4 de mayo de 2007

UN PASEO POR EL AMOR



Un paseo por el amor
JUAN JOSÉ MARTÍNEZ JAMBRINA






Escuché la historia en la radio. Corría el año 1995 y era Sarajevo. En pleno conflicto bélico. Un francotirador serbio, entre tantos emboscados en los edificios en ruinas, vigila una calle con su fusil y dispara a todo lo que se mueve. Un día, a través de la mira microscópica de su arma, observa cómo una mujer joven corre esquivando la balacera hasta llegar a una fuente donde llena un par de calderos de agua, con los que regresa a su refugio. Día a día la operación se repite. Los serbios disparan a rabiar pero la joven logra llegar a su destino sana y salva. La mira telescópica permite al francotirador serbio distinguir gestos y facciones de la joven bosnia con cierta nitidez. Al francotirador le gusta y le atrae la valentía de la joven. Poco a poco va enamorándose de aquella figura diminuta y lejana. Y da órdenes a sus compañeros de que no disparen a esa pieza, que ya se encargará él de darle caza. Vaciará su cargador a cada salida de la chica pero controlando en todo momento que las balas caigan más bien lejos. Así, con el fuego amigo, la va protegiendo. Y un día la guerra se acabó. Y el serbio buscó a la mujer bosnia. Y se conocieron y se enamoraron y siguen juntos a fecha de hoy.
La historia es real, aunque cuesta creer este relato de los hechos. Los contertulios del programa donde fue narrada la epopeya se deshacían en lágrimas y piropos ante este amor más poderoso que la muerte y surgían en el debate briosas metáforas y frases manidas sobre el enamoramiento. Decidí cambiar la emisora. Demasiado sirope.

Sobre el amor lleva tiempo trabajando la neurobióloga Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers en New Jersey (Estados Unidos). Según su teoría, existen tres sistemas cerebrales relacionados con el amor que interactúan entre sí: el impulso sexual, el amor romántico y el cariño o apego tras una larga relación. En 1998 inició una investigación con personas que declaraban estar enamoradas a las que se les hizo una resonancia magnética para ver qué conexiones se producían en el cerebro. Hallaron actividad en la zona tegmental ventral del cerebro, que produce dopamina, zona que forma parte del sistema básico de recompensa, que se asocia con la motivación por conseguir unos objetivos. Esto indica, concluye Fisher, que «el amor romántico no es una emoción, sino que es un impulso, una necesidad fisiológica del ser humano». Y así va explicando hasta la ceguera del amor.

En realidad, las investigaciones de Fisher no hacen sino mostrar el sustrato orgánico que sustenta todos los procesos mentales. O sea, muestran el llamado «error de Descartes» cuando separó la mente razonante del cuerpo «no pensante». Porque situar la mente en el cuerpo no tiene por qué conllevar una negación de la actividad mental elevada sino todo lo contrario, permite ver alma y espíritu como estados complejos de un único organismo. Eso sí, la realidad biológica, a la que no podemos seguir ignorando como hasta ahora, va poniendo límites a la desbocada imaginación, a la irresponsabilidad de las fantasías y las seudociencias.

Pero queda mucho por andar. Aún hay tiempo para novelas y otras libaciones. Las investigaciones de Fisher no nos aclaran por qué, contra todo pronóstico, el soldado serbio se enamoró de la joven bosnia. Ni por qué el racionalista Descartes se enamoró tardía y perdidamente de una joven tremendamente bizca. Renato, el racionalista, decía no entender por qué le pasaba aquello. Aún podemos emocionarnos contemplando la exacta taxonomía de los sentimientos amorosos que Isabel Coixet filmó en «A los que aman». O recordando entre lagrimillas el amor loco entre Edith Piaff y Theo Sarapo, el amor de un oso y una mariposa. Todos estos extraños episodios serán algún día traducidos a una pugna entre neurotransmisores que enredan en circuitos cerebrales. Ya no hay marcha atrás.
Pero lo que la neurobiología nunca podrá avalar son las grandes mentiras de la literatura. Y en esto del amor, saltará por los aires una de las más perniciosas falacias de nuestro tiempo; en palabras de Vicinczey la mentira más crasa y cruel de la literatura: la mentira de que un hombre puede amar a su verdugo. Será un gran día.

22 comentarios:

pipurrax dijo...

