9 de agosto de 2009

Muchacho con balón bajo el brazo


Adiós a Jarque, capitán perico. Una pena. Esta balada larga de dolor y corta de Quijano.

6 comentarios:

TheoSarapo dijo...

Buenos días y buena suerte, decía Iñaki Morrou Gabilondo.

enric glez dijo...

La tragedia de Dani Jarque nos hiere a todos. Tengamos presente, sin embargo, que a quien destroza es a su familia y a sus amigos personales. A los demás el dolor se nos convertirá pronto en una emotiva bandera. A ellos, no. A ellos les dolerá de por vida.

Equipos: Espanyol Jarque

A FONDO
Nacimiento: 01/01/1983 Lugar: (España)

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¿Qué hará la otra familia de Jarque, la que se une bajo la bandera blanquiazul? Recordaremos. Y, cuando muramos nosotros, otros seguirán recordando. No tenemos el don de la buena fortuna, pero sí el de la memoria. Esencialmente, somos eso, memoria.

El Espanyol no se alimenta de triunfos y temporadas gloriosas. Más bien al contrario. En los últimos 50 años, los que he cumplido, hemos ganado dos copas, dos momentos dulces. Frente a eso, una montaña de angustias: dos finales de la UEFA perdidas en los penaltis, cuatro descensos, varias agonías de final de temporada, la demolición de Sarrià, el exilio en Montjuïc. Y otro agosto negro, el de 1995, cuando murió Fernando Lara, vicepresidente y alma empresarial del club.

No nos olvidamos de las desgracias. Quizá por eso, pese a todo, el Espanyol sobrevive. La familia se ha forjado en la adversidad y el haber salido juntos de tantos apuros nos une más que cualquier título. De ahí que fuera difícil, el pasado día 2, contener las lágrimas al descubrir el nuevo estadio: era como llegar a la playa tras un naufragio y evocar a los que habían desaparecido, a los que ya no estaban para gozar del gran momento. Teníamos casa de nuevo y empezábamos una nueva vida, con más socios y más esperanzas que nunca. Teníamos un capitán recién estrenado en el que nos reconocíamos.

No sé si el nuevo estadio llevará el nombre del capitán muerto. No sé si se le dedicará un monumento, una tribuna o una simple placa. Eso no es lo más importante. Nunca lo ha sido en esta familia de memoriosos. Desde Ángel Rodríguez, los hermanos De la Riva, Ricardo Zamora y Julián Arcas hasta hoy, nadie ha quedado en el olvido.

Vista desde fuera, acaso la muerte de Jarque se convierta en un simple pasaje amargo o en otra de las desgracias espanyolistas. Desde dentro no se verá así. Pasará el dolor y quedará la imagen de un rostro joven y sonriente unido a un nuevo estadio y una nueva época. Quedará en el Espanyol como un mito fundacional. Y quedará su historia, que seguirá contándose como se cuentan la del Indio Abdón Porte, la del Gran Torino desaparecido en Superga, la del accidente del Manchester, la de Gigi Meroni. Jarque fue el capitán que inauguró el estadio de los sueños y murió días después, solo, en una habitación de hotel, mientras hablaba por teléfono con su mujer encinta.

Somos el Espanyol, nunca olvidamos nada. Pero algo así... ¿Quién podría olvidar algo así?

Enric González es el socio número 3.696 del Espanyol.

Anónimo dijo...

Ha de ser duro: ser del Toro, blue en Manchester, colchonero en Madrid, nerazzuri en Milán, granota en Valencia. Duro y de una pasta especial, o llamarse Enric González para escoger racionalmente el lado perdedor, siempre. Sin embargo, por una vez no estoy de acuerdo con él. No es el recuerdo ni la adversidad el cemento que forja al Espanyol. No sólo, ni principalmente. Cualquier afición de las anteriores, en las desgracias, podría exhibir esos méritos, incluso medallas más grandes. Como todo en la vida, hay grados. Si pierdes la casa en un terremoto, siempre hay a quien se le ha muerto un familiar; y habrá aquellos que a nadie dejen atrás, nadie que les recuerde ni llore. La inexistencia.

Ninguna afición del mundo se enfrentó al desafío de los pericos: el de ser. No bastaba con medirse al vecino poderoso, el equipo representante del stablishment envuelto en los valores etéreos de la Patria. No, se venía a decir que los pericos eran una leyenda urbana, un mito. Cierto es que ellos aportaron lo suyo a la confusión: un estadio con el sobrenombre de “pequeño Bernabeu”, un campo que sustituía las banderas blanquiazules por las verdiblancas al llegar el Betis, un jugador en conferencia de prensa mostrando su perplejidad al ver a su afición animar más al equipo contrario que a ellos. Con todo, nada hizo más daño que los periodistas impostados de pericos: los Tomás Guash y compañía. Los pericos no existían más allá de la zoología. Eran merengones disfrazados.

He de confesar que durante años me creí el cuento. Fue T., lateral izquierdo blanquiazul, y con cantidades indecentes de dinero dilapidado (un jugador profesional tiene que arruinarse para alcanzar mi nivel de miseria y poder codearse conmigo), quien me contó la otra historia. Y el domingo hice lo único que se puede hacer en estos casos: mandar un mensaje de condolencia al amigo. No hay más.

M.A.

Anónimo dijo...

Va M.A, no siga por ahí, por favor. Hay gente que se hace de esos equipos por vanidad. Con lo cual, hay una doble impostura aún más sangrante. La de pensar que eso les otorga un plus de superioridad moral. Un equipo de fútbol no es disfraz suficiente para saber como se es.

lo de Jarque, una tragedia, sin duda.

BT

Anónimo dijo...

¿alguien se acuerda de Luis Bonora?

BT

M.A. dijo...

Un equipo de fútbol no es disfraz suficiente para saber como se es.

Eso es cierto BT. También lo es que debe ser más sencillo (y más grato, sin duda) ser che que granota. Yo no sabría decir el porqué soy sportinguista. El resto, no estoy seguro de entenderlo (lo digo en serio). ¿Vanidad y superioridad moral por ser del Espanyol? ¿En Barcelona? Puede que ahora haya mejorado la situación, pero no hace tantos años eran unos apestados. Por negar, les negaban hasta la sinceridad en ser pericos.

Luis Borona: no sabía nada de él. Leí a Vicé y luego busqué información. Muerte, disolución de un club y nacimiento del Valencia.