11 de diciembre de 2010

La realidad exige...

The Wire no es una serie. The Wire es la serie. Y la última temporada, que trata sobre las entretelas de los medios de comunicación, es sencillamente antológica. En el capítulo de anoche mataron a Omar Little, uno de los protagonistas y de los personajes más carismáticos. Al gran cazador de matones lo mató un niño de 8 años por la espalda. Nos quedamos helados. La escena no hacía presagiar nada malo. Omar estaba en una tienda de chucherías comprando tabaco. No había nadie más que él y la dependienta. De pronto sonó un disparo y Omar cayó desplomado con un tiro en la nuca. Detrás de él un renacuajo había comprobado cómo suena una pistola. En cualquier otra serie a Omar no lo hubiesen matado nunca. El capítulo de ayer se titulaba: Una mentira no es una versión de la historia. Es una mentira. Los guionistas de The Wire han tenido el gran mérito de no dejarse arrastrar por sensiblerías y tasas de audiencia. Mostrar la realidad tal y cual es en determinados ámbitos requiere unas dosis enormes de valentía. La Política, la Policía, los medios de comunicación, etc funcionan sobre una buena dosis de carcoma moral asociada al poder que manejan. Y exhibir esa carcoma en la plaza pública tiene sus riesgos. Ya lo decía Albert Camus en La Peste: "Llega siempre un momento en la historia en que quien dice que dos y dos son cuatro es condenado a muerte". Anoche, al ver al gran Omar Little desangrándose, también recordé las palabras de Symborszka: "La realidad exige que lo digamos bien claro: la vida sigue su curso."




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Estaba escribiendo algo sobre Derechos Humanos en los enfermos mentales, maltratatados en tantas partes y durante tanto tiempo. Pero a media tarde llegó esta foto tan denotativa desde Oslo. Comencé a escribir sobre los Derechos Humanos.







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El Dr, Serrano Guerra, psiquiatra, psicoanalista, escritor e intelectual presenta su primera novela. Y les invita al acto.


19 comentarios:

TheoSarapo dijo...

Buenos días. Y buena suerte.

M.A. dijo...

Buenos días.

¿Ya se les puede felicitar las fiestas, desearles una feliz Navidad y todo eso?
Feliz Navidad, que 2011 sea un poquito mejor.

El colectivo Anonymous: que si Amazon, PayPal, MasterCard…, y escribir en TL, está un rato ocupado.

Sarapo, ahora lo leo.

Anónimo dijo...

Pues sí MA el colectivo Anonymous
está bastante ocupado casi siempre. La pena es que ahora ya no hay más ataques DDoS y se ha optado por otras vías. Todo lo bueno se acaba, al menos momentáneamente.

Anónimo dijo...

Vista "los protectores", recomendada por Sarapo, excelente.

gustome también bastante "Planes para mañana" que está pasando muy desapercibida.

Sobre "Biutiful", espectacular Bardem. Caiga mejor o peor.

queda para hoy "Poesia".

BT

sarapo dijo...

Planes para mañana la produjo un amiguete. No la he visto pero en Málaga gustó mucho.

Anónimo dijo...

Y Poesia, gustome mucho también. Gran película.

BT

Cat I dijo...

Que aburrido está esto.
Correré el riesgo ...
Como dijo aquel nick ¿sociólogo? ¿Intrusa? los padres siempre acaban hablando de sus hijos.

"La realidad exige..."
Les pego a continuación un correo escrito por Catalinín. (Sarapo, éste salió rebelde de verdad).

para todos ustedes.

La 4ª Puerta.
 
-¡¿Cómo vas a ser futbolista?! Deja de vivir fantasías ¡llegan uno de cada mil!
 