Lo cierto es que el determinismo biológico nos puede llevar a crasos errores, sobre todo si partimos de hipótesis dudosas. El funcionamiento del cerebro es quizás uno de los campos de los que sabemos menos. Por eso existe la especialidad de psiquiatría y no son los neurólogos los que se encargan de ese preciado trozo de grasa. Tendemos a parcelar el cerebro en zonas como si fuese el hígado, pero lo cierto es que es mucho más complejo. Existen múltiples conexiones entre sus células de las que tampoco se conoce mucho.
Algo parecido ocurre con el determinismo genético. Se aproxima una peligrosa revolución genética, en la que cada uno podremos saber qué genes tenemos que predisponen a determinadas enfermedades. Aquí tampoco la cosa es sencilla ya que el mapa del genoma humano se ha elaborado sobre ocho personas que son el patrón oro de los seis mil millones de habitantes de la tierra. Tampoco se conoce gran cosa sobre la importancia de la posición relativa de cada gen.

pipurrax dijo...

Deberían empezar estudiando un cerebro sencillo como el de Juan Pardo.

pipurrax dijo...

YA VAMOS SABIENDO MÁS


El cerebro del macaco tiene características que se creían exclusivas de los humanos


MADRID.- El cerebro es un gran desconocido y descifrar sus secretos es uno de los retos de la ciencia del siglo XXI. Científicos estadounidenses acaban de descubrir que ciertas capacidades que se creían exclusivas de los humanos no lo son, como 'soñar despiertos', es decir, cuando el cerebro está en reposo, pero no realiza ninguna actividad intelectual. El estudio lo publica la revista 'Nature'.

El cerebro humano consume mucha energía. Hasta hace poco se pensaba que utilizaba la energía para mantener funciones cognitivas en estado consciente, pero se comprobó que, en realidad, durante el reposo las principales redes neuronales de la corteza cerebral están activas y que esto era lo que más energía consumía.

De hecho, cuando realizamos operaciones cognitivas intensas como cálculos aritméticos por ejemplo, el incremento del gasto de energía en el cerebro es mínimo. La principal hipótesis señala que esta actividad sirve para reforzar las conexiones sinápticas entre las neuronas de determinadas redes que son esenciales para la realizar ciertas operaciones durante el estado de consciencia.

Con este estudio, los investigadores -entre los que destacan el veterano Marcus Raichle, de la Universidad de Washington en Saint Louis y Justin Vincent, de la Universidad de Harvard- dejan constancia de que es más que probable que la actividad que se produce durante el descanso de los humanos no es exclusiva y también se produce en el macaco. "Esto que implica interesantes cuestiones relacionadas con la evolución", señala a elmundo.es Vincent.

Mono y hombre comparten muchos sistemas cerebrales
El mono y el hombre comparten muchos sistemas cerebrales, como el visual y el motor. Sin embargo, "hay un sistema adicional que creíamos único de los humanos", reconoce. Ese sistema está estricatmente vinculado con el mundo exterior, y se vuelve muy activo cuando 'soñamos despiertos', recordamos el pasado o pensamos en el futuro.

El cerebro del macaco es un buen modelo, puede comparase con las exploraciones realizadas a otros monos, con chimpancés y humanos. "Proporciona una ventana única de la organización funcional de este órgano", señala el investigador.

Para conocer la actividad del cerebro durante el estado de reposo, los investigadores llevaron a cabo un experimento con 11 de estos monos. Observaron su función cerebral mientras estaban anestesiados hasta perder profundamente la consciencia.

"La mayoría de los experimentos de neuroimagen están diseñados para localizar regiones del cerebro implicadas en funciones cognitivas específicas", VIncent, director de la investigación. "Este sin embargo, está concebido para captar la actividad espontánea que se produce en el cerebro sin que se realice ninguna tarea específica".

Anestesia para captar la actividad en estado inconsciente
Vincent relata que "cuando presentamos por primera vez a nuestros colegas en conferencias las publicaciones los mapas de la actividad espontánea del cerebro en monos, la mayoría consideraban esta actividad vinculada a la actividad mental consciente". Por eso realizaron el experimento con anestesia.

Para visualizar el encéfalo utilizaron resonancia magnética funcional. Esta técnica de neuroimagen mide la actividad neuronal a través de la determinación de los cambios espaciales específicos de los niveles de oxígeno en la sangre en el cerebro.

A pesar de estar profundamente inconscientes el cerebro estaba 'trabajando' de manera espontánea y organizada. Encontraron patrones de actividad en el córtex frontal, una zona del sistema motor ocular, que interviene en la gestión de los movimientos oculares, una parte del cerebro bien conocida tanto en humanos como en monos

Loiayirga dijo...

