20 de octubre de 2009

Californication

Toda una educación sentimental. La banda sonora de una vida descubierta con cuarenta años de retraso. Pero sí, las hojas son marrones y el cielo es gris. In such a lovely place.

20 comentarios:

TheoSarapo dijo...

Buenos días y buena suerte.

catalino dijo...

ana dijo...
El Fator Humano

¿De qué color eran los glamurosos pijamas de Carrefour? Venga, una pistilla...

M.A: dijo...

¡Hala, ahora a California!

M.A. dijo...

Anda uno escaso de inteligencia, pero ese “parece” de Catalino delataba el factor humano. ¿Lo ve, Cat? Siempre hablamos de nosotros mismos.

El Fator humano: no sé jugar a nada, ¡qué poco autóctono!

Cat dijo...

M.A. Lo sabía. Me di cuenta, como siempre, del error al verlo ya fuera de mi alcance y supe que lo habías pillado, casi, por tu afirmación posterior. Pero como aquí saben todos que siento debilidad por las chicas me figuré que colaba. Lo mejor de la edad es eso: que ya sólo siento debilidad.

¿Ustedes no llevan en la cartera una foto favorecedora de su chica o de sus hijos y si hacen amigos tras un pedete majo en un bar, en terciandose, no la enseñan? ¿Soy el único sin vergüenza?

A mí se me ve a la legua (una hora o 5572,7 m. antes), a otros casi que no. Sé a que te refieres y estarás conmigo en que los hay expresivos y empanados, digo embozados, vergonzosos, tímidos...

Un galego dice fator, inyeción, etc. Ana es gallega y tiene buen humor.

Fernando del Busto dijo...

Usted no para de viajar, Maestro, es un nómada empedernido.

M.A. dijo...

No, no, la afirmación era sincera. Nada tiene que ver con haberlo pillado.

Yo soy de los empanados. Intento encontrar el justo término, para no decir de más ni de menos. De más, porque me gusta la intimidad, de menos, para no desilusionar a quien hace lo posible por mantener una conversación abierta. Las veces que desembuché de más, me he arrepentido casi siempre. Internet, como se puede ver, no es una conversación normal.

cat dijo...

Esto se está convirtiendo en un tú y yo.
Cierto, no es una conversación normal. Aunque en las que uno cree normales también se pueden correr peligros, en especial los que no hay forma de enharinarlos para freír. Son continuos los avisos para que no metamos nada personal (los jóvenes no hacen caso) y recuerdo y tengo presente famosos escritos avisando que fueron proféticos; sé de mucha gente valiosa y encantadora que terminaron asqueados.
Puede que me esté pasando y la culpa al empedrado gen mío. Un día me callaré como cualquier otro.

Estoy seguro de que si estando en Avilés o cerca del golfo Ártabro me pasa algo y necesito ayuda la encontraré fácil y me será dada de buen grado, por ejemplo.

ana dijo...

Para Cat, que lo pilla todo a la primera: el pijama de la madre es un blusón de cuadros y el de la niña un vestido verde y blanco.

Le pedí a Sarapo que lo borrara porque salía demasiado niño (a pesar de que ahora firmamos la correspondiente autorización para que se les puedan hacer fotos, para que se puedan publicar aunque sea en la hoja parroquial y para todo lo que a ustedes se les pueda ocurrir).

ana dijo...

¡Cómo se nota que son hombres! En cuanto nos juntamos un par de mamis hablamos de niños toda la tarde: sin complejos. En esos ambientes soy conocida como LA ANAMARI.

Ah, y soy de las que no llevan fotos.

Ártabro dijo...

En un lugar de la Sierra, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vive un hidalgo de los de foto en la cartera, asaz flaco y algo corredor.

fernando terreiro dijo...

Artabro, usted se supera.

Ana nos imaginábamos que estaba por allí con su niña. Pero nuestras dotes adivinatorias son escasas, a lo que se ve.

Mi amigo Luis hace un blog con sus artículos. Contraplano Les recomiendo el de la identidad castellana y el de la unión con Portugal.

catalino dijo...

¡Jo! Podía ser también un síiiiiimil como lo de encofrador del empanado.
¿Por cierto, Art, cuando nos vimos tuve tiempo de contarle el famoso cruce de mi padre con un corredor?

Ártabro dijo...

No, pero soy todo oídos.

sarapo dijo...

