Acaban de cumplirse 5 años desde que el Sporting de Gijón decidió vender lo único que le quedaba, Mareo, para seguir su triste y errabunda existencia en Segunda División.
La frase dicha por el entonces presidente, Juan Pérez Arango (EL DE LA FOTOCARNET), ha pasado a la memoria popular como ejemplo de una peculiar forma de concebir la gestión y retrató de manera puntual y eficaz a la clase dirigente local.

Pablo González recordó esta semana, mejor que nadie, aquellos días de apreturas...
Su crónica, publicada en LNEspaña, no tiene desperdicio.
Una falta de verguenza similar a la que he sentido al conocer las condiciones con las que RTVE va a prejubilar a la mitad de su plantilla. ¿Crisis? ¿deudas? ¿responsabilidades? ¡Quiáaaaa¡ Siempre nos quedará Mareo.
EL PARCHE DEL ¡VÉNDOVOS MAREO¡
El Sporting acabó en quiebra tras recibir de las arcas municipales más de 12 millones
Gijón, Pablo GONZÁLEZ
El 7 de junio de 2001 Juan Pérez Arango, presidente del Sporting, dejaba con la boca abierta a los políticos locales cuando soltó su ya histórica frase de: «¡Véndovos Mareo!» en una reunión en la que iban a debatir las posibles salidas de un club ahogado por las deudas. Eran tiempos en los que el Sporting comenzó a pagar las malas planificaciones deportivas y las pésimas gestiones económicas. Se acercaba el 31 de julio, y la entidad rojiblanca se veía incapaz de hacer frente al pago de las fichas de sus jugadores, por valor de más de 4,2 millones de euros.
Tres días antes de la «oferta» de Pérez Arango, Pedro Sanjurjo, concejal de Hacienda en el Ayuntamiento de Gijón, había dejado claro que «la situación económica del Sporting es de extrema gravedad». Se inició entonces una serie de reuniones para tratar de salvar un barco que se dirigía hacia Segunda B por su mala gestión. El 12 de junio de 2001 el gobierno local decide comprar Mareo, que acaba siendo tasado en 9,18 millones de euros (1.525 millones de pesetas).
El Ayuntamiento hizo todo lo posible para acelerar los trámites. El Sporting entregó documentación sobre su situación patrimonial, pero se olvidó de un pequeño detalle, que acabó desvelando LA NUEVA ESPAÑA: Hacienda había notificado al club un embargo sobre la escuela de fútbol por una deuda con el fisco superior a los 6 millones de euros (1.040 millones de pesetas). El Ayuntamiento optó entonces por advertir al Sporting de que no podría adquirir Mareo con ningún tipo e cargas. Pérez Arango se vio obligado a reconocer que la deuda con el Estado rozaba los 9 millones de euros (1.458 millones de pesetas). Fueron jornadas de gran tensión en las que los responsables políticos locales trataban de llegar a un acuerdo con Hacienda, ya que de tener que hacer frente a toda la deuda con la Administración al Sporting no le quedaría lo suficiente para pagar las fichas y evitar así el descenso administrativo. Mientras, el Partido Popular e Izquierda Unida mostraban su desacuerdo con una operación que consideraban iba a solucionar las malas artes de los propietarios del Sporting gracias a su cercanía al PSOE. La mayoría del puño y la rosa en el Ayuntamiento permitió que se aprobara la compra el 13 de julio. Las negociaciones con Hacienda proseguían, con cruce de acusaciones entre el Gobierno central (en aquel entonces en manos del PP) y el regional, encabezado por Vicente Álvarez Areces. El Ayuntamiento buscaba que Hacienda sólo vinculara parte de la deuda del Sporting a la venta de Mareo, lo que permitiría al club destinar el resto al pago de las fichas. Hacienda aceptó, pero solicitó avales por valor de 3,7 millones de euros (630 millones de pesetas). La entidad rojiblanca presentó como garantía los derechos federativos de sus jugadores, pero fue rechazo.
Ante la falta de acuerdo, el Sporting logró convencer a la mayor parte de sus jugadores para que retiraran sus denuncias. Los que se negaron cobraron sus fichas gracias a una nueva intervención de José Fernández. Y el 31 de julio se consumó la venta de Mareo al municipio. Aunque las condiciones cambiaron, ya que en la operación se incluyeron las marcas del Sporting por valor de 3 millones de euros. En total, de las arcas municipales salieron 12,18 millones de euros destinados a parchear la salud económica rojiblanca. No fue la última vez que el Sporting logró salvarse gracias a Mareo, ya que en abril de 2004 cedió la opción de recompra a diez años que tenía sobre la escuela a la inmobiliaria Gesai para el pago de sueldos y fichas atrasadas. La recalificación de Mareo se puso de moda, pero el Ayuntamiento dijo: «¡Basta!».











