27 de octubre de 2009

Con flores en el pelo

If you're going to San Francisco, Be sure to wear some flowers in your hair...En San Francisco la gente es amable y despreocupada. Lo que por aquí llaman friendly. Yo, mas que amables, he visto a estos californianos como indolentes y ensimismados. San Francisco ha sido para mí un pequeño chasco. Es cierto que me llevo de la ciudad momentos indelebles: un paseo por la ruta Hammett en Chinatown, un atardecer glorioso en Marin Highlans con el Golden Gate al fondo, los trayectos en el tranvía por Lombard o Masson, etc. Pero la decepción ha venido en el lugar menos esperado. Tenía ganas de ver el barrio hippy, de conocer aquellos lugares magnificados en los setenta por la revolución sexual, la rebelión contracultural, los viajes lisérgicos y las flores en el pelo. En la esquina de Haight con Ashbury dicen que empezó a moverse todo. Por allí, cerca del Red Victorian Hotel, por la librería City Lights y otros antros. Un servidor no esperaba ver a Kerouac recitando poemas ni a Peter Fonda llegando en su moto de varios metros de eslora. Pero el barrio hippie de ahora se ha transformado en un muermo por donde deambulan tipos raros, parejas gays y algunos fumados tocando algún instrumento . Y es que allí vive ahora un grupo social bien acomodado ya sin flores y sin pelo. El lugar no llega a la categoría de parque temático porque han sabido conservar bastante bien la caspa pero me recordaba algo a las decorados de cartón de las ciudades del oeste. Todo parece vigente pero vano.
Por no hablar del vecino Castro, barrio conocido por ser el escenario de las grandes revueltas gays de los años 70 lideradas por Harvey Milk y el alcalde Moscone. Allí en el cruce de Market con Castro, ondea una impresionante bandera rainbow del tamaño de la bandera de España que hubo, en su momento Perejil, en la plaza de Colón.
Los hippies que siguen vagando por aquellas cuestas se exhiben desmesuradamente para que los turistas les fotografíen como se hacía en otro tiempo con Buffalo Bill. Los gays, con más poder y más futuro, han acabado construyendo una sociedad tan excluyente como la que criticaban. Como decía Fernando Poblet: mira que salir de un armario para meterte en un gueto.

17 comentarios:

TheoSarapo dijo...

Buenas tardes y buena suerte.

TheoSarapo dijo...

Señor D,ont: bien está ser sintético, coño, pero cuente algo de entonces.

Protactínio dijo...

Algo escribí en el extinto blog de Arcadi sobre la esquina de Haight con Ashbury. Fue -también- una especie de desilusión para mí. O la señal de que, al menos yo, me he hecho viejo. Porque veía a la gente (a medias entre lo neopijo y lo yuppi con pretensiones "liberales") y creía verme a mí mismo. Nada peor que eso. Lo de Castro, creo, es algo distinto. Puro teatro, sí, pero distinto. Al menos, los maris son auténticos. Y de toda la vida.

M.A. dijo...

Eso del armario y el gueto es tan cierto como políticamente incorrecto. La Ley del péndulo, por muy ciegos que vayamos, la mayoría de los hombres no permitiríamos que nos sacaran en televisión como salen las mujeres en el día de comadres. Ya ven.

Ya quisiera, Chema. Los encofradores también tenemos vacaciones, por ahí va Sarapo. No hay moscosos y sí peonadas, aunque no signifiquen lo mismo. Acierta en lo de encofrar poco, tal como está el patio!

M.A. dijo...

Pero, ¿quién coño es esa Regenta?

catalino dijo...

¿Con flores en el pelo, dice?

Dos viejos prematuros con unos barrigones que les obligan a sentarse despatarrados esperan en el exterior de las consultas bajo un solecito divino. El apoyado en su garrote le dice al otro: “Nos estamos cargando el cambio climático; nosotros no, que vamos a durar ya poco, pero los jóvenes lo van a pasar muy mal.”

TheoSarapo dijo...

Impresionante documento, MA. Impresionante.

Anónimo dijo...

Estos del Alcorcón no puden ser buena gente...


Paula

TheoSarapo dijo...

El Madrid ha hecho grande a Diego Cascón, eterna promesa de la Cultural.

TheoSarapo dijo...

Mañana el Barsa sufrirá de lo lindo.

sagaseta dijo...

La ausencia de Petazeta en el funeral de sabino solo tiene una explicación: Tini, vete ya.

Anónimo dijo...

nos estamos cargando el cambio climático...
JUAS, JUAS, JUAS....

Sin flores y sin pelo...
¿Es suyo? Es guay

fernando terreiro dijo...

Pero el barrio hippie de ahora se ha transformado en un muermo por donde deambulan tipos raros, parejas gays y algunos fumados tocando algún instrumento.

Pero ¿usted creyó que lo hippie fue alguna vez otra cosa? No lo creía yo tan ingenuo.

ana dijo...

A mí también me ha gustado mucho lo de "sin flores y sin pelo".

ana dijo...

En nuestro caso creo que lo de la vacuna de la gripe A se ha resuelto solo: tengo a los dos retoños a Tamiflú (bueno, Oseltamivir). Parece que les ha ido bien, ayer estaban hechas un guiñapo, con un fiebrón que apenas cedía, y hoy se han levantado sin fiebre. A ver qué tal nos va el día.

cat dijo...

Ana, llevo días sin querer nombrar la soga … pero acordándome de ti cada vez que.

Un sobrino asmático la pasó en cuatro días y sin un pito.
El hijo asmático de un compañero de profesión también; estaba nervioso pendiente de los resultados y como yo tengo mucho contacto con el laboratorio de infecciosas vino a mi. “El cabrón está con fiebre y mucha tos; como se ponga con pitos no sé que voy a hacer …” Le di el teléfono y un nombre para que se pusiera en contacto y aceleraran en un viernes … El lunes lo primero que hice fue preguntar. “Está estupendamente y se ha ido a la facultad”. Quiere ser médico. Sigue habiendo valientes. Es un chaval encantador del que recuerdo una anécdota cachonda. Siendo bien pequeño ( a ojo, como tus hijas ahora) tenía un cabezón grandísimo -era un cabeza buque- y le dije al verlo: “ ¡Tienes una cabeza muy grande! No sé si será todo casco o sesos. Para saberlo necesito que contestes a una pregunta ¿Tú eres muy listo, verdad?” Y, deprisa y sin falsa modestia, dijo: “Sí.”

Cuenta si tus niñas la pasan en menos de 4 días y creeré en lo que pueden ser las drogas antivirales, plis.

cat dijo...

Sin flores y sin pelo...
¿Es suyo? Es guay

9:16 AM

El lápiz y la asociación, ciertamente; la última vuelta del sacapuntas, suya.