Me interesa muchísimo este tema. Que la ciencia pretende conocer el sustrato bioquimico de cosas como el amor no me parece que le quite, ni tenga que quitarle poesía al amor.

La descripción de cómo llega a la retina y que proceso cerebral se sigue para que alguien vea una puesta de sol no me parece que le reste nada de belleza al ocaso.
Una cosa es la belleza que percibe el que mira y el sentimiento que le inspira y otra la descripción neurológica de lo que le sucede.

Del mismo modo, el análisis fisico-químico-geométrico de las piedras de la fachada de la Universidad de Salamanca no le quita belleza.

Tampoco creo (como supone Pipurrax) que ese análisis científico tenga por qué significar determinismo biológico.

Loiayirga dijo...

Pipurrax, Todas las similitudes de las que se habla entre humanos y animales me parecen muy interesantes y deben ser estudiadas pero tengo la sensación de que si me vendan los ojos y me introducen en un autobús notaría si mi compañero de asiento es un macaco u otro ser humano. Pero quizás me equivoque, claro.

Loiayirga dijo...

Sé que mi ADN se diferencia muy poco del de la mosca del vinagre (no recuerdo cual es ínfimo tanto por ciento) pero la que más diferencias nota es mi esposa.

Loiayirga dijo...

El "error de Descartes" nace en realidad de un deseo. Proteger la libertad humana y que pueda seguir existiendo. Cuando los cuerpos ya se empezaban a explicar como máquinas (mecánicas y deterministas) Descartes desliga de ellos las almas en un deseo de preservar la libertad.

Más tarde Kant se inventará otra distinción con la misma intención. Los científicos pueden describir "los fenómenos" (donde gobierna el determinismo) pero no "las cosas verdaderamente como son" que son incognoscibles. El ser humano como "fenómeno" está determinado, pero como "cosa en sí" podemos considerarlo como libre.

No sé si es que el ser humano no puede pensar como determinado o queno quiere pensarse como tal.

pipurrax dijo...

No es a la del vinagre a la que te pareces loyavirga.

pipurrax dijo...

del blog de Rubén Roa

Autor: Gonzalo Casino
gcasino@cardiel.net Martes , 10 de Enero de 2006


Sobre la intuición y el cálculo de probabilidades

El componente emocional del cerebro, tan reconocido en los últimos tiempos por su importancia en la toma de decisiones, no es muy de fiar para valorar riesgos y actuar en consecuencia. En general, las personas no sopesamos bien los riesgos a los que podemos estar expuestos. La mayoría de la gente cree tener mejor salud que la media de la población, lo cual no deja de ser un contrasentido estadístico; los fumadores empedernidos suelen subestimar su riesgo cardiovascular o de cáncer de forma más acusada que los fumadores moderados; los conductores que realizan a diario maniobras peligrosas o los deportistas de riesgo tampoco parecen ser muy conscientes, al menos mientras actúan, de las probabilidades reales que tienen de sufrir un accidente. Ciertamente, la pasión por el riesgo se atenúa ­–o se transforma– con la edad, pero es algo habitual en todas las culturas y clases sociales. Las conductas de riesgo tienen un componente placentero, y eso es lo que permite entender cómo un sensato padre de familia puede realizar inversiones temerarias en bolsa, poner en riesgo la vida de sus hijos al conducir o jugarse su patrimonio en un casino. Lo lógico es pensar que la evolución ha favorecido los genes “arriesgados” en detrimento de los “apocados”, porque a largo plazo los primeros acumulan más experiencia y son más exitosos. Así, aunque con notables diferencias individuales, todos llevaríamos en nuestros genes una tendencia al riesgo y a la aventura. Y probablemente sea una suerte de mecanismo defensivo lo que nos induce a creernos menos vulnerables de lo que muestran las frías estadísticas.

Sin embargo, no deja de ser sorprendente que el cerebro humano, tan dotado para el pensamiento y el cálculo abstractos, incurra en errores de bulto al subestimar los propios riesgos o al sobrevalorar las posibilidades de éxito cuando interviene el azar. La proximidad, la resonancia o la espectacularidad, tanto de los peligros como de los éxitos, nos hacen perder el poco juicio estadístico natural que tenemos. Así, las catástrofes aéreas nos inducen a temer más al avión que al coche, aun cuando éste sea menos seguro, del mismo modo que confiamos en que la suerte de la lotería favorecerá un número que lleva mucho tiempo sin salir. El cerebro emocional es utilísimo para desenvolverse en las relaciones personales y en una gran variedad de situaciones, pero suele ser un desastre a la hora estimar los riesgos y azares de la vida. En estos casos, por difícil que resulte, conviene aparcar las intuiciones y emociones, y sopesar fríamente los riesgos y azares. Porque el cálculo de probabilidades es desapasionado y contraintuitivo

reuben dijo...

