30 de marzo de 2006

EL CUERPO Y EL ASMA

Amelie Nothomb, escritora francesa aunque nacida en Kobe (Japón) nos cuenta su anorexia en "Biografía del hambre", libro que será objeto de discusión en otro momento. A Amelie Nothomb se le hace demasiado caso en los medios de comunicación. Su escritura, coincido con Gándara, es algo parecido a la inanidad. Sus manifestaciones públicas a cual más absurda. Babelia le dedicó hace poco una larga entrevista. Nothomb también dijo alguna cosa curiosa como que en la adolescencia había palabras que le provocaban crisis de asma:
"¡Era una repugnancia absoluta! No soportaba que nadie las dijera, me producían una angustia terrible, un desagrado que afectaba mi cuerpo. Ahora conservo esa capacidad de odio por ciertas palabras, pero el oírlas ya no me provoca trastorno. Es el caso de la horrible "hormona".
Horrible palabra hormona.




Pero asmático famoso, honrado y sincero, Proust. No mentía Proust cuando le decía a su madre "Prefiero tener crisis de asma y gustarte que no tenerlas y no gustarte".
Ya se sabe, el cuerpo, como el algodón, no engaña.
Para eso se hicieron las emociones, para luchar por existir. Nada de lujos.

41 comentarios:

sarapo dijo...

Bien, me lo pensaré dos veces lo de volver a un recital de poesía. Nunca había visto tanta unanimidad.
Don Fernando Terreiro: he leído su ensayo sobre El espíritu de la colmena y sobre el cine de Víctor Erice. Está muy bien aunque hay algún fragmento que no alcanzo.Le contaré.

catalino dijo...

Repaso. ¡Ojo al ocho!

Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios son:

1º Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2º No tomarás el Nombre de Dios en vano.
3º Santificarás las fiestas.
4º Honrarás a tu padre y a tu madre.
5º No matarás.
6º No cometerás actos impuros.
7º No robarás.
8º No dirás falso testimonio ni mentirás.
9º No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10º No codiciarás los bienes ajenos.

Caín dijo...

De visita: Líbreme el señor(ese cabrón vengativo) de ponerle ningún pero al anonimato. La pregunta era informativa, quería saber si "anónimo" es siempre la misma persona o varias.

Siempre me resultó curioso ver la distinta categoría sentimental de las enfermedades. El cuerpo, como todos, también se deja engañar.

Catalino: A mí no me dejaron llegar al octavo y me jodieron con el quinto.

davidtrasgu dijo...

Invitado por DamaOscura y con el permiso de los que aqui habitan me expreso tras leer un post...

No siempre uno escribe de experiencias personales, hay mucho que contar con el escenario que puede pintar una buena imaginacion.
¿para qué escribir? se pregunta alguien... es una via mas de comunicacion.No tiene que ser por necesidad de contar algo personal, simplemente por comunicar sensaciones,impresiones...

En numerosas ocasiones nos falta la mitad del mensaje, suele estar oculto. Metaforas de caballo,flores,lunas,mares... suelen hacer alusion a cosas concretas que investigando un poco en la vida de cada autor nos son desveladas. La poesia es muy compleja y muy sencilla al mismo tiempo. Mientras para ver una pelicula o leer una novela uno suele saber algo sobre el escritor,director,donde se rodo,...etc en poesia nos solemos conformar con que los versos nos digan algo.

Recomendar aqui algun verso para mi es muy dificil.Solemos recordar los ultimos degustados, como los chistes, sobre todo cuando la vida se ha encargado desde joven de mostrarnos poemas desde la niñez.Desde aquel escrito en tiempos de faraones en que se decia para el autor la vida solo habia sido el justo momento en que robo un beso a una mujer, pasando por los haikus, rodeando por Alvaro Mutis y llegando a unos versos de Goytisolo que recite tras el oido de la mujer a la que amo.

En la epoca que nos toca vivir hay que ser muy selectivos y de rapida reaccion sin dejarnos llevar por los topicos de Neruda,Benedetti,Rosalia de Castro,Saramago... Creo que lo mas valido es abrir los oidos a el mundo desconocido de unas letras que sean nuevas para nuestros ojos y oidos, y que su autor sea lo ultimo en conocer.¿La poesia es de quien la escribe o de quien la necesita? dice una famosa frase.

