13 de agosto de 2006

¿Y EL CONCETO? ¿EH? ¿EH?

12 comentarios:

Colectivo gallego indignado dijo...

El colectivo gallego reclama la inmediata desaparición de este vídeo ofensivo, y cargado ideológicamente de mala leche contra el habitualmente oprimido pueblo gallego. Nos parece una ofensa, muy ofensiva, el mostrar este vídeo con todos los prejuicios, estereotipos y tópicos que sobre los buenos gallegos vierten los malvados castellanos. Y es que ya lo decía Rosalía: "castellanos de Castilla tratade ben aos galegos...".:-)

James Boswell dijo...

"Igual que te digo una cosa te digo la otra".

Puro Pepiño Blanco.

James Boswell dijo...

Estoy con el colectivo gallego. Qué vileza castellana, qué cachondeo de prepotencia centralista, qué mala leche para con los periféricos. Sólo les faltaba este vídeo destructor a los gallegos.

castellano de pura cepa dijo...

La pura raza castellana ers inigualable. Pero no se dan cuentas, queridos periféricos, que cuatro castellanos, dos extremeños y un andaluz nos conquistamos un continente solitos y nos cargamos no sé cuantas tribus indígenas. Vale, ahora está bien esto de España, pero no nos toquen mucho los c...... que dejamos todas las fiestas de pueblo y mañana les organizamos una reconquista no se la salta un gitano.
Me voy al encierro a ver si atropello a algún toro.

Fernando Terreiro dijo...

Por cierto ¿a qué viene este video de la ejecutiva regional del PP gallego?

Anónimo dijo...

Internet -
La plaza mayor digital (En español)

Por Manuel Lucena Giraldo.



Dave Sifry, uno de los fundadores de Technorati, empresa dedicada a las búsquedas en la blogosfera, ha señalado recientemente que Internet ha pasado de constituir en la década de los noventa la metáfora de la biblioteca más grande del mundo a reproducir un ágora global, una plaza pública llena de conversaciones. La herramienta que ofrecen sigue el clásico esquema del cuadro de búsqueda y si le seguimos el juego aporta socios a quien quiera conversar en la Red sobre algo: crianza de bebés, restaurantes en Mongolia, llegada de los marcianos o posibilidad del amor eterno. En vista de que el número de weblogs o bitácoras digitales se dobla cada seis meses y existen más de cincuenta millones ?que ya son ganas de conversar? parece que esta publicitada (y rentable) visión de internet como plaza mayor democrática está condenada al éxito, aunque con matices importantes.

Ricos y pobres. En la plaza habita el humilde mendigo, pero también la atraviesan un jinete raudo y una estudiante abrumada por los exámenes. Como en la blogosfera, muchos hablan pero pocos se comunican: hay códigos secretos, lenguajes del cuerpo distintos e idiomas diferentes. En este sentido, la situación del español, frente a las altisonantes declaraciones de ciertos responsables políticos (no hay más que comparar el presupuesto del admirable Instituto Cervantes con el de instituciones europeas equivalentes) está lejos de ser adecuada. Según el Observatorio de lenguas en Internet de Funredes, aunque de cada 100 páginas en inglés hay 10 en español, este supone menos de un 4,6 por ciento del total de la Red, cuando a finales de 2002 llegaba al 5,8 por ciento. El reciente fenómeno de las bitácoras digitales no invita al optimismo. El reciente informe eEspaña 2006 sobre el desarrollo de la sociedad de la información de la Fundación France-Telecom anota más bien su precario desarrollo. El japonés constituye el 32 por ciento de los blogs existentes, seguido del 31 en inglés y el chino con un 17; el español, como el portugués o el italiano, supone un 3 por ciento, y el francés o el ruso se quedan en el 2.