¡cOÑO! ¿FEDERER CONTRA NADAL?

sarapo dijo...

Hola Loiayirga. Bienvenido a este blog y bienvenidas sean sus aportaciones.

Creo que ha captado usted lo que quiero decir en mi artículo: que el hecho de conocer la neurobiología del amor no hace menos enrevesadas las relaciones humanas pero nos sitúa más certeramente en el universo mundo y sobre todo, la neurobiología será la prueba del nueve con la que podamos deshacernos de planteamientos literarios que con cierta frecuencia se adueñan de la realidad.
El mito de la víctima que acaba adorando a su verdugo se inicia en una novela de Melville titulada Billy Budd, aunque el amigo Procopio se niegue a admitirlo.
Apoyándose en Billy Budd, la prensa quiso ver una tierna historia de amor entre Natascha Kampusch y su captor, por ejemplo.

sarapo dijo...

Con respecto al tema del libre albedrío y tal, le diré que no hacía falta que Descartes protegiese algo que no existe. El libre albedrío es una milonga que necesitamos mantener viva en espera de mejores pruebas con las que desterrarla definitivamente de nuestras vidas.

para pipurrax, lux mundi dijo...

Los médicos rechazan perder el control de las recetas y se niegan a prescribir por principio activo
«Dan palos de ciego», dice el Simpa, mientras que el colegio califica de «atentado contra el acto facultativo» la decisión de Salud de fomentar la adquisición de medicinas sin marca Las sociedades científicas critican que sea el farmacéutico quien tenga la última palabra con la nueva ordenación
LAURA FONSECA/GIJÓN

VENTA. Un farmacéutico escoge un medicamento del grupo de los antihistamínicos. / MARIO ROJAS

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EL PROCESO
Prescripción: los médicos dispondrán de un programa informático en el que la prescripción por principio activo aparecerá como primera opción a la hora de confeccionar una receta. Para suscribir un fármaco con marca deberá dar varios pasos más en el ordenador.

Dispensación: una vez en la farmacia, y siempre que la receta lleve sólo el principio activo, el farmacéutico tendrá la obligación de facilitar el medicamento genérico más barato que se corresponda con la composición química recetada. En caso de que existan varias medicinas del mismo precio, la decisión sobre qué dispensar al enfermo será del farmacéutico.

Compra: aquellos pacientes que habiendo un fármaco genérico deseen igualmente comprar uno de marca, deberán abonar la totalidad del coste del medicamento.


«Libertad de prescripción no significa elegir fármacos de marca», dice la ADSP
A los usuarios tampoco les convence



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La propuesta de la Consejería de Salud de promover la prescripción de medicamentos por principio activo (recetar fármacos en función de su composición química y no por su marca comercial), no ha sentado nada bien al colectivo médico asturiano. Tanto el colegio profesional como las sociedades científicas, además del sindicato que representa al sector, se mostraron reacios a los planteamientos de la Administración sanitaria, que busca en la prescripción generalizada y masiva de los genéricos -los de menor precio- contener el gasto de farmacia, que en 2006 trepó hasta los 302 millones de euros (casi el 30% del presupuesto sanitario regional).

Tal y como adelantó ayer EL COMERCIO, la pretensión de la consejería es la de sustituir gradualmente la actual medicación de los enfermos crónicos (el 75% de los usuarios que acuden a los centros de salud) por fármacos sin marca comercial, una práctica con la que se lograría ahorrar entre 5 y 12 millones de euros al año.

El anuncio no ha encontrado eco alguno entre los facultativos de la región. Y es que aunque los facultativos comparten el fondo -«todos estamos de acuerdo en que hay que racionalizar el gasto», decía Salvador Tranche, presidente de la Sociedad de Medicina Familiar y Comunitaria-, no ocurre lo mismo con las formas: «Dan palos de ciego y no cuentan con los actores principales en todo esto, que son los médicos», se lamentaba el responsable de Atención Primaria del Sindicato Médico (Simpa), José Manuel Martín Gutiérrez.

Pero lo que peor ha sentado al colectivo es que «con la prescripción por principio activo se pretende trasvasar hacia las farmacias el control sobre la prescripción y eso es un error», explicaba el también médico Moisés Robledo, de la Sociedad Asturiana de Medicina General. Es más, junto a su homólogo Salvador Tranche, las sociedades científicas consideran «peligroso» que sean los farmacéuticos los que en última instancia decidan qué medicamento genérico tomará el paciente.

