16 de agosto de 2006

BYOALCAMID


Hablábamos con ACHE de la toxina totulínica, la popular BOTOX. ACHE se dedica a arreglar pieles maltrechas, quejumbrosas. Cada día-nos dice- veo más gente estresada, los problemas más graves los tiene gente muy estresada en sus trabajos. La psicosomática, dice ACHE, siempre la psicosomática. Va a ser que los combates del alma acaban reflejándose en los cristales de la piel humana como en un encerado.
ACHE nos contó que hay un producto-BYOALCAMID- que se usa para rellenar cara y/o glúteos y que es muy fácil de administrar y bien tolerado. Cara y glúteos. Silicona,Botox y Byoalcamid.Otra trinidad. Se me fue la mente a la facies redecorada de Iñaki Gabilondo aunque ¡quién sabe¡ porque con lo buena que es Lola...
La toxina botulínica-BOTOX- hace desaparecer las patas de gallo en un pispás. Bastan unos cuantos inyecciones en pleno párpado y ¡zas¡ fuera arrugas. Se popularizó mucho su uso tras serle administrada con éxito al expresidente de la Generalidad, Jordi Pujol para tratarle aquel molesto tic facial que tenía.Los famosos y las famosas que como son...
Hacía buen día, un día más en este verano que ha sido el de la felicidad. Como una vaharada que huye, la conversación giró hacia nosotros. Siempre he desconfiado mucho de este tipo de técnicas sin saber muy bien porqué. Le dije a ACHE que yo solo recomendaría su uso en los casos que alguien necesite de una imagen personal muy concreta para trabajar caso de las modelos, las actrices...En aquel mismo momento ya noté que el argumento me había salido muy debilitado. Pero a ACHE le encantó la idea. Dijo que era lo que ella pensaba y que al poner la primera inyección de Botox la persona estaba iniciando un camino que le iba a exigir inyecciones cada vez más frecuentes ya que, pese a todo, el producto no frena el deterioro debido a la edad. A ACHE, como a mí, le parecía que muchas personas ponían en riesgo su salud al somterse a cirugías para intentar frenar la huella del tiempo en sus cuerpos.
La salud física ¡y la psíquica¡ agregué, hinchando el pecho, enorgullecido por el albariño y por el apoyo de la experta a mis tesis. La experta ACHE refutó que corría riesgo la salud mental de esas personas que se ponen implantes de silicona, rellenos faciales, toxinas... Y de pronto, mientras con sus gestos seguía apoyándome, de la boca de ACHE se escapa una frase "bueno, aunque de salud mental casi todas dicen que mejoran mucho después de operadas...". Y seguimos con la conversación, las risas y los planes pero el mal ya estaba hecho. ¿Qué había querido decir ACHE? ¿Que la gente mejora después de manipulaciones corporales que a algunos, desde nuestro sistema de valores, nos parecen excesivas y muy arriesgadas? ¿qué había querido desprestigiar yo? ¿La industria de la cirugía estética y con ella la industria cosmética?
ACHE y la tarde se fueron. Yo me quedé repasando todo lo ocurrido.Cavilando. Recordé las extensas discusiones sobre la PSICOFARMACOLOGÍA COSMETICA, ese concepto que inventó el psiquiatra PETER KRAMER para describir la era del Prozac y resto de antidepresivos destinados no tanto a tratar síntomas depresivos patológicos como a paliar el mero sufrimiento humano. ¡Cuánto les ha caído encima al Prozac y demás píldoras de la felicidad¡
¡Lo que hemos dicho desde el tendido del siete¡¡Cuánta razón tenemos al exigirle a la gente corriente que siga sufriendo como siempre¡ Y el eco me devolvía la frase de ACHE "...mejorar, sí que mejoran mucho de ánimo tras las cirugías estéticas...".Eso, hágase usted vieja y no se preocupe que luego viene el psiquiatra a decirle que no, que lo suyo no tiene remedio, que es cosa de la vida y que hay que ser fuertes y que lo de estar alegres y contentas es cosa de starlettes. ¡Jodidos curas¡.

