30 de octubre de 2009

Adiós, América

En esto de los viajes soy un auténtico novato. Soy lo que podría decirse un viajero tardío. Por razones que no vienen al caso no pude viajar mas allá de las Islas Canarias durante varios años. Y razones aún más dolorosas obligaron a aplazar otros viajes de verano. Pero ahora las cosas han cambiado y a la que puedo salgo volando. Tengo la suerte de que a la persona con la que comparto mi vida desde hace unos 15 años le gusta tanto o más que a mí vivir viajando. Así que entrambos hemos convertido las guías de viaje en nuestras lecturas preferidas. Los dos últimos viajes que hemos hecho comparten una característica distintiva y novedosa: han sido organizados de cabo a rabo desde nuestro domicilio a través de Internet con el consiguiente ahorro en gasto y la ganancia en autonomía de movimientos. Esto, no lo duden, es un magnífico adelanto.
Es la tercera vez que viajo a Estados Unidos en un año. Y puedo decir que cada vez me siento más a gusto entre los americanos. Lo siento, JR, aún no conozco Cuba para poder cambiar de sueño predilecto. Estados Unidos me atrae por sus claroscuros, por sus contrastes, por su dinamismo y por ese vértigo que imprime a los cambios de ritmo y de escenario. Y ahora por la ilusionante energía y la voluntad de cambio que les brinda la luna de miel que los menos favorecidos se traen con Obama. Algo que hace tiempo que falta en nuestra vieja Europa. Así que mientras podamos, seguiremos frecuentando. A ver si así, a fuerza de kilómetros, aprendemos algo.


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CALIFORNIA EMPEZÓ EN UNA LIBRERÍA:


-América, América. Xavier Moret
-American Vértigo, Bernard Henry Levy
-La ola latina, Jorge Emilio Díaz
-La elección de Obama, Alfonso Armada
-Una pesadilla de aire acondicionado, Henry Miller
-Blue Highways, William Least Heat-Moon
-En las ciudades, AA VV
-A history of American people, Paul Johnson
-Viajes con Charley, John Steinbeck
-On the road, Jack Kerouac
-Los ángeles del infierno, Hunter Thompson
-Mis rincones oscuros, James Elroy
-El halcón maltés, Dashiell Hammett


"Un viaje es una entidad diferente de todos los demás. Tiene una personalidad, una individualidad, un temperamento propio. Un viaje es una persona en sí mismo; no hay dos iguales. En el fondo, un viaje es como un matrimonio. Estás perdido si piensas que lo tienes bajo control."
John Steinbeck-Viajes con Charley.









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27 comentarios:

TheoSarapo dijo...

Buenos días y buena suerte.

Ártabro dijo...

Yo también soy, o he sido, un gran viajero. Un día, hace 50 años, me lié la manta a la cabeza y me acerqué a Betanzos. ¡Qué intrepidez, qué osadía, qué arrojo y valentía! El viaje, en tren, duró casi una hora; no mucho teniendo en cuenta el largo trayecto, unos 30 kms.
Ahora mis nietas, aunque de momento no entienden nada, pueden disfrutar del pormenorizado relato de las aventuras del abuelo que en un solo día cruzó la ría sobre el puente de Neda, atravesó dos túneles y tomó un café en la cantina de la estación de Betanzos, antes de regresar en el tren que hacía el viaje de vuelta una hora después. Desde entonces no he vuelto a viajar, ¿para qué? Para equiparar las emociones tendría que subir los catorce ochomiles, pero ahora ya no puedo… tengo un esguince de tobillo.

don´t dijo...

Mañana salgo para Chicago a ver rascacielos, blues y fotos de Obama. Ya le haré una sinopsis en 5 o 6 palabras.

ana dijo...

M.A., no se moleste por el piropo después de todo es bastante fino. Lo más curioso que le he oído a un trabajador del andamio es: "Nena, a o andar móvenseche os pelos da cona" (¿necesita traducción?). Lo que no sabría decirles es si el hombre pretendía echar un "piropo" o simplemente enunciaba un principio universal.

ana dijo...

¡Qué bien que ha vuelto Ártabro!

catalino dijo...

Y para precoz, mua. En un autobús de los tiempos ártabros, tras horas de marcha, se hacía una parada que el cobrador anunciaba: “Media hora para beber y desbeber.” Yo, un sustancioso librico.

M.A. dijo...

Sorpresa, ana, inquietud por el porvenir y pesar por el paso del tiempo. La esperaba en el coche y ella pasaba delante de una obra. No, no fue grosero, al menos.

Ni piropo (para toda hay que valer), ni principio universal. Con la moda de la depilación integral ya no hay pelos que se muevan. Me estoy acordando de aquello de Loia y sus negociaciones: “de acuerdo en el precio, pero no quiero depilarme, sólo mirar”.

Ya veo que todos bien, ¿no?

¡Ártabro, y la retranca gallega!

chm dijo...

¿Y los mecanikong?... ¿de vacaciones?

ana dijo...

M.A., me imaginaba que el bombón tenía dentro algo más que una guinda. A mi madre, para referirse a mis hermanos y mí, todavía a veces se le escapa "los chiquillos".

Todos bien, gracias.

ana dijo...

Eso digo yo, ¿y los Meca?

ch dijo...

Un equipo del Hospital central de Asturias descubre el material con el que se forjan los sueños

En realidad se trata de que han identificado en humanos las ondas pontico-geniculo-occipitales que hasta la fecha solo se habían observado en gatos.

ana dijo...

Acabo de terminar "El hombre inquieto" de H. Mankell. Acabaré por conocer mejor a los suecos que a los de Colloto.

