16 de octubre de 2006

BIOY DESNUDA A BORGES


Tienen para sí muy clarito las bonaerenses el tipazo elegate, arrollador y subyugante que era Adolfo Bioy Casares. Por contra, el genial Borges, aureolado de posteridad, en sus últimos tiempos, recibía a las visitas en su casa vestido de albornoz y el albornoz entreabierto, "mostrándolo todo".
Bioy, en sus diarios personales, habla mucho del Borges cotidiano.

18 comentarios:

Simón Suerte dijo...

Vengo observando desde hace algún tiempo que cuanto menor es el número de comentarios en un post, mayor es la calidad de los mismos. Caso de ayer y otros días.

Simón Suerte dijo...

Se nota la falta de Chema, su periplo indio está influyendo en el normal funcionamiento de este blog.

Simón suerte dijo...

Ayer se habla de la mortalidad del hombre, y hoy nuestro blogmaster nos habla de Borges autor de un magnífico relato sobre la inmortalidad y de Bioy autor de La invención de Morel.
Me parece de lo más adecuado.

Ártabro dijo...

Tomado del prólogo de "Seis problemas para don Isidro Parodi"

Ni Borges ni Bioy son Bustos Domecq

"Dos grandes escritores en español de este siglo, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, crearon en connivencia, creo que siguiendo un juego entre inglés y pirandelliano, a un autor que fue capaz de escribir tres novelas de corte policiaco y cuyo interés lexicográfico reside en la reconstrucción paródica de un idioma argentino que se quiere así reconstruido. Fue en 1942, en plena Guerra Mundial, cuando la civilización en que habían sido educados estos dos escritores parecía seriamente amenazada, en que aparece en las librerías argentinas un libro de extraño título, Seis problemas para don Isidro Parodi, firmado por un tal H. Bustos Domecq (al que le siguieron en 1946 Dos fantasías memorables y, ya en el cercano 1967, Crónicas de Bustos Domecq), que tenía la particularidad de acercar al lector en español un modo de abordar la novela de misterio hasta entonces exclusivo de la cultura británica. Eran los años en que la novela negra norteamericana todavía no se había revelado como un género mayor para la intelectualidad de la posguerra europea y aún andaba impresa en el execrable papel de los pulp fiction, idónea como lastre para los buques mercantes que cubrían el trayecto atlántico entre los Estados Unidos e Inglaterra.
Pronto se supo (o acaso se supo siempre) que Bustos Domecq era una recreación, ¿seríamos capaces de poner pseudónimo?, de Jorge Luis Borges y de Adolfo Bioy Casares. Que Borges no ha dejado "discipulaje" literario pocas dudas existen hoy día, pero lo cierto es que su magisterio influyó, cuando aún era joven, en muchos miembros de su generación. Bioy Casares, quince años menor que Borges, escritor de una pluma tendente a lo fantástico, se unió al grupo que giraba en torno a la figura de Virginia Ocampo, Sur, hasta el extremo de emparentar, se convirtió en su cuñado, con esa extraña y despótica figura de la cultura argentina. Sur fue, tanto por los contenidos de la revista del mismo título como por los títulos publicados por la editorial, un punto de referencia obligado de la intelectualidad argentina, que recibía con los brazos abiertos lo mejor de la cultura europea y norteamericana. Borges y Bioy fueron parte importante de aquel proyecto cultural, que miraba con mayor preocupación cualquier avatar acaecido en Europa que alguna catástrofe más cercana en lo geográfico, pero a años luz de sus preocupaciones mentales. Esa extraña disociación entre identidad cultural y patria llevó, curiosamente, a una lúcida visión de la realidad política de Argentina y, de ahí, el rechazo, pienso que mutuo, que tuvo Borges con el dictador Perón desde el instante mismo de la llegada al poder del general..."

acracia dijo...

A mi Borges me gusta, pero siempre me pareció un poco "cargante"

maría kodama dijo...

Quiero todos los derechos oara mí, mi tesoroooo

furtivo dijo...

Hablando del maestro, no puedo dejar de contarles la jugosa historia del argentino Armando Beilin quien, luego de haber estudiado durante varios años las pautas que Borges seguía en la construcción de sus poesías, decidió escribir él mismo un poema y enviarlo de forma anónima a una revista literaria, diciendo que el maestro se lo había regalado en una confitería de Buenos aires.
El editor de la publicación, sospechoso de que se tratase de un fraude, se puso en contacto con el propio Borges, quien -Dios sabrá por qué motivo- admitió que el poema era efectivamente suyo.
Hoy en día ese poema escrito por Beilin y que lleva por título "La Espera", figura en casi todos los registros de la obra de Borges.
El prácticamente desconocido Armando Beilin, que sigue teniendo ese poema registrado a su nombre, publicó el año pasado una agradable y peculiar novela -absolutamente borgiana, como cabría suponerse- titulada "Se detendrán las aguas de mi río" (ed. Inéditor), cuyo protagonista es el mismísimo Jorge Luis Borges después de muerto.
Anímense los admiradores del maestro.

paco maigo dijo...

Eso de salir en pelotas con el albornoz ya lo hacía Cela cuando le llamaban a la puerta las monjitas.

Furtivo dijo...

Por cierto, el susodicho libro de Beilin quedó finalista (aunque sin premio) en el "Café Gijón"

Caín dijo...

Visto el número de comentarios de hoy se ve que la apuesta vuelve a ser por la calidad. Mañana, ¡a por menos y mejores!

sarapo dijo...

Furtivo: eso que cuentas es una pasada. Desconocía el caso. Me recuerda a una anédcota que sucedió entre González Ruano y Oscar Domínguez, que falsificaron un cuadro de Giorgio de Chirico de manera tan impecable que el propio autor al que se le pidió que dijera si el cuadro era suyo o no, optó por seguir el juego a los mangantes.

sarapo dijo...

Quiero decir que el "propio autor falsificado"...

devisita dijo...

Si se tiene en cuenta el número de páginas del libro (el enlace dice que 1.600), lo que mostraba debió ser cosa de diosyseñormío.

(¿Viene el libro con fotografías?)

furtivo dijo...

Como podrá apreciar, señor blogmaster, Borges debió pensar que el poema de Beilin era perfectamente digno de ser suyo. Lo transcribo:
"Lo escribo ahora, así. Cumplida la agonía
quiero morir del todo. Las vagas formas amarillas
que apenas entreveo, el ilusorio día,
la vida atroz, la incesante pesadilla,
la rutina porfiada, la prescindible historia
se alejan lentamente. El tiempo establecido
ya se agota.
Aguardo ante el ocaso que el olvido
me depare un sueño sin memoria.
Quimérico, secreto, espectral camino,
sus ilusorias leyes inventan un destino
que aunque soñado, quiere ser el mío.
Ya vence el plazo prefijado. De este encierro
la firme puerta es de cansado hierro.
Por eso espero.
Se detendrán las aguas de mi río".

catalino dijo...

Hoy no trabajo que ni Boy ni Borges son de mi agrado.
Léase Sarapo las mil y pico
y para mí algún Cortazar y un Sabato.

acraciacosmopolita dijo...

}{

Fumes el memorioso si q m hizo

comer la bola

acraciacosmopolita dijo...

En el Alehp, por supuesto.

Anónimo dijo...

panter a furtivo cract tengo
el original capo el original es este -:En este libro que usted llama el ultimo y que quizas lo sea,hay prosa y hay versos.Y tambin fantasmas.