Sensibilidad para la poesia la tiene todo el mundo que encuentra una, el hecho en si de que una no te diga nada, la indiferencia ya es una emocion. Quien no ha leido o visto algo y resulta que no le dijo nada y no por ello perdia su sensibilidad hacia esa manifestacion.


Sobre los recitales a los que asisti, algunos que tuve la fortuna de organizar en mis tiempos de universidad junto al taller de letras, pues hubo de todo... pues creo que como todo,segun el dia mejor o peor. Como muestra un boton,me dormi en el sillon una tarde de insituto escuchando a Angel Gonzales hablando de cucarachas y postguerra, mientras que años despues en un bar de Oviedo con un ron en las manos y un piano de banda sonora, el mismo poema parecia mas vivo e interesante.Quizas el tiempo, quizas el lugar, quizas los años, o quizas los años del ron hicieron del mismo verso un nuevo verso.
Lo que si es cierto, que la peor persona que lee un poema suele ser el propio autor.No se puede pedir que ademas de ese don tenga buena voz y sea buen comunicador oral, muy pocos lo cumplen.

Lo de la poesía = Sentimiento + métrica, no es adecuado, de ser asi deberiamos eliminar numerosa poesia ajena a metrica muy cercana a la prosa que existe desde hace deacadas.Aun siguen los linguistas intentando poner barreras en ese gusto por querer ponerle nombres nuevos a todo quizas para reinvindicar su descubrimiento, como muestra la prosa poetica.

Creo que la mejor manera de degustar una poesia es dejarla caer de los labios como si no lo fuera. Que la conversacion la incluya en su devenir y para cuando te des cuenta ya este sentenciada a descansar en tu mente.

En los dias que restan por vivir sea poesia o prosa, de un autor ajeno o uno mismo, que la comunicacion sea la bandera y la emocion el logotipo.
Animense a escribir un par de versos o quizas no puedan parar y escribiran algo mas extenso.Intentenlo y quizas descubran o redescubran un mundo nuevo, o al menos, una semana diferente.Carpe Diem!

marquesdecubaslibres dijo...

Que digo yo, que habiendo Chema Ledo, para qué queremos Jambrina.

Simón Suerte dijo...

Bienvenido Davidtrasgu. Un servidor lamenta no poder seguir su consejo, ya me cuesta escribir en prosa para atreverme con la poesía.

chema dijo...

Al marques:
Porque todos somos contingentes, pero Jambrina es necesario.

chema dijo...

Bienvenido a esta comunidad davidtrasgu.
Voy a ver si acabo de leer su comentario.
:-)

Simón Suerte dijo...

Amelie Nothomb, por lo poco que cuenta señor JJ esta señora es una histerica de cuidado, espero que nunca caiga en la consulta de alguno de los Psi que por aquí retozamos.

marni dijo...

Yo, con los mandamientos divinos, me trabé en el primero.
Bienvenido davidtrasgu.
Ayer hice un comentario como anónimo y sale usuario anónimo.Tuve la misma duda, si era uno o multitrino.
Hasta que pude pensar y hablar de mis temores ocultos, fue el cuerpo quien los expresaba:el asma compañera nocturna y la cefalea compañera diurna y un largo etc...

catalino dijo...

Yo, cómo casi todos, tengo escritos tres folios de la obra genial y definitiva; así como media docena de poemas que se me han ido perdiendo en los traslados pero...voy a buscarlos.

Soni:
Hoy no me llega tu voz
tengo oscuro el corazón
sobre él tu brisa no pasa
del silencio la canción
silbando triste en la noche
yo me voy para mi casa.

Marni:
Hay dias
en que te miro
y me siento
muy pobre.
Entonces
te escribo.
Te mando
mi alma
metida en un sobre.

catalino dijo...

Caín:
Tu quieres
que yo te quiera.
Yo quiero
que tú me quieras.
Así es
querida mia
que no hay manera.

TheoSarapo dijo...

Davidtrasgu, bienvenido.
¡Mire que dormirse con Angel González¡
Yo soy de su opinión. No soporto la literatura ni la poesía. Lo malo es que me gustaría expresarlo de manera fina, educada, comprensible y que calase hondo en el ánimo de la gente.
O sea, que no entiendo la vida sin poesía.

pipurrax dijo...

De los mandamientos, en españa sólo nos tomamos en serio el tercero, el de las fiestas.

TheoSarapo dijo...

