28 de abril de 2013

Caricias y metralla

Me cae bien Caballero Bonald. Y me gusta como escribe. Me parece un tipo auténtico, sincero y divertido. Le cuento entre los escritores capaces de dar un discurso serio riéndose de sí mismo, lo que es el colmo del virtuosismo. Pero me ha decepcionado mucho su discurso del Premio Cervantes porque ha acabado haciendo el saramago. Él, que se pasea tan chulo a diario por la playa de Sanlúcar y que casi siempre ha ido por libre. Al final ha cedido a los influjos de la manada. Leo la entrevista con Pérez Azaústre y se me caen los palos del sombrajo.  La palabra más que suplantar la realidad, la recrea. El realismo, la copia, es desfigurar la literatura. La literatura es una interpretación.  Y yo me pregunto: "¿En qué mundo vive este hombre? ¿Acaso piensa que esa percepción hiperestetizante de la poesía puede servir en la vida? ¿Qué idea del hombre lo sustenta? ¿Qué piensa Caballero de la naturaleza humana? Creo que era Horacio quien exigía al que quisiera ser novelista que sus obras se parecieran lo más posible a la realidad narrada. Sería por no decir mentiras o por no vivir en Babia.

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Sé que me va a reñir el amigo Bernal pero a mí me parece que Jacinto Antón se desliza de vez en cuando con alguna salida de pata de banco que afea mucho su trabajada estampa. Leo su entrevista con Lawrence Rees a propósito de su libro sobre Hitler. "El secreto de Hitler era el odio", sentencian Antón y Rees a cuatro manos. Mira tú, 60 años biografiando a Hitler y llamándole paranoico y resulta que el problema era que odiaba mucho. Y siguen a capella: Como persona, señala Rees, Hitler era bastante lamentable. Un tipo psíquicamente “muy dañado”, incapaz de amistades y afectos verdaderos, bañado en odio y prejuicios. “Solitario y con una visión de la vida como lucha y de los seres humanos como animales". Pero tenía carisma. "Solemos creer que el carisma es un valor positivo, pero lo pueden poseer personas despreciables", reflexiona.
¡Ay amigo! ¿Te creías tú que Hitler hizo lo que hizo por la fuerza? No hombre, no. Se apoyó mucho en el carisma. Ahora bien, aquí hay un recio problema conceptual. ¿Cómo puede tener un importante magnetismo personal para las masas un ser tan despreciable, tan abominable? Hay algo que no encaja en la tesis de Rees, habrá que leerle con calma. Hay otro problema. Y es que Antón no ve dislate alguno en el discurso del ingles y se come la empanada.

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Gracia Querejeta ha ganado en Málaga con esta película sobre la adolescencia (decir conflictiva es una redundancia) . 


6 comentarios:

TheoSarapo dijo...

Buenas noches. Y buena suerte

Anónimo dijo...

Para mí que el problema de Antón es que publica en el diario socialdemócrata y eso le altera las meninges.

Anónimo dijo...

"¿Cómo puede tener un importante magnetismo personal para las masas un ser tan despreciable, tan abominable?"

Creo que ya lo cuenta en la entrevista: dijo lo que muchos querían escuchar.

J. Bernal

Anónimo dijo...

Al hilo del fútbol salmantino. Estuve 2 veces en el Helmántico.

temp 95-96: Salamanca 4- VCF-1
temp. 97-98: Salamanca 6- VCF-0

Para que luego digan que no estoy curtido en decepciones.

"La Caza", gran película.

BT

P. dijo...

La ministra Fátima Báñez tiene cara de culo. Vamos, si le pones una peluca a un culo, crees estar viendo a Fátima Báñez.
Y cuando abre la boca... Mejor no sigo.

Para que no me llamen machista diré que Guindos tiene también cara de culo.

TheoSarapo dijo...

Lo peor de Báñez es que cree a pies juntillas en Dios resucitado. Y que el que es pobre lo es porque de niño no estudió y se dedicó a hacerse pajas.... pecado