40 comentarios:

pablo dijo...

Fugaz saludo desde Fontiñas, en Santiago, donde la lluvia fugaz de hoy no sé si será arte, pero seguro que contribuye a apagar 'o lume'.

Perfiles de los pirómanos detenidos: personas mayores (¡uno con 90 años!), algunos menores de edad, personal de cuadrillas contraincendios y locos. ¿Alguna explicación, Jambrina?

sarapo dijo...

No sé mucho de tramas pero parecen mimbres muy difíciles de ahormar en una sola mano negra. Algunos detenidos lo han sido por denuncias injustificadas o sencillamente porque vigila Rubalcaba o porque Manolo Rivas quiere usar su extintor rojo.
Pásenlo bien en lo posible. ¡Y no pisen el verde¡

Pablo dijo...

Un detenido iba en un R-18, por una pista, de noche, sin luces, con una garrafa de gasolina, 14 mecheros y una lata de disolvente. Era miembro de una brigada contraincendios. Su hermano dice que la gasolina la necesitaba porque el depósito del coche estaba picado y no le cabía más que un litro.

Para mí, ir en un R-18 sin tunear ya es sospechoso.

sarapo dijo...

Pablo, le mando unos test de impulsividad para que los pase entre las amistades, así como quien no quiere la cousa...

sarapo dijo...

Julio Pascual Díaz, el hombre que fue detenido en Ourense el pasado domingo como presunto autor de un incendio cerca de la capital, pasará hoy a disposición judicial una vez que finalicen los interrogatorios. De 38 años, pertenece a una brigada de extinción, aunque estaba fuera de servicio cuando fue apresado. La pesquisa llevó al registro de dos domicilios del detenido en Celanova. Allí se le incautaron 84 plantas de cannabis, así como varias garrafas ?algunas con gasolina?, una emisora de radio y un bote de líquido inflamable. UGT y CIG coincidieron ayer en exigir que termine el «intento de criminalización» de los trabajadores de las brigadas forestales, tres de cuyos miembros han sido detenidos recientemente.

Anónimo dijo...

Dos de las últimas ocurrieron en la ciudad de As Burgas. Se trata de J.L.M., un hombre de 73 años, y de Julio Pascual Díaz, de 38. Fuentes policiales aseguraron que este último aseguró que pertenecía a una brigada de extinción de la Xunta en el municipio de San Cibrao das Viñas, limítrofe con Ourense, y que antes había estado en una en Celanova. En el momento de la detención le incautaron abundante material inflamable.
Fueron los vecinos los que avisaron a las fuerzas de seguridad al ver a un hombre sospechoso en la zona de Rezavella, en Bobadela, donde hace unos días se produjo un gran incendio que llegó a las puertas de la ciudad. Según los testigos, el presunto incendiario había adquirido una lata de gasolina en una estación de servicio cercana, en el barrio de O Pino, y se había adentrado con su coche por una pista forestal. En un primer momento lo perdieron de vista, pero enseguida observaron cómo se iniciaba un fuego en la zona. Mientras lo sofocaban, los propios vecinos interceptaron el coche del sospechoso que huía en él con las luces apagadas. Ellos mismos, lo retuvieron -se resistió con violencia- hasta que llegaron los agentes de las policías local y nacional y lo detuvieron.
Este hombre, que nació en Caracas (Venezuela) pero es residente en Vigo, en ningún momento logró aportar explicaciones coherentes de su presencia en dirección a una pista cortafuegos a la que se dirigía con las luces apagadas. Además, en el interior de su coche guardaba, no sólo una garrafa de gasolina de cinco litros, sino también 14 mecheros, disolvente y una navaja.
El sospechoso ya tenía antecedentes policiales y estaba reclamado por los juzgados de Arrecife por resistencia policial. Además podría tratarse de un consumidor de drogas. Tras la detención, fue conducido a la comisaría de la policía nacional de Ourense, donde permanece en los calabozos a la espera de que se le tome declaración y pasar a disposición judicial.
En las mismas circunstancias se encuentra el segundo de los detenidos en la capital ourensana. El aviso, también de los vecinos a la Policía Local, se produjo con cinco minutos de diferencia. Eran la 1.20 horas de la madrugada de ayer cuando los residentes en el barrio de la Inmaculada alertaron a los agentes de que habían visto a un individuo plantando fuego en una finca.
A pesar de que salió corriendo al verse descubierto, J.L.M., natural de Ourense, fue detenido poco después en su domicilio una vez que los vecinos lograran describir su aspecto físico. Fuentes oficiales anotaron que el presunto incendiario prendía fuego sobre la hierba seca que estaba pegada a la alambrada de su finca, empujando con un palo para que se propagase.
Estas dos detenciones se suman a la practicada en la noche del sábado cuando M.P.S, un hombre de 67 años y emigrante en Venezuela, fue detenido por la Guardia Civil de Beariz como presunto autor de un incendio en la localidad de Liñares, en Avión. Pasó a disposición del juzgado de Ribadavia, donde declaraba a última hora de ayer.