Ayer conocí uno de los edificios más hermosos de LA. El Bradbury Building, la casa de Sebastian en Blade Runner. Un lugar de ensueño.

sarapo dijo...

Estoy anonadado con el caso Polanski. Nunca pensé que los cineastas fuesen narcisistas hasta el punto de pensar que la ley no va con ellos. Aunque Almodóvar lo intenta a menudo.

sarapo dijo...

MA.

Veo que ganásteis. Enhorabuena.

M.A: dijo...

Gracias. Veremos el sábado.

Pásense por aquí, es el mejor hotel de L.A. Igual se encuentran con Julia Roberts y Richard Gere.

Catalino dijo...

Un joven llega a su primer destino como funcionario. Al que sustituye le está esperando, le presenta algún conocido y se va en el mismo tren (uno al día).
Atardece, aburrido se dirige al bar. Todo es triste y deprimente. El camarero le pone una copa a la que le invita aquel Sr. de allí. ¿Uno de los presentados? No lo recuerda. Bienvenido sea.
El simpático le propone jugar a las cartas. A falta de algo mejor acepta, pero lo que dice aquel pieza empieza a resultarle incomprensible y no sabe por donde tirar.
- […]
-¿Cuánto hace que saliste del seminario?
-Me está empezando a hartar con sus tonterías.
Sin mediar más palabras el otro se levanta y desaparece.

Nota en sus costillas un cañón. Trata de girarse y recibe un “Al más mínimo movimiento lo mato aquí mismo” Entrevé la manga de un uniforme y la punta de un tricornio. Muy despacio le obligan a salir y caminar por una oscura calle.
-No doy un paso más si no me dicen donde vamos. Si quieren me matan aquí.
-Vamos al cuartel de la Guardia Civil. Ahí delante.

En la celda piden que se quite las gafas y comienza un interrogatorio acompañado de mucha persuasión. Él insiste en dar todos sus datos: padres, familia, contactos, domicilio, teléfonos; lo que puede y se le ocurre insistiendo en que se están confundiendo de persona; que lo comprueben antes de seguir y si está mintiendo pues que le den matarile.
Al amanecer lo llevan ante el Jefe.
- Lo que le voy a contar es secreto de estado y jamás puede hablar de ello con nadie. Para nosotros éste es Francisco Corredor Serrano “Pepito el Gafas”. (Saca una fotografía que tiene un parecido notable con el que tiene enfrente). La orden es disparar primero y luego preguntar. Le pongo una pareja de guardias civiles a cada lado para que lo escolten en el primer tren que salga; prepárese. Se presentará en el gobierno militar de donde resida hasta que acabemos con Corredor y, repito, ni una palabra de todo esto.
-¿Quién era el de las cartas?
- El jefe local de represión contra maquis. Corredor disfrazado de cura estuvo jugando a las cartas con él sin que se enterase.

Y así fue como mi padre abandonó el lugar sin poder presentarse en el puesto que ganó por oposición.

Continuará …




Aquí un apunte.

Muerte sin aclarar, dice, en Diciembre del 50.

En el libro Maquis de Secundino Serrano deja caer que pudo ser en el contexto de las depuraciones llevadas a cabo por los nuevos mandos enviados desde Toulouse.

catalino dijo...

Decide montar una empresa privada, casarse y hasta tener hijos. Una estafa lo lleva a la ruina y la enfermedad a las puertas de la muerte. Mujer e hijos quedan protegidos por no sé que artículo del código civil que obliga a sus familiares a dar cobijo y comida a quienes no lo posean.

Pero se acaba recuperando e intenta por todos los medios posibles (suplicatorios, pleitos, abogados, médicos, etc. sin la verdad por delante) volver a entrar en aquel lugar del estado. Imposible: abandonó el servicio y eso es oprobioso e imperdonable.
Abre un periódico y ve la foto de aquel Jefe militar; ha sido nombrado alto cargo en la capital. ¿Qué puedo perder? Iré y va.
-¿Quién desea verle?
-Corredor.
Lo recibe. Se acuerda muy bien. Escucha la historia y luego pide su coche oficial. Se presenta de uniforme en el despacho del que tiene la potestad de reingresarlo acompañado del peticionario. Da la orden tajante de que se haga ya. Tarda poco en conseguirlo.

El que esto les está contando (que por cierto lleva décadas hasta el moño de la maldita guerra aquella) dejó de ser un casi huérfano de padre y de vivir de prestado. Fin.

Me voy a comer ahora un bocadillo de mortadela.