29 de agosto de 2006

¿NATASCHA O LA KAMPUSCH?

No me gusta escribir sobre cuestiones de "Tan palpitante actualidad" pero el caso lo merece. Una niña secuestrada desde los 10 a los 18 años se escapa de su captor que al enterarse se suicida. Ha vivido todo este tiempo en un zulo y aprovechó un lapsus de su secuestrador mientras pasaba el aspirador al coche para salir pitando.
Todo es oscuridad. Esa es la mayor noticia. La joven ha escrito una carta que ha leído su psiquiatra donde desgrana algunas perlas sobre lo que ha sido su digamos VIDA en estos años. Impresiona ver el zulo en el que ha vivido. Impresiona todo. El caso es tan extraño que resulta vano buscar semejanzas en el archivo.
Pero si alguien está desorientado el diario El Mundo se ofrece a guiarle. Para el editorialista del Mundo de la Ciencia Ficción "Es evidente que Natascha sufre el síndrome de Estocolmo". Hay serias dudas entre los expertos sobre la existencia de dicho síndrome. Los más, piensan que no existe y que es un invento más de la literatura. Para El Mundo es evidente. Necesita poco para hilar.Y siguen tirándose a la piscina de PJ:"se deduce fácilmente que la sensatez y la entereza de la chica son sólo una fachada tras la que se esconden graves trastornos que no tardarán en aflorar." A mi me cuesta deducir. Soy algo lento.
"Asimismo, la joven, que no ha perdido su identidad -ya que su primera referencia simbólica fue hacia un juguete de su infancia y buscó cubrir sus perentorias necesidades afectivas recurriendo a sus padres- ha interiorizado el valor supremo en el que ha sido educada, el de la sumisión." ¿Ya visten de cuero a Prikopil?
No sé. Espada, otro que se anima pero sin perder pie, insinúa que todo parece haber sido una especie de extrañísimo matrimonio que la Kampusch decidió romper.´
No sé. No me atrevo a nada. Todo será más simple de lo que se cuenta. Un tipo aburrido y enormemente patológico. Una cotidianeidad uniforme, monótona. Una convivencia basada en el secuestro y el aislamiento. Una niña que se hace mujer a oscuras. ¿Cómo se come?

80 comentarios:

chema dijo...

JLGM-LVA 290806.

Contra el amor

El mundo pierde a veces color y relieve; es sólo un dibujo gris que una mano de niebla va poco a poco emborronando, difuminando del todo. Una tediosa mañana de domingo caminaba yo por la orilla del Duero, absorto en insidiosas melancolías, cuando de pronto me encontré con un helipuerto.

Siempre me ha fascinado volar. No conozco remedio más eficaz contra la desgana de vivir. Recuerdo bien la primera vez que monté en helicóptero. Fue en Nueva York, mucho antes de que la tragedia del once de septiembre impusiera drásticas medidas de seguridad. Di vueltas en torno al Empire State, pasé entre las Torres Gemelas, admiré el rectángulo de Central Park, los puentes de Brooklyn y de Manhattan... A veces el helicóptero parecía inclinarse peligrosamente. Pero yo no tenía miedo. Nunca tengo miedo cuando estoy en el aire. Sé que me hallo suspendido de un hilo sobre el abismo, pero me siento seguro. Luego, siempre que subía a las Torres Gemelas, repetía ese viaje de manera virtual en la película que se proyectaba a los visitantes. Las butacas se inclinaban a un lado y a otro y teníamos la impresión de que realmente hacíamos un recorrido aéreo. Al final el helicóptero aterrizaba sobre la terraza de la Torre en que nos encontrábamos y realidad y ficción se entremezclaban al salir de la sala.

El amor se pudre. Y con toda la podredumbre del amor caminaba yo aquel lluvioso domingo cuando me encontré el helicóptero, como a mi espera, a la orilla del río, cerca del puente de Arrábida. No lo dudé un momento. Temí que las condiciones climáticas impidieran el vuelo. Pero no había problema. El precio era elevado, pero cualquier precio pagaría yo en aquel momento por alejarme del fango en que, queriendo, pero sin querer, me había hundido hasta las narices.

Comenzaron a ronronear las hélices, pronto nos elevamos suavemente sobre el agua del río. «No es el mejor momento para contemplar el paisaje», me dijo el piloto. Pero la ciudad envuelta en niebla -un ovillo atravesado por la Torre de los Clérigos-- era más hermosa que nunca. El río serpenteante, la cúpula del palacio de cristal, los puentes de hierro, las torres y los tejados apiñados... Qué pequeños mis problemas desde esta altura.

Tropiezo siempre con la misma piedra. Me conozco a la perfección la teoría. Puedo escribir libros (los he escrito), puedo dar conferencias (las he dado) sobre ella. Pero siempre en la práctica aparece un pequeño fallo, un mínimo engorro, que no soy capaz de solucionar.

Me gustaría que este viaje sobre las colinas de Oporto y Vila Nova de Gaia, sobre la Foz del Duoro, no terminara nunca. Ahora la niebla se ha aclarado y distingo las palmeras del Passeio Alegre, altas «como los marineros de Ulises» en el poema de Eugénio de Andrade. Recuerdo la última vez que le vi, en la biblioteca de su fundación, frente al río; recuerdo tantos de sus poemas: «Antes de arder y ser ceniza / el deseo amarga en la boca, sangra / en el blanco de la camisa. / El verano volvió, arrastra sus luces / por ahí, hombro / con hombro...».

¿Es el deseo lo que me amarga en la boca este domingo borroso en que quisiera estar fuera del mundo? No lo sé. Todas mis historias comienzan de la misma manera. Como un juego, como un ligero enredo de vodevil, con algo de cabeza, mucho de ingenio y nada de corazón.

«La cuestión es pasar el rato sin adquirir compromisos serios», me digo y te digo. Y tú sonríes, completamente de acuerdo. Y te espero a la salida del trabajo y vamos a bailar o directamente al grano. Y si no tienes ganas, no pasa nada. Y si no puedo ir, te mando un mensaje por teléfono y tampoco pasa nada: tú aprovechas para dormir, «que buena falta me hace» (y si luego serviciales amigos me cuentan que te ha visto en el Danny's, de madrugada, en buena compañía, tampoco pasa nada).

No éramos amantes, jugábamos a serlo. Llevo casi cuarenta años practicando ese juego, alguna práctica tengo. Es uno de los juegos que más me divierten. Pero tengo otros. Nunca me tomo nada demasiado en serio. Siempre hago teatro. Ahora me toca reír, ahora me toca llorar. A veces improviso, pero procuro no apartarme demasiado del guión que yo mismo he trazado.

«Nunca se sabe si hablas en serio o en broma», me dicen mis amigos. «Pues es bien fácil saberlo», les respondo, «siempre hablo en broma, salvo cuando hablo en broma».

Siempre juego a estar enamorado, a no tomarme nada demasiado en serio, y siempre acabo perdiendo la cabeza como un adolescente.