Al menos seguiré jugando pensé. Pero aquellas palabras durante la cena me hicieron desechar esa opción con tan solo 10 años. Menos mal …
 
No hubo, o no se recuerda, una referencia clara. Quizá su padre leyendo todos los días sin falta el periódico. Quizá las famosas corbatas de Carrascal. A lo sumo la cabecera de los informativos de Telecinco después de ver Oliver y Benji. Pero un día se iluminó la bombilla y pensó. ¡¡Periodistas, yo quiero ser periodista!! Y allá que se puso, manos a la obra.
 
El razonamiento era simple. Papá compra periódicos. Periódicos fuente de ingresos. ¿Ingresos actuales? 250 pesetas de paga semanal. Con los cromos de la liga y las chuches me quedo en bancarrota. No hay tiempo que perder, estamos lejos del mínimo interprofesional. Hay que sacar un periódico.
 
Un nombre. Veamos … la sede está en el Chalet nº 4. Que se nos identifique y a la vez llame la atención. ¡¡La 4ª Puerta!! Ahí empezó el cuento de la lechera. Así sabrían donde vivía, y además, sería una puerta diferente. “Miren miren, una puerta diferente a la información”. Pensaba.
 

cat II dijo...

Comenzada la redacción, editorial incluida. Ya supo que un número diario se tornaba inviable. En diez minutos el periódico se convirtió en semanario. Y en quince de semanario a folletín. Por muy grande que disimuladamente se hiciera la letra. Apenas alcanzaba el folio y medio... "Bueno, son diez pisos. Tampoco se puede pedir tanto, que uno está empezando..."
 
El primer número fue todo un éxito. Las ventas superaron las previsiones. Se esperaban 10 ejemplares, y fueron 11. Para regocijo de la dirección, mi padrino estaba presente cuando yo, director, jefe de redacción, impresor y plumilla, me dispuse como mensajero en la entrega. Llegó un ejemplar a todos los hogares. Nadie se resistió a pagar tan solo 25 pesetas. Sabía que era un precio atractivo. El éxito estaba garantizado, y con él, mi independencia económica.
 
La clase alta (véanse notarios y médicos) no disimularon su sorpresa. “Que hará el “nano” con un periódico en lugar de estar jugando al fútbol!”.
 
Hice poco caso. La misma clase alta que me compraba los ejemplares, obstaculizaban mi trabajo,  ocupaban mi importante lugar en la oficina: el único ordenador de la casa. Quién a la postre, sería el protagonista indiscutible.
 
Los ingresos fueron aun mejor. A razón de 25 pesetas el periódico (folletín semanal). Obtuve un beneficio neto de 275 pesetas. ¡Ja! ¡Y eso solo con el primer número! Había doblado y superado mis ingresos semanales. Esto marchaba por muy buen camino.  
 
Crecido ante tales acontecimientos. Me dispuse a informarme sobre los sucesos ocurridos para mi siguiente número. Desagradable sorpresa me llevé, había de anunciar una muerte. Esto me demostraba que ya estaba inmerso en pleno ejercicio periodístico, la obligación llamaba.  Mi bloc de notas y yo nos encontramos ante el triste fallecimiento del jilguero de la vecina del segundo. Ya tenía la portada.

Cat III dijo...

Era una muerte, y el periódico (a estas alturas folletín semanal de avisos muy breves) debía estar implicado en la causa. ¿Qué hacer? ¡Debía conseguir vender tantos ejemplares como la semana pasada! La dirección se reunió y decidió realizar un especial. Se debía guardar luto. El periódico debía ser negro, las letras blancas. Así llamaríamos la atención de los lectores. Los engancharíamos para sucesivas entregas.
 