En realidad compré este libro porque me pareció que era lo más aprovechable que había en Carrefour (quitando la sección pijamas, of course). Ya sé que reconocer que compras libros en Carrefour puede arruinar una reputación intelectual que ha costado años conseguir, pero por fortuna ese no es mi caso.

ch dijo...

Ana, pensaba leerlo...¿me lo recomienda?
En el Carrefour la última vez que miré había una torre de la última novela de Andrés Trapiello.
Iba a comprarme el libro de Soseki pero me he comprado "Viajes con Herodoto" de Kapuscinski.

fernando terreiro dijo...

Las vacaciones eran en Mazarrón, Murcia. El día antes de salir mi padre decía: Hay que salir prontito porque sino luego te pilla todo el calor en La Mancha. Y mi madre, ya un poco asustada le replicaba: Bueno a las siete y media o así.

Al día siguiente mi padre ya andaba por el pasillo a eso de las cinco y media, a las seis y media nos poníamos en marcha en el 1.430. Mi madre rezaba un Ave María y el calor lo pillábamos después de Albacete. Autopista solo había sesenta kilómetros antes de llegar a Madrid, que se atravesaba por todo el centro y donde indefectiblemente cometíamos algún error, a pesar de que mi padre se conocía "de memoria" el camino. A la vuelta desayunábamos un glorioso pepito de ternera en una gasolinera de Albacete, que se atravesaba por el centro, pero donde no había equivocaciones. El 1.430 nunca falló. Va-4388-A. Luego he ido a a viajes increíbles al extranjero, plenos de goce y amor, pero soy incapaz de recordar ninguno con la intensidad que producían aquellas madrugadas en las que veíamos amanecer desde el coche. La ilusión que ponía mi padre en que todo resultase perfecto aún me causa una emoción que no sé como frenar.

don´t dijo...

Bien dicho y contado, Terreiro.

M.A. dijo...

Lo de Terreiro es bueno, y esto también:

En realidad se trata de que han identificado en humanos las ondas pontico-geniculo-occipitales que hasta la fecha solo se habían observado en gatos.

Avilés en Callejeros. Más bien el Palacio de Ferrera. Chema, Sarapo y Paula, no salían.

Soy de los de Ártabro. Hasta la mili no pasé el Pajares, a los 24 subí en avión, un viaje casi como el que está haciendo ahora Sarapo: 30 minutos a Santiago de Compostela. Sentarme, echar un cigarro y llegar. A los 34 estaba cansado de viajes.

Anónimo dijo...

After. Gustome. Blanca Romero tiene mucho rollito.

BT

cat dijo...

El mío era torpísimo y se ponía muy nervioso conduciendo. Cada hora paraba a descansar y fumar un cigarro; era incapaz de hacerlo al volante. Un suplicio lento.

En plan algo corredor algunas de sus pasadas.

Nos trasmitía la tensión. Mascábamos chicle y explotábamos pompas ruidosas en la parte de atrás.
-No hagáis eso.
-Deja en paz a los niños.
-Y si se les escapa y me dan en las gafas ¡Nos matamos!
-Sí claro, y ya de paso nos pilla en pecado mortal y vamos al infierno para toda la eternidad.

Uno de sus posibles despistes dio lugar a un choque sin victimas entre otros dos coches. Le quitaron el carné de conducir una temporada.
-Me lo quitó el juez por presenciar un accidente.

Siempre llevaba un tonto delante y otro detrás, como poco. Exasperaba a muchos.
-¿Qué dice ese idiota?
-Abuelo, dijo mi hijo, te ha llamado h. de p.

ana dijo...

Chema, no conozco sus gustos literarios así que no sé si atreverme a recomendársela. A mí me gustó mucho a pesar de que una trama de espionaje no suele resultarme atractiva (no me digan por qué). Aunque el asunto del espionaje tiene mucho peso, está bien mezclado con el desarrollo de la investigación y con la vida personal del comisario Wallander que en esta novela se desarrolla mucho más que en otras que yo he leído. El tono de la novela es muy melancólico pero si ya ha leído alguna de Wallander, y teniendo en cuenta que es la despedida de la serie, ya puede imaginarse lo que hay.

ana dijo...

Nosotros de pequeños íbamos a Meloxo en O Grove (Pontevedra). Como mi padre no conducía nos llevaba un primo suyo en una furgoneta de Anís La Asturiana (¡toma premonición!). Íbamos tres o cuatro adultos y seis o siete niños con todos los bártulos para pasar un mes en una casa de alquiler. Recuerdo muy bien las vomitonas (me mareaba en la primera curva), el olor a pino que entraba por la ventanilla (aquellos pinares que no dejaban llegar el sol al asfalto) y el grito del conductor cuando veía a la Guardia Civil: ¡Agacharse todos!

ch dijo...

Ana, me gustó mucho "La Leona Blanca" y nada "El cerebro de Kennedy".

ana dijo...

Pues no he leído ninguna de esas dos.

ana dijo...

Chema, échele un vistazo a "La mujer de verde" de Arnaldur Indridason. También es novela negra (en este caso islandesa) y a mí me gustó mucho.

ch dijo...

Voy a ver a la biblioteca...
¿Sarapo, mi carné de la biblioteca se fue con usted a California?

heptafon dijo...

Yo viajo para ver el mundo moviéndose a mi alrededor.

Pero no conozco USA, sólo NYC, que no es lo mismo.

I. dijo...

¿Novela negra islandesa? En Islandia si matas a dos es genocidio..

Anónimo dijo...

Se muere gente importante y chema no está...


Paula