El «blogómetro», una iniciativa académica de medición, registraba en España a fines de 2005 más de 113.000 blogs, realizados según el Observatorio para la CiberSociedad en su mayoría por hombres (73 por ciento), de entre 20 y 30 años (51), con estudios universitarios (70) y una contrastada veteranía en el uso de la Red (76). Casi la mitad disponían de la parafernalia mínima para dar cauce a la creación de redes sociales subyacente al fenómeno de las bitácoras mediante la inclusión de imágenes y sonidos: telefono móvil, cámara de fotos, reproductor MP3, ordenador portátil y cámara para el ordenador, webcam. Su distribución en la geografía del español es interesante y subraya tanto el peso del idioma «metropolitano» como su carácter americano y su potencial de crecimiento global. En la blogosfera hispana el 46 por ciento son blogs españoles, mexicanos el 14, argentinos el 9 y chilenos el 8.

La temida baja interrelación entre lectura y escritura en Internet, que el antropólogo Marc Augé considera una manifestación preocupante del latente autoritarismo de la sociedad de redes, es bien visible. Los blogueros hispanos leen contenidos mucho más heterogéneos que los que escriben y éstos son muchos menos. Sólo en los que se ocupan de economía y negocios el porcentaje de los que escriben sobre los que leen es más del doble (7,1 por ciento frente a 3); entre los autobiográficos el 57 por ciento lee y el 47% escribe, pero en los dedicados a tecnología, periodismo, humor, diseño, política, ficción o viajes el porcentaje se reduce de modo considerable.

Reflejo del mundo. Es tan sintomático como preocupante que en los blogs dedicados a educación, ciencia e investigación sólo uno de cada tres lectores sea también escritor, aunque es obvio que en este campo salen a relucir las limitaciones inherentes a la moderna teoría de la autoría y la autoridad, que plantea la metáfora de las metáforas. Si Internet es una representación y un reflejo del mundo, sus textos pueden ser de cualquiera, pero aquellos cuyos autores pretendan tener autoridad deben ser validados, autorizados por procedimientos universales, verificables y repetibles. El blog de una adolescente venezolana lleno de faltas de ortografía forma parte sin duda de su educación sentimental y privada, pero los empresariales o los muy potentes ligados a ONG o redes sociales habitan y compiten en la esfera de lo público, que implica reconocimiento y validación. Como el ejemplar 18/98 unplugged (http://1898unplugged.blogspot.com), que recoge el valiente testimonio personal de un asistente al macroproceso contra el entorno de ETA a través de las cartas a sus amigos: una lectura obligatoria para quien todavía piense que esto de los blogs es un asunto de adolescentes con acné.

Administrador de Blogger. dijo...

Blogger considera de mal gusto este vídeo que ofende al sufrido pueblo gallego.
Nos reservamos el derecho de retirarlo y manifestamos la decepción después del anuncio de ayer de un comentario inmenso para hoy.
Para poner estas cosas mejor colgar un cartel de "cerrado por vacaciones".

chema dijo...

JLGM en LVA.

14 de agosto de 2006.

Incidente en Newark.

Si paseas por Manhattan y sientes nostalgia de Portugal, el remedio está al alcance de la mano. Te basta con tomar un tren en la estación provisional de lo que fue el World Trade Center y a los pocos minutos te paseas por calles con carteles en portugués, donde las mujeres sacan sus sillas para sentarse en la acera a charlar con la fresca, donde se fuma en los bares, donde se bebe vino verde y se come el más exquisito bacalao. Se trata del barrio de Ironbound, al lado de la estación de Newark, teóricamente en New Jersey, pero en realidad en cualquier lugar situado entre Tras-os-Montes y el Algarbe.

Cuando vivía en Nueva York iba por allí con cierta frecuencia. Me resultaba casi menos exótico que los ambientes hispanos y desde luego más confortable. Solía llevar a algún amigo a comer en los restaurantes de la zona y luego siempre tomábamos café en 'O Mandarim', cuyo dueño, que a veces se acercaba a saludarnos, había estudiado en Coimbra, aunque no llegó a licenciarse. Uno de los clientes habituales del local era un viejo callado, que nunca hablaba con nadie, que parecía parte del mobiliario. Un día Herberto, el dueño, nos dijo: «Tiene mucho que contar. Nació en Portugal, pero su padre era alemán. Fue un antiguo nazi».

