4 de diciembre de 2006

UN HOMBRE DE PALABRA



El sábado por la mañana conocí a Inma Monsó. Sabía de su existencia por un compañero barcelonés que todo lo lee. Y porque el Padre Espada la libró de las penas del infierno el otro martes al citarla en una de sus columnas jónicodóricocorintias.
Inma Monsó tiene 47 años y una hija, una niña china adoptada. Inma Monsó es viuda desde hace 3 años. Desde 2003, el año en que murió el hombre con el que compartía su vida, el Cometa. Desde entonces no ha dejado de escribir ni un solo día. Un solo libro. El libro de su vida con su Cometa, con un hombre de palabra
Como me gustó y yo no tenía plan me la llevé a casa y seguimos hablando. Le había costado mucho llevar a cabo el proyecto pero sentía que con la escritura había vencido a la Muerte. «Tenía la necesidad de dejar testimonio sobre aquella persona. No quería que se me escapara un solo detalle ni siquiera del día de duelo», me explicaba.
En su libro está la Muerte, ese tabú de la sociedad occidental: «La gente la intenta eludir y eso la hace más dolorosa». Está la Medicina actual: tecnificada, pero de «una deshumanización profiláctica» que te amarga los días.
Le pregunté si había novela en esta biografía sentimental y me contestó que no había nada inventado, que no podía engañar así a su hija y las amistades cercanas.
Luego quise saber cómo había sucedido todo y me contó que después de treinta años sin ir al médico el Cometa fue tocado por un cáncer. Un dolor «incandescente» le sumió en el laberinto de las biopsias. Imma Monsó aprendió a saborear cada minuto de vida en pareja. Fue un día de invierno. después de una retahila de pruebas radiológicas. Llovía a cántaros en el Tibidabo y muchas personas acarreaban grandes sobres que parecían anticipar sentencias de muerte. El suyo revelaba que no se había encontrado ninguna anomalía... Horas después llegó la muerte en forma de infarto.
Le conté a Inma que una escritora americana apellidada Didion había contado algo parecido en un libro titulado EL AÑO DEL PENSAMIENTO MÁGICO. Lo sabía, me dijo, pero ella nunca conoció al Cometa.
Asentí convencido. Antes de despedirnos, hice una llamada al Señor del Gran Poder para ver si podríamos tener otra vez esta conversación en público y en primavera y el Señor, con voz de trueno, me dijo “Traedla, coño, traedla”.









PRIMER PARRAFO DEL LIBRO


Ya no recuerdo cómo era antes de conocerle. Sólo sé que yo andaba de un lado para otro con mis huevos, en busca de un lugar donde guardarlos todos, porque detestaba la idea de ponerlos en recipientes distintos, de separarlos. Un único cesto, quería yo. Y cuando conocí al Cometa, tras un duro aprendizaje sentimental, conseguí este gran objetivo. El Gran Objetivo. Inquietud, calor, cerebro, ternura, confort... Complicidad y polémica. Pasión y compasión... El sereno fuego de la chimenea y la aventura turbadora, todo en la misma mirada. Amistad profunda y eros salvaje, todo en el mismo nido. Las noches estrelladas y ardientes y el sofá de lectura mientras la pipa reposa en la mesilla, todo en el mismo escenario. Las tormentas de verano y la niebla amiga, todo en el mismo paisaje. No tenía que moverme. No tenía por qué. No tenía adónde. Todo estaba ahí, en un reducido espacio, a mi alcance.

28 comentarios:

pipurrax dijo...

"como me gustó y yo no tenía plan me la llevé a casa". Supongo que con su consentimiento.

Anónimo dijo...