El ronroneo de las hélices es como una caricia. Se está bien así, flotando entre el cielo y la tierra. Ya no me acuerdo de mi canallita particular, ni me avergüenzo de haber hurgado en su teléfono, ni de las noches de insomnio... «Prométeme que no te enamorarás nunca de mí», le dije -medio en broma, medio en serio, como siempre hablo- tras la primera cita. Y me lo prometió y, maldita sea, cumplió su promesa sin un momento de vacilación. Quien no la cumplí fui yo.

¿Y si ahora fallara un mínimo tornillito cualquiera y nos precipitáramos a tierra? ¿Sentiría morir? No, no lo sentiría en absoluto. Cerré los ojos, y lo deseé fuertemente para ver si se cumplía mi deseo (ni siquiera pensé en lo que podría ocurrirle a piloto).

Pero no pasó nada. El helicóptero volvió a dejarme delicadamente en tierra. Si hubiera tenido el suficiente dinero habría contratado otra vuelta y otra y otra. Me habría quedado en el aire para siempre.

¿Cómo empezó todo? ¿Cómo supe que había enloquecido? Un día llamé y no me cogió el teléfono ni me devolvió la llamada. «No sé, no te oiría y luego andaría no me acordé de llamarte». Aquella fue la primera noche que no pude dormir. Vinieron muchas otras. Y dejó de haber placer en los encuentros y se llenaron de amargura las separaciones.

«Vamos a dejar de vernos por un tiempo», me dijo. Y yo estuve de acuerdo porque si aquello era un juego al único juego al que se parecía era la ruleta rusa. Pero no dejamos de vernos, yo no dejé de torturarme: iba al local en que trabajaba, me sentaba en un rincón y espiaba todos sus movimientos. Me ponía enfermo cuando me parecía ver que trataba a algún cliente con especial amabilidad. Me pidió por favor que no volviera, pero era un local público y no podía impedirlo. Al principio era yo solo quien odiaba, acabamos odiando los dos.

Me fui a Oporto para rumiar mi desesperación a solas. Y paseando por la orilla del río un helicóptero me llevó fuera del mundo y me sugirió la única solución. Comencé a caminar pensando que también existen altos puentes.

«Veo que le gusta a usted volar», oigo de pronto que me dice el piloto. «¿Va a estar mucho tiempo en Oporto? El miércoles es mi día libre y aprovecho para hacer algunas horas de vuelo en mi avioneta. Si el tiempo es bueno, ¿le apetecería acompañarme?».

Me fijé en él -antes, absorto en mis pensamientos, ni siquiera le había mirado--, y en seguida me di cuenta de que nada me apetecería más.

chema dijo...

¿"Extrañísimo matrimonio"?
¿Ha dicho Espada esa memez?

Hay que indagar en la existencia (o no) del síndrome de Estocolmo y en lo sucedido a Natascha y a la hija de Hearst.

¿Quién mantiene escondida a Natascha ahora, es cierto que no quiere ver a sus padres? ¿Es cierto que su madre prefiere no verla? ¿Por qué?

Propongo dedicar una serie de entradas (posts) a este asunto, de primerísima actualidad y de vital importancia. De momento ver "El niño salvaje" y buscar similitudes.

mecanikong dijo...

Yo tampoco sé nada.
Espeluznante. Él y ella. No hay que olvidar que el principio de todo es un secuestro brutal a una niña de 10 años. Lo que pasó estos años parece ser todo locura. Rebasa el Síndrome de Estocolmo. Todo se pega. ¿No se parecen ustedes a sus parejas? ¿Cada vez más? A lo mejor a la pobre Natascha no le quedó más remedio que llevar esa vida rutinaria que su secuestrador ideó para ella. Parece que últimamente ella "mandaba" más de la cuenta. O el psicopatón se reblandeció.
¿Por qué no escapó antes? Nosotros vemos muy claras las cosas, pero la situación ahí dentro tuvo que ser extraña, espeluznante.

Diccionario del Diablo, de Ambrose Bierce (empleado de W.R. Hearst en "The San Francisco Examiner"):

LOCO.-" Afectado por algún grado de independencia intelectual; disconforme con las normas convencionales que rigen el pensamiento, el lenguaje y la acción, normas éstas que los "cuerdos" o "conformes" produjeron tomándose como medida a sí mismos.
Que discrepa con la mayoría; en resumen, extraordinario."

avida de opiniones dijo...

¿Cómo se come eso? Usted es psiquiatra. Hable, hable, por favor.

marni dijo...

Un caso extraño...quizá se trate de una historia terrorífica, quizá no tanto y falten datos...carnaza para la prensa amarilla ¿se venderán exclusivas?¿se escribirán best-sellers?

Hola, hola, terrícolas!

Loca quisiera estar más.

chema dijo...

¿Pero que van a saber los psiquiatras de esto? Como mucho dirán si ha enloquecido o no y poco más.
Los psicólogos menos, les ha escrito una notita y la han leído. Parece que no se sabe que hacer con Natascha (nunca La Kampusch).

mecanikong dijo...

Nunca La Kampusch.
Sí existe el Síndrome de Estocolmo.

ártabro dijo...

¿Y si la violó?
¿Y si no la violó?
¿Y si la violó cuando tenía 10 años?
¿Y si la violó cuando tenía 17 o 18 años?
¿Y si en el caso anterior las relaciones fueron consentidas?
¿Y si no hubo relaciones sexuales de ningún tipo?
¿Y si el pobre demente lo que quería era una hija?
¿Y si la maltrató físicamente?
¿y si no la maltrató físicamente?
¿Y si la maltrato psicológicamente?
¿Y si no la maltrató psicológicamente?
¿Y si la maltrato física y psicológicamente?
¿Y si no la maltrató física y psicológicamente?
¿Y si la llevaba de vacaciones al extranjero?
¿Y si no la llevaba?
¿Y si lo pasaban de puta madre?
¿Y si se aburrían como ostras?
¿Y si los padres de la niña eran maltratadores?
¿Y si eran unos padrazos de puta madre?
¿Y si la niña es tonta del culo?
¿Y si la niña es una superdotada?
¿Y si la niña es de carácter débil?
¿Y si es dura como el acero?
¿Y si los padres sabían en donde estaba al niña?
¿Y si la niña pudo haberse escapado antes pero no le salió de las narices?
¿Y si la niña tiene “síndrome de Estocolmo”?
¿Y si no lo tiene¿
¿Y si la niña tiene “síndrome de Torrelodones” que me lo acabo de inventar pero farda de c…?
¿Y si…
¿Y si…
……
Así, “ad infinitum”

Una sola realidad pero miles de especulaciones “aleatocombinatorias”. O sea: la vida.

paco maigo dijo...

Artabro, creo que por suerte este caso no es LA VIDA. Yo sí que quiero saber lo que pasó. Quiero saber porqué un pederasta es capaz de convivir con una niña que deja de serlo porque le crece el cabello de ángel y tal. No encaja, no encaja, lo siento en lo que yo entiendo por vida.
¡Quiero saberlo todo¡

marni dijo...

Creo que la noticia no debe ir más allá de una escueta información del caso. El resto es íntimo y sólo compete a los lamentablemente afectados y al resto de profesionales que deban intervenir.
El morbo, para ptros menesteres.

chema dijo...

