14 de octubre de 2006

EL AÑO DEL PENSAMIENTO MAGICO


Nunca me había pasado. Preguntar por un libro desconocido, recién salido, de autora extraña y que los dependientes de la librería salgan disparados hacia la estantería donde "nos quedan dos ejemplares". ¡Qué emocionante¡ Ando leyéndolo. Yo.
Tiro de solapa:“Te sientas a cenar, y la vida que conoces se acaba”. ,Ésta es la emoción de arranque del relato de la escritora estadounidense Joan Didion ('El año del pensamiento mágico', Global Rhythm) sobre la muerte repentina de su marido, mientras su hija de 38 años luchaba por su vida tras un choque séptico en el hospital Beth Israel de Nueva York.
Dos meses después de recuperarse, esa hija sufre una hemorragia cerebral en el aeropuerto de Los Ángeles, que vuelve a ponerla al borde de la muerte. Consigue superarla, emprende la rehabilitación, pero terminará muriendo un año más tarde.
Dice Gándara, lo que me atrajo, que:"Si desde el principio está presente el sentimiento de que la normalidad y la estabilidad son en realidad un ciego paseo por el filo de la navaja, también es cierto que Didion ataca toda la cohorte de sentimientos que se extienden en la pérdida: la entereza (falsa) del superviviente, la resistencia al duelo, las estrategias para negar la muerte, los trucos para facilitar el 'regreso' del fallecido, la proliferación de signos y símbolos que anticipaban la catástrofe...
Aquí no hay intento alguno de amortiguación o de catarsis de la pena por la palabra o la reflexión poéticas. El texto parece más que nada una constatación transparente, casi banal, de los acontecimientos que se producen cuando el daño persiste. Pero de tal limpieza y desnudez, y tan ajeno a cualquier mistificación, que acaba siendo literariamente sofisticado.

"El libro de Joan Didion nos coloca en la sala de espera del dolor, nos presenta a su público y a sus pacientes..."

Y así se convierte en un libro para el consuelo. Ante lo irreparable.

20 comentarios:

Ártabro dijo...

Me lo compro. Siempre resulta interesante, y reconfortante, el acercarse reflexivamente a la muerte en esta sociedad que se esfuerza por ocultarla debajo de la alfombra.

viejo Casale dijo...

Yo pienso en la muerte cuando voy en vespa. O sea, todos los días, a todas horas. Incluso la tarde en que llevaba a sarapo de paquete pensaba, ¡coño y si la diñamos los dos ahora! Es muy relajante.
Leeré el libro.

mecanikong dijo...

Más que relajante para mí es inevitable. No digo ya todos los días, pero, muy frecuentemente, cuando pienso lo a gusto que estoy alguien, inmediatamente se me cruza la muerte, de ese alguien o la mía. Esas personas me importan, las quiero.

Furtivo dijo...

Seguramente nuestro éxito como especie está basado en un defecto genético que el resto de los animales no parecen traer incorporado a su ADN.
Les hablo de nuestra especial capacidad para vivir a espaldas de la muerte, de nuestra innata habilidad para ignorarla y planificar nuestra existencia como si realmente fuésemos eternos. Sólo así cabe explicarse nuestro empeño en acometer obras cuyo hipotético fin se encuentra más allá del período vital que la naturaleza decidió asignar a los individuos de nuestra especie.
Por eso, pienso yo, muchos de nosotros resolvemos arruinar por completo nuestras propias vidas, entregándonos a la locura que supone renunciar al ocio -llámese éste disfrute, contemplación, amor, juego, o simple descanso improductivo-, simplemente para ganar estatus o prestigio, para adquirir objetos, para acumular riquezas.
Los antiguos griegos, que también de esto lo sabían prácticamente todo, se inventaron el mito de Aquiles, un ser mortal, como sabemos, pero con mentalidad de dios eterno.
Eso parece ser lo que somos, seres mortales con mentalidad de dioses. Vivimos como si no fuésemos a morir, e incluso morimos como si fuésemos a resucitar, cuando, para apuntalar el mito, decidimos ser creyentes.

Teresa dijo...

Muy bonito lo que has escrito, furtivo

Fernando Terreiro dijo...

Amén furtivo.

Terreiro trabajando en sábado por la tarde y en domingo.

Les leo a salto de mata.

viejo Casale dijo...

Cierto furtivo. Por eso yo escogí ser un don nadie.

Ártabro dijo...

Este Furtivo dispara con posta.

