28 de julio de 2006

ADIOS

Con cualquier otra cosa en la cabeza, se me vino encima un librillo con una tórrida y apasionada historia de amor dentro. Los recuerdos.

Julia dijo:

-Aquí, en la sombra, en un rincón bajo las escaleras, un minuto para decirnos adiós.
-Tanto tiempo para decir tan poco....
-¿Lo sabías?
-Desde esta mañana; desde antes de esta mañana. Durante todo este año.
-Yo no lo supe hasta hoy. Amor mío, si fueras capaz de entenderlo... Entonces soportaría nuestra separación, o la soportaría mejor. Debería decir que se me está destrozando el corazón, si creyera en los corazones rotos. No puedo casarme contigo, Charles. No puedo estar contigo nunca más.
-Lo sé.
-¿Cómo es posible que lo sepas?
-¿Qué harás?
-Seguir sola, simplemente. ¿Cómo puedo saber lo que voy a hacer? Tú me conoces totalmente. sabes que no estoy hecha para una vida de luto. Siempre he sido mala. Es probable que vuelva a ser mala, y volveré a ser castigada. Pero cuando peor soy, más necesito a Dios. No puedo estar fuera del alcance de su misericordia. Eso es lo que significaría empezar una vida contigo: sin Él. Lo único que puedo desear es ver un paso más adelante. Pero hoy me di cuenta de que hay una cosa imperdonable, como las cosas de mi infancia, tan malas que sólo mamá podía arreglarlas, la cosa mala que estaba a punto de hacer, pero no acabo de ser lo bastante malvada para hacerla: situar a un rival a la altura de Dios. ¿Por qué se me permite a mí entender esto y a ti no, Charles? Quizá sea a causa de mamá, de Nanny, Cordelia, Sebastian, quizá Bridey y la señora Muspratt, que siempre me han tenido presente en sus oraciones; o quizá sea un trato privado entre Dios y yo: si sacrifico lo único que quiero de veras, por mala que sea no me abandonará totalmente al final.
Ahora los dos estaremos solos, y no tendré ninguna posibilidad de hacértelo comprender.
-No quiero hacerte las cosas fáciles. Espero que se te destroce el corazón; pero lo entiendo, sí, lo entiendo.

29 comentarios:

viejo Casale dijo...

Haciendo caso del anfitrión he pasado la tarde en la fnac leyendo "acoso moral". Soy tan empático que he acabado por pensar que yo también soy un perverso narcisista. Siempre me pasa cuando leo estos libros. "coño, si yo soy así", me digo. Lo he comprado para mi psicóloga favorita. Veremos que dice ella.

Ahora escribo en el ciber del barrio chino. Es un momento conmovedor. Las chicas vienen a llamar por teléfono a sus familias y uno no puede más que sentirse literalmente obligado a verlas con respeto y ternura. Son putas, sí, pero aquí se transforman en madres e hijas. Y sobrecoge verlas llorar junto al aparato. Fuera, la tarde cuaja el color que precede al fin de semana de verano: esa grieta azul con dientes de hamaca en su sonrisa. Me pongo las gafas de sol y prometo ser un poco mejor. Poco a poco.

Gracias por la recomendación JJ. He pasado una tarde muy grata.

sarapo dijo...

Casale, el post de hoy debiera haber sido su comentario y al revés...



No le veo de malo, lo siento.

viejo Casale dijo...

No, no lo sienta. Yo siempre he querido ser bueno. Bueno con cara de bueno. Como esa canción de Fito y los Fitipaldis.

Me voy a recoger a E. Bona nit.

chema dijo...

Me pregunataba cuando caería por TL "Retorno a Brideshead".

No entiendo nada, no sé nada.

Desaparezco en la noche como el amigo de José Luis Gª Martín en los soportales de Rivero.
Adiós.

chema dijo...

He vuelto, tras un sueño reparador amanezco en una maravillosa mañana de finales de Julio.
Voy a leer lo de JLGM y se lo cuelgo.

chema dijo...

Aunque ocupe mucho espacio, eso es lo único que nos sobra.
______________________________

LVA. 29 de Julio de 2006.

ALREDEDORES DEL PARAÍSO Ardiente Mérida

No tenía conciencia de haber participado en ninguna película pornográfica. Tuve que ir a Mérida para convencerme de lo contrario.