Marni, esto no es morbo.
Es querer saber que se puede hacer cuando pasa algo así.
Muy distinto.

Ártabro dijo...

¿En dónde he escrito yo que este caso sea la vida? Si así puede interpretarse no ofrezco disculpas que la cosa no es para tanto, pero trataré a aclararlo.
Mire usted, probablemente no lo haya logrado, pero lo que yo pretendía desde el principio era distanciarme irónicamente del caso y me limité a ir escribiendo a “vuelapluma” todas las ocurrencias “especulativas” que me venían a la cabeza con la modesta intención de hacer ver que todo lo que “desde fuera” se está diciendo en este caso (lo mismo que en otros similares) no es más que eso: ESPECULACIÓN. Y en cualquier faceta de la vida pasa como en las quinielas: un solo resultado real pero podemos especular con miles de combinaciones. Eso, joven amigo, es lo que pretendía decir que era la vida. Gentes que se dedican a especular y a reconstruir la realidad antes de tener veraz información. Un ejemplo: “Quiero saber porqué un pederasta…” Vaya, ya sabemos que era pederasta, lo ha decidido un joven impulsivo al que se le ha olvidado anteponer un “probable” o un “posible”.
Sé que todas estas aclaraciones no eran necesarias. Pero dado que ha tomado usted afición a renickear para contradecirme me he dicho, venga, vamos a darle un homenaje al impulsivo joven.

ch dijo...

Haya paz.
En la última página de www.lne.es (seccion ultima página en la columna de la izquierda) está la carta de Natascha.
Si no la han leído háganlo y empecemos a hablar del Síndrome de Viena.

mecanikong dijo...

Busquen también el Síndrome de Helsinki.
No parece que se tratara de un pederasta.

marni dijo...

Podemos hablar del Sd de Estocolmo, de la pederastia, de la psicopatía, de los secuestros y de muchas cosas relacionadas con el caso. De hecho el relato de la noticia da pie a ello y debe hacerse. Pero otra cosa muy distinta es el previsible trato mediático que tendrá lo sucedido, como decía Artabro, ¿la violó, cómo, cuando, por dónde, la pegaba, le gustaba, etc.? Eso, para mí es mierda mediática y morbosa, cuyo objeto es vender y ganar dinero. Puaj.

chema dijo...

Pero aquí no hay previsible trato mediático, Marni.
Espero no ver a Natascha o a su familia en programas de casquería.

Catalino dijo...

Yo... ni me interesa, ni me asombra. Lo siento por la muchacha que ya tiene otro estigma en su haber. Ha pedido que la dejen en paz. Hecho.

Vivir en la aldea permite ver el cielo de noche sin contaminación lumínica. Vuelvo a ver casi todas las estellas acompañado del ladrido lejano de los perros y el canto de las rapaces nocturnas( con acento local, dicen ahora)
Hace años, cuando el pozo se secó,(aquí también baja el nivel freático a la carrera) tiré la tele (chis-morro-tv) dentro ante los ojos atónitos del hijo y las jaculatorias gallegas de ella. No sirve de nada. No hay tele en el pazo pero el chico va por audiovisuales.

Hola Marni.

Simón Suerte dijo...

"Se deduce fácilmente que la sensatez y la entereza de la chica son sólo una fachada tras la que se esconden graves trastornos que no tardarán en aflorar."
-----------------------------------

¡Joder, qué suerte! Yo llevo casi nueve años trabajando en esto de la psiquiatría y a lo más que he llegado es a hacer deducciones a posteriori. Mi capacidad de realizar predicciones a largo plazo es desde luego muy limitada. Las personas me siguen sorprendiendo día a día, y soy incapaz de adivinar lo que va a ser de su estado mental al cabo de una semana. Me gustaría ser como el individuo que realiza la afirmación de arriba, ¡vaya si me gustaría!

Ártabro dijo...

Catalino, lo de los niveles freáticos está mal pero lo jodido es como se están poniendo los niveles frenopáticos.
En mi caso los niveles que están subiendo son los cinegéticos, alimentados por la lectura de los recuerdos de P.V.P. El Desmemoriado. Cuando lo acabe te mandaré comentario crítico, aunque sea breve, vía e-mail.

Ártabro dijo...

El síndrome de Helsinki y el de Estocolmo son el mismo síndrome, pero el primero con errata geográfica.

lafoca dijo...

Sinceramente hoy a algunos de ustedes no les entiendo. Por ejemplo el "ad infinitum" de Artabro, ni la consiguiente aclaración, ni lo último que ha escrito Simón. A mí si me parece de sentido común que si mañana eta vuela Salesas, los supervivientes por mucha sensatez y entereza que demuestren queden con graves trastornos y también me parece de sentido común que aunque Natascha haya vivido todo lo bueno que enumera Artabro y nada de lo malo muy bien parada de un secuestro espeluznante desde los 10 años no habrá salido. No es especulación, los datos que tenemos son suficientes.

Simón Suerte dijo...

Querida Foca coga usted a diez individuos sometálos a la misma situación estresante y descubrirá que los diez reaccionan de forma diferente, también descubrirá que es dificil predecir anticipadamente quien responderá de una manera y quien de otra.

Es lo único que pretendía poner de manifiesto. Me sumo a la opinión de Chema.

ch dijo...

JLGM/LVA/30-AG-06.

En busca del tiempo perdido

José María Álvarez leía sus poemas en la universidad y tuve curiosidad por oír a un viejo novísimo leer sus versos en Venecia. Declamó con efectista aparatosidad e intercaló algunas disonantes declaraciones muy en su papel de príncipe de Lampedusa que desdeña la vulgaridad de la democracia. Yo, que conocía al personaje, me fijé menos en él que en el público, casi todo estudiantes, que le escucharon con alguna curiosidad y sin excesivo entusiasmo.

Al día siguiente, en un pequeño campo que se asoma al Gran Canal un poco más abajo de la Ferrovia me llamó la atención una joven sentada en un banco. Estaba de espaldas al espectáculo del Canal. Parecía abstraída. De vez en cuando escribía algo en un cuaderno. Me resultaba familiar, no sabía por qué. Pronto caí en la cuenta: estuvo en el recital del poeta murciano. Me acerqué a preguntarle una dirección y luego: «Creo que ayer coincidimos en una lectura de poemas en Ca Foscari. ¿Qué le pareció mi paisano?», «Un fantoche, y perdone que sea tan directa», «No hay nada que perdonar, tampoco es santo de mi devoción». Enseguida supe su nombre. Carla era locuaz, directa, divertida. «Sí, tienes razón -pronto pasamos a tutearnos-, lo que vemos todos los días no tardamos en dejar de verlo. Lo mismo da que me sentara mirando al Canal que frente a este muro y esa pared. No vería nada. Estaba pensando en mis cosas. Que tienen que ver con Venecia. O sea que incluso cuando no la miro la estoy viendo. Conozco bien la doble Venecia, no sólo porque nací y me crié aquí, aunque ahora viva en Mestre, sino porque colaboro con el ayuntamiento en la ayuda a los ancianos que viven solos, muy frecuentemente en húmedos sótanos sin luz, y también diseño programas de animación turística. Porque a Venecia vienen demasiados turistas, pero todos tienden a amontonarse en las mismas fechas. ¿Sabes en qué estaba pensando ahora? En películas que permiten trazar un itinerario por Venecia. A la gente le gusta pasear por los escenarios de la ficción, borrar la frontera entre ficción y realidad».