De vez en cuando le invitábamos a tomar algo, no por morbosa curiosidad, sino porque nos daba un poco de pena verle tan solo. «¿No tiene familia?», «Una hija, pero no le hace mucho caso».

Aquel día se tomó con nosotros -el profesor Hilario Barrero, su compañero Jesús, Susana y yo- dos o tres copas de vino y parecía de mejor humor y más locuaz que de costumbre. Me atreví a preguntarle directamente por sus recuerdos de la guerra. «Los he olvidado todos», dijo.

-En cuanto salí de la Unión Soviética, en marzo del 49, decidí olvidarlo todo y empezar una nueva vida. Me casé, emigré para este país, enviudé. Hace tiempo que debería haber muerto, pero sigo vivo, qué se le va a hacer. Uno no nace cuando quiere, aunque sí puede morir cuando quiere. Yo no lo hago por no darle ese disgusto a mi hija, aunque se lo merece. No es una buena hija, pero yo soy un buen padre, o he tratado de serlo. Lo he olvidado todo: la campaña de Rusia, los últimos meses de la guerra, en los que entré como voluntario en una compañía anti-tanque, los campos de concentración. Sólo no he podido olvidar a una mujer. A la que fue mi mujer si la he olvidado, y eso que la quise mucho, o eso creía entonces. En abril del 45, rodeados por el Ejército Rojo, a pocos kilómetros de Berlín, yo y mis compañeros tratábamos de alcanzar las líneas alemanas que todavía combatían. De pronto, de entre unas ruinas llenas de cadáveres, surgió una joven de unos veinte años, con casco en la cabeza y una pistola automática en la mano. Le ofrecí algo de comida. Aceptó de inmediato. Nos contó que había conseguido huir de la ciudad de Koenigsberg después de muchas semanas de martirio. Nadie de su familia había sobrevivido. Al enterarse de que pensábamos romper el cerco y unirnos con el resto de las fuerzas alemanas quiso acompañarnos. Tratamos en vano de disuadirla. En los encuentros con el enemigo luchaba mejor que cualquiera de nosotros. Buscábamos lugares apartados para descansar por la noche, mientras nos acercábamos lentamente al Elba. El centinela cambiaba cada hora. A mí me sustituía la muchacha y, como yo no tenía sueño, me quedé a acompañarla. Sólo entonces supe que se llamaba Rosemarie. Hablamos, en voz baja, de muchas pequeñas cosas. Qué extraño. Ahora pienso que si pudiera volver atrás, recuperar un momento feliz de mi vida, volvería a aquella hora. Continuamos la marcha. Cuanto más nos aproximábamos al Elba, más peligrosa resultaba. Avanzábamos sigilosos cuando de pronto comenzaron a caer tiros de todas partes. Respondimos nosotros y corrimos a refugiarnos en un bosque cercano. Cuando nos reagrupamos, faltaban dos hombres. Tampoco estaba Rosemarie, pero a ella la descubrimos enseguida sentada en el suelo y apoyada en el tronco de un árbol. «No pasa nada», dos dijo. «Solo una pequeña herida en un hombro». Pero el tiro le había entrado por la espalda y había salido por el pecho, junto al homóplato. La herida podía gangrenarse, carecíamos de cualquier medicamento. Yo sufría más que nadie viéndola sufrir. Nada tenía en común con las francotiradoras del Ejército Rojo, esas mujeres machorras sin moral ninguna. Había tomado las armas para defender su honra de mujer civilizada, no por fanatismo político o gusto por la aventura. Sucia y ensangrentada seguía siendo femenina y encantadora. Siguió la marcha con nosotros, como si no pasara nada. Se resistió a cualquier ayuda. Pero cada vez se encontraba peor. Temblaba de fiebre y de frío. No sabíamos qué hacer. Yo estaba desesperado. A las dos de la madrugada divisamos una aldea a nuestra izquierda. Fui yo quien la llevó hasta allí. Antes les pedí a nuestros camaradas que esperasen una hora. Si no regresaba para entonces, deberían continuar solos. Nos acercamos a la aldea. Dejé a Rosemarie e hice un primer recorrido de reconocimiento. No parecía haber peligro. El silencio era completo. Di el brazo a Rosemarie y entramos en la primera casa. La habitaba un anciano matrimonio. No esperaban encontrar soldados alemanes. Les expliqué que Rosemarie necesitaba con urgencia asistencia médica. La mujer me dijo que no lejos vivía un médico. Su marido iría a buscarlo en cuanto amaneciera, pues de noche nadie podía salir de casa. Me despedí de Rosemarie deseándole rápida mejora y felicidad para el resto de la vida. Nos abrazamos con lágrimas en los ojos y sabiendo, aunque no aludimos a ello, que no nos volveríamos a ver. ¿Y saben lo que pienso ahora, medio siglo después? Que mi vida acabó exactamente entonces, en el momento en que la dejé para siempre y volví con mis compañeros. Vinieron luego malos tiempos, en los campos de concentración de Artomowsk y Slawiansk, allá en la Unión Soviética, y otros que yo creí buenos, aquí en América, donde rehice mi vida, gané dinero, creí enamorarme. Pero ahora sé que todo fue mentira, una ilusión. En mi casa tengo una pistola siempre cargada. Mi hija lo sabe y la busca las pocas veces que viene a verme. Mi hija fue una niña encantadora y ahora es una desconocida que, de mala gana y porque lo cree su deber, se preocupa de vez en cuando por mí. Pero yo sé esconder esa pistola donde ella no pueda verla. Un día me pegaré un tiro y si se fastidia pues que se fastidie. Que sus amigas digan lo que digan. Que fui un criminal nazi y que no pude soportar los remordimientos. Me pegaré un tiro, sí, pero después de dispararle otro a ella y en aquella aldea cerca del Elba. Lo pensé entonces. ¿Qué mejor destino que acabar los dos allí, juntos, librándonos de la separación y de todo lo que luego vendría? Lo pensé, pero no fui lo suficientemente valiente o lo suficientemente cobarde, ¿quién podría decirlo? Lo pensé y quizá lo hice porque todo lo que ha venido después se ha desvanecido como un mal sueño, quizá no fue sino un engañoso, dilatado sueño antes de apretar el gatillo. Rosemarie, aquí estoy. No te preocupes. No te dejaré sola.