Marquesón, es usted el más grande.
Lo que pasa es que Don Prota tira mucho. Bueno trataremos de hacerles cohabitar.
Ya le dije tiempo ha que lo mejor de Asturias, aparte del guaje Villa, es Chema Ledo

sarapo dijo...

Catalino, usted es capaz de cortejar a las farolas.¡Que se prepare Caín¡ Tres versos y adiós quijada.

sarapo dijo...

Mecanikong, vuelvan, coño, vuelvan, que esto son cosas de la Internet, no de la vida real.

sarapo dijo...

Marni, yo no me creo nada pero hay días en los que me cuesta caminar y otros en los que todo me da vueltas.
Ahora, menos porque está ELLA.

Ana dijo...

¿El sexto mandamiento y el noveno no son redundantes?, ¿se puede faltar al sexto sin faltar al noveno?, ¿y al noveno sin el sexto? ¿Se puede faltar al séptimo sin faltar al décimo? ¿Robar y matar son actos puros? El cuarto, ¿por qué tiene un enuciado tan políticamente correcto? ¿Decir falso testimonio no es lo mismo que mentir? ¿En la Guerra Santa se toma el nombre de Dios en vano o se hace justificadamente? Por Dios, llevamos 2000 años con esto y ¡todavía tan sin pulir!

recién llegada dijo...

Ana, qué razón tiene. ¡Hay mandamientos que no se sostienen!!!

recién llegada dijo...

prever.
(Del lat. praevidēre).
1. tr. Ver con anticipación.
2. tr. Conocer, conjeturar por algunas señales o indicios lo que ha de suceder.
3. tr. Disponer o preparar medios contra futuras contingencias.

MORF. conjug. c. ver; part. irreg. previsto.
RAE

¡Me rindo a la evidencia! ;-)

pipurrax dijo...

La palabra asma sí que da asma.

pipurrax dijo...

Creo que mañana obtendré al fin la anhelada plaza en propiedad, dos días después que Jordi Sevilla ha dicho que va a desaparecer ese concepto. Ese San Jorge no sabe con el dragón funcionarial al que se enfrenta.

devisita dijo...

Venga. Erre que erre.
Les cuento lo del chupachups de queso que hará aquí Turismo en plan promoción y Vds...indiferentes totales.
Claro, cuando lo hagan de fabada, berenjenas o de tarta de santiago dirán que todo es contingente pero sólo su chupachups es necesario. Jo.
Desperdicio de notición, oigan.

devisita dijo...

Venga. Erre que erre.
Les cuento lo del chupachups de queso que hará aquí Turismo en plan promoción y Vds...indiferentes totales.
Claro, cuando lo hagan de fabada, berenjenas o de tarta de santiago dirán que todo es contingente pero sólo su chupachups es necesario. Jo.
Desperdicio de notición, oigan.

devisita dijo...

Presentación organizada por la Asociación LETRAS ATLANTICAS en la Biblioteca Pública del libro GOG de GIOVANI PAPINI. Curioso.

Más curioso la caña posterior acompañada por papas arrugadas con mojo, entre otros, en la Tasca denominada Benito Pérez Galdós. Esto último sin organizar y mira que ha sitios.

Pues eso, dice el propio GP
"Quiero saberlo todo. Y siempre me encuentro como antes, triste como la vida y resignado como la sabiduria."

Anónimo dijo...