En mi honor, había cambiado de sitio y ahora nos sentábamos en el banco que miraba hacia el agua. «Precisamente estaba tratando de organizar un itinerario basado en una película que tuvo mucho éxito en los años setenta, 'Anónimo veneciano'. Comienza precisamente allí, en la estación de Santa Lucia. Un buen sitio para iniciar un recorrido por Venecia. Un hombre espera a una mujer, su exmujer, que vive con otro en un tiempo en que en Italia no existía el divorcio. Toman el vaporetto hasta la Academia. Pasan por Ca' Foscari, donde estudiaron y se conocieron. Toman un café en Campo S. Stefano. Van luego al cercano campo de S. Angelo, donde vivieron. Toda la película es un paseo por la Venecia invernal. Entran también en el teatro de La Fenice, donde él toca el oboe. Los amantes discuten, se pelean mientras recorren la ciudad. A veces el viento sopla furioso en una esquina. Casi parece que va a arrastrarlos. Una Venecia nada idílica, pero también llena de encanto. Y para terminar, en una vieja iglesia, una audición del famoso concierto en Re menor para oboe e instrumentos de cuerda. Pero he vuelvo a ver la película y la historia que cuenta me ha indignado. El hombre maltrata a la mujer mientras se hace la víctima e incluso se permite citar a Proust: En la vida de la mayoría de las mujeres, hasta el dolor más grande desemboca felizmente en la prueba de un vestido nuevo».

Acompañé a Carla a su casa. Quería enseñarme la bibliografía que había recopilado sobre Venecia. «Necesitaras una nave inmensa para reunirlo todo». «Con Google ahora no se me escapa nada. Dejo de lado los artículos que se limitan a repetir las guías y archivo los otros. Te sorprenderías de los disparates que se escriben sobre Venecia. Los hay que siguen soñando con orgías y con Casanova».

Al llegar a su apartamento tecleó un rato en el ordenador y luego me entregó una página impresa. «Fíjate en esto. Un palacio en campo de S. Polo donde se reúnen desnudos los admiradores de Casanova. Qué disparate». «Ese texto lo escribí yo». «Ya lo sabía. Te estoy gastando una broma. Estos días estuve ordenándolo y te reconocí por la foto. ¿De verdad te llevó Elsa a su casa?, ¿De verdad tiene una biblioteca tan admirable? A mí no me ha llevado nunca. Sé que el ayuntamiento estuvo en tratos con ella para comprársela. Pero ¿son ciertas esas orgías? ¿Cómo no iba yo a tener ninguna noticia de ellas? Más bien parecen una fantasía inspirada en la película de Kubrick», «Cuando creemos conocerlo todo, siempre nos quedan cosas por conocer. Las ciudades, como las personas, tienen pasadizos secretos que sólo unos pocos son capaces de encontrar», «Aquellos tiempos en que Venecia era el prostíbulo de Europa hace tiempo que se han quedado atrás. ¿Has leído 'Los papeles de Aspern'? Curiosamente yo viví una historia muy similar. Una ancianita que vivía al fondo de tres o cuatro patios, que no salía a la calle porque tenía que bajar y subir escaleras y apenas podía moverse y a la que yo convencí para que se trasladara a una residencia, me dijo que era hija de d'Anunnzio. Yo sonreí. Hasta que me enseñó la foto del poeta con una dedicatoria a su madre. También guardaba la correspondencia, pero esa no pudo encontrarla».

Carla hablaba, rebuscaba en el apartamento, me enseñaba cosas, documentos curiosos. En cuanto me di cuenta de que trataba de retenerme comencé a sentirme incómodo.

«Tengo que irme», «¿No te quieres quedar a pasar la noche?», «No, no» -noté que se sintió ofendida por la brusquedad de mi respuesta-. «Perdona, Carla, pero tengo un compromiso», «No importa. Hay un tren a las once. ¿Sabrás llegar hasta la estación?».

Me estaba echando. Eran las once menos cuarto. Salí apresuradamente y cogí el tren en el último minuto. Fui descortés, ciertamente. Estoy seguro de que José María Álvarez habría dejado en mejor lugar el pabellón español. Pero yo tenía una cita a la que no podía faltar. Era a las doce de la noche, cuando sólo hay animación en muy pocos lugares, cuando Venecia parece una ciudad muerta, cuando da miedo caminar por el borde mal iluminado de los escondidos canales. Me llegué hasta Campo S. Polo, busqué un renegrido y hosco caserón. Di tres golpes seguidos, esperé unos segundos, di dos golpes más. Y las puertas se abrieron. Y fui conducido de nuevo hasta el inmenso salón con ventanales góticos que daban al río della Madonnetta. Sonreí pensando en Carla, que lo sabía todo de Venecia, que se sentaba de espaldas al Gran Canal porque no necesitaba mirar la ciudad, porque la tenía entera en su cabeza y en los ficheros de su ordenador. Me desnudé lentamente, a la vista de todos (pero nadie me miraba), me puse la máscara. La gente reía, bebía, hacía el amor en algún rincón. Y de pronto pensé que a lo que más se parecía aquella fiesta soñada (pero que tanto dinero nos había costado a cada uno de los participantes) era a aquella juerga cutre en un piso de estudiantes, allá por 1970 y por La Tenderina, en la que fumamos, disparatamos, bebimos y yo, al día siguiente, desperté en la cama con la novia de mi mejor amigo. Y con mi mejor amigo.

Fernando Terreiro dijo...

Conclusiones: Poco sabemos de lo que pasó. Poco sabemos de lo que le va a pasar a la pobre (si seme permite el adjetivo chica). Pero al menos debemos estar de acuerdo en la naturaleza delictiva de los actos del agresor y en que la justicia no debe tener, al menos en teoría, la emoción que nosotros, la secuestrada, sus padres y el propio delincuente pueden tener.
Ocho años privando de libertad a un ser humano es un delito grave, muy grave. Aunque el ser humano diga que le gustaba.

James Boswell dijo...

Joder, no había visto la foto:

No me hacía a ártabro tan joven y con barba.

Incorrecto dijo...

No sé yo si Nabokov habría podido escribir "Lolita" en estos días...

mecanikong dijo...

Bueeenooo, EEUU aventaja, y esto es un hecho sabido, en 1 punto a Alemania al término del 2º cuarto.

lo-li-ta dijo...

Lolita es la historia de una fidelidad. "Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas, mi pecado, mi alma", es la primera invocación del narrador Humbert Humbert, quien en su oscura infancia europea se enamoró impúdica y frenéticamente de una niña de su edad llamada Annabel, muerta de tifus cuatro meses después de su primera y última agonía estival: "nos queríamos con un amor prematuro, con la violencia que a menudo destruye vidas adultas". Desde entonces Humbert niño, Humbert adolescente y Humbert adulto sólo ha deseado niñas, o a nínfulas, según el término acuñado por él, sin particular interés en despejar la duda de si su amor infantil fue la primera manifestación de algo inherente a su personalidad o si su biografía quedó para siempre fijada en aquella inicial imagen de su adoración.

sarapo dijo...