A las ocho daba una conferencia en la Feria del Libro. Los organizadores, no muy duchos en las artes del anfitrión, se habían limitado a indicarme el hotel en que me alojaban y a decirme que pasarían a recogerme un cuarto de hora antes. Quizá mejor así. Tuve tiempo para hacer el habitual recorrido turístico y para sentarme luego a descansar en una terraza de la plaza Mayor. Me gustaba aquella plaza, con sus palmeras y sus soportales y su aire calmosamente provinciano. Estaba casi vacía. La siesta por aquellas latitudes es una institución que dura casi toda la tarde y media eternidad. Recordé, con cierto terror, los veranos sin fin de mi infancia extremeña. Mi animal totémico fue siempre la inquieta ardilla, nunca el aletargado lagarto. Desde entonces suelo buscar algún trabajo extra para tener el verano bien ocupado. No irme de vacaciones es uno de mis más raros lujos, un lujo que casi nadie comprende. Pero el secreto de todo, ya lo dijo Freud, está en los traumas de la infancia. El mayor de los míos se llama siesta.

«Hola. Soy Daniel Casado. ¿No me recuerdas? Nos hemos escrito alguna vez. Te envié un libro y me contestaste con una carta muy elogiosa».

Era locuaz el joven poeta y enseguida me puso al tanto de las actividades de todos los poetas y poetillas de la ciudad. Que si Rufino Félix Morillón, que si Antonio Gómez.... Desconecté en seguida. Aquel runrún acentuaba la placidez pueblerina del lugar. Pero de pronto algo me hizo volver a prestar atención...

«Contigo me ocurrió una cosa muy curiosa, no sé si contártela. Te la voy a contar, pero espero que no andes repitiéndola por ahí. Me moriría de vergüenza. Estaba yo una aburrida tarde solo en casa, en la interminable hora de la siesta, cuando se me ocurrió poner una película porno. ¿Y qué crees que ocurrió? Que cuando los actores estaban en lo mejor de su labor, y yo a punto de culminar la mía, de pronto apareciste tú con tu cara llenando toda la pantalla».

Recordé entonces lo que me pasó en Mérida hace bastantes años, creo que allá por 1983. Coincidí entonces en una lectura con Luis García Montero, muy joven por aquellas fechas. Leímos antes en Montánchez y luego vinimos a Mérida. A él, en plena promoción del Adonais, lo acompañaba y presentaba Luis Jiménez Martos. El hotel en que nos alojaron no tenía aire acondicionado. La noche era especialmente calurosa. A las dos o las tres, tras llevar un buen rato intentando dormir, salí a dar una vuelta. En la calle se estaba bastante mejor que en la habitación. Fui hasta el teatro romano, hermosamente iluminado sólo por la Luna. Me colé dentro, paseé entre las columnas derribadas, me senté en las gradas, frente al escenario vacío, que yo llené con los retazos de los Edipos, las Antígonas y los Orestes que siempre me acompañan. Cuando me cansé de ser espectador, subí yo al escenario. Allí recité, en voz baja, la égloga segunda de Virgilio, que es el único de sus poemas que me sé de memoria (bien que en la rimada traducción de Fray Luis de León, no en el melodioso latín). Y entonces escuché muy cerca inconfundibles jadeos. Me acerqué con cautela. Para aquellos dos adolescentes, las ropas a un lado, la desnudez brillando a la luz de la luna, el resto del mundo había dejado de existir. Acabé participando de su fiesta, sin haber sido invitado.

¿Habría grabado alguien aquellas nocturnas andanzas? La oronda luna, que nos miraba envidiosa, que quiso convertirme en su Endimión, habría resuelto cualquier problema a la hora de iluminar la escena. Pero por allí no había nadie más que nosotros tres y ella y algún gato en celo no capacitado para usar cámaras de vídeo.

«¿Dónde estuviste?», me preguntaron uno y otro Luis por la mañana. «Nosotros pasamos la noche en una discoteca con aire acondicionado. En la habitación no se podía parar. Quisimos llamarte, por si estabas despierto, pero nos dijeron que habías salido».

«Por ahí anduve, entre las ruinas, practicando mi escaso latín y también mi griego», les dije a los dos luises.

Daniel Casado, luego de aludir a mi inesperada aparición en medio de la calenturienta escena, se había enredado en contarme no sé qué minucias sobre el libro de poemas que ahora estaba escribiendo y sobre el blog que tenía en la red, «uno de los más visitados de esta comunidad autónoma».

Como no volvía al asunto que me interesaba (ahora estaba hablando de las intrigas de no sé qué poetastro empeñado en que Ricardo Senabre prologara su obra completa), tuve que ser yo quien lo volviera a traer a colación.

«Perdona, pero no sé si antes te he entendido bien. Resulta que tú estabas viendo una película porno y entonces...».

«Sí, y entonces apareciste tú».