Imma Monsó: «La sociedad elude la muerte... más dolorosa»
SERGI DORIA BARCELONA.
Tratado de duelo, libro de horas mientras se hacen juegos para aplazar la muerte... Tras el fallecimiento del hombre con el que convivió dieciséis años, Imma Monsó (1959) quiso dejar testimonio de lo que supuso en su vida aquél que ella llama «el Cometa»; después de treinta años sin ir al médico fue tocado por un cáncer. Un dolor «incandescente» le sumió en el laberinto de las biopsias. Imma Monsó aprendió a saborear cada minuto de vida en pareja. Fue un día de invierno. después de una retahila de pruebas radiológicas. Llovía a cántaros en el Tibidabo y muchas personas acarreaban grandes sobres que parecían anticipar sentencias de muerte. El suyo revelaba que no se había encontrado ninguna anomalía... Horas después llegó la muerte en forma de infarto.
Catarsis y literatura
«Un home de paraula» (La Magrana) y «Un hombre de palabra» (Alfaguara) es el más autobiográfico de todos los libros de Imma Monsó; probablamente, el más sincero y desnudo que escribirá nunca. «Tenía la necesidad de dejar testimonio sobre aquella persona. No quería que se me escapara un solo detalle ni siquiera del día de duelo», explica la escritora.
Cuando se vive una experiencia así surge primero el grito de dolor, la catarsis: esa reacción puramente física ante algo que nos hiere profundamente. Para Imma Monsó la escritura constituyó un lenitivo: «Me propuse no inventar ni el más mínimo detalle, porque mi hija y el entorno de amistades que le habían conocido lo hubieran notado».
Escrito desde muy adentro
En «Un home de paraula» está la biografía sentimental de Monsó y la descripción de un carismático profesor de Filosofía; un epicúreo que disfrutaba de la buena mesa y de la transmisión del saber a sus alumnos: están los viajes y el sentido del humor. Gracias a él, la escritora superó a su mayor enemigo, el Tedio, que había lastrado su vida anterior. Está la Muerte, ese tabú de la sociedad occidental: «La gente la intenta eludir y eso la hace más dolorosa». Está la Medicina actual: tecnificada, pero de «una deshumanización profiláctica» que te amarga los días. Gracias al «hombre de palabra», y a las palabras sobre aquel hombre, Imma Monsó ha conseguido el justo equilibrio entre memoria y olvido para afrontar el presente.
Imma es una leridana de 1959 y en fecha de 1996 eclosionó como escritora con una primera, que no primeriza, novela «Nunca se sabe» que le valió ganar confianza en sí misma le reportó un gran éxito de público y crítica. Un par de años, y reincidió publicando «Com unes vacances», con el que alcanzó el «Premi Prudencia Bertrana» 1998. Se abrió camino.

Abate Marchena. (¿)

sarapo dijo...

Exacto, anónimo. ABC Edición de Cataluña y otras varias reseñas de entrevistas coincidentes. Diario de Navarra, ya.com, El Periódico....
Todo lo escribimos entre todos.

Caín dijo...

Hay que crear una asociación de Tontos Anónimos. Son legión y no reconocen su problema.

lafoca dijo...

Cuente con mi voto para presidente.

devisita dijo...

Zaca, zaca. Atiza Caín. El Regreso.


Sarapo, la verdad que estoy saturada de desgracias ajenas, por lo que, esta vez, paso. No voy. Gana la banca.

Caín dijo...

¿Por qué se irán siempre los mejores?
¡Qué buenos son los muertos!

Hasta estos tontos anónimos serían algo más con su féretro y su mortaja.

catalino dijo...

Me malicio que JJ está escribiendo un libro sobre el duelo o similar.

Furtivo dijo...

Señor Caín, le sigue encantando a usted matar Abeles. Una curiosidad... ¿Hace usted lo mismo en su vida extra bloguera? ¿Va también usted de iconoclasta políticamente incorrecto en el trabajo, en el amor y en la calle?

James Boswell dijo...

Los huevos, la cesta...

Es por esta clase de metáforas que uno tira las novelas contra la pared. Que a diferencia de Umbral y Pedro J., no tenemos piscina en casa. Ni chimenea como Carvalho.

para animar dijo...

CRITICA A UNA DIFUNDIDA CLASIFICACION PSIQUIATRICA
“Un manual que es un gran negocio”

Por Silvia Fendrik *

DSM-IV son las siglas con las que se designa el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, aprobado por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría, en su cuarta edición. El DSM ha escapado al ámbito específico de la psiquiatría y comienza a ocupar otros territorios: escuelas, gabinetes, hospitales, médicos clínicos, juzgados, en distintos países.

