16 de septiembre de 2010

Correr


El libro de Jean Echenoz. Nada que ver con la autobiografía al galope de Murakami. Ni siquiera con las noveladas y aceradas reflexiones de Hugo Burel sobre los corredores nocturnos. Echenoz hace un recorrido por cuarenta años de comunismo en la antigua Checoslovaquia merced al retrato al natural del gran fondista checo Emil Zatopek, la Locomotora humana. Uno se imagina la relevancia social de Zatopek como algo similar a la que nuestro manacorí de oro tiene hoy día. Y es que el bueno de Emil lo ganó todo en el gran fondo durante diez años. Llegaba a desesperar con solo anunciarse en los estadios. Y parece que era un tipo que nunca renunció a su sencillez ni en el momento más álgido de su carrera. Mérito de Echenoz haber elegido la tierna y ágil figura del "ángel rubio" para tratar de iluminar una época demasiado oscura. Correr, como corresponde, se lee fácil y rápido. Solo falla Echenoz cuando especula y pierde la contención. Que si Zatopek corría para escapar, que si el atletismo le daba la vida y se la quitaba. Te enfadas hasta que miras esa maravillosa foto de la portada.


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Los encendidos aplausos del Profesor Lázaro pro salsa boloñesa en la educación universitaria se vieron alterados por la irrupción del narcisismo doliente y herido del Profesor Cullá i Clará. Pero no contentos con la andanada, ayer un microbiólogo valenciano también se revolvía contra la revolución anunciada. Este hombre, particularmente obtuso en su carta, daba la impresión que del debate no había entendido nada. ¡Lo que dan de sí las salsas!

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La hija del José Donoso ha escrito una autobiografía que no puede dejar de ser una biografía de su padre. Insiste Ayala-Dip que en absoluto es un ajuste de cuentas con el presunto genio. Se explica así Ayala: "Resulta enjundioso que Pilar Donoso no juzgue. Deja que seamos los lectores los que emitamos algún veredicto. Las depresiones abismales de María Pilar, sus incalculables ingestiones de alcohol, las depresiones de Donoso, su enfermizo afán de reconocimiento, sus ataques de paranoia, sus enfermedades (reales e imaginarias), la constante falta de liquidez del matrimonio. Tales circunstancias, parecen no haber dejado ninguna huella de resentimiento en la autora. Comprensión sí. Y gratitud, a pesar de todo, por los escasos momentos de felicidad plena que sus padres trataron, siempre que pudieron, que no le faltara". ¿Estamos perdiendo el norte? ¿Qué queda por juzgar en esa casa?


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A mi entender la aportación más solvente de la socialdemocracia española en lo que ve de año la hizo anteayer Felipe González pidiendo legalizar las drogas. González es como las liebres, que duermen con un ojo abierto. Y lo dice él antes que lo digan otros que llevan años gritándolo. Sobre ello escribe hoy con brillantez Espada que se pone con flamenco. Ayer, El País publicaba un amago de debate al respecto desesperadamente denso y vacuo donde nadie, salvo González, aportaba nada. Pero me asustó comprobar que una gran parte de la sociedad piensa que es posible una humanidad sin drogas.

34 comentarios:

TheoSarapo dijo...

Buenos días y buena suerte

TheoSarapo dijo...

Hola Josepepe. Está haciendo usted un maravilloso blog de camino a Santiago. Y de la intimidad expuesta, le digo a M, nunca sobra nada.

Anónimo dijo...

Yo es que lo de las drogas no lo veo claro. Soloen el caso del cannabis tiene un cierto sentido la legalización de su venta, ya que entiendo que su posesión para el consumo y su consumo son legales siempre que no se haga en espacios públicos, más o menos como el tabaco dentro de poco. Pero no veo como se puede regular la venta libre y legal de drogas tan absolutamente dañinas como la cocaína o la heroína, no digamos ya el éxtasis u otras drogas químicas, si no es bajo suscripción médica, y si es así volvemos al mismo problema del tráfico y de la venta ilegal. No me cabe en la cabeza la venta libre de esas sustancias en el mostrador de una tienda, pero quizás sea debido a mi estrechez conservadora.

fernando terreiro dijo...