Anónimo dijo...

julio pascual díaz

el único acusado que no lleva iniciales.

acracia dijo...

Drogarse tiene cosas buenas, como sentirse aludido, aquí, d vez en cuando... Pero al igual q la locura, a volverse incoherente, ya q amigos, no existe, sólo consiste en excentricidad, no diría ni una palabra a favor, ni en contra... Su uso es personal e intransferible, como cada uno:

Es lo unico q no me gusta, su falta de libertad. Pero peor trabarla...

Y no faltaría quien me hiciese oposición, pero si es por mí, como cada cual tb, su personalidad, lo mejor, ni una coma ni una falta de más. Es sólo antisocial. Globalitation is good! Lo único q deseo es q no dejen de aguantarme. No todo se puede escoger...

Aunq sí opera la tolerancia, sólo cada uno debe guiar su destino...

Abajo los psi represión.

Salud y Liberalismo!

acracia dijo...
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chema dijo...

JLGM en LVA:

Yo mismo.

Estuve por primera vez en 1980, con los alumnos del curso de extranjeros de la Universidad de Coimbra. Quedé fascinado con sus canales, que duplicaban el mundo (por entonces todavía no conocía Venecia), con los montones de sal, deslumbrantes como joyas, con el colorido naif de los barcos moliceiros.

Pensé que debía volver con más calma y por eso no dudé en aceptar la invitación de Luis, un amigo que había conocido en Coimbra, con el que frecuentaba el cine Gil Vicente y con el que había charlado, paseando por la Praça da República, de todo lo humano y lo divino. Luis era de Aveiro y me invitó a pasar una semana en su casa.

Yo me las prometía muy felices, pero no se repitieron los días de Coimbra. Luis no me había dicho que tenía novia y una hermana gemela. Apenas pude hablar con él: tenía otros entretenimientos. Salíamos a navegar casi todos los días (sólo uno hizo mal tiempo) y pudieron haber sido unos días felices. Pero a mí me tocó entretener a la hermana y por entonces tenía yo la equivocada idea (quizá no tan equivocada en aquellas fechas) de que todas las mujeres pensaban en lo mismo: en el matrimonio. Luisa (la hermana de mi amigo se llamaba como él: capricho de los padres) se esforzaba en ser amable, pero cuanto más amable era más me escamaba yo. No me explico de dónde venía mi fobia al matrimonio. Quizá de que en un tiempo se consideraba casi (o sin casi) obligatorio, y a mí nunca me han gustado las obligaciones. Bien mirado, no debe ser tan malo: quien lo prueba por lo general repite. Todos los amigos de mi edad van por su segundo, tercer o cuarto matrimonio. Y tan felices. El caso es que acabó la semana y yo volví a Asturias con la sensación de haber escapado de un grave peligro.