UNOS CUANTOS SUPOSITORIOS PARA EL MERLUZO DE TRAPIELLO

(CARTA CERRADA POR ENTREGAS O TRATAMIENTO EN FORMA DE SUPOSITORIOS QUE, A PARTIR DE HOY Y HASTA EL PRÓXIMO DÍA 29 DE MAYO DE 2006, LE HE PRESCRITO A ESE NOTORIO PICAPLUMAS A QUIEN DIEGO LARA BAUTIZÓ COMO “EL MERLUZO DE TRAPIELLO”, ANDRÉS POR NOMBRE DE PILA, Y EN ADELANTE “EL PAJILLERO DE LA MESA CAMILLA”, CON COPIA PARA FAMILIARES Y AMIGOS, CONOCIDOS Y DESCONOCIDOS, Y MUY EN ESPECIAL PARA LOS HERMANOS GARCÍA ALIX, PUES EL MERLUZO SE ESCUDA EN ELLOS, Y PARA MIS PROPIOS HERMANOS, AGRUPADOS EN EL BUFETE RIVAS & ASOCIADOS, PUES TAMBIÉN SE SIENTEN AFECTADOS POR LA SARTA DE MENTIRAS, INFAMIAS Y CALUMNIAS QUE EL MERLUZO VIENE ESCUPIENDOME A LA CARA EN SUCESIVAS ENTREGAS DE SUS MOSTRENCOS DIARIOS, Y CON EXTRAÑA SAÑA EN EL ÚLTIMO DE ELLOS, INTITULADO “EL JARDÍN DE LA POLVORA”, CON PETICIÓN EXPRESA DE QUE SEAN DIFUNDIDOS, DE VIVA VOZ O POR ESCRITO, EN LOS MENTIDEROS DE LA VILLA Y CORTE Y EN LAS TERTULIAS DE PUEBLOS Y PROVINCIAS, EN LOS CÍRCULOS RECREATIVOS Y EN LOS SALONES LITERARIOS, EN CASINOS, BARES, REDACCIONES, LIBRERIAS, GALERÍAS DE ARTE, PELUQUERÍAS Y REBOTICAS, EN LOS MEDIOS LIBERTARIOS Y EN LOS CAMPUS UNIVERSITARIOS, EN LOS ARRABALES DE LA ACADEMIA Y EN LOS FOROS DE LA RED, JUNTO A UNA INVITACIÓN FORMAL A QUIENES TENGAN CONOCIMIENTOS DE CAUSA PARA QUE SE SUMEN A ESTA BATIDA CUYOS OBJETIVOS SON MUY SIMPLES: PLANCHARLE LA ARRUGADA NEURONA QUE LE QUEDA AL PERSONAJILLO MÁS RIJOSO DEL MUNDO DE LAS LETRAS, PASARLE EL PLUMERO DEL POLVO AL CORAZÓN MÁS REVENÍO DE LA MADRILEÑA CALLE CONDE DE XIQUENA Y, POR FIN, OBLIGARLE A BAJAR DEL BURRO AL TONTO MÁS SOLEMNE DE MANZANEDA DE TORÍO, AUNQUE SOLO SEA POR EVITAR QUE SIGA HACIÉNDOSE DAÑO A SÍ MISMO Y SALPICANDO A LOS DEMÁS, Y DADO QUE TRAS ESTA BEATA TRINIDAD SE ESCONDE UN ÚNICO CARNET DE IDENTIDAD, EN CASO DE QUE EL MERLUZO SE RESISTA O SE QUIERA ESCAQUEAR, QUEDA AVISADO QUE NO EXISTE HUMANO MODO QUE LE LIBRE DEL ESCARNIO PÚBLICO, DEL ESCARMIENTO EJEMPLAR NI DE LA OBLIGACIÓN DE APECHUGAR CON LAS CONSECUENCIAS DE SUS ACTOS.)




I.- LA FORJA DE UN POETA PURO


No hace mucho, mi amiga Lidia Lunch publicó un libro que empezaba recordarnos algo evidente, pero que de vez en cuando conviene repetir: en este mundo todos somos jodídamente culpables, pero tú, merluzo, además de culpable, eres tonto, aburrido, envidioso, retorcido, mentiroso, cobarde, hipócrita, mezquino, perdonavidas e hipocondríaco, por entresacar tan solo algunos de los muchos dones que atesoras, congénitos todos ellos y que tienden a agravarse con la edad.

Hace treinta años que te conozco. Hace muchos coincidimos j en varias empresas tan breves como episódicas, en algún que otro empeño y poco más. A caballo entre los años 77 y 78 trabajamos una temporada en el programa “Trazos” de la segunda cadena de RTVE, bajo la batuta de Paloma Chamorro y, a consecuencia de ello, durante varios meses compartimos un pisito en el barrio de Aluche de Madrid. La patrona, que andaba en combinación con el jefe de producción del programa, era una actriz de reparto ya retirada y muy simpática a la que en uno de tus tostones anuales, imagino que por adobarlo con algún detalle exótico, la disfrazas de flamenca y la envías de gira por el Líbano como Carmen de Ronda, pero su nombre artístico era Eva Güer, apócope del apellido Guerrero, muy a tono con unas ideas rabiosamente modernas sobre cosmética y decoración que le llevaron a tapizar la mayor pared del salón con mullidos lienzos de skay de un color naranja butano que, por excesivo, tenían hasta gracia pero a ti te ponían de los nervios, la patrona y el tapizado.