Establecer el límite entre normal y anormal mediante el DSM es cada vez más difícil. Los norteamericanos han declarado como “trastorno” la adicción a la computadora, al chat, a la cirugía estética… No lo pueden parar, y en realidad no lo quieren parar, porque es un gran negocio. Si determinada conducta es diagnosticada como trastorno psiquiátrico, los seguros médicos están obligados a cubrir el tratamiento, por lo cual los laboratorios fabricantes de psicofármacos están muy entusiasmados con la ampliación al infinito de los criterios.

El DSM-IV viene a psiquiatrizar la psicopatología de la vida cotidiana: toda conducta más o menos extraña puede ser definida –y medicada– como un “trastorno”. En realidad, el DSM resulta ser una ampliación ad infinitum de lo que todos los padres “normales” esperarían de sus hijos: que sean buenos, cariñosos, adaptados, que aprendan bien sus lecciones, que coman bien. Pero, hay que acotar, esos normales padres pertenecen más bien a la clase media norteamericana: no se trata de los muy pobres, analfabetos, desquiciados ellos mismos; ni siquiera de los muy ricos, también desquiciados por todo tipo de excesos. La referencia implícita, la norma, el promedio no explícito, es la clase media modelo, cuyos hijos no deben ser diferentes de los padres modelizados por el american way of life, el sistema de valores que, a partir de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos impuso como el único respetable en Occidente.

Por eso, no cualquier conducta va a parar al DSM: sólo aquellas que tienen capacidad de reproducirse y de reproducir los desvíos temidos, o sea, esperados, aquellos que más trastornos nos traen, o sea, los que más nos trastornan. Por ejemplo: las Torres Gemelas. ¿No es esperable que la gente tenga reacciones completamente inesperadas frente a un acontecimiento completamente inesperado (al menos por la gran mayoría de los norteamericanos)? Pero la política de Bush fue crear una paranoia colectiva, homogeneizando lo inesperado a fin de que todo el mundo espere otro 11 de septiembre. El deseo de aislamiento, el terror, la depresión, la abulia, el sinsentido, el oposicionismo, respuestas que podrían ser esperables, se vuelven inesperadas, desviadas, son “trastornos”. Lo que se espera, con esperanza, es que todo el mundo esté paranoico.

Si un niño pierde a sus padres, ¿qué es lo esperable? ¿cuánto tiempo se tolera su duelo? ¿Seis semanas? ¿Seis meses? Los márgenes de tolerancia a lo esperable, antes de que se vuelva inesperado, también forman parte de la manipulación del DSM. Cuanto más se amplían los criterios diagnósticos, más difícil es hacer el diagnóstico preciso, ese que respete la cantidad de signos que el mismo DSM propone para evitar diagnósticos erróneos. Pero no olvidemos la relación tan íntima entre lo que se tolera y la medicación. La medicación se aplica más allá de que el “trastorno” haya encontrado, entre tantos pares de zapatos, la horma justa que la justifica

Incorrecto dijo...

Inquietante titular en El Mundo.es

CIENCIA
Neandertales caníbales en Asturias

devisita dijo...

Algo así suponíamos.

marni dijo...

Las adicciones, cuando lo son, son trastornos psiquiátricos o mejor enfermedades mentales, como más nos guste. Esto no quiere decir que precise tratarse siempre con fármacos. En cuanto a hacerse cargo los seguros médicos de todos estos tratamientos...es complicado, quizá en ciertos casos sí y en otros no. Podemos hablar más del asunto. Yo me voy de vacaciones, cuídense.

Anónimo dijo...

132] Escrito por: Fedeguico - 5 Diciembre 2006 02:17 PM

120] Escrito por: One Question - 5 Diciembre 2006 02:02 PM

Fedeguico, especialista en el tema:

¿Como pronuncia FJL la palabra "hamburguesa"?
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ambugg-guesa

sarapo dijo...

Boswell, hombre, hombre, dejar una novela por unos huevos en una cesta...se nota que es usted un urbanícola. Ya me imagino lo que hace usted cuando lee "cielo azul".

sarapo dijo...