Hace poco más de un mes, pasaba unos días, por cuestiones laborales, en Oporto. Como siempre que estoy allí aproveché el fin de semana para darme una vuelta por Coimbra y emborracharme de melancolía (es lo que suelo hacer en esas ocasiones). Pero el tren se detuvo en Aveiro más de lo acostumbrado, no sé por qué razón, y a mí de pronto me entró nostalgia de sus canales y de sus salinas, de sus casas blancas reflejadas en el agua y de sus barcos de colores, y sin pensarlo dos veces decidí bajarme, dar un paseo, y seguir la ruta hacia Coimbra unas horas más tarde.

Caminaba por la calle principal, tan apaciblemente provinciana, casi desierta, cuando, poco antes de llegar al puerto, torcí a la derecha, anduve unos pasos, me detuve ante una casa de tres plantas con un pequeño jardín delante. Sí, esa era la casa de Luis. ¿Viviría en ella todavía? Hacía años que no me acordaba de él, pero de pronto me entraron ganas de saludarle. Después de mi visita nuestros contactos se habían ido haciendo cada vez menos frecuentes hasta desaparecer. Yo le había invitado a Avilés, pero esa visita suya nunca llegó a realizarse.

Atravesé el jardín. Llamé a la puerta. Tardaron un rato en abrirme. «Buenos días, señor. ¿Ha olvidado usted la llave?». La mujer que me había abierto desapareció de inmediato y me dejó solo. No supe qué hacer. Avancé unos pasos a ver si me encontraba con alguien. A la derecha había un salón. Estaba desierto. De pronto me fijé en una fotografía familiar. Un matrimonio sonreía feliz junto a sus dos hijos. A ella la reconocí de inmediato. Era Luisa, que apenas había envejecido. A él también: era yo. O alguien tan parecido a mí que cualquiera podía confundirnos. Salí de la casa un tanto aturdido. De pronto veo venir a mi amigo Luis. Le saludé repitiendo su nombre. Él, casi sin mirarme, me respondió con una especide de gruñido y entró en la casa. Entonces caí en la cuenta de que no podía ser él, aunque tanto se pareciera al Luis que yo había conocido: tenía, como mi amigo entonces, unos veinte años.

Quizá, pensé absurdamente, toda mi vida solitaria y promiscua y engañosamente feliz sea sólo un sueño, una fantasía compensatoria. Yo me casé, me quedé a vivir en Aveiro, he tenido hijos, soy un próspero hombre de negocios, un hombre afortunado. Tengo responsabilidades, gente que depende de mí: un hijo que me odia, una hija que anda por dónde le apetece y me preocupa, una mujer... Pienso en Luisa, era encantadora, seguro que a su lado me esperaba toda la felicidad del mundo. Y yo, desagradecido, huí como quien escapa del más grave peligro. ¿Cuántas parejas he tenido yo? Ninguna, si bien se mira (si se mira mal, algunas más: ¿doscientas, trescientas? Pero que se le puede llamar verdaderamente pareja ni siquiera cien).

Debería volver, esperar a que apareciera Luisa, preguntar por mi amigo, aclararlo todo. ¿No me estaría ocurriendo lo que al deán de Santiago cuando fue a visitar a don Illán de Toledo en la historia que contaron Borges y don Juan Manuel? Tengo una mente muy fantasiosa, en seguida me imagino disparates. Pero también soy muy racionalista: nunca los confundo con la realidad. Recostado en el pretil de un puente me veía reflejado en el canal. «¿Te gusta lo que ves?», me pregunté. Y no, no me gustaba demasiado. «¿Qué haces aquí?». Una muchacha, que se parecía extraordinariamente a Luisa, me miraba sonriente. «Perdón. Le he confundido con otra persona. Se parece usted mucho a mi padre. También es español. Lleva viviendo aquí más de veinte años y todavía habla portugués con acento español».