Lo de antes es mío, que también comprendo que sobre todo con el tema de la cocaína hay una tremenda hipocresía.

fernando terreiro dijo...

Si el último párrafo del artículo de Espada se pudiese demostrar en un laboratorio yo estaría de acuerdo con él. Pero Arcadi tiende a sacar la ciencia de su ámbito natural, el laboratorio. ¿Cómo se puede demostrar qué esa hipótesis que lanza es verdadera?

meca dijo...

La legalización sería caríiiisima para el sistema, inasumible en crisis. Y los que nos faltaba a los matasanos.
Estoy leyendo a Oscar Fairfax y a la Lindo. Tranquilos, ya les contaré, no me metan prisa, ho.

meca dijo...

La legalización sería caríiiisima para el sistema, inasumible en crisis. Y lo que nos faltaba a los matasanos.
Estoy leyendo a Oscar Fairfax y a la Lindo. Tranquilos, ya les contaré, no me metan prisa, ho.

M.A. dijo...

Los diez mandamientos de una mujer 11, o algo así. Debe estar bien, para calzar mesas.

Siguiendo el método BT leí ayer los dos primeros capítulos de “Lo que me queda por vivir”. Si estás sentado se lee cómodo. Seguiré con ello, Meca.

En lo de las drogas estoy con Terreiro. Cierto, no soy objetivo: he visto a unos cuantos quedar descabalgados en el camino. Me acuerdo de A, el mejor chaval y persona que conocí nunca, convertido en un zombi sin voluntad ni memoria. ¿Legalizar eso? ¡A tomar por culo!

David Trueba recuerda hoy en EL País lo que muchos pensamos y algunos escribimos en su día: la mejor campaña publicitaria de la cocaína se hizo con aquellas imágenes de Kate Moss metiéndose lo que debían meterse los guapos y triunfadores. Por si algún chaval tenía dudas. Ahora, imaginen esa campaña multiplicada por 100 o por 1000, con modelos de Calvin Klein y sus cuerpos perfectos.
No me sorprende que se abra este debate, ahora. Llevaba un tiempo haciendo la cuenta atrás a ver lo que tardaba. Con un 20% de paro y lo que nos espera, no hay mejor solución que una sociedad narcotizada. Nada nuevo: ya se regalaba el tabaco a los soldados americanos.

Anónimo dijo...

Pues a mi me sorprende mucho, es más, me parece otra cortina de humo. El problema principal es el dinero. O la mala distribución del dinero. En el mundo. Sí, bueno, claro está que el sabio antes de hablar de legalizar las drogas blandas habló de regular el sistema financiero. Y punto.
¿Socialdemocracia? Ja, ja, éso sí que me hace gracia. Aquí, la crisis la pagamos la clase media y los pobres que serán y ya son más pobres. Los que más ganan son los que menos tributan. ¿Socialdemocracia? A pagar todos. Y a pagar mucho más los que tienen mucho. Y si las grandes empresas se quieren ir, pues que se piren... total, en cuanto encuentren otro sitio donde puedan tributar menos van a deslocalizar.
El sabio no acaba aquí sus consejos. Preparémonos. El domingo que viene nos venderá las nucleares... y la ilegalización de las gominolas.

Y a Arcadi Espada, pues la verdad es que yo no le acabo de coger el punto. Eso de que drogarse es ponerse a cuatro patas, al nivel del perro... Y de que nadie escribió nada sensato bajo los efectos de la droga... bueno, ahí si que disiento, porque la historia está plagada de seres geniales que consumían cosas y no dejaban de ser geniales.
Legalizar las drogas blandas no debería suponer aumentar el consumo, sino hacer un consumo más responsable.
La Intrusa

Anónimo dijo...

M.A. Cuando tu amigo se quedó enganchado, eran legales las drogas?

La Intrusa

M.A. dijo...

Foca, a mí lo mismo. Llevaba un tiempo sin problemas, y ayer… Por eso le preguntaba.

M.A. dijo...

Mónica, me encantan las preguntas retóricas. Ésta no acabo de entenderla del todo. Dame una lista de todas las drogas que hemos de legalizar y un día de la semana para hacerlo. En las siguientes 48 horas alguien se quedará enganchado o se morirá con una ilegal.

anx dijo...