Aparece un amigo que estuvo tomando unas copas en casa del secuestrador. Se conocen detalles de los últimos momentos del secuestrador. Abrumado por la culpa de...haberse saltado un control policial.
Su amigo nunca sospechó nada.
Sin palabras.

chema dijo...

Veo, con un día de retraso, que en el diario de Espada se ha incorporado el logotipo de "El Mundo" a una entrada como enlace a un artículo suyo.
El blog madre se desmadra, esta vez sí, sin remedio.

Por lo que ha diho el amigo del tarado este le presento a Natascha como si tal cosa.
Todo es cada vez peor en este asunto.
Mientras Natascha diciendo que al menos en este tiempo no le ha dado por el alcohol y fumar. Natascha, Natascha...

Para desengrasar:
Los Rolling llevan ahora a un geriatra en su gira. Ya puestos podrían llevar a un intesivista, un internista, un otrorrinolaringólogo, un urólogo y un protésico dental. McCartney que tiene otro rollo, más cool y menos escándaloso paga 2,5 millones de euros para no coincidir con se ex en un espectáculo benéfico. Dí que sí.

ch dijo...

No se habla de otra cosa (como decían en el abc de antaño):

Mañana como viene siendo habitual colgaré el artículo de Gª Martín, pero esta vez será el último.

A continuación a los que lo han solicitado, y a alguno que no, les llegará a sus correos un documento de 137 páginas/1,65 Mb (a falta del añadido de mañana).

Agradezco a todos ustedes su colaboración en este proyecto que sin su apoyo, y sin el del autor, no habría sido posible.

mecanikong dijo...

Podríamos llamarlo "Proyecto Gran Orgía", si a usted le parece bien. Si mañana termina "Alrededores del paraíso" espero la juerga padre de GM. Pero me da que no, que mañana toca a dos velas.
Lo único que mi humilde persona puede llegar a entender del caso Natascha, por lo que nos cuentan la prensa y la tremenda cartita de marrras, es el suicido de Wolfgang.

Anónimo dijo...

El síndrome de Estocolmo no existe como tal síndrome. No es una alteración psiquiátrica sensu estricto sino una reacción psicológica más cercana a la salud que a la enfermedad. Es un mecanismo defensivo que junto a las estrategias de afrontamiento es uno de los modos con los que el ser humano se defiende del estrés Anna Freud describió el mecanismo de defensa llamado "identificación con el agresor" y da bastantes pistas al respecto.
La víctima,en una situación de grave estrés que la amenaza, intenta entender el mundo interno del agresor y así acaba convenciéndose de sus razones.
En la escasa casuística controlada hasta el momento sobresale un dato: un elevado porcentaje de cánceres y de muertes precoces entre las víctimas. Parece que el sistema neuroendocrino se dispara a la par que queda abolido el sistema inmunitario.
No estamos ante una especulación psicoanalítica sino ante una reacción orgánica estudiada en humanos y animales. Eso sí, no patológica. O sea, no sindrómica.

mecanikong dijo...

Llamémosle pues "reacción de Estocolmo", ¿no?.

ch dijo...

- Padece usted el Síndrome de Kampush.
- ¿Es grave?
- Aún no lo sabemos, Natascha.

ch dijo...

En estos momentos en el telediario de Lorenzo Milá entrevistan a Vigo Montersen (o así) en directo en el estudio y dice que "Alatriste" sería como un soldado que está sirviendo en Irak.
Todo con la música de la película de fondo.
Después de la salvaje promoción de la peli de Díaz Yanes (pa quedar de enrollao hay que decir de "Tano")he decidido que la película la va a ver su madre.
La película deber ser más pesada que Arturito Pérez y de Reverte, que ya es decir.

Anónimo dijo...

Tampoco sería justo llamarla"reacción de Estocolmo" ya que la foto del beso entre secuestrador y víctima que dió lugar en 1973 al bautizo del síndrome se demostró que había sido amañada.

amigo de Tano DíazÝanes dijo...

¡Oiga, che¡
Tano se lo llamamos los amigos. Los demás quedan disculpados. No se preocupe.

mecanikong dijo...

¡Qué me dice! Los suecos son unos prepotentes. Pero tampoco hay que ser tan purista, porque buen rollito con los secuestradores hubo, ¿¿¿no???

ch dijo...

Ahora en "cuatro" un programa muy interesante. Creo que hablan de libros.
Les dejo.

sarapo dijo...

Cuando oigo hablar de Natascha Campusch tengo la impresión de estar ante el suceso más importante en mucho tiempo.
El caso es apasionante. ¡Es que lo tiene todo¡ Eso sí, menos amor.
Cada nueva noticia no hace sino estimular el interés por saber más y más. Sí que me parece importante ¿cómo no va a ser importante saber qué ha pasado en esa cabeza? ¿cómo no va a ser importante diferenciar la igualdad de la dominación? ¿cómo no va a ser importante separar el placer del amor?

mecanikong dijo...

Según el DRAE, se entiende por Amor: sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro con otro ser.
Algo de esto pudiera haber en esta historia, ¿no?

marni dijo...

Hola, Catalino, disfrute de su cielo estrellado.

marni dijo...

Hombre, una cosa es necesitar y buscar el encuentro con el Otro y otra es encerrarlo en un zulo. Quizá ella se enamorase de él, de no ser así no habría podido soportarlo, es la necesidad de sobrevivir.Él era un enfermo hijo de puta, desaforado por su propia satisfacción, no pensó en el daño que estaba infringiendo, eso no es amor.

Anónimo dijo...

Creo que a esa definición ambrosiana de Amor le falta precisar qué condiciones lo hacen posible.
Sin libertad no hay amor. Ojo, sin libertad digo. Otra cosa es el libre albedrío.

asurbanipal dijo...

Ella no ha podido estar enamorada de él, aunque lo afirme. Y aunque, peor aún,lo crea.


Marni, O.K. Yo no sé ser tan duro pero es cierto lo que dices.


Hola desde el Sur.

ch dijo...

JLGM-31.08.06.

En el Dindurra

He contado muchas historias sólo porque quería y no podía contar una única historia. He explorado las mil y una sendas entre la realidad y el sueño que se abrían ante mí. He vuelto a tomarme un café en cada una de las ciudades en que he sido feliz, he acariciado una vez más los regalos del azar, he mordisqueado goloso los más diversos frutos. He hablado de casi todos lo amores de mi vida únicamente porque no podía hablar de ti, que los resumes todos.

Frente a uno de lo ventanales del Dindurra, en esta tarde que ya anticipa el otoño, espero que la moneda que he lanzado al aire decida mi suerte.

Tantas historias y sólo la historia de siempre: dos barcos que se cruzan en la noche, dos trenes que corren paralelos, una sonrisa que invita a saltar sobre el abismo. Tantas cosas nos hemos dicho cuando nada podíamos decirnos... Sí, como en la manoseada rima, el alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada.