Y entonces sacó de entre las ropas un pequeño revólver y apuntó a Susana. No pasó nada, se lo quitamos a tiempo, pero nos dio un buen susto. Las otras veces que pasé por 'O Mandarim' ya no lo encontré. Herberto tampoco tenía noticias suyas. Parece que su hija, que vivía en Queens, se había hecho cargo de él.

ch dijo...

¡Qué borde el administrador!
A mí el vídeo no me parece para tanto, pero el actor ese ha dejado de tener gracia ya hace unos años.
¿Están ustedes ahí?

Simón Suerte dijo...

Chema, el video es divertidisimo, me reí cuando vi la pelicula en el cine, en Santiago durante la carrera, y todos los que a mi alrededor estaban, gallegos también en su inmensa mayoría, se descojonaban de igual manera. Y es que reirse de uno mismo es de los más sano que existe en este mundo.
Sí es cierto que la carrera de Manquiña va de capa caida en los últimos años.

Simón Suerte dijo...

El colectivo gallego indignado soy yo, como todos sabían aunque no lo escribiese, el administrador me supongo que está de cachondeo como lo estamos todos.
Solo quería resaltar lo estúpido que resulta ofenderse por este tipo de situaciones.
Me pareció una memez cuando el colegio de médicos pidió que retiraran aquel anunció de AXE ¿se acuerdan?, o cuando los bloqueiros en vez de gobernar y legislar se dedican a exigir a la real academia que retire las acepciones despectivas que del termino gallego tienen los sudamericanos.
Que quede claro el video es buenisimo, me ha encantado, y me he vuelto a descojonar con "nadar en la ambulancia, y b ten cuidado que no te llegue la c."

Catalino dijo...

VºBº
En otro rato escribo mi ración.