En aquel marco incomparable cumplimos los dos 25 años y tu alumbraste tus primeros versos, unos poemillas tristones y campanudos escritos muy trabajosamente, dicho sea de paso, y empezaste a rumiar tu primer libro de versos. Ya tenías publicada una monografía sobre el escultor abstracto José Luis Sánchez, un libro de conversaciones con el pintor geométrico Eusebio Sempere y habías firmado el guión de un documental sobre Julio Romero de Torres. Poco a poco ibas labrándote un curioso cartelito de crítico de arte moderno, servicial y sensiblero, progresivamente atormentado por la manía obsesiva de ser, por encima de todo, poeta, solo poeta, y excepto a la poesía, a todo lo demás empezaste a hacerle ascos, a ponerle mala cara, a ganarte el apodo de Sor Melindres con el que se te empezó a conocer. Todo se te antojaba una filfa, alfalfa si cabe, pane lucrando que diría don Latino, ganapanes por los que no estabas dispuesto a seguir empeñando ni una pestaña de tu alma de poeta. Extravagancia que, por cómica y desmesurada, nadie te tomaba muy en serio. Te consolábamos, eso sí, en tus momentos de flaqueza y desfallecimiento, muy teatrales por cierto, y lo hacíamos con un punto de ternura y una punta de pitorreo, muy lejos de sospechar el tamaño de tu soberbia, la gravedad que alcanzaría tu desvarío. Decías, con inflexión grave y afectada: de todas las amantes la poesía es la más celosa y exigente, y a fuerza de repetirlo terminaste creyéndotelo. Te dio como un pasmo que tomaste por trance, y con el mismo gesto de mansedumbre y resignación infinitas con que las beatas acometen el vía crucis a pesar de las varices, emprendiste la ascensión del Parnaso.

Los comienzos fueron duros, siempre lo son, incluso para el futuro autor de “La vida fácil”, ese clásico de la poesía inconsútil, por decirlo con un adjetivo que tú detestas, seguramente porque te viene como un guante. Tu primer Virgilio fue José Miguel Ullán, castellano como tú de una Castilla aún más profundas si cabe, y natural de un pueblo con un nombre aún más sonoro que el de tu pueblo. Tras la muerte de Franco, Ullán regresaba del exilio aureolado por una leyenda extraordinaria en la que se fundían política y poesía, el París de los conciábulos antifranquistas y las soirêes de Marguerite Duras, los versos iconoclastas de la “Antología Salvaje” y las pesadillas maoístas de Julio Álvarez del Vayo, senil presidente del FRAP y auténtico Avinareta de nuestro tiempo. No recuerdo bien en que momento del camino le saltaste a la chepa, supongo que en la estación de Valladolid, lo cierto es que a Madrid llegaste encaramado sobre su hombro, el derecho creo. Tu Virgilio, lo reconocerás, cumplió con su cometido y te dejó colocado en uno de los círculos exteriores del infierno, tampoco hay que exagerar, de nombre Guadalimar. Al demonio encargado de fustigarte con el tridente le llamaban el Fenicio, y tú acudías a diario desde un pisito compartido, allá por el metro de Empalme, a trabajar como un chino oficiándole de negro.