Mientras conducimos no podemos escribir poemas, mientras experimentamos una droga tampoco. Pero nos queda además de la queja de la inalterabilidad del Yo Arcadi la flexibidad natural del recuerdo, de nuestra memoria, la de su reorganización, y del aprendizaje, de la experiencia radicalmente interior, mediante el juico lúcido cotidiano. El potencial de ser distinto, de la relativización de tu personalidad, de ensanchar mirada, que puede llegar a ser un presente de incalculable valor. No solamente aquí me gusta la palabra existencial sino empatía y autocomprensión personal. Las drogas por supuesto q son usables por la gente normal en contextos normalizado. Su poder destructivo se deriva únicamente de una capacidad de evasión y adicción sólo en algunos individuos notable(aunque quizá tb de un terrible secundarismo, la toxicidad neuronal que se produciría en usos prolongados y crónicos). Ese verdadero peligro que sostiene siempre la excusa y/o el condicionante social, de este lado, en el mundo físico ficticio, no en la mente y sus extensores del contexto y la ilusión. Sin la negación (compensatoria o no) de querer ver(se) mejor somos más libres.

Alegato de un diabético por el consumo de pasteles

Anónimo dijo...

Hablamos de drogas blandas. O a esas se refería el sabio. En las próximas 48 horas alguien se quedará enganchado o morirá, igualmente. O mata a pocos el alcohol?
Legales o ilegales, están ahí. La diferencia es que los yogurinos fuman caca de perro pensando que es hachis y posiblemente inhalen cal por cocaína, o mataratas. Por no decir de esos adultos desconfiados de su médico que leen todo el prospecto antes de medicarse y el sábado de noche pican en la ventana de cualquier trapichero y se meten por la nariz lo que dicho trapichero quiera.

De todas formas, estoy con meca en que no son tiempos para gastar en eso, que supondría mucha pasta para hacerlo bien.(Prevención, información... etc)
La Intrusa

meca dijo...

Veo su libro muy evocador, por lo menos ha conseguido que vinieran a mi mente muchas cosas ya vividas. ¿Cree que puede atraer a los lectores masculinos? Yo, por ejemplo, no veo a mi marido leyéndolo.

Querida amiga o amigo, yo no he escrito este libro sólo para mujeres. De hecho, me están escribiendo muchos hombres. Los hombres a los que no les atrae el universo femenino no me atraen a mí. Los hombres españoles han sido muy refractario al mundo de las mujeres, pero te diré que yo siempre he tenido grandes interlocutores varones en mi vida. Mi marido fue el primer lector de esta novela e hizo una reseña preciosa de ella en el diario de web. La puedes leer. Antonio es admirador de muchas escritoras, te lo aseguro. besos

meca dijo...

Eso dice la Lindo.

Espada se pasa.

M.A. dijo...

Meca, con dos capítulos no puedo opinar. Veremos.

Intrusa: no leí al sabio. No me parecía que Terreiro hablara sólo de drogas blandas. Estarás conmigo: si el argumento para su legalización es el control de calidad, lo mismo vale para un roto que un descosido. Ya digo: en esto no soy muy objetivo.

Anónimo dijo...

A mi las drogas me dan miedo. Paso.

BT

TheoSarapo dijo...

Solo le veo ventajas a la legalización. Menudo mercado se están montando algunos.

Cat dijo...

Estoy de la playa hasta el moño. O montan un tribunal de estética con multas más gordas que las de circulación o vuelvo a rastras. Soy partidario de bañador de un cuerpo.
Tengo ya hasta ganas de trabajar.

Estoy con Sarapo, legalizar el hachís y montar miles de coffee shop para bajar las cifras de paro (de paleta a camarero; eso sí, con curso de formación) y arreglar las cuentas del estado.
A las duras, caña, mucha caña. Y lo mismo que quieren hacer esos modelnos con las putas: castigar al consumidor. ¡A correr!

Cat dijo...

De todos los recomendados, nombrados, leídos, ojeados y señalados aquí en mucho tiempo, el mejor, y de largo, es el que trajo Jordi B. citando fuente. Es tan cortito que si lo encuentran en la fnac, cosa que dudo, lo pueden leer en un ratito. ¡Qué expléndida biografía la de Byron de Tomasi de Lampedusa editada por Nortesur! Conste y rubrico.

cat dijo...