«Pues yo no conozco a tu padre, pero sí a tu madre. Soy, podríamos decirlo así, un viejo amigo de la familia. Por cierto, tú te pareces mucho a ella».

«Todos me lo dicen. Y mi hermano gemelo al hermano gemelo de mi madre. Incluso nos pusieron los mismos nombres. Una lata».

«¿Dónde está ahora tu hermano? Le conocí cuando estudiaba en Coimbra».

«En Lisboa. Es abogado».

Seguía mirándome asombrada. «No acabo de creérmelo. Sois iguales. Bueno, iguales no. Mi padre es más guapo».

Fuimos a tomar algo para seguir charlando. Luego me invitó a dar un paseo en barca, y yo acepté encantado. Recorrí los canales, la laguna, salimos al mar abierto, increíblemente calmo bajo un cielo muy azul. Fue como la otra vez con otra Luisa también de veinte años. Pero ahora yo estaba más a gusto. Ya no le tenía miedo a la trampa del matrimonio. Ahora, por el contrario, en ocasiones sentía un cierto pesar por no haber sido nunca tan temerario como para caer en ella.

Luisa, de pronto, detuvo el motor, dejó la barca flotar a su aire, me llamó a la cabina. Se veía la línea de la costa, se oía el chillido de alguna gaviota, no había nadie más en el mundo. «¿Está segura la barca así? ¿No hay peligro de que las mareas nos arrastren a alta mar?». «No te preocupes», dijo ella. Y no volvimos a decir palabra hasta que al final ella gimió «Papá» y yo le susurre al oído un nombre que era casi idéntico al suyo, pero que no era el suyo.

Anónimo dijo...

Un blog que desayuna con estas columnas es un señor blog. Gracias Chema.

mecanikong dijo...

Beaboba, una compañera del colegio, se puso tetas (normalitas, bien) y cambió su pequeña nariz de gancho por una nariz de catálogo. Y feliz. ¿O no? Mimada y caprichosa era.
Hace un par de años sustituí a un médico cuyo cupo de usuarios de la SS (tan de moda) procedía principalmente de la Salinas del anfitrión. Durante aquellos meses di varias bajas laborales por intervenciones de cirugía plástica, por motivos estéticos. Las señoras que eliminaban las bolsas de los párpados quedaban muy satisfechas. A medio kilo de las antiguas pesetas el párpado. En una clínica de Oviedo, de la doctora no sé qué.

Y entonces, cuando quede probado que operarse mejora la salud mental, ¿lo financiará la SS?

viejo casale dijo...

Del botox se habla bastante en la segunda parte de "tu rostro mañana", la novela de Marías. En ella se insinúa de una forma velada que un conocido escritor falangista, me inclino a pensar que Torrente Balester, participó en el toreo de un detenido. ¿alguien sabe algo al respecto?
gracias

Fernando Terreiro dijo...

Por fin nuestro master blogger se vuelve a emplear.
No sé, siempre descnfié de la gente que cuida demasiado su aspecto, desde el colegio. Me parecía que la superficialidad les anegaba del todo a esos chicos de las cmaisas limpias, la brillantina. No eran de losmíos. No se podía contar con ellos para la revolución. Ya no creo en la revolución, pero esa desconfianza sigue ahí y me resulta incómodoa porque veo rostros tratados por la cirugía y me resultan un poco repulsivos y antiestéticos: desde Gabilondo a Serrat. Luego pienso en mis verdaderas estrellas, las del Hollywood de los años 30 a 50 y todas eran verdaderas creaciones artificaiales y me digo: joder! qué bien les salía.
Los de la estética probablemente se encuentren mejor (no lo puedo dudar de aqeullos que tienen un verdadero problema con su rostro) pero, en general, la ruina se lleva por dentro.

lafoca dijo...

Don Terreiro ¿me podría usted situar en Valladolid una antigua fábrica de chocolates que hoy en día sea edificio de oficinas? Estoy en un juego internetero y no encuentro nada por el google. Gracias.