Ullán, y eso para ti fue un problema insuperable, te obligaba a transitar por arrabales de la poesía donde no te sentías seguro, perdías pie, trastabillabas, te daban los calofríos. Al principio no parecía importarte demasiado, y durante varios años usaste su nombre a guisa de salvoconducto, lo exhibías con orgullo, como un fantasma posado sobre tu hombro, el izquierdo creo. Nos contabas hazañas inauditas de tu ídolo de juventud, aunque siempre un poco de oídas pues, a la hora de las correspondencias, Ullán pasaba de ti, nunca te sacaba de paseo y no perdía ocasión de humillarte en público y en privado. Tu sufrías en silencio pues el de las humillaciones era el único terreno en el que estabas verdaderamente curtido, y por las noches sufrías de insomnio y de pesadillas atroces. Como todo masoquista, para ti era como una droga y las drogas nunca te sentaron bien, ni las blandas ni las duras, ni las buenas ni las malas, aunque en este último tostón, el decimotercero, empleas la jerga del yonqui y hablas de adicciones y monos con esa despreocupada ignorancia del que nunca se entera de que va la vaina. Ocurre, simplemente, que tú estabas hecho de una pasta demasiado delicada y quebradiza, una masa que había empezado a hornearse en un seminario, entre devocionarios y misales, y terminó moldeándose en una facultad de provincia con el libro rojo del presidente Mao. Más que tímido eras aprensivo, untuoso a más no poder, y vivías como embargado por una especie de pánico cerval al prójimo, no digo ya a lo desconocido. De ese capítulo poco memorable de tu biografía rendiste cuentas, cuando ya frisabas los cuarenta, en tu segunda novela, “El buque fantasma” (1992), aún peor si cabe que la primera. Entre tus amigos y los que ya no lo éramos tanto, produjo un sentimiento unánime de vergüenza ajena leer las andanzas de tu alter ego, aquel Martín Benavente, “incombustible conquistador que no oculta sus fragilidades, que en los años sesenta y setenta fue un hombre de acción y, veinte años después, contempla sin solemnidad esa época, tan heroica según los nostálgicos, y acaba comprendiendo que en realidad fueron tiempos más bien desdichados y extravagantes”. Un pobre desgraciado, en fin, “cuyas mentiras nunca hicieron daño a nadie”, curiosa presunción cuanto menos a tenor de la legión de amigos desairados o traicionados en su buena fe que cada año vas inmolando en el inagotable altar de tus complejos. Amistades, relaciones, que no dudas en sacrificar abombando el pecho mientras proclamas estupideces del calibre: “el gitano canta y el escritor, piensa”.

Pero allá por el año 77, cuando te agarraste como una lapa al círculo que formábamos, entre otros, Juan Manuel Bonet, Pancho Ortuño y yo mismo, el damnificado eras tú. Al programa de la Chamorro, a la sección de RTVE de la CNT, a las campañas contra la ley de Peligrosidad Social, al mundo de los libros viejos y de los pintores nuevos, al piso de la calle Padre Piquer del barrio de Aluche, llegaste escopeteado, huyendo del infierno del Fenicio y, por los mohines de gratitud que entonces nos prodigabas sin tasa, se diría que de toda tu vida anterior, y lo hiciste con un equipaje mínimo y en circunstancias de las que me ocuparé en próximos supositorios, pues no voy a desaprovechar la oportunidad que tan generosamente me brindas para ofrecer a los lectores un testimonio fresco y ameno de lo que vi y viví tan a lo vivo en su momento..

Era todo un espectáculo verte escribir en el cuartito que te servía de despacho y dormitorio, sobre una de esas mesitas camillas prefabricadas de aglomerado con los faldones gastados, observar el ceremonioso ritual con que disponías los útiles de escritor: un cuaderno, el fajo de cuartillas en blanco, la pluma estilográfica ni mala ni buena, un lápiz muy afilado, un abrecartas, un par de libros, el diccionario, alguna postal y un jarroncillo de cristal donde alguna que otra vez, nunca supe si por racanería o por pudor, bostezaba una rosa viuda (las blancas y las amarillas eran tus favoritas), todo bajo la luz mortecina de un flexo barato. Yo barruntaba que ese sentido de la liturgia tan aguzado lo habías adquirido en el seminario. Ignoraba que antes fuiste monaguillo de tu tío Cesar, y entre los ocho a los catorce años, en León te habías metido entre pecho y espalda varios miles de misas oficiadas en latín y, nevara o diluviara, siempre a las ocho de la mañana. “En mi casa, desde chicos, -alardeas tú al recordarlo- se nos inculcó como el más sagrado de los principios el de la responsabilidad, de modo que no recuerdo haber faltado nunca a aquellas misas, durante dos años, de los ocho a los diez, todos los días, y luego, de los diez a los trece o los catorce, durante los veranos. Por las tardes había que volver a la Maternidad, para asistirle en los bautizos. También tenían lugar a diario, incluidos los domingos.” Dudo mucho que tanta constancia en el cumplimiento del deber te haya asegurado un sitial en el reino de los cielos, pero no me cabe la menor duda que, aquí en la tierra, te impregnó de un aroma indeleble a sotana y agua bendita, a sacristía y semen rancio que, en tu caso y por decirlo con una formula tuya que pasará a los anales, ha sido el “verdadero hurmiento que fermentará toda la masa de lo porvenir”.

Era un primor, en fin, verte reclinado sobre la mesa camilla con profundo recogimiento: reposabas con suma delicadeza la barbilla sobre la mano izquierda con el dