresiones y la intuición
-o hipótesis- fundamental del trabajo no son, como se suele decir, moco de
pavo, el ensayo tiene muchas, quizá demasiadas imperfecciones formales,
y algunas no solo formales. No conseguí convencer a Pre-Textos para que
me lo publicaran; en Barcelona, la persona en que pensé para presentarlo, no
acabó de entenderlo. Así que cuatro años más tarde lo co-publiqué con un
modesto editor local y Josep Pradas tuvo la gentileza de presentarlo en
Vilanova.
Gracias a internet y en especial al blog de Arcadi Espada he podido
darlo a conocer a más gente (antes ya se había vendido algún ejemplar en
Barcelona, en Madrid o en Valencia, sobre todo en librerías de ateneos y cosas
así). El resto los he regalado. Repito que sin ser los "Principios matemáticos
de la filosofía natural" de Newton, el "Ensayo" plantea y llega a profundizar
en cuestiones, sobre todo filosófico-políticas, de primer orden. Pienso,
por tanto, que su esforzada lectura bien puede valer la pena, a fin de
cuentas, para quien esté interesado en estos asuntos.

Ahora agradezco a Juanjo Jambrina que me haya obligado a escribir este
muy sucinto resumen retrospectivo.

9 de mayo de 2006

DATOS

@ PRIMERO:
Post-Traumatic Stress Reactions Following the March 11, 2004
Terrorist Attacks in a Madrid Community Sample: A Cautionary
Note about the Measurement of Psychological Trauma
Carmelo Vázquez1, Pau Pérez-Sales2, and Georg Matt3
1Universidad Complutense de Madrid
2Hospital La Paz (Madrid) and Grupo de Acción Comunitaria (GAC), Madrid


Estudio español sobre hechos clave de nuestra historia reciente con conclusiones para la orientación de políticas de salud pública.
A disposición de todos en http://www.ucm.es/info/Psi/docs/journal/v9_n1_2006/art61.pdf


Aviso para focas: no hay literatura.



SEGUNDO:REPORTAJE: Euskadi tras la retirada de ETA / 1
La enfermedad de la patria






La castigada sociedad vasca ha creado sus propios mecanismos darwinianos de supervivencia para hacer frente a la violencia ejercida en estas décadas
Los vascos no han salido indemnes de la prueba del terrorismo, pero su percepción de lo ocurrido es diferente según su experiencia de riesgo y su adscripción a uno u otro campo político. Abordar el pasado de silencio y omisiones como terapia necesaria para la regeneración ética de la sociedad tropieza con la buena conciencia de quienes no reconocen una situación de anomalía moral.
JOSÉ LUIS BARBERÍA
EL PAÍS - España - 08-05-2006





No todos los silencios han sido subterfugio de la tibieza
Los indicadores de salud mental son similares a otras zonas de España
El terrorismo ha hecho peor al conjunto de los vascos




La política perderá el dramatismo que ha sacralizado a la causa vascaA medida en que se disipa la nebulosa del miedo y se aleja la sombra amenazante que ha marcado tantas vidas, los vascos empiezan a palparse el desgarro sufrido a lo largo de estas décadas y a reconocer tímidamente el suelo de divisiones y resentimientos librado por la organización terrorista. Pese al suspiro general de alivio, más comedido esta vez, y a la vivificadora brisa de esperanza que ha penetrado en los hogares, el dolor y también el odio continúan humeando entre los escombros anímicos de esta sociedad castigada, dando prueba del enfrentamiento incívico irresuelto. ETA no ha pedido perdón por sus crímenes; ni siquiera ha dicho que su retirada sea definitiva, aunque hay actitudes que muestran que también en ese mundo se aspira a situarse en un plano moral diferente. ¿Cuánto hay de impostura oportunista, de autoengaño y de sinceridad en el militante de Batasuna que en la charla con el periodista en una herriko taberna subraya que, en realidad, él nunca se alegró de los atentados?

Puesto que ningún grupo social puede salir indemne de una prueba traumática de esta naturaleza, un experimento machaconamente aplicado durante más de 30 años, la cuestión es saber hasta qué punto la violencia ha condicionado y perfilado los comportamientos y las ideas de los vascos. Por extraño que resulte, no hay estudio alguno al respecto y eso que el asunto resulta sumamente pertinente porque puede dar la medida de la capacidad y de los plazos necesarios para la regeneración moral, la normalización, de la propia sociedad. ¿Cuánto habrá que esperar hasta que llegue el tiempo del abrazo? ¿Están descartadas para ese encuentro las generaciones adultas? ¿Hará falta otra generación hasta que los vascos puedan mirarse limpiamente a los ojos?