Esto es precisamente lo acordado en el último concierto de actividad firmado entre la Consejería de Salud y el Colegio de Farmacéuticos, el cual da bastante más capacidad a los boticarios a la hora de dispensar medicinas financiadas por la Seguridad Social. Así las cosas, cuando los fármacos sean recetados por principio activo, los farmacéuticos tendrán la obligación de facilitar un genérico y de elegir siempre el más barato. En caso de que haya varios productos del mismo precio será el farmacéutico el que tenga la última palabra.

Anónimo dijo...

El lunes cerró "La edad de oro" amigo Sarapo. Más allá de un cierre traumático, se trata de un paso adelante. Pero jode que cierren los lugares donde uno ha sido joven y feliz...

viejo Casale

don´t dijo...

Cuando leo en el periódico una noticia sobre paleontología siempre me sorprendo: el descubrimiento de un minúsculo huesecillo fósil anima al parroquiano de turno a escribir toda una teoría sobre los cantos regionales de hace 100.000 años.
La neurobiología tiene ese mismo tufo voluntarista. Algunas hipótesis son sorprendentes y algunas tesis parecen literatura.

sarapo dijo...

Donde Casale ha sido feliz habría que poner un mármol.
Casale, lo siento. ¿Podemos hacer algo?

rafa dijo...

Damasio: «No creo que un perro o un chimpancé admiren a Barenboim o a Teresa de Calcuta»
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Ni tú, lelo Damasio, el deleite olfativo que procura la cagarruta de un ciervo o el cachondo trasero de una mona.

Anónimo dijo...

sarapo dijo...
Con respecto al tema del libre albedrío y tal, le diré que no hacía falta que Descartes protegiese algo que no existe. El libre albedrío es una milonga que necesitamos mantener viva en espera de mejores pruebas con las que desterrarla definitivamente de nuestras vidas

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Sarapo, usted me empieza a preocupar.

Fernando terreiro dijo...

El anónimo preocupado soy yo.

catalino dijo...

El cerebro

(Ha aparecido en mi campo visual)

"Voy a copiar una serie de respuestas que me han dado en los exámenes del tema 5 del libro de 1º de ESO, llamado "Materiales de uso técnico". Los nenes tienen 12 ó 13 años. Pongo la pregunta, así como la respuesta correcta que da el libro. Luego vienen las joyas de mis alumnos, con su nombre entre paréntesis.

2. ¿De donde se obtienen los materiales cerámicos?
Moldeando arcilla y sometiéndola a un proceso posterior de cocción en un horno a altas temperaturas.

Hierro, acero y aluminio. (Belarmino)
Se obtienen de un material muy frágil y muy que se vende en baldosas. (Jessica)
Son materiales que se obtienen de la cera. (Aroa)

3. ¿Qué son materiales textiles? ¿Qué tipos de materiales textiles hay, en función de su origen?

Que se comercializan en la industria. Pueden ser ferrosos y no ferrosos (Daniel)
Los que estan hechos de petróleo (Franklin)
Hay dos materiales textiles llamados materiales textiles técnicos y materiales textiles artísticos (Jessica)

6. ¿Qué significa que un cuerpo se oxida?
Significa que sufre una transformación en contacto con el aire y el agua.

Que pierde el color y coge uno nuevo (Daniel)
Que se estropea y no circula la sangre (Belarmino)
Que pierde su color normal al sufrir cambios como el sol y la lluvia (Cristina)
Que pierde agua (Patrica)
Que ya no se mueve como se movía antes y no hace lo mismo que antes (Jina)
Que al contacto con el agua le salen una especie de hongos (Ana)"



Los sesos son incomprensibles, de momento.

Loiayirga dijo...

Sobre el libre albedrío: Spinoza decía que si una piedra que cae sometida a la fuerza de gravedad tuviera conciencia creería que cae por propia voluntad.

Admiro a Spinoza pero no estoy de acuerdo.

¿No nos enfadamos con los demás como si fueran responsables de sus acciones?
¿Qué sentido tiene reprocharle algo a alguien si no ha podido elegir lo que ha hecho? Si el libre albedrio es una milonga ¿No sería como enfadarse porque tiene los ojos verdes o las manos grandes?

lafoca dijo...

Joder, esto es endogámico. Mira que hay blogs en el mundo y ha aparecido Loiayirga. Dios nos pille confesados. Bienvenido, profe.