Pero no hablamos la misma lengua, aunque hablemos el mismo idioma. Cuántos desencuentros, cuántos malentendidos las pocas veces que estuvimos juntos. Tú venías de otro país, de las calles, de una historia de violencia; yo, de infinitas rutinas y el universo reducido a una biblioteca.

Cuántos recelos, cuántas trampas. Tú siempre dormías alerta, como quien sabe que de nadie puede fiarse uno, ni siquiera de uno mismo.

«No me conoces bien. Te asustarías si te contara ciertas cosas».

«Me asusto porque no te conozco bien. Me atraes porque no te conozco bien».

Nos veíamos todos los días, pero en lugar público, sin poder cambiar más que palabras triviales. De pronto, sin razón alguna, dejaste de contestar a mis llamadas. Te esperé a la salida del trabajo. Disimulé mi enfado hasta que nos quedamos a solas.

«Lo hago para protegerte».

«Deja que me proteja yo solo».

Y sí, yo también me protegía. Jugaba con fuego, pero tenía buen cuidado de no quemarme. Guardaba bien mi ropa cuando nadábamos juntos.

«¿Tienes tantas historias! Te leo en el periódico. Déjalo ya, deja que siga mi vida, que nada tiene que ver con la tuya... A mí no me interesa la literatura».

Pero todas esas historias no eran más que borradores de la única historia verdadera, la que yo quería y no quería vivir.

-«Sólo soy un juguete para ti, un trofeo, una exótica pieza de caza».

Y era verdad. Me excitaba la dificultad, la clandestinidad, la resistencia. Que tuviera pareja. Que la engañara conmigo. Varias veces intentó acabar el juego. Siempre conseguí que volviera a coger las cartas. Pero nunca fui capaz de tomar la decisión definitiva. Ahora sí.

-«Déjalo todo. Vente a vivir conmigo».

«¿Pero tú sabes a quién meterías en casa?».

«Lo sé de sobra. Incluso he contado en el periódico alguna de las cosas que tú me has contado».

«Te conté que estuve a punto de entrar en la cárcel. Que detuvieron, en la jungla, a todos mis compañeros. No te conté que estuve en ella».

«Yo también estuve en la cárcel. Fue en 1974, en tiempo de Franco».

«No es lo mismo. Lo nuestro solo a medias tenía que ver con la política».

En el Dindurra, mientras te espero, mientras se borra el brillo del verano, vuelve a mi cabeza, de todas las historias de mi vida, la única que nunca me atreví a contar, o quizá la única que he contado bajo los más variados disfraces.

«Vivimos en mundos distintos, podemos vernos de vez en cuando, podemos cambiar dinero por sexo, pero nada más. Si intentas un mayor acercamiento, todo saltará en pedazos».

Es lo que tú piensas. Es lo que yo pienso que tú piensas. Porque tú nunca dices nada. No te gusta hablar de sentimientos. A veces cuentas cosas de tu país y yo te escucho atónito. En ocasiones eres protagonista, en otras sólo testigo.

La rara historia del verano. Unas veces no quieres saber nada de mí. Me saludas afable y distante, como si no me conocieras. Y otras acaricias mi nombre al despedirnos y yo sé que esa noche responderás a mi llamada.

«Mejor así. No quieras ir más allá».

De sobra sé que no debo ir más allá, que el paraíso no existe, que solo existen los alrededores del paraíso, los jardines efímeros, los frutos amargos que se deshacen en la boca y acaban dejando un regusto dulce en la memoria. Que la historia de este verano que ha puesto en marcha el plural calidoscopio de mi corazón no es la verdadera, sino una historia más. Otra estampa coloreada que añadir a futuros recuentos.

Sé lo que me conviene. Aceptar lo que me das. No involucrarme demasiado. Dejarte ir, alejarme poco a poco. Barcos que se cruzan en la noche, trenes que corren unos instantes paralelos y luego cada uno se aleja hacia su destino.

Sé lo que me conviene. Siempre he hecho lo que me conviene. Después de la primera larga charla, después de la primera vez que hablamos de todo lo humano y lo divino, dijiste: «No leo muchos libros, pero me gusta analizar a las personas. Tú eres inteligente y calculador». Y yo, vanidoso ante todo, te respondí: «¿Por qué calculador?».

Tenías razón, pero soy sobre todo calculador, que es la manera más mezquina de ser inteligente.

Aunque sólo sea por una vez en la vida, voy a hacer lo que menos me conviene. ¿Hay mayor locura que una vida enteramente razonable? He lanzado una moneda al aire, me dispongo a saltar sobre el abismo.

Pero no sé si caerá cara o cruz, si el abismo me dejará que salte sobre él. Te he citado en el Dindurra. Ahora todo depende de lo que tú decidas.

Mientras llega la hora de la cita, mientras hojeo nervioso el periódico, mientras contemplo desierta la terraza, su melancolía de fin del verano, pienso en todo lo que gano, y en todo lo que pierdo, si tú aceptas. También si me rechazas pierdo y gano.

He lanzado al aire una moneda. Y ya no sé si quiero que caiga cara o cruz. ¿Será cierto que todos nacemos con una edad y que la mantenemos toda la vida? En ese caso yo nací adolescente y nunca seré capaz de abandonar la adolescencia.

«¿Cuándo te vas a tomar la vida en serio?, ¿cuándo vas a dejar de jugar?».

Con la cabeza fría, he decidido perder la cabeza. Saltar fuera de la confortable burbuja de tinta y de papel que siempre me ha protegido. Salir al aire libre, al aire...

Cruzas, sonriente, la puerta del café. Te acercas con esa sonrisa que pone el mundo patas arriba hasta mi mesa. ¿Qué has decidido? No lo sé, no quiero saberlo. Ha llegado el momento de escuchar la sentencia. Déjame saborear, antes de que caiga definitivamente el telón del verano, estas últimas briznas de incertidumbre y de felicidad.

Ártabro dijo...

Gracias, Chema.

Fernando Terreiro dijo...

Nuestro blogmaster hoy en el blog de Arcadi.
En mi opinión imposible hablar del amor si no es desde la propia experiencia. No me valen los diccionarios para eso. Desde mi experiencia eso no es amor.

Melò Cucurbitaciet dijo...

En el blog de Arcadi y con una jota de más.

Fernando Terreiro dijo...

Muere Glenn Ford ¡Todavía quedaba gente de aquella!
Los Sobornados y Deseos Humanos son imprescindibles. Habrá que verlas otra vez

chema dijo...

Lo de JJ en lo de Espada es a propósito de un anónimo escrito ayer aquí.
No me queda claro si JJ ha escrito lo de "amor" que yo uso a veces pero es más de Umbral y en este plan, o sea.

Se agradece que no hayan colocado un enlace con este Blog que se nos llenaría de gente y no es plan.

Urge una opinión de un leader opinion sobre este tema.Pero están todos callados, y no me extraña.

Suerte de Galeradas dijo...

Recibido, Chema. Fantástico.

mecanikong dijo...