Obviamente, la respuesta la dará el discurrir mismo del proceso, las fórmulas y las formas que se adopten en los tiempos venideros, pero también la propia disposición de la sociedad y de sus instituciones a revisar y analizar lo ocurrido. Hoy por hoy, mientras los damnificados reclaman memoria, dignidad, justicia y preguntan insistentemente por qué ha pasado lo que ha pasado, otros vascos se muestran excitados ante la oportunidad de cerrar el capítulo de esta historia con un acuerdo que sancione la existencia de un conflicto político original en el que subsumir los comportamientos y exonerar las culpas. Estos vascos vienen a proponer un ejercicio de amnesia colectiva, reclaman más generosidad a las víctimas y no creen necesario sacar mayores conclusiones políticas sobre lo sucedido.

"Me temo que nuestra sociedad no va a enfrentarse a su pasado, como tampoco los alemanes de la posguerra, salvando las distancias, fueron capaces de ejercer el duelo", indica el ex consejero de Cultura del Gobierno Vasco, hoy apartado del PNV, Joseba Arregui. "Ellos no pudieron o quisieron enfrentarse al silencio que habían mantenido ante los crímenes y sospecho que tampoco nosotros vamos a preguntarnos por qué hemos mirado para otro lado, por qué no hemos actuado como parte del Estado en el combate contra ETA. Me entristece decirlo, pero creo que la memoria que reclaman las víctimas se quedará en nada ante la buena conciencia del nacionalismo", señala Joseba Arregui.

"Salvad a la sociedad vasca, salvad de la culpa al nacionalismo, preservar su buena conciencia" parece ser la consigna actual del partido que dirige con aire renovador Josu Jon Imaz y lo que explica la promesa de saldar la "deuda moral histórica contraída con las víctimas". Pero como destaca Javier Urquizu, psicólogo e hijo de asesinado, lo cierto es que la tregua ha llegado con un lehendakari interpelado directamente por el medio millar de damnificados vascos que han suscrito la carta de los agravios a las víctimas y que se niegan a posar junto a él ante las cámaras. Por lo mismo, tal y como ha denunciado el ertzaina Teo Santos, la retirada de ETA se ha producido sin que la policía autonómica (más de 7.000 efectivos, una brigada especial antiterrorista de 300 agentes y un nutrido servicio de información) haya practicado en los dos años y medio precedentes la detención de un solo activista. ¿Y cómo disolver la sospecha de que los asesinatos de unos han permitido la permanente victoria política de otros? ¿Cómo desmentir la famosa metáfora del nogal: Unos sacuden el árbol y otros recogen las nueces?, ¿cómo obviar que el nacionalismo vasco no ha explicado todavía por qué reaccionó ante el asesinato de Miguel Ángel Blanco pactando con ETA en Estella la exclusión de los no nacionalistas que validaba el esquema mental del terrorismo?

Aunque se formulan de manera contrapuesta, la invitación a enterrar el pasado en aras de la concordia futura, "pasar la página", que se repite estos días, no tiene por qué negar la necesidad de abordar con franqueza lo ocurrido en Euskadi. Se trata de una deuda moral contraída con las víctimas pero también de la terapia necesaria para conjurar el regreso de la violencia y evitar que el rencor se instale permanentemente a la espera de que, como ocurre ahora con los exhumados cadáveres de la Guerra Civil, la ignominia acabe por aflorar muchos años más tarde. "El reto es darse cuenta de que lo que importa es la gente, no el territorio", ha dicho John Hume, antiguo líder del nacionalismo moderado irlandés (SDLP) y uno de los artífices del proceso del Ulster.

Porque lo que queda tras la retirada -¿permanente?-, de ETA no deja de ser un campo de ruinas moral en el que la figura alegórica del árbol talado de las víctimas emerge sobre la niebla como testigo incómodo que interpela a la sociedad. Ya dijo José Martí que "el suelo triste en el que se siembran lágrimas dará árbol de lágrimas". Despejada la opresiva atmósfera violenta, encauzados los enfrentamientos políticos y despertadas las embotadas conciencias, lo que aparecerá en el solar vasco y quedará para siempre son los 817 agujeros negros de los asesinados, las secuelas traumáticas de los 2.000 heridos, el vacío abierto por los 10.000 exiliados y la angustia de los 40.000 amenazados en los grupos de riesgo. Son cifras a las que, aunque sea a los efectos contables del caudal del sufrimiento, hay que sumar las bajas de los propios victimarios: los 32 asesinados por los GAL, los muertos por la explosión accidental de sus bombas o en enfrentamientos con la policía, los suicidados, la terrible muerte por torturas de Joxean Arregui el 13 de febrero de 1981, y los 650 presos atrapados en la espiral de violencia y represión que ellos mismos generaron.