Esplendorosa x, ciertamente.

Anónimo dijo...

Floociaa, qyuier tgea den

cat dijo...

¡Bien!

Simón Suerte dijo...

¿Las drogas ilegales matan más que las legales?
Menos hipocresia todos aquí sabemos que alcohol y tabaco (drogas blandas, ja, ja) son dos de las principales causas de mortalidad en nuestro ámbito, y la mayor de los que escriben aquí o las consumen o han consumido ambas. Y son legales y no pasa nada. Bueno si pasa, que no hay una mafia, con dinero negro a espuertas para corromper a diestro y sinistro.

Simón Suerte dijo...

Por una vez estoy con Sarapo: LEGALIZACIÓN

Simón Suerte dijo...

Pero no estamos hablando de lo que realmente queria hablar sarapo.

¿Es posible una humanidad sin drogas?

Desde la noche de los tiempos los seres humanos hemos buscado substancias que nos hicieran más sociable, más divertidos, que nos hiceran sentir más tranquilos, más alegres, etc. Esto es un hecho, todas las sociedades tienen o han tenido sus drogas. Y no concibo una humanidad sin ellas, es inimaginable. Habría que cambiar la esencia del ser humano (los comunistas decían que querían hacer algo parecido y ya ven lo que pasó).

M.A: dijo...

Van a acabar consiguiendo que lea al sabio. Más tarde, que ahora voy a Sabugo a drogarme con unos vinos.

Si eso es de lo que quiere hablar Sarapo, la respuesta es sencilla: no. Tampoco lo es sin robos ni asesinatos.

heptafon dijo...

Cuando se conocen los orígenes de la prohibición(especialmente del cáñamo aunque no sólo), se hace evidente la poca razón de su ilegalización (¿o debería decir penalización?).

Lo cierto es que el tráfico ya es casi imparable, hasta el punto de que puede hablarse de narcoestados y de guerras movidas por las drogas (México)que causan más muertes que los conflictos de Oriente Medio.

Con la ilegalización la gente se metía en vena cócteles a base de estricnina, harina, talco y glucosa a un precio desorbitado, un siglo de prohibición no ha eliminado el tráfico.

José Carlos Rodríguez dijo...

Yo hace años era partidario de perseguir el tráfico, e incluso el consumo de drogas.

Ahora creo todo lo contrario:
http://revista.libertaddigital.com/la-irracional-guerra-contra-las-drogas-1276235297.html

JC.

Catalino dijo...

 Es una polémica sin fin: acaso se puede enseñar a drogarse. Lo dudo. Cada cabeza es única y lo es su forma de reaccionar a ellas. Todas las sociedades las tienen, las disfrutan y las padecen. Los "bien formados" saben hasta donde pueden llegar sin daños y con ciertos beneficios. Que daño hace el traguito de alcohol cuando el sol está por debajo del bauprés, sea güisqui, oporto o el vino con coca que tomaba no recuerdo que papa, un porrito, dos muñaejos de hojas de coca con ceniza, un habano, etc. Así, en pequeñas dosis y como premio a un día atareado y fecundo, con su  ritualización estricta y sabiendo la que te va bien a las particulares conexiones de tus neuronas considero que es poco  el daño. Pero no, llega la taquifilaxia, la dependencia física, la torpeza, el desenfreno y acaba la cosa en desastre. Es lo que dijo Meca. Enseñar a conducir y hacer buen uso de ese coche necesita mucho esfuerzo, tiempo, dinero y muertes seguras a cuantificar. Creo que ciertas drogas no deberian estar penalizadas ya que acaban en manos de mafiosos que las desnaturalizan y corrompen. En otras soy intransigente, se pueden imaginar cuales, tan intransigente que abogo por condenar a un infierno legal tanto al proveedor como al consumidor y lo mas duramente que se pueda, sin mandangas. 
Estoy en el semiabandonado pazo de mi gallega al que llega el 3G dándole al dedito en el prao. Saludos. Hace fresco, me retiro ya.

c h dijo...

Se nos Murió Labordeta.

Ay, que lástima, que triste.

(Fdo.:Un escuchante de Pepa).

c h dijo...

y disculpen por la repetición.

Anónimo dijo...

¿Mónica?