18 de septiembre de 2009

Hello, New York


Todo sucedió entre malos augurios, miedos y temores. A la elegía de Enric González sobre los amigos perdidos se le sumó el miedo onírico y alucinado de Alfonso Armada, fruto de sueños y quimeras. Muñoz Molina, con sus ventanas timoratas del ruido suburbano y del alarido de la ciudad que nunca duerme, tampoco ayudó nada. Casi todos los cronistas que conozco no hacen sino confirmar los peores temores del poeta García Lorca (¡ay Federico querido!). El granadino nunca quitó el miedo del cuerpo pese a pasárselo en grande con las cinturas de los trabajadores que faenaban por el East River y el Bronx. El patético temor lorquiano a la meca del progreso, como la propia muerte lorquiana, sigue pesando demasiado la historia de un país condenado a no querer saber qué coños pasa en New York.
Para empezar, nací a New York como se nace a la vida. Por un mísero agujero cercano a una cloaca. Alcé la mirada y levanté los párpados todo lo que pude. Y allí estaba. La calle 42.



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No hay nada bueno en tí. Por eso te amo.

21 comentarios:

TheoSarapo dijo...

Buenos días y buena suerte.

MECANIKONG dijo...

Opiniones y hechos

Carlos Martínez Gorriarán, 17 de septiembre de 2009

El martes, numerosos medios recogieron la “noticia” de que UPyD quería fichar al padre de una niña asesinada por un delincuente sexual que debía estar encerrado para presentarlo como candidato a la alcaldía de Huelva. Este hombre se hizo famoso debido a su tragedia y al modo de convertirla en una exigencia pública de responsabilidades a la incompetente administración de justicia. Pero nadie se molestó en llamar a UPyD y preguntar si era verdad o no –el hecho- que existían contactos para su “fichaje”. De haber recibido esa sencilla llamada, habríamos explicado que UPyD no está haciendo “fichajes” de ningún tipo, que la elaboración de listas municipales y autonómicas está muy lejos, y que en todo caso –si el Congreso aprueba la propuesta- la elección del cabeza de lista pasará por un proceso de elecciones primarias internas al que debería presentarse en Huelva el sr. Cortés, en solitario o concurriendo con otros, para salir elegido o no. De momento, el sr. Cortés ni siquiera se ha afiliado a UPyD, donde tiene las puertas abiertas si coincide con nuestro programa e ideario pero ninguna silla guardada por ser famoso. Es decir, como todo el mundo.

Esto es un hecho, pero quizás por eso mismo no interesaba al periodismo patrio, que ha convertido la política en extensión del famoseo y las páginas deportivas: personajes célebres por sus circunstancias, y ruido de fichajes multimillonarios para ganar la liga. Y luego se quejan de tener mala fama y escaso aprecio social…

La baja calidad del periodismo español en general tiene, al menos, una causa sofisticada y elegante: la filosofía posmoderna (Foucault, Rorty, Baudrillard, Lyotard, De Man, etc.) y su negación de la existencia de hechos objetivos. Según este punto de vista, todo lo que los seres humanos podemos hacer con lo que antes se llamaban “hechos” es considerarlos accidentes, pretextos o motivos para una historia básicamente personal, una narrativa que da orden a lo que, de otra manera, no tendría ninguno. Por lo demás, todas las narrativas son básicamente iguales e intercambiables y sólo se distinguen por el interés que despiertan entre sus receptores, de manera que no habría manera alguna de llegar a conocer la verdad, ni siquiera por aproximación, porque no existe. La verdad, esa ficción narrativa… Un ejemplo clásico de esta perspectiva es el famoso libro de Baudrillard sobre la primera guerra del Golfo, según él un invento narrativo de los mass-media para entretener al respetable, y de los políticos para confundirnos con sus marrullerías. Dudo que las víctimas de aquella guerra imaginaria estuvieran de acuerdo con semejante labilidad de las cosas. Alguien que se mira los muñones de las piernas, ve su casa arrasada o peregrina al cementerio por sus deudos difícilmente creerá que esa guerra era una ficción.

MEC (Y 2) dijo...

¡Ay las cosas, esos objetos testarudos que se resisten a desaparecer pese a nuestros exorcismos, posmodernos o no! Está muy bien decir que todo es puro Matrix –la película-, que todo se desvanece en el aire, que nada sólido subsiste, etc. Lo malo es que la testaruda presencia de las cosas acaba siempre por imponerse: son los hechos. En mi departamento tengo un colega posmoderno a morir que, sin embargo, siempre ha sido el sujeto más soliviantado, quejumbroso y borde en lo relativo a sus presuntos derechos laborales y académicos. Al parecer nunca ha considerado, sin que yo alcance a entender porqué, que su nómina y su posición en el escalafón sean simulacros, narrativas, metáforas y el resto del blablablá por el que juzga –condena- el resto de cosas que hay o acaecen en el mundo.

El periodismo español es básicamente posmoderno: considera que todas las cosas y acontecimientos son motivo de opinión cautelar y preventiva, no hechos que deban relatarse del modo más exacto posible para que el receptor se haga su propia idea. Sin duda hay excepciones, pero esta tendencia tiende a exagerarse según aumentan las dificultades económicas del negocio de la comunicación. Como mi colega docente, solo consideran hechos objetivos los balances y cuentas de resultados. Quizás también los resultados deportivos; del resto, mejor no preguntar. ¿Y cómo es que los media españoles son cada vez más posmodernos, justo cuando esa corriente ha entrado en un creciente descrédito en los medios culturales? Me temo que la explicación es de una sórdida y cínica sencillez: buscan la protección de los partidos –y nuestro dinero- a cambio de favorecer su imagen pública y deteriorar la del contrario. Muy vulgar. Y muy objetivo: es un hecho.