Acabado el especial. Era el momento culminante. La impresión y entrega. Primera impresión. Sin problemas. Segunda impresión, lenta. Es posible que el reparto tuviera que esperar una jornada más ¿las tecnologías no se prestaban a mi imaginación? Tercera impresión … problemas … pero problemas graves; tres chispazos, cuatro crujidos y cinco alt+ctrl.+supr  después. Comenzó el Armageddon. La impresora no imprimía, ni aun después de desechar la opción del luto, ni tras reiniciar los sistemas. La dirección volvía a la realidad de un plumazo. Definitivamente me había cargado la impresora. Una máquina infernal, gigantesca, que solo por los ruidos que hacía debía ser carísima. A la edad de diez años el agobio era el equivalente a romper la primera máquina de Gutemberg, que desgracia y que miedo.  El “acojone” aumentó cuando mi padre, recordemos, clase alta y por tanto pudiente y pagana (en términos económicos), acudió cual guepardo se abalanza sobre una gacela al oír los chirridos de aquel invento del siglo XV.
 
¡La madre que te parió! Ella no sabía nada aún. Ibas a ver la que caía cuando las noticias llegaran al norte. La muerte del jilguero iba a tornarse en Guerra Civil. El pueblo se levantó en armas. Cayeron mamporros. No hubo posibilidad de resistencia. El golpe de autoridad era evidente, se cernía el totalitarismo sobre los medios de comunicación. Y se acabó la libertad de expresión. La reivindicativa vida de La 4ª Puerta llegaba a su fin. La clandestinidad era inviable. Dos números. El primero y el último. Y con él la bancarrota. Aquel conflicto marcó los escasos dos lustros mi historia. Aparté de mi cabeza la idea del periodismo. Era inseguro en los ingresos, con riesgos para la integridad física, excesivamente laborioso y poco reconocido. Por ahora seguiría con el fútbol. Al menos como diversión.

Cat IV dijo...

Tras aquella decepción y muchos años después el sueño cogió un camino diferente. “Al derecho muchacho. Que tienes buena memoria. Como tu padrino …”
 
Seis meses aguanté. Ni uno más, demasiado aburrido. Nunca me arrepentí, gracias a Dios. Porque la siguiente decisión la tomé con firmeza. Llegó el período de reflexión. ¿Y ahora, que hago?... Recordé “La 4ª Puerta”... Fue bonito mientras duró ¿verdad?… Pensé en mis capacidades tratando de ser realista y la idea empujó con fuerza. Futbolista no seré, nunca tuve talento. ¿Pero periodista …?
 
Allá que fui, con decisión, lo que no sabía era que para ser alguien ahí... también llega uno de cada mil. Pero esta vez, parto con ventaja …

Catalinín

sarapo dijo...

Una pena muy grande lo de Morente.

TheoSarapo dijo...

Rafa Gordillo, nuevo presidente del Betis

sarapo dijo...

Cat, ¿dónde está el chavea ahora?

Cat dijo...

En una tele. Frente a las cámaras de reportero en un programa de economía. Encadenando contrados de tres meses. Contento.

meca dijo...

Tiene un ramalazo catalináceo su hijo, Cat.

terreiro gafapasta dijo...

De tal palo tal astilla.

M.A. dijo...

“¡La madre que te parió! Ella no sabía nada aún. Ibas a ver la que caía cuando las noticias llegaran al norte. La muerte del jilguero iba a tornarse en Guerra Civil. El pueblo se levantó en armas. Cayeron mamporros. No hubo posibilidad de resistencia. El golpe de autoridad era evidente, se cernía el totalitarismo sobre los medios de comunicación.”

¡¡Eres un dictador, Cat!!

No suelo ver yo esa cadena, hasta ahora.

M.A. dijo...

Este planteamiento, a la larga, despojó a los hospitales del trabajo realizado por los propios pacientes, fundamental para su funcionamiento y mantenimiento diario, así como fuente de recursos dinerarios por las tareas realizadas por los internos para el exterior. La necesidad de contratar los servicios y trabajos que antes realizaban legiones de pacientes, encareció sobremanera los costes de funcionamiento y mantenimiento de las decrépitas instituciones ya centenarias que progresivamente fueron cerrando sus instalaciones.

Increible!!

M.A. dijo...

Hijos.