Catalino, cierto que el duelo, la pérdida encierra los momentos más importantes del ser humano. Y cierto no lo del libro pero sí un artículo sobre el tema, sobre la influencia de las manifestaciones artísticas, especialmente la escritura, en la superación de estos procesos que ya no sé si son cotidianos o no.
Cyrulnik, otro apóstol de la autoayuda aconseja vivir con dolor ciertos sucesos. Yo no sé si el dolor sirev para algo positivo. No lo sé...

devisita dijo...

El dolor no sirve para nada. Es una mierda. Tal vez el espíritu de supervivencia y el creernos inmortales nos haga dotar de aprendizaje a la experiencia dolorosa. Pero no. Mejor no sufrir, ni para aprender ni para vivir.

Incorrecto dijo...

Otro inquietante titular de El Mundo.es

"Detenido el grapo Sarasa, con ocho reclamaciones en la Audiencia".


Ah, he leído mal. Sarasa lleva mayúscula. Ya iba yo a reclamar ante el defensor del lector...

catalino dijo...

Puedo decir que no tengo las ideas tan claras como Devis.

Conocí a una persona que jamás se perdonó un terrible dolor que provocó, en su juventud, a una mujer a la que quiso. La Culpa le impidió volver a las Islas. Cuando supo que era cáncer y que no tenía remedio volvió y no encontró alivio. Creía en Dios.
Creo que era un enfermo mental sin tratamiento eficaz conocido.

Me dejó definitivamente la Suite.

La foto era preciosa.

Estábamos enamorados. Mi primer amor. La veo aún con el pequeño cardito, minúscula piña dorada, una alcachofita seca, en el escote prendida y el lunar de su cara. Sole. Se burlaban de ella.

Pasó mucho tiempo.

Sentado en un mirador a media altura sobre una planicie calcárea llena de viñas, atochares y caminos de tierra vi a un viejo que andaba arrastrando una pierna y con un brazo inmóvil. Su padre, el mediero de aquellas tierras. Enfilé para encontrarnos. Nos reconocimos, hablamos.
Antes de despedirnos, sin preguntar yo nada, me dijo:
-Sole es bióloga, se casó con un economista director de una sucursal del Banco Tal.
- Ve Vd. como los niños teníamos razón.

No hay joya como aquel cardo.
Seguro que ella se quitó el lunar. Conservo el mío. Ella sabe donde.

pipurrax dijo...

Qué bonito es ver jugar al Barcelona.

Fernando Terreiro dijo...

Artabro y Simón ¿Qué pasa con vuestro mails que no me funcionan?

James Boswell dijo...

pipurrax dijo...
Qué bonito es ver jugar al Barcelona.
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Veo que todavía queda en España gente con buen gusto.

Incorrecto dijo...

Qué bonito es ver perder al Barcelona.

ártabro dijo...

Corría el año 60 y este equipo: Ramallets, Olivella, Garay, Gracia, Segarra, Gensana,Kubala, Evaristo, Kocsis, Suárez, Czibor; en asuntos de jugar al fútbol bonito, ya le daba "sopa con honda" (obsérvese la frasecita de la época)a ese otro que jugaba en ropa interior (también de la época).

James Boswell dijo...

Incorrecto, pues usted se debe de extasiar de uvas a peras.
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Ártabro, qué gran equipo. Según me relataban mi padre y mi tío. Con sus recreaciones, uno se imaginaba ya la belleza de ese fútbol. Creo que esos de blanco por entonces también tenían un equipillo majo. Aunque les regalaban copas de Europa by the face.

Anónimo dijo...

Demà farà un any de la mort del meu Cometa. Gràcies Imma: No se com, però el teu Cometa i -el Mario han estat i son molt semblant: Carismàtics, excessius, sorruts. M'agradaria donar-te les gràcies. Casualmenmt sòc de LLeida, i nascuda el 59.

Juan Miguel dijo...

Imma: Gracias por tu valentia y sensibilidad. He vivido y disfrutado de tu Cometa y revivido la mia. Tienes descripciones tan acertadas de tantos momentos que he deseado varias veces he tenido que releer tus palabras y perderme en el sentimiento que las mismas llevan para identificar mis sentimientos. Como desearia conocerte y charlar y charla sobre esas sensaciones, dudas y sentimeintos que no consigo trasladar a nadie porque me temo que nadie va a entender.Te echare mucho de menos. Releere tus paginas de vez en cuando.
Juan Miguel