Fernando Terreiro dijo...

Foca, yo la único que recuerdo es la fábrica de Chocolates La Llave. Pero no sé que fue de su edificio.

Fernando Terreiro dijo...

Estaba, según creo, en el Paseo del Arco Ladrillo.

lafoca dijo...

La otra pista que tengo es que el AVE pasará por esa zona. Gracias de nuevo.

Fernando Terreiro dijo...

Entonces puede ser esa, estaba al lado de La estación y el Ave va a ir por la misma zona. Otra posibilidad. Bombones Uña, Avenida de Burgos, pero por ahí seguro que no pasa el AVE.

lafoca dijo...

Acertado. Muchísimas gracias.

yo dijo...

Lo mismo que el post cuenta sobre la estética vayan aplicándolo a la clonación y la selección genética. ¿quién va a impedir a alguien que sus hijos nazcan sanos y fuertes pudiendo evitarlo?
En cuanto lo haga un particular vamos detrás todos los demás. Se pongan los filósofos como se pongan.

Incorrecto dijo...

Casale, un escritor falangista no sé: eso se dijo de Manolete.

chema dijo...

Gracias al usuario anónimo que me agradece lo de las columnas de JLGM

chema dijo...

Ha muerto Hilario Camacho. Solo puedo recordar "Tristeza de Amor" sintonía de una serie de tve, quien sabe si del mismo título.
__________

La biografía de Günter Grass agotada en Alemania.
Hoy dice el periódico que los archivos de las SS con su nombre llevan ahí toda la vida y nadie consultó el dato.
Me pregunto si hay un archivo de la Falange para buscar nombres de españoles de pro.

chema dijo...

Avilés convulsionada:
Una moto atropella a un cura y hoy en la prensa dice el motorista que el cura cruzó en rojo.
Varias personas (ninguna testigo presencial) me dicen que así fue.
Se agradecería más información.

chema dijo...

Porqué no tengo perro.
Tomado del Blog de Arcadi Espada:
"En la Comunidad Valenciana una anciana de 80 años cayó desvanecida en su casa. Cuando despertó, su cariñoso salchicha, animalito, ya se le había comido medio brazo".

catalino dijo...

No sé.
A mí me parece que no estar a gusto con tu cuerpo (salvo grave deformidad patológica) no es nada bueno para la salud mental propia.
Colmo del colmo: anorexia "nerviosa".

Y eso de regalarle a la niña dos tetas si saca el bachillerato...

sarapo dijo...

Chema, y el pobre cura de Cudillero que se mató anoche tras caerse en la bañera. No somos nada.

sarapo dijo...

Catalino ¡no me joda que la silicona ya es regalo de cumpleaños¡

catalino dijo...

Jope! siempre llevo retraso. Gracias JJ.

catalino dijo...

Sobre cuentos de terror creo haber comentado ya mi favorito.
W.W. Jacobs "La Pata de Mono"
Han fantaseado Vds alguna vez con ¿Qué pediría yo si...?

chema dijo...

Eso de que la NASA haya perdido la grabación del primer alunizaje a mi me parece muy raro.
Y no digo más.

chema dijo...

http://www.youtube.com/
watch?v=ui0_jnpl8Gg

catalino dijo...

Me extraña que no salga el perro aquel que diagnosticaba cánceres cutáneos y los operaba antes que la SS ¡Regular!, eso sí.

De grass na. "Reencuentro" de Fred Uhlman. Me la recomendó mi tercera librera (vasca, para más señas) en Madrid.

Casale, me he llevado Pla a la playa. La de edhasa "Sentencias e impresiones" Edición de Andrés Gómez-Flores. Un invierno se lo leo una noche a la concurrencia.

Que recaída en blogs: lumbago.

chema dijo...