Creo que los que vemos el caso desde fuera lo tenemos claro, quien es el verdugo y quien la víctima. Lo mismo que vemos, nosotros desde el sillón, lo que es amor y lo que no, lo que es felicidad y lo que no. Los implicados, por desgracia, sienten cosas que nosotros nunca llegaremos a entender, ni falta que hace.
Perdida me hallo con lo del periodismo. Si sale un amigo en estado de shock y declara que vio a Natascha y le parecía feliz, ¿qué debe publicar un periodista?: ¿nada?, ¿textualmente lo dicho por el amigo?, ¿su opinión (la del periodista)?, ¿lo dicho por el amigo seguido de la opinión del entendido de turno? En serio, no lo sé.

sarapo dijo...

Mecanikong: los que estamos fuera intentamos verlo claro. Yo no tengo nada claro. Solo sé que lo que ha existido entre esa pareja no ha sido amor porque, por consenso social, por amor se entiende otra cosa.
El periodismo (muestre imbécil, no declare) debe recoger lo que sucede pero no puede sustraerse del rigor que se le supone. No puede intentar colar esta historia como si fuese un tango triste, una tragicomedia. Si el amigo dice que contenta y feliz habrá que preguntarle que por qué, que en qué se basa y tal.
Yo creo que el problema viene cuando el periodismo se niega a precisar los conceptos y donde debe decir placer dice amor. Siempre el amor, ese azúcar que tanto vende.
Son incapaces de escribir esta historia sin remitirse a esa diada: amor-odio.
Creo que eso es o debe ser el periodismo. Precisión y rigor conceptual. El resto de géneros, que pueden no estar mal, son literatura.

ch dijo...

¿Y qué me dicen de la diferencia entre secuestro y privación de libertad? Yo no la entiendo.
He leído por ahí que de no haberse suicidado le habrían caído 8 años como máximo.

Hay que centrar la investigación en este asunto en las primeras semanas de Natascha en el zulo.Ahí está el meollo, claro que lo veo difícil.

En los periódicos de Austria mucha foto áerea de la casa, creo que no saben nada más.

heptafon dijo...

Después de tanta y tan sesuda disertación sobre el tema, sólo me queda una pregunta: ¿el "síndrome de Estocolmo" consiste en "hacerse el sueco"?

Anónimo dijo...

Ch, como bien sabe usted a mí me retuvieron en el aeropuerto de Toronto. Estoy retenido, pensaba, no estoy detenido.
Pues parece que para la justicia española esa distinción carece de interés. Detención=retención.
Menos mal que no lo supe entonces.

sarapo dijo...

Heptafon, bienvenido. ¿Qué tal las ONIAS?
Por aquí ya ve, seguimos precisando.

Ch, el anterior usuario anónimo fui yo

sarapo dijo...

Ch: "Hay que centrar la investigación en este asunto en las primeras semanas de Natascha en el zulo.Ahí está el meollo, claro que lo veo difícil."

¿Primera semanas? ¿cuántas? ¡Me encanta, me encanta¡

mecanikong dijo...

Pero eso que se le pide a un periodista en este caso es un imposible. ¿Qué puede mostrar? El amigo no se basa en nada firme, la vio durante un breve periodo de tiempo, insuficiente para afirmar si una persona es feliz o lo parece. Eso lo sabe todo el mundo, incluido el amigo shockado que hace la declaración. Publicar textualmente lo que dijo el amigo famoso éste no está tan mal. Nos da una idea de lo descolocado que está, de lo que se puede llegar a fingir, de los monstruos que hay en el mundo. Joder, es todo muy complicado. Voy a romper una lanza en favor de la prensa española, para mí no lo están haciendo mal. Mejorable, como todo. En cuanto a Estocolmo..Ni los expertos saben, porque hay pocos estudios, de qué están hablando y sus consecuencias. Pero hay reacción en el secuestrado.
Lo único que me parece mal es la especulación morbosa acerca de datos que ni se saben y además pueden hacer daño.
Lo mismo en Austria esto se está desmadrando estilo lo de las niñas de Alcasser, no lo sé. Y lo dejo, no les torturo más.

chema dijo...

Primeras semanas:
Yo diría que un par de meses. Cuando Natascha empezó a pensar que estaba más tranquila en su zulo que en su casa con lo de sus padres.
¿Qué piensan los niños de 10 años? Por favor, que alguien traiga un niño de 10 años para que arroje luz.

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Periodistas:
Pepe Martínez, afamado periodista de la comarca se va a vivir a México. Ahí queda su biografía sobre Ernesto Baldajos, tan querido en este Blog.
Se ruega a MR que nos aclare qué hará Pepe M. en México D.F. con su gobierno paralelo y sus zapatistas y en ese plan.

Incorrecto dijo...

Más que síndrome de Estocolmo debería llamarse síndrome de Patty Hearst, aquella niña mimada y millonaria que acabó uniéndose a esa cosa con ese nombre tan divertido de Ejército Simbiótico de Liberación Nacional que la había secuestrado.
Esto debió ser en la época en la que Boswell, James aún no habia nacido y todo era simbiótico. Ahora, en el lineal, podemos elegir también pro-bióticos e incluso pre-bióticos.

Incorrecto dijo...

Ya más en serio.
les pego lo que dice wikipedia de Patty Hearst. Hay elementos comunes con el secuestro de Natascha:

Patricia Hearst, también conocida como Patty Hearst (nacida en San Francisco, el 20 de febrero de 1954). Nieta de William Randolph Hearst, fue secuestrada el 4 de febrero de 1974 de su apartamento en California por un pequeño grupo de izquierda denominado Ejército Simbionés de Liberación (Symbionese Liberation Army o SLA). Peticiones exageradas por el grupo dieron como resultado la donación por parte de la familia Hearst de comida por un valor de 6 millones de dólares para los pobres, después de lo cual no hubo noticias de Patricia.


Poco después, el 5 de abril de 1974, fue fotografiada con un rifle de asalto durante el atraco de una de las ramas del banco Hibernia. Más tarde se supo que había cambiado su nombre por el de Tania y se había comprometido con las ideas del Ejército Simbionés de Liberación. Se dictó una orden judicial de captura y en septiembre de 1975, fue arrestada en el apartamento de otro de los militantes. Mientras tanto, la policía había atacado y prendido fuego a otro de los apartamentos del grupo, en la que murió la mayoría de los miembros.

En su juicio, comenzado el 20 de marzo de 1976, Hearst declaró que había sido encerrada y cegada en un armario y abusada física y sexualmente, lo que causó su decisión de comprometerse con el grupo, un caso extremo de síndrome de Estocolmo, en el que los rehenes acabaron compadeciéndose por los capturadores. La defensa no tuvo éxito y fue acusada de robo de banco. Su sentencia fue reducida después de veintidós meses por el presidente Jimmy Carter. Hearst fue puesta en libertad el 1 de febrero de 1979. Más tarde fue indultada por el presidente Bill Clinton durante las últimas semanas de su mandato.

ch dijo...

JJ, le sacan a usted en lo de Espada y ya se pone en plan "estupendo".

ch dijo...

¿Glenn Ford salía en Superman?

sarapo dijo...

Chema, lo mío con Espada es Placentero que no Amoroso.
¿Dos meses dice? Yo diría más.

sarapo dijo...