De norte a sur, de este a oeste, la geografía humana vasca ha quedado marcada de cicatrices, punteada con cientos, miles, de atentados que componen un mapa del crimen, también físico, difícil de borrar. "Aquí mataron a...; en aquella esquina explotó el coche bomba...". Por mucho que el tiempo amortigüe los recuerdos, los sonidos, las voces y las imágenes, los ecos del pasado y las pesadillas sobrevivirán largos años en las familias y hará falta mucho más que el interesado bálsamo de la amnesia y el maquillaje de la brutal sentencia del refranero: "El muerto al hoyo y el vivo al bollo", para poder despojarlos de su ominosa carga. Lo que ha quedado tras este experimento de terrorismo sin parangón posible en Europa -Irlanda no sirve aunque se invoque para facilitar el proceso-, es una sociedad fragmentada, aleccionada en la inhibición y el silencio, en la que el miedo, el dolor y el quebranto se han repartido, obscenamente, de manera tan desigual que las percepciones sobre la realidad y el alcance de lo ocurrido varían sustancialmente en función de la adscripción a uno u otro grupo político.

Con las excepciones que se quieran, hay cuatro colectivos claramente conformados por su proximidad al dolor y al miedo: las víctimas, eternamente derrotadas, irremisiblemente vencidas; los victimarios, prisioneros del mundo psicópata que han creado y recreado a conciencia; la población no nacionalista, sometida permanentemente a una amenaza potencial ejercida de manera expresa y sistemática sobre sus representantes políticos, y los nacionalistas, excluidos por definición del riesgo. No, ETA no ha sido la plaga de langosta que arrasa por igual todos los cultivos. Con las excepciones notables de aquellos nacionalistas empresarios y ertzainas que se opusieron a las exigencias de la organización terrorista o la combatieron profesionalmente, los muertos han caído del lado de los funcionarios del Estado y de la población vasca no nacionalista.

¿Estamos hablando de una sociedad enferma? Los indicadores objetivos de salud mental no muestran diferencias significativas respecto a otras zonas de España. Más aún, según los estudios realizados por encargo de un laboratorio farmacéutico, resulta que Euskadi es la comunidad con menor índice de personas depresivas: el 2,48%. Como apunta Francisco Llera, director del Euskobarómetro, deducir a partir de estos datos que la población vasca no siente ni padece los efectos persistentes del terrorismo supone ignorar la complejidad de los mecanismos psicológicos que enmascaran los temores de las sociedades en crisis. De hecho, sin dejar de certificar que el miedo, la preocupación por el terrorismo y la inhibición a la hora de hablar de política en público son muy superiores entre la población vasca no nacionalista, el estudio publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en diciembre de 2004 concluye que en Euskadi se produce un rechazo subjetivo a considerarse víctima, como si asumir esa condición incrementara el riesgo objetivo. Pero, así y todo, está claro que las alteraciones anímicas más agudas, patentes en los grupos de riesgo y nunca estudiadas por el Servicio Vasco de Salud (Osakidetza), se diluyen en el conjunto de una población generalmente satisfecha. Ya dice el lehendakari que en el País Vasco se vive muy bien.

"Euskadi no es una sociedad psicológicamente enferma pero su diagnóstico es quizá más preocupante porque se trata de una sociedad ética y políticamente enferma que para poder regenerarse moralmente necesitará de una generación entera y dotarse de un sistema educativo de nuevos valores", indica Miguel Gutiérrez, jefe de la Unidad de Psiquiatría del hospital bilbaíno de Cruces. A su juicio, la sacralización de la política ha contaminado de dogmatismo al nacionalismo de derecha e izquierda y establecido un sistema de valores fundamentado en una concepción etnicista de lo vasco y en las falacias mitológicas. También Enrique Echeburua, presidente del Instituto Vasco de Criminología, cree que la patología de la sociedad vasca es de orden estrictamente ético.