Buenos días a todos.
JLGM en LVA:


Balada de Tristán

«Señores, ¿os gustaría escuchar una hermosa historia de amor y de muerte?». En una esquina de la Place de la Comédie, cerca del parque, un joven vestido de negro llamaba la atención de los transeúntes. Pronto se formó un corro en torno suyo. ¿A quién no le gusta escuchar una historia de amor y de muerte?

En sonoros versos se nos habla de un joven huérfano que vence a un gigante, de espadas envenenadas, de un rey que se enamora porque un pájaro le trae un cabello de oro, de dragones y princesas, de filtros mágicos.

«Bebe Tristán y luego bebe Isolda. / No saben que al beber / de aquel fresco vino rojo / beben su destrucción, beben su muerte».

De vez en cuando una canción interrumpe el recitado. La Place de la Comédie, en Montpellier, es ahora una plaza medieval. Todos conocemos la historia, pero la escuchamos con la misma atención que si la oyéramos por primera vez. Y cuando Tristán muere asoman lágrimas en algunos ojos.

«Amor que no devasta no es amor», dice un verso que me gusta repetir con frecuencia. Es posible. Pero los años le enseñan a uno a poner límites a esa devastación.

Estudiantil, peatonal, indolentemente mediterránea, París de bolsillo (con unas gotas de Barcelona), ninguna ciudad mejor que Montpellier para pasar una convalecencia amorosa, para tratar de curar las heridas del corazón con el bálsamo de la inteligencia.

Leo los aforismos de Paul Valéry, paseo sin prisa, me siento en una terraza a ver pasar la gente. Estar solo no lo siento como una carencia, sino como una recién conquistada plenitud. Hace años, en Lisboa, me ocurrió lo contrario. Íbamos a ir juntos y, por alguna razón que no recuerdo ahora, tuve que hacer el viaje yo solo. Era como caminar sin un pie, sin un brazo, sin medio cuerpo. Todo me dolía, todo lo dejaba perdido de pus y sangre y desesperación.

Leo a Paul Valéry: «Hay gente que se esfuerza en amar lo que ni siquiera puede sufrir y otra lo bastante estúpida como para dejarse convencer de que no aman lo que aman».

Ahora pienso que vale la pena estar enamorado solo por esta sensación de libertad, de ingravidez, que se siente al dejar de estarlo.

Tras escuchar la historia de Tristán, decidido a no beber nunca más del venenoso filtro del verdadero amor, me siento en una terraza a leer el único libro que ahora me apetece leer: la novela de las vidas que cruzan y se entrecruzan ante mis ojos. Gente con prisa, gente que tiene como yo todo el tiempo del mundo, capítulos cerrados, en los que no cabe ya ningún personaje, puertas abiertas, a la espera de que alguien se decida a entrar... Me gusta esta voluptuosidad de estar solo, pero no al margen, ni en el sótano, como tantas malas veces, sino aquí, al aire libre, con todas las ventanas abiertas, descansando de una historia y cansado de todas las historias, pero dispuesto a empezar otra a la menor incitación.

De vez en cuando picoteo en Valéry: «El hombre es un ser encerrado en la parte de fuera de su jaula».

Yo no sé si estoy ahora dentro o fuera de mi jaula, sé que no estoy encerrado. Estiro las piernas, bebo otro sorbo, disfruto todo lo que puedo del intermedio.

Pero la comedia, o la tragicomedia, debe continuar. Un joven alto, delgado, vestido de negro, se sienta en la mesa de al lado. «Enhorabuena», le digo. «Gracias.Y gracias también por su atención. Siempre me fijo en algún rostro especialmente atento y acabo recitando solo para él. En esta ocasión le tocó a usted».

«¿Qué versión de la leyenda utiliza?»

«La de Bédier, pero arreglada por mí. Preparo una tesis sobre el mito, dándole la vuelta a las viejas ideas de Denis de Rougemont. ¿Conoce su libro 'El amor y occidente'?»