Gracias Incorrecto.
Parece ser que el juicio de Patty Hearst y más concretamente el peritaje psiquiátrico de Patty Hearst está en la base del descrédito científico del "síndrome de Estocolmo", esa reacción. Parece que los psiquiatras forzaron tanto la máquina en el sentido de amplificar la reacción a toda la conducta de Patty durante esos años que el juez los mandó a paseo y los descalificó por su desmesurado interés en exculpar a la Hearst a la par que mejoraban la cuenta corriente.
De hecho ese peritaje psiquiátrico se estudia en algunos cursos de psiquiatría forense como ejemplo de malpraxis.
Otra coincidencia más con el caso de Natasha donde ya salió el psiquiatra en jefe a menear el rabito.

PD Quede constancia que la trayectoria profesional de Max Friedrich, jefe del Servicio de Psiquiatría InfantoJuvenil del Clínico de Viena merece un largo aplauso pero lo de la carta de Natacha no estuvo bien.

chema dijo...

Llega aquí Incorrecto, menciona a Hearst y sale Sarapo a darle las gracias. Ya la mencioné yo en este asunto hace 2 días a las 7:39 am.
Claro que con lo que escribo ya ni me leen.

Acabo de recordar que GF era el padre de CC en Superman.

El Sd. de Estocolmo no es síndrome, dicen.
A su vez el Infarto Agudo de Miocardio no es enfermedad sino reacción a los factores de riesgo cardiovascular que, como se sabe, tampoco son enfermedades. Dejemos de tratarlo.
Vacíense, aplicando esta peregrina teoría a todo, las consultas.
Proclamo el alta generalizada.
¿No quedan psiquiatras? ¿No quedan líderes de opinión que lo sean? ¿A qué nos enfrentamos?
Abandono el tratamiento público de este tema en tanto no haya nada sólido y alguna opinión acreditada de alguien. Espada solo lo liará más, como le gusta decir: "oscurezcamoslo todo".
En realidad, sin poder escuchar al tarado que la secuestró, temo que no obtengamos nada en claro.

Ártabro dijo...

Coño, Chema, no abandone que es usted el que mantiene vivo el debate.

Melò Cucurbitaciet dijo...

Chema, el código penal establece la distinción entre los casos de detención ilegal (privación de libertad) y secuestro, que sería la privación sometida a una condición.

Probablemente en el caso de esta niña hubiera podido apreciarse un concurso de varios delitos (abusos sexuales, corrupción de menores...)
Delitos en los que la pena pudiera crecer en consideración a circunstancias agravantes (edad de la niña, duración de la privación...)

Muerto el culpable no habrá juicio, a menos que... el extraño sujeto, ese amigo del raptor de la niña que sale tan rápido a hacer declaraciones, acabe implicado como cómplice o encubridor.

Si la niña no ha conocido durante ocho años a otra persona que su captor y, en función del grado de aislamiento social que haya padecido, y de la madurez que tenía a los diez años, resulta harto extraño hablar de amor, como si sus afectos fuesen asimilables a los nuestros. Quizás viviera en un mundo solo de dos personas. Dicen que leía, ¿veía la televisión?.

Señores, ha nacido un síndrome.

Chema dijo...

Donde dice CC debe decir CK.
No es lo mismo Carmen Calvo que Clark Kent.

Ártabro dijo...

SARAPO: “Yo creo que el problema viene cuando el periodismo se niega a precisar los conceptos y donde debe decir placer dice amor.”


Y empeora cuando confunde “echar un polvo” con hacer el amor, un puñetero eufemismo tan ridículo como llamar al culo “el lugar donde la espalda pierde su honesto nombre”.





CHEMA: “¿Qué piensan los niños de 10 años?...”


Esta es, para mí, la mejor aportación al debate. Chema ha recordado lo más importante: ¿Cuál es la opinión de la víctima, cuál es su estado y cuáles son sus sentimientos, durante los primeros tiempos del secuestro? Después… ya se sabe, los síndromes escandinavos servirán de explicación.

Simón Suerte dijo...

Chema, ¿qué pasa, que sólo pueden hacer promociones brutales las películas americanas? Que yo sepa, ha ido a ver Star Wars, King Kong, El Señor de los anillos, etc. ¿Qué sucede? ¿Ellos pueden hacer una gran promoción para lograr llenar los cines pero los españoles no podemos? Que conste que yo sí pienso ir a ver Alatriste. He leído tres de las cinco novelas, y ya les gustaría a muchos saber escribir con la fluidez con la que lo hace Reverte, parece fácil pero no lo es en absoluto.

Jordan de Nazaret dijo...

Impresiona leer de golpe todo lo escrito en este post desde el martes. Se lo juro. Muy bueno. Unos necesitan saber que paso y otros creen saberlo. Otros creen que si el resucitase lo sabríamos y finalmente, otros como yo pensamos que el contaría una version, ella otra y la verdad sería una tercera versión que nunca sabremos. Porque prduce tanta angustia no saber lo que paso?

Anónimo dijo...

JJ me acordé ahora de algo que leí el otro día.
Hypothalamic stimulation for intractable cluster headache: Long-term experience
Neurology, Jul 2006; 67: 150 - 152

Si te interesa te puedo mandar el pdf del paper. Te lo cuelgo en el blog porque ahora no tengo a mano el email y seguro que se me olvida. Alguno de los afines igual le interesa. Un saludo

ch dijo...

"Chema, ¿qué pasa, que sólo pueden hacer promociones brutales las películas americanas?"

La respuesta es: Sí.

El cine es un arte americano (del norte), no le dé más vueltas.

En el Telediario, Simón, entrevistando al protagonista de la película en el estudio del telediario de tve1.¿No le parece a usted demasiado?
Sé que escribir bien no es fácil, Pérez Reverte también lo sabe.

Simón Suerte dijo...

No, Chema, no me parece demasiado, todo sea por el cine patrio. Me saco el sombrero, de Alatriste, y reconozco su enorme capacidad de réplica.

chema dijo...

Gracias, simón. Vaya a ver Alatriste que no debe haber quedado tan mal.
De Tano (que guay soy) me gustó lo de "Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto", no sé que más ha hecho.

En "El pájaro de la juventud" (o así) de Pilar Miró salía un violador que llevaba una gorra de beisbol de Paramount o de 20Century o de Universal (alguna era), la mejor metáfora sobre el cine USA-España. Pilar Miró... ahora a su hijo le llaman cineasta en la prensa del cuore.

chema dijo...

HAN ENCONTRADO EL GRITO DE MUNCH.

Coño! Hoy es el día del blog y yo con estos pelos.
Para celebrarlo cada blogger debe recomendar otros 5 blogs a los demás.
Van los míos:
- El de los últimos días de Fidel.
- El de la Foca de Avilés (a ver si lo actualizan).
- El de Arcadio Espada.
- El de Santiago Glez.
- El de Karmele Marchante.
Las direcciones van a tener que buscarlas, que no me deja copiarlas mientras escribo en esta casilla.

Por cierto, que en el de Espada hoy un tal Viejo Casale ha escrito un comentario sobre sus vacaciones recién estrenadas que no dudo en calificar como alta literatura.