«Quieres decir que, en ese momento de felicidad, te acordaste de los elogios que dediqué a tu libro».

«No, quiero decir que apareciste en la pantalla del televisor, llenándolo todo».

«Ya, una especie de alucinación, una pesadilla..."

"No, allí estabas tú... Tu sonrisa irónica sustituyó al rostro tenso, sudoroso, concentrado en lo suyo, de los dos actores, y a las otras partes de su cuerpo».

«Pues lo siento Daniel, pero me confundes con otro. Te aseguro que yo jamás he participado en ninguna película porno. Ni profesional ni casera. Y no te niego que me habría ilusionado. Pero me temo que carezco de condiciones...».

«No, no, si tú estabas en la cinta, pero no participabas en la película. Resulta que la cinta que utilicé para grabar la película en la televisión, ya la había utilizado para otras cosas. Por alguna razón, a la película porno le faltaba el final. Y cuando los actores y yo estábamos a punto de concluir apareciste tú, llenando la pantalla entera y hablando de la poesía de la experiencia. Resulta que debajo tenía un programa de Sánchez Dragó en el que tú participabas».

Por si acaso, tengamos la fiesta en paz, no se me ocurrió preguntarle al joven poeta emeritense si mi inesperado cameo contribuyó a un más rápido y esplendoroso desenlace o si fue la causa de una súbita pérdida de entusiasmo. Pero ahora me ha entrado la curiosidad. Quizá lo cuente en su blog. Tendré que hacer una consulta.

Fernando Terreiro dijo...

No me resisto, hablando de Waugh no me resisto.


El cónsul general desconectó la música y se puso a hablar
- La causa patriótica de Ismailía –dijo- es la causa del hombre de color y del proletario del mundo entero. El obrero ismailí se ve amenazado por una coalición corrompida y extranjera de explotadores capitalistas. Tal como escribió con su característica nobleza aquel gran negro que se llamaba Karl Marx... –Estuvo hablando unos veinte minutos. Las manos de dorso negro, palma rosa y forma de aleta que asomaban por los puños de la camisa de color violeta no cesaron de agitarse y dar palmadas-. ¿Quién construyó las pirámides –preguntó-. ¿Quién descubrió la circulación de la sangre? África para el obrero africano, Europa para el obrero africano, Asia, Oceanía, América, el Ártico y la Antártida para el obrero africano.
Por fin hizo una pausa y se secó el hilillo de espuma que se le había formado en los labios.
- He venido a por un visado –dijo tímidamente William.
- Oh –dijo el cónsul general, volviendo a conectar la radio-. Tiene que dejar un depósito de cincuenta libras y rellenar un impreso.
William declaró que nunca había estado en la cárcel, que no padecía enfermedades contagiosas ni escandalosas, que no buscaba trabajo en Ismailía ni pretendía derribar sus instituciones política; pagó el depósito y fue premiado con un sello de goma en la primera página de su flamante pasaporte.
-Espero que tenga un viaje agradable –dijo el cónsul general-. Me han contado que es un país interesantísimo.
-Pero ¿no es usted de Ismailía?
-¿Yo? Naturalmente que no. Soy un graduado del colegio universitario baptista de Antigua. Pero la causa del obrero de Ismailía es la causa de los obreros negros de todo el mundo.
-Sí –dijo William-. Supongo que sí. Muchísimas gracias.
-¿Quién descubrió América? – preguntó el cónsul general cuando él ya se había vuelto de espaldas y se alejaba hacia la puerta, con semejante vozarrón que sus palabras sonaron muy por encima del concierto de la radio-. ¿Quién ganó la Gran Guerra?
---
El pseudo-cónsul le condujo a la oficina.
-Tendré que hacerle perder unos minutos. Verá usted, la legación acaba de ser inaugurada, y todavía no nos ha llegado todo el material. Esperamos que nos entreguen el sello de goma de un momento a otro. Entretanto, permítame que le explique la situación ismailí. Hay mucha confusión al respecto. Por ejemplo, los judíos de Ginebra, gracias a los fondos del oro ruso, han difundido la falacia según la cual nosotros pertenecemos a la raza negra. Y son tremendos la ignorancia, la credulidad y los prejuicios que vician a los Estados europeos, que ese bulo tan absurdo ha sido publicado por la prensa. Debo pedirle que se encargue usted de desmentir ese infundio. Tal como podrá comprobar personalmente, somos de pura raza aria. De hecho, somos lo primeros colonizadores blancos del África Central. Lo que Stanley y Livingstone hicieron el siglo pasado, nuestros antepasados ismailíes lo habían hecho ya en la edad de piedra. Con el transcurso de los años el sol tropical nos ha dado un bronceado saludable y en algunos casos casi atezado. Pero todos los antropólogos que hablan con conocimiento de causa...