«Lo leí hace años. Solo recuerdo su idea de que el amor, el amor pasión, no es un sentimiento natural sino una invención de la literatura. Algo así como que nadie se enamoraría si no hubiera oído hablar del amor».

«Algo de verdad tenía. Cierto tipo de amor lo inventaron los trovadores en el siglo XII».

«Yo, afortunadamente, ya estoy curado de ese tipo de amor».

«Yo tampoco. Quiero decir, yo también. Hago de juglar, menos para ganar algún dinero, el Ayuntamiento paga muy poco, que para ver si la leyenda sigue viva. Usted ha podido comprobarlo hace un momento. Los amores felices no tienen historia. Solo nos conmueven las historias de amor y de muerte. Y de esas historias, la de Tristán yo creo que es la más hermosa".

«Pues yo he llegado a una edad en la que los únicos amores que me interesan son los que no tienen historia».

«¿Se va a quedar mucho tiempo en Montpellier?»

«No lo sé. Me dejo llevar. No hago planes para el día siguiente».

«Pues yo mañana marcho para París».

«Qué curioso. Me acabo de acordar ahora que yo también tengo que estar mañana en París. Podríamos viajar juntos, si no le molesta».

«En absoluto. Aún no hemos agotado el tema de Tristán».

«Le advierto que yo he aprendido a evitar los filtros mágicos».

«Yo tampoco».

«Quiero decir que hago como que me los bebo, pero no los trago. Los escupo a la primera ocasión, pero finjo que me han hecho efecto. Fingir que se está enamorado es más divertido que estar enamorado».

«Enamorarse es como comenzar a leer una novela. Las primeras páginas te interesan mucho, pero pronto todo te empieza a sonar conocido. ¿Siempre la misma historia! Y acabas cerrándola antes de llegar al final».

«Lo malo es cuando no tienes valor para arrojarla a un lado y sigues, rutinaria y aburridamente, hasta el final».

«Yo nunca he hecho eso».

«Yo también».

Y nos reímos los dos al ver que le devolvía su reiterada broma. Al día siguiente, mientras esperábamos el comienzo del embarque, me señaló a los pasajeros que cruzaban presurosos ante las cristaleras del aeropuerto. «¿No parecen notas en un pentagrama?»

«Sí, interpretan la balada del viaje, que siempre tiene letra de Baudelaire».

«Mi semejante, mi hermano, / piensa en la dulzura / de vivir juntos, allá lejos».

«Allá lejos, donde todo es orden y belleza, / lujo, calma y voluptuosidad».

Ni siquiera habíamos comenzado la novela. Estábamos todavía en la página de cortesía. Una página en blanco. Pero de sobra sabíamos que este momento, antes de que comenzaran a llegar los enojosos capítulos de costumbre, valía más que todo el libro.

Lo mejor del viaje es siempre la invitación al viaje.

Anónimo dijo...

GM avanza cuerpos con esta nueva técnica en su sección. Bien, bien

catalino dijo...

ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE

Un sueño soñaba anoche, soñito del alma mía,
soñaba con mis amores, que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca, muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas, ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante: la Muerte que Dios te envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa, déjame vivir un día!
—Un día no puede ser, una hora tienes de vida.

Muy deprisa se calzaba, más deprisa se vestía;
ya se va para la calle, en donde su amor vivía.

—¡Ábreme la puerta, blanca, ábreme la puerta, niña!
—¿Cómo te podré yo abrir si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio, mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche, ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando, junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare, mis trenzas añadiría.

La fina seda se rompe; la muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado, que la hora ya está cumplida.

Simón Suerte dijo...

De Grass, traté de leer el Tambor de hojalata, la película me había resultado divertidísima, y no fuí capaz de pasar de la pagina 30, un tostón.

chema dijo...

Este fin de semana no podré colgarles el JLGM por las mañanas.
Dejo esta alta responsabilidad en manos de los mecanikong si lo tienen a bien.

mecanikong dijo...

¡Qué honor!
Descanse y disfrute.