11 de octubre de 2010

Un momento

Morirse. Es un momento. Y es para siempre, decía la pintada. Todo muy gótico junto a la catedral.

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Estos días leoneses tan horrorosos. Hace un aire algo caliente que mueve las hojas caídas de los árboles y el polvo. Suerte que también llueve a ratos. Pronto todo se llenará de páginas amarillas...decía Manuel Vicent cuando hacía poesías.

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Voy concluyendo que no hay mayor esclavo de su trabajo que un escritor. De su trabajo o de su neurosis. Las ansiedades de Amis Martin cada vez que juega con su hijo, el régimen militar de Murakami, la vida claustral de Trapiello, las prácticas conventuales de Martín Gaite y el exilio interior de Rafael Sánchez Ferlosio, la vida suavemente ordenada de Vargas Llosa e incluso las torturas de mi admirado Eugenio Suárez cuando algo le retrasa su artículo diario. Ordem y un notable punto de psicopatía
¡Quién lo diría! Pero si los de los de Letras en la carrera salían todas las noches¡¡¡ se quejaba amargabamente Pipurrax la escasas veces que iba de marcha nocturna con su guardapolvos blanco inspirado en el que lucía Kevin Costner en Silverado.


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Lo siento. No soporto la impostura. Ni el repiqueteo oportunista sobre la importancia del género en la presentación de la enfermedad mental. ¡Pues claro que las consultas de Primaria están llenas de gentes con malestares!. Pero es que ya hace diez años que Damasio dijio que Descartes se equivocó y que cuerpo y mente son una unidad indisoluble.Pero lo que ya no es de recibo es que sigamos explicando todo gracias al malestar, ese gran invento burgués, judío, para llenar divanes. Inmensamente burgués. Sé que puede resultar agrio pero como Espartaco Santoni, no niego nada. ¿Cómo hablar de malestar cuando te cuentan que un amigo de 35 años con dos hijos se deja morir en una bañera llena con su propia sangre? Y no sería porque no dió señales de muerte. Hasta que quedó solo. Su tía me lo contaba con lágrimas en los ojos. Pesaba 29 kilos. Pero ni eso fue motivo de alarma. Ni siquiera para ella. Y es que en las depresiones por pérdida de objeto solo cabe esperar. El resto, alfalfa ideológica y cine de Hollywood.. El malestar, el malestar, dicen, acaba saliendo por alguna parte. Si no sale en palabras sale en retortijones. Lo malo es cuando aparece alguno que quiere mirar a la muerte cara a cara. Ahí las explicaciones de los fans del malestar las escribe García Märquez.

10 comentarios:

TheoSarapo dijo...

Buenos días. Y buena suerte

pipurrax dijo...

Ese guardapolvos blanco. Lo llevaba puesto cuando fui a admirar el Elogio del horizonte. Me caí por una cuesta de barro y pasé de Kevin Costner a KK, mientras un amigo se descojonaba sin parar.

c h dijo...

"Voy concluyendo que no hay mayor esclavo de su trabajo que un escritor"

Claro, claro... trabajar en la barra de una cafetería como autónomo, picando en la mina o como MAP eso no ye nada.

Sarapo, los libros te sorben el seso.
:-)

c h dijo...

"¡Pues claro que las consultas de Primaria están llenas de gentes con malestares!"

Pues te recuerdo a ti mismo diciendo en los papeles que la crisis no se estaba notando en las consultas.

Anónimo dijo...

"Lo siento. No soporto la impostura"

Escribió el gran poeta en uno de los más emocionantes poemas que hemos leído el admirado seguidor del Valencia y yo: "Tarde se aprende lo sencillo" ("Mis hijos me traen flores de plástico, José Hierro).

La impostura apesta. De ahí que nos alegremos por el Nobel a Vargas Llosa. Es cierto que los de letras salíamos cualquier noche los gatos. Pero no es menos cierto que los de medicina tenían tuna (!!!!). Y organizaban fiestas de nits de Sant Joan. Ah, qué bellas aquellas futuras doctoras.

James Boswell

Anónimo dijo...

c h dijo...
"¡Pues claro que las consultas de Primaria están llenas de gentes con malestares!"

Pues te recuerdo a ti mismo diciendo en los papeles que la crisis no se estaba notando en las consultas.
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Jajaja. ¡Como en los viejos tiempos! Aquí tiran con balas de verdad. Por eso me gusta frecuentar este garito.

James Boswell

M.A. dijo...

Uno debe ser muy raro: en todo el post sólo veo un amigo, 35 años, una bañera y dos hijos.

Depresión por pérdida de objeto. Qué sensación de pureza, de nobleza, de asepsia, nos transmite el lenguaje médico. Qué artificio monumental.

sarapo dijo...

Dice Boswell: Pero no es menos cierto que los de medicina tenían tuna...


En la peña siempre fuimos ferozmente antitunos. Esa inmensa canción de las Vainica Doble, con letra de Caballero Bonald: Vete tuno no te quiero ¡vete!
Vete tuno, no te quiero, vete.
Vuélvete a tu siglo diecisiete.
Pon tus mustios clavelitos
en un jarrón
y se los llevas al balcón
de otra muñeca
y le explicas bien a gritos
y le explicas bien a gritos
cómo se queda Fonseca.

Anónimo dijo...

Un día ví al tuno más feo del mundo. Un tío feo de cojones. De una fealdad extrema. Del palo de aquel jugador del Barça de basket llamado Dueñas pero más feo todavía. Me tenía fascinado en su fealdad apoteósica. Cuando tocaba la bandurria me hipnotizaba. Era un mono con serpentinas. Creo que ese tío era tuno para pasar desarpecibido. Lleva más de 15 años en la tuna.

BT

fernando terreiro dijo...

España no será moderna hasta que no se prohíban las tunas.

El otro día me lleve uno de los sustos de mi vida. Me pararon para control de alcoholemia, había bebido unas cuantas margaritas. El guardia civil me pregunta que si había tomado algo, mi mujer desde el otro asiento responde : Sí, los dos, lo que hace que el agente se agache y se asome para ver de donde viene tan inopinada respuesta. Creo que desde aquí el número comenzó a apiadarse. Luego que si abra el plástico de la boquilla, con los nervios una operación que me llevó un buen rato. El GC no dice ni mú mientras espera. Luego soplo y me dice: Puede usted seguir. Había dado el 0'07. Conclusión: las margaritas estaban poco cargadas y yo bastante cagado.