A día de hoy, la mayoría de los media ni se molestan en contrastar el origen de una información. Los periódicos siempre tienen a mano el socorrido truco de la “carta al director” para reparar alguna difamación –como hizo El País con el sucio libelo de Clemente Polo, el Despechado, contra UPyD-, y las radios y teles tienen a su favor la efimeridad de la noticia, su obsolescencia inevitable a causa del amontonamiento de la actualidad. Respecto a internet, es un cóctel de perlas con mucha nadería y bastante basura. De manera que a corto plazo –no creo que al largo, pero ellos verán- les resulta más rentable la desinformación, la manipulación y la tergiversación que el trabajo de elucidar los hechos, ordenar su importancia y separarlos de las opiniones que puedan suscitar.

En una de sus películas, Clint Eastwood suelta esta frase: “las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno”. Poco elegante, pero preciso: a diferencia de las opiniones, intercambiables en la medida en que todos tenemos algunas, los hechos son muy diferentes: no afectan a todo el mundo por igual, y su importancia relativa y absoluta puede ser incomparable. No es lo mismo perder el bolígrafo que sufrir un atentado. Será eso lo que hace los hechos tan aburridos u hostiles para los simples

mecanikong dijo...

NY city! Pásenlo bien.

M.A. dijo...

Según llegas, acongoja un poco, sí.

¡Hemos invadido Últimes vesprades!

Mercutio dijo...

Sarapo, la mejor cerveza del mundo -si le gusta la negra- es la Stone russian imperial stout. Si no le gusta esa, encontrará otra de su agrado en The Ginger Man, 11E 36 St., entre Madison y la 5ª. O le devuelvo su dinero.

Un barrestaurante que hay que conocer, el Fanelli's, en el 94 de Prince Street (con Mercer, que dicen ellos). Amabilísimas camareras y hamburguesas de bisonte a precios populares.

Las hamburguesas.

Que Vd. lo pase bien.

heptafon dijo...

Siguiendo con la cita de clint " y creemos que los de los demás apestan".
Tambien pienso yo que indagar la verdad no sale a cuenta a muchos periodistas. Y lo difícil que es levantar una infamia...
Nyc no me resulto intimidante para nada igual es que mis referencias eran cinematográficas y no literarias.

Paselo bien, don Theo

fernando terreiro dijo...

Estupenda ciudad para pasear en contra de lo que pudiera parecer. Gente amable en general y...¡qué ganas de volver!

No se pierda el Frick´s Museum

fernando terreiro dijo...

¿Por qué siempre olvidamos a Juan Ramón? Para mí no hay otro poeta de Nueva York como él, en su magnífico Diario de un poeta recién casado.

javier dijo...

Harald Zur Hausen: «Los niños también deberían vacunarse del papilomavirus»




Estoy de acuerdo. Y tomar algún antirrtroviral.

TheoSarapo dijo...

Empieza el día. Fernando, tienes razón. Era lo que quería decir con la excesiva presencia de Lorca en la historia de España. Que se oscurecen figuras y obras como la de Juan Ramón, más completa y mesurada. Pero ya se sabe lo que pueda la histeria...

Catalino dijo...

No. Discrepo y me pongo radical. N.Y., y menos aún Manhattan, son literaturizables (muy pobre, pobrísimo) ya que es la primera ciudad audiovisual y lo será para siempre debido al séptimo arte y tras el 11S.

Se podría hablar de lo primero que cada uno hace al llegar a una nueva ciudad. Sarapo se fotografía en un cruce significativo. Yo voy al lugar que considero emblemático para mí. Por ejemplo: En París al relieve de la Marsellesa de Francois Rude en el Arco de Triunfo ya que estaba en la portada de mi libro de Francés.

Ártabro dijo...

Cada pueblo tiene su Meca a la que peregrinar. New York es la de la intelligentsia española. El “cruce significativo” es equivalente al muro de las lamentaciones.

Cat dijo...

Lo clava y lo retrata: http://es.wikipedia.org/wiki/Calle_42_(Manhattan)

(Usando la chuleta de siempre me casca un "is not allowed", no sé ... ¿por?) Paulaaa.

cata dijo...

Cruce

M.A. dijo...

No había ido nunca por San Mateo. Oviedo, sal si puedes!

M.A. dijo...

Cada pueblo tiene su Meca

La de TL anda por Muros del Nalón.

pipurrax dijo...

Yo aún no he cruzado el charco (qué vergüenza). Mes siento el Paco Martínez Soria del blog. Martínez Soria, aunque la foto del otro Martínez, tampoco tiene desperdicio. ¡Vente paspaña tío!

asurbanipal dijo...

Dos muertos y diez heridos por envenenamiento en una sesión de psicoterapia.

Anónimo dijo...

Oiga, Cat, usted no puede (debe) llamarme a voces, liarme para que me ponga en camino, pasar las de caín para llegar, que no sabe como está internet los domingos y luego tardar cuatro minutos en arreglarlo. Viaje en balde, caray.


Paula

Cat dijo...

Perdón, perdón, perdona cari, perdóname. No fue la noche en blanco si no un espacio en blanco. ¡Ay, que pena de hombres!