Fernando Terreiro dijo...

Por cierto de Brideshead prefiero la serie de televiíón al libro. Aquellos viernes en que interrumpíamos nuestras salidas nocturnas para ver Brideshead y luego continuar. No recuerdo bien, seguro que es un mito de mi adolescencia. Quería ser como Jeremy Irons: elegante, inteligente, guapo y triste.

sarapo dijo...

Fernando, ayer murió la abuela de Zapatero. Muy de derechas, según EM de los agujeros negros y las anacdatas.

sarapo dijo...

Brideshead me gusta más a fecha de ahora que en su momento. Hablo del libro.
La serie lo superó, es cierto.
Al igual que Los Gozos y las sombras.
La serie fue muy superior al folletín de GTB.

Brideshead y La edad de la inocencia me parecen dos tratados de sociología

sarapo dijo...

Ewelyn Waugh, curioso nombre para un periodista.
¿Conoce alguien ¡NOTICIA BOMBA¡?

Fernando Terreiro dijo...

Sarapo, lo que he copiado arriba de Ismailía es precisamente de ¡Noticia bomba!.
Ya le decía que lo de la serie de TV probablemente fuese un mito de mi adolescencia.
La abuela sería mu de derechas, pero andar con SMS para ir a protestar contra Zapatero después del entierro es ya de por sí una indignidad aunque luego no se produzca. Parece, a veces, que en este país no se le ha muerto nadie a nadie.

chema dijo...

¿Están ustedes hablando de política?
Era sabido antes de que hoy lo dijera en EM en su sección "Obituarios" que la rama materna de ZP es muy-de-derechas-de-toda-la-vida. pero su abuela tenía gran admiración por su nieto.
Nació la buena mujer el día que Alfonso XIII iniciaba su reinado.

Desayuno en la Plaza de España entre escenarios del intercéltico y guiris hablando en inglés y francés. Paseo por el casco histórico sin encontrarme a JLGM.
Vuelvo a la calle y después a tomar el sol.

chema dijo...

Circula por ahí otro blog donde para lo mejor de Espada y F.T.

Viejo Casale dijo...

Tortilla de patatas en un bar de Russafa. He visto la calle Canals por primera vez en mi vida. Un pasadizo secreto en mitad del paisaje urbano. Aparece el asombro con el que siempre me gustaría vivir. Un buen momento.

asurbanipal dijo...

Y eso? Viejo Casale? Explique, cuente, diga.

Viejo Casale dijo...

Pues eso. El callejón y su novedad. ¿le parece poco?
saludos.

Simón Suerte dijo...

Hoy guardia, mañana a las 11:00 salgo de vacaciones. Me encanta leerlos. Que descansen.

devisita dijo...

Buenas vacaciones. Sean felices. (Suerte de Galeradas)

devisita dijo...

También a Catalino.Y a la mujer que lo tiene amarrado al suelo.

ch dijo...

No se lo pierdan hoy:
http://www.santiagonzalez.
blogspot.com/

Fernando Terreiro dijo...

Chema usted está en todo.
Y aquí,¡huérfanos de Factor Humano!

Melò Cucurbitaciet dijo...

Eso ¿el poster central dominical? Tocaba el XVII...

sarapo dijo...

PA LA PEÑA:
que a causa del verano hemos decidido suspender la emisión de FACTOR HUMANO hasta el mes de setiembre, cuando estemos todos.

sarapo dijo...

Que ya ha sido realizada la primera entrevista de la nueva temporada del FACTOR HUMANO.
Se avecinan sorpresas, cambios, pasión y frío.

recién llegada dijo...

Buenos días a todos! Sin factor humano y con nubes en el cielo astur :-( En el periódico, una nariz que no se moja (se imaginan poder hablar sólo de vinos? no me extraña que su pareja le dejara, qué dolor de cabeza la pobre, no?), y al lado...una demostración inigualable de talento. La capacidad de recuperar nuestro pasado en unas pocas líneas. Olor a mar y a fruta...por favor, no se pierdan esa columna. Y hagan lo que hagan...disfruten del día. :-)

sarapo dijo...

A la tarde, tras entrevista personal con GARGANTA PROFUNDA, nuevo post.

pipurrax dijo...

No sabía que tenía acceso a la insigne Linda Lovelace

Ártabro dijo...

Pipurrax, si la Garaganta Profunda de Sarapo es Linda Lovelace, lo de esta tarde no es una entrevista al uso. Es una sesión de espiritismo.