Fernando, estamos esperando que se acabe esa semana de cine que ya lo tiene ocupado desde hace un mes. Sus opiniones son imprescindibles aquí.

catalino dijo...

Dejé de contar cuando llevaba muchas muescas en la culata. Firmados.
Es corto el tiempo que se necesita para pasar de vivo a muerto; menor que en rellenar el formulario.

el mismo en 2ª salida dijo...

"Cuya identidad
Se me acreditó con DNI nº.......
La conozco por ciencia propia" (en desuso)
Me acuerdo de tantos certificados.

La misma impresión me pasó ayer en una librería de ciudad turística: ¿¡la tienen!?
Tiro de prólogo
Maxwel explicó así el punto de partida de Vinieron como golondrinas: " si uno tira una piedra a un estanque, se crea un círculo concéntrico expansivo. Y si uno tira una segunda piedra, se crea otro círculo expansivo dentro del primero. Con una tercera piedra, habrá tres círculos expansivos antes de que el estanque recupere su quietud gracias a la fuerza de gravedad. Yo quería que mi novela fuera así. La idea no vino acompañada de instrucciones".

Y si en el blog tiran con postas muchos mi cabeza se dispara...

"Puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte, gran señor esta te escribo"

Para.
Buenas noches.

Furtivo dijo...

¿Llegará a poseerme, en verdad, la Muerte?
Un instante antes estaré aún vivo. Concluido ese instante ya habré muerto, sin haberme entregado jamás a ella.
Poseerá, a lo sumo, entonces, sólo un cuerpo: el escombro de mi edificio derruido. Un ser inanimado y, por tanto, mineral. Jamás un hombre.

Fernando Terreiro dijo...

Paso de la vida la muerte segun David Mamet:

Un hombre apunta a otro con una pistola. El hombre apuntado es un timador, farsante, con una labia especial para el engaño y la mentira. Dice:

- ¿Quieres oir mis últimas palabras?
- Ya las he oído.

¡Bang!

Genial. Mamet.

Ártabro dijo...

Una sospecha:
La mayoría de los habituales del blog están tocando madera y esperando ansiosa y desesperadamente que el blogmaster cambie el post.
A la parca ni mentarla.

sarapo dijo...

Artabro, creo que sí, que es eso.


Mañana, cambio.

sarapo dijo...

¿Teresa?

¿nos conocemos?

recién llegada dijo...

"En la playa de Vigo aprendí, sin reflexionar entonces sobre ello, que necesitamos ver el mundo en su realidad, no en su retrato; que nos sobran los intermediarios porque todos nuestros sentidos reclaman el contacto con lo que existe y palpita; que precisamos del olor de las cosas, de su sabor, de su tacto y de sus sonidos. Es una de las más hondas razones para viajar: invadir, con todo el equipaje que constituye nuestro propio ser, la entraña misma de realidad: bañarnos en la vida"
De "LA AVENTURA DE VIAJAR", de Javier Reverte.
Saludos grandes para todos

Anónimo dijo...

sarapo dijo...
¿Teresa?

¿nos conocemos?

....................
Dijo Sarapo al observar,atónito, el blog poblado de calzoncillos.

ctf dijo...

Ártabro, no he dejado de recordar certificados. No quisiera terminar hablando solo. Y de mí.
Dan para media docena de cuentos :
De que me negué a subir a la planta por no ver al hijo al que no pude decirle, y lo preguntó, es cáncer.
Del muerto que mandé a su casa, con la ayuda del “ambulanciero” achispado y bondadoso, porque lo pidió su mujer con un: sí puede.
Del loco, asfixiado con una naranja robada, escondido en el váter y la conversación con la señorita del registro civil.
Del vecino cardiópata al que reñí dos horas antes de morir por subir cargado las escaleras con la compra y todo lo que pasó después.
Del suicidado que me pidió que nada le dijera a sus hijos ¡Joder!
De los que sí y de los que no me tocaron por familia.
Y tantos otros.

No me es ajena la parca.

Con artificio, memoria y literatura.

“Todo desapareció: cambió la suerte
voces alegres en silencio mudo;
mas aun el tiempo da en estos despojos
espectáculos fieros a los ojos,
y miran tan confusos lo presente,
que voces de dolor el alma sienten.”

acracia dijo...

lo leeré, lo leereé...

acracia dijo...

Me encanta dejarm llevar

Urgar entre las estanterias, que el azar...

----Ç

El destino y la dependienta/o jueguen su papel en la ciudad