"Hemos vivido una situación de anomalía moral que ha durado 40 años y aunque la amenaza se ha concentrado en sectores determinados, el temor a ser denunciado por los chivatos de ETA ha creado", explica, "un miedo social más amplio que después de tantos atentados se ha traducido en déficit de sensibilidad y de empatía para con las víctimas, hasta incurrir en la perversión moral".

Echeburua habla sobre todo del silencio, del silencio en los centros de trabajo, en los bares, en la calle, en los colegios, los institutos, la universidad. "Incluso en las clases de Ética el asesinato perpetrado la víspera no daba lugar al menor comentario", subraya. Ciertamente, el silencio vergonzante ha acompañado durante dos largas décadas el fantasmal deambular de las víctimas abocándolas a preguntarse una y otra vez, obsesivamente: "¿Por qué a mí?", "¿qué hemos hecho?". Es una pregunta que ni las instituciones ni la Iglesia vasca han sabido responder puesto que la suya ha sido una condena sincera y testimonial, pero afectiva y políticamente ajena a las creencias y valores, a las otras realidades que representaban las víctimas. No se han puesto en el lugar de los otros, no han abierto su corazón, no han cruzado la línea de sus prejuicios ideológicos para posibilitar que el abrazo fuera realmente solidario.

La reacción del dirigente nacionalista que al conocer el asesinato del presidente de la patronal guipuzcoana José María Korta exclamó, estupefacto: "¡Era uno de los nuestros!", es un ejemplo explícitamente revelador de esa distancia abismal. ¿De quiénes ha sido, pues, el resto de los muertos? Al igual que otras iniciativas, la reconfortante propuesta que Xabier Arzalluz esbozó en su día para que los afiliados peneuvistas acompañaran en la calle a los socialistas y populares amenazados no ha pasado nunca de ser un efímero enunciado. Y como se ha visto a lo largo del tiempo, la violencia terrorista no ha apartado un ápice al nacionalismo vasco de su camino soberanista, no le ha llevado a replantearse sus fundamentos doctrinarios sabinianos, no ha deshecho el comunitarismo culturalmente etnicista que congrega al conjunto de los nacionalistas. Ciertamente, enfrentarse a los violentos, no desde la admonición verbal, sino desde la consecuencia coherente que reclaman los hechos, resulta mucho más duro si se les considera parte indiscutible de tu comunidad natural única. ¿Es ése el mal de Euskadi, la maldición de la patria?

Dice Enrique Echeburua, profesor de Psicología de la Universidad del País Vasco, que la sociedad ha optado por adaptarse a la situación ante la falta de liderazgo institucional y de mecanismos con que combatir un fenómeno tan singular como el de la violencia etarra. "La gente ha creado sus propios mecanismos de supervivencia darvinianos, ha preferido no significarse socialmente y recluirse en su parcela individual. Digamos", indica, "que se ha adaptado, al precio de la degradación moral". En todo caso, conviene no olvidar la naturaleza conservadora de las sociedades sometidas y recordar que también la lucha contra el franquismo fue cosa de un segmento minoritario de la población. ¿Tiene sentido preguntarse si, sometidas a las mismas circunstancias, la sociedad catalana, madrileña, andaluza o gallega lo habría hecho mejor?

Bajo la opresión de ETA, la sociedad vasca ha producido muchos héroes anónimos, héroes bajo la razonable definición de personas capaces de cumplir dignamente con su deber ético en situaciones difíciles que conducen a la mayoría a la renuncia. En casi todos los pueblos, en casi todas las empresas, en casi todos los centros escolares, existen, a veces en régimen de semiclandestinidad, gentes capaces de hacer lo que la mayoría no hace, de decir lo que otros callan. No puede ser casual que muchas de estas personas se distinguieran en su día por su oposición activa a la dictadura franquista.

El profesor de Lengua y Literatura donostiarra Luis Daniel Izpizua subraya, además, que junto a la resistencia activa, se ha producido una resistencia pasiva "construida desde el terror, pero contra el terror" que ha sabido labrar su propia autonomía cotidiana, mantener su voto y contribuir a la derrota del monstruo. "No puedo explicarme de otra forma", dice, "que nuestra sociedad no haya sucumbido por completo a la suma del terror y del régimen nacionalista". Luis Daniel Izpizua otorga a esta resistencia una gran importancia con vistas a los retos futuros políticos que se avecinan. Es posible, pues, que no todos los silencios hayan sido el subterfugio de la cobardía física o moral. Ya dijo el escritor húngaro Sándor Márai que "la indiferencia es una forma de valentía en situaciones límites". Puede que el eslogan "Dilo con tu silencio" que ha presidido las concentraciones ciudadanas, habitualmente escuálidas, sintonizara adecuadamente con las limitadas capacidades de denuncia de la población no nacionalista. Pero sería muy injusto excluir a los nacionalistas de bien que han cruzado la acera para abrazar a su adversario ideológico o que han combatido dialécticamente la barbarie indisponiéndose o enfrentándose a veces con su propia familia biológica.

Con todo, si el aserto del profesor Echeburua: "La sociedad se ha adaptado al precio de la degradación moral", es sustancialmente correcto, habrá que convenir que el problema vasco actual es ahora también, precisamente, un asunto de autoestima. Porque se supone que una sociedad humillada por el miedo obtiene un pobre reflejo de sí misma, ve mermada la conciencia de su dignidad y reducidas sus posibilidades. Quedan pocas dudas de que el terrorismo ha hecho peor al conjunto de los vascos, también a algunos de los héroes forjados en esta situación y atacados por la desesperanza, la rigidez de pensamiento, la frustración melancólica y la dureza emocional. "Ha quedado la sensación de que somos una sociedad tan vulgar como las otras, pero que, encima, matamos", comenta Joseba Arregui. Es una apreciación que se compadece mal con la buena conciencia que el nacionalismo exhibe y con el mensaje de los partidos de Gobierno. "Somos una referencia europea de identidad propia", ha escrito Josune Ariztondo, la secretaria de la ejecutiva del PNV. "Tenemos que llegar a la unidad nacionalista porque de esa manera al pueblo vasco no habrá quien lo pare", ha manifestado, a su vez, la secretaria general de Eusko Alkartasuna (EA) Begoña Errasti.

Con violencia o sin ella, el nacionalismo no va a renunciar a su proyecto pannacionalista, pero tendrá que reformular probablemente sus planteamientos, tratar de convencer y de seducir más que de imponer. Podemos pensar que la política perderá el dramatismo criminal que tan poderosamente ha contribuido a sacralizar a la "causa vasca" y que con el tiempo todos los ciudadanos podrán expresarse con idéntica libertad. Quizá entonces puedan volver muchos de los que han sido expulsados física o anímicamente del solar de Euskadi, conducidos al exilio interior y exterior de una patria excluyente monopolizada en sus símbolos y su cultura por el nacionalismo. ¿Es un sacrilegio pretender que el árbol mutilado de las víctimas, testimonio del horror, acompañe al árbol de Gernika en la Casa de Juntas de esa villa? ¿Es un disparate que el símbolo de las libertades vascas entrelace sus raíces enfermas con las de un nuevo roble para que las generaciones futuras recuerden que la primera de las libertades es el derecho a la vida?

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Con Barbería y con muchos más, pienso que la razón de la permanencia de ETA tiene que ver con árboles y nueces, con la mayoría de los vascos...

8 de mayo de 2006

LEON


Salí de León cuando tenía 17 años y no he vuelto hasta ayer. León. Interpretar León necesita un tiempo muy comedido, lento, adagioso...
Ayer, en Mayo, León fue la conversación, el sol y los vencejos. Fue el silencio y la serenidad.
Ayer, en León, en mayo, junto a la Iglesia de Santa Ana una bandada de ancianos con bastones de madera tomaba el sol. Entre ellos, como empotrada, una mujer joven de pelo largo y bruno. Ayer fue el momento. Cuando quiso mirar al frente el sol le hizo cerrar los ojos. Y así, permaneció por varios segundos, como hechizada. ¡Tanto tiempo y tantas cosas¡
No sé si es cierto como dice Andrés Trapiello que León, como pueblo, vale poco... No lo creo. Sigue siendo un pueblo ensimismado, sereno y austero.
Al menos yo así lo recuerdo.

7 de mayo de 2006

EL FACTOR HUMANO (V)

6 de mayo de 2006

SINESTESIAS


Paseo por el País Vasco.Sirimiri de gris perpetuo. Pueblos marineros en traje de faena. Estaba la mar en calma. Su puertito pesquero,sus calles empinadas, su paseo frente a la playa, sus típicas casonas tan bien dibujadas por Baroja, la carretera que bordea los acantilados. Una suave garúa viene con la niebla. Veo gente que camina...
En la mayoría de los puertos entrevistos ondea, solitaria, una ikurriña. En la mayoría de los recoletos paseos marítimos preside la vida una pancarta: Euskal presoak Euskal Herrira.Una bandera y una pancarta.
De vuelta a casa, al pueblo. Oigo colores y veo sonidos. El rojo rubí que se adueña de una copa de vino y el gualda, amarillo levemente dorado, de la digna tortilla de patatas, desleída, poco hecha que ponen en mi cafetería favorita. El verde esmeralda de algunas olas al mediodía. Veo el mar sonando en off.
¿Ve usted lo que yo veo?

4 de mayo de 2006

AFICHE DE PLAYA

Ayer la tarde se metió de repente en agua dura y gorda y la noche se volvió oscura, húmeda y neblinosa, de un cursi smog que dicen los clásicos. Hoy, el bochorno, el viento nordeste como sudario que te adormece sin tú saberlo.El viento cálido, pues.
Paseando por la playa con la mirada se aparece una chica stripper a la altura del barco varado, junto a las rocas, se baña durante unos minutos y se va. Las gaviotas y las olas se han ocupado de hacerle los coros a la lluvia y al viento. Momento mágico en la distancia y entre la niebla. La escena sucedía tan cerca en la perspectiva que era posible atraparla con las manos. Solo que luego, por la misma razón, se me escapaba entre los dedos. Me acordé de la muerte del último Papa. Aquella frase que le decía un amigo cardenal: "El Papa ya ve a Dios..lo está tocando con las manos...". La misma consistencia. La misma fantasía. Cosa de nervios.

3 de mayo de 2006

DEL AULLIDO AL EMAIL



Un espléndido relato.


CUANDO APRENDIERON A AULLAR
Dave Eggers
Mondadori. Col. McSweeneys

Eran mayores que la mayoría cuando aprendieron a aullar. La mayoría de la gente, de la mayoría de las generaciones, en la mayoría de los países del mundo, aprende a aullar a una edad más temprana. Algunos nacen aullando, otros aprenden cuando aprenden su lengua materna. El aullido, como suele decirse, depende del territorio. Pero esta gente, las personas de las que estamos hablando –nacidas en Estados Unidos en un momento determinado-, no había aprendido a aullar.
“¿A qué te refieres?”, les preguntaban sus amigos en el extranjero. “¿Qué es eso de que todavía no habéis aprendido a aullar? ¿Qué pasa, sois canadienses?”



Para aullar: abre la boca. Convulsiona el estómago como harías antes de eructar o vomitar. Ahora forma una palabra, mil palabras, pero no emitas ninguna. En lugar de las palabras que podrías decir, emite un sonido. El sonido es una combinación de tres sonidos. Cada uno de dichos sonidos representa un tercio de tu aullido.
Primero: está el sonido tipo chillido que harías si te golpearas la cabeza con el borde de la puerta abierta de un armario de la cocina. Es repentino, agudo, enfadado. Habla de la estupidez del dolor.
Segundo: está el elemento quejumbroso. Imagina que llevas muchos días sin dormir y que, después de tantos días, te dan un puñetazo en el estómago. Luego te ordenan subir y bajar corriendo una colina. A la vuelta, te golpean en el esternón. Suplicas misericordia. Se ríen y matan a tu perro. Rompen objetos que amas. Este es el quejido que debes tener presente. Es la extenuación.
Tercero: el último factor del aullido es el gemido. El gemido es el gemido de la impotencia. El gemido es la impresión ante el horror natural. Un desprendimiento de tierras. Una avalancha. Brutalidad. Una inundación. Machetes. Esta porción del aullido dice que no pensabas a que algo pudiera sorprenderte o abrumarte, pero ten han demostrado que te equivocabas. No querías que te lo demostraran.
Cuando se combinan estas tres cosas-el chillido, el quejido, el gemido- y se condensan en un exabrupto agudo que nace del hígado y se expulsa del cuerpo por los seis o siete orificios a la vez, has aullado.
El aullido no se puede practicar ni forzar. El aullido surge al provocarlo.

El aullido es eficiente. El aullido dice mucho con gran economía de medios. Las palabras, preguntas y afirmaciones que se engloban en un aullido rápido: ¡Joder! ¡Mierda! ¡Puta! ¿Cómo has podido? ¿Cómo puedes hacer eso con tus propias manos? No me lo creeré. Para. Por favor, para ya. Dios mío. Dios mío. Dios mío. ¡Cabrones! ¡Animales! Pobre hombre. Pobres mujeres. Mira sus brazos. Mira su cara. No me lo puedo creer. No pienso creérmelo. Qué hijos de puta. Qué cabrones hijos de puta. No debería ser así. Nada debería nunca parecerse a esto. A la mierda con todo. Me rindo, No, lucharé. No, me rendiré. No, lucharé.

Pero para los estadounidenses de cierta edad, no se ha aullado hasta fecha reciente. Se dijeron muchas de estas palabras y se experimentaron emociones y se plantearon preguntas, pero nunca se habían concentrado lo suficiente –puesto que debe producirse una avalancha abrumadora de estímulos, rematada repentina o gradualmente- para devenir en aullido. Sus padres habían aullado, la mayoría de ellos, y desde luego sus abuelos. Pero ellos no, lo que los hacía a la vez más fuertes y menos fuertes.

Aquellos que habían aullado habían visto desaparecer el suelo bajo sus pies, El suelo cae y el aullador desciende entre noventa y quinientos metros por un hueco estrecho. Luego el aullador o la aulladora debe abrirse el camino de vuelta hacia la luz.

Se puede aullar en días despejados. Se puede aullar en cualquier estación del año. En cualquier lugar. La gente aulló en la bella Sarajevo. La gente aulló en las playas de nívea blancura de Haití.
Aunque también se puede aullar –y de hecho ocurre con mucha frecuencia- lejos de la fuente del aullido. John Lundgren, de Pittsfield, Massachussets, dice haber aullado sentado en la tribuna descubierta de la cancha de hockey de su sobrina; el hombre que tenía al lado había comentado: “¿Puede creerse lo que ha pasado?”, y cuando John escuchó lo que había pasado, aulló. Abby Peterson, de Cliffside, Idaho, dice haber aullado mientras le trenzaba el pelo a su hija viendo las noticias. Estaba peinando el suave pelo rojizo de su hija cuando vio una cosa en la televisión y, con las manos en la cabeza de su hija, aulló. Chinaka Hodge, de Oakland, recuerda estar en la biblioteca, sentada frente a un ordenador blanco con una moqueta silenciosa y azul a sus pies. Cuando se sentó ante el ordenador ocupaba la pantalla una breve película con mucho grano que vio pese a saber que no debería mirarla. Y aulló. Cayó doscientos veinte metros y ahora, muchos meses después, sigue tratando de alcanzar la superficie.

Se han cobijado esperanzas de que estas personas nunca conocerían el sonido del que estamos hablando. Que pasarían los años que les tocasen sin aullar. Pero ahor ellos y millones más, estadounidenses de cierta edad, han seguido la senda de sus padres y abuelos y de miles de millones antes que ellos. Han aprendido a aullar. No pueden olvidar lo que sintieron –quema, quema- cuando el sonido salió de ellos, pero pueden intentar ayudar a aquellos que no han aullado a vivir una existencia libre de aullidos. Es lo que queremos. Es lo único que podemos hacer

2 de mayo de 2006

FREUD, DETECTIVE PRIVADO

Buscando razones que justifiquen la presencia de Sigmund Freud en el debate científico del Siglo XXI. Un buen dramaturgo, sin embargo.
¡Y pensar que casi todo fue por no echar un polvo a tiempo¡.








"En el fondo de mi corazón, estoy irremediablemente convencido de que mis queridos prójimos, con unas pocas excepciones, son unos seres despreciables."

1 de mayo de 2006

NOTICIA DE UN RECUERDO


Quiero decir ante todo que aquella fue una de las épocas más felices de mi vida. Quiero decir ante todo que soy un apasionado del azar y de la casualidad. Las casualidades. Los reinos de la casualidad ha decidido escribirlos el gran Carlos Marzal en una novela que promete largo recorrido, viene bien presentada, con un impresionante trapío. La casualidad, dice Marzal, no nos aclara nada, simplemente nos queremos decir que no acabamos de entender como nos suceden las cosas que nos suceden.
Quiero decir que era muy agradable subir todas las mañanas por la Castellana en dirección a Colmenar. Iba viendo cómo al sonido de las Torres Kio se encendía la ciudad. A la izquierda de las torres Kio yo ya sabía que no es oro todo lo que reluce. Me lo había contado Marni, que había un barrio Ventilla donde la ciudad no era tal. No era tal allí, en el corazón, donde supone que las ciudades son más ciudades que nunca. Puede que Madrid solo tenga un corazón en los alrededores de Sol. Eso hay que aclarárselo al visitante para que no se haga alegrías.
La casualidad, decía, nos habla de que en el fondo somos felices con nuestra ceguera en este mundo abisal. También lo sabe ésto Marzal.
Ciego y cerca de Colmenar Viejo. Por allí cae el viejo Psiquiátrico de Madrid, hoy Hospital Rodríguez Lafora. El viejo Alonso Vega, en recuerdo al Ministro de la Gobernación de Franco que lo inauguró.
Ya entonces conocía la intrahistoria de la construcción de aquellos edificios amorfos, anónimos, en medio de los pinos. Había una historia social en aquellos muros de cemento del peor desarrollismo.
La casualidad decía. Pongamos noviembre de 1998. Pongamos una tarde interminable de de un día cualquiera entre semana. Un día de guardia. Caían, de vez en cuando, unas horas muertas y aquel día estaba con un compañero que me llamaba papito, que cantaba boleros y que se parecía a Lucho Gatica. No he conocido un psiquiatra con más leyendas encima. Ni el viejo López Ibor. Posiblemente todas las leyendas que circulaban sobre aquel psiquiatra de estatura corta fuesen ciertas. Desde luego, mantenía la dosis de oscurantismo necesaria para avivar el fuego del rumor.
Luego, el internista. Había siempre un internista de guardia.
Aquel día, un tal V. Ya dije que era una tarde de Noviembre, misteriosa y fría. Melancolía. Y ya dije que yo sabía historias de aquel lugar. Y ya dije que mi compañero iba con la música a otra parte. Y que después de cenar, se hablaba.Otra conversación. No había Internet aún. Andábamos viviendo en dos espacios, en tres dimensiones y desconocíamos todo lo que cabía en el aire.¡Lo que cabía en el aire¡
Bueno pues hablamos el internista y yo. La casualidad, ya les dije. Hablamos de historias. El parecía algo huraño, ya se lo dije. Un tipo grande, moreno, es el recuerdo, JL, no soy yo. Yo contaba historias de aquel lugar aprendidas por archivos y hemerotecas. El contaba historias de aquel lugar aprendidas entre aquellas paredes, sobre el terreno, leídas en las telarañas del olvido. Le veo ahora escético, cansado, descreído, protestando por casi todo, pero ya digo que es el recuerdo, que no soy yo y que solo es una casualidad. Y más historias. Hasta que él saca LA HISTORIA, la más larga. Y empieza a contarme la autopsia hecha al anarquista Mateo Morral por un hombre que bien pudo ser su bisabuelo. Morral, aquella noticia sobre Morral, el hombre que atentó contra Alfonso XIII. Morral, el penúltimo magnicida.
Y ahí me quedo. Y dejo a aquel hombre largo, de manos luengas y piel oscura retorciéndose en el incómodo sillón de la habitación para poder ver algún rato la tele. La casualidad.










PD.La pareja de la Guardia Civil que llegó al poco tiempo, seguida del ventero Jenaro, se encontró con dos cadáveres. Morral murió matando...

(Todas estas escenas son tomadas de las declaraciones del ventero y su mujer en el Sumario).

Informe de la autopsia de Morral Fue realizada la autopsia en la Clínica del Hospital del Buen Suceso en Madrid. El informe pericial dice así:

"Cadáver de hombre que representa tener de 24 a 26 años, moreno, con el pelo negro, formando en la región frontal un tupé de grandes dimensiones, con la barba crecida y el bigote al parecer recientemente cortado con tijeras.

"Viste traje de tela azul, teniendo desabrochadas la blusa. Lleva puestos calcetines color café y alpargatas nuevas, de tela verde, ojetes dorados y planta de cáñamo. Son nuevas o al menos poco usadas.

"En el centro del tórax presenta una herida penetrante, al parecer de arma de fuego, con orificio de entrada de centímetro y medio aproximadamente de diámetro. Los bordes de un color negruzco como de quemadura de pólvora.

"De esta herida se desprende pequeña cantidad de sangre y ya coagulada que corre a lo largo del pecho. La camisa está manchada de sangre.

"En el dedo medio de la mano derecha y en la parte izquierda de la primera falange, hay una pequeña erosión, al parecer no reciente.

"En el pómulo puede verse una equímosis; en la frente una pequeña erosión; otra de mayores dimensiones en el labio inferior, próxima a la barbilla.

"Los ojos los tiene entreabiertos."

El día 4 le hicieron la autopsia y el 5 era conducido al Depósito de cadáveres en el furgón del Cementerio Civil del Este. Se le dió sepultura a las 3:40 de la tarde en 4ª clase, temporal, zona de adultos, cuartel 3º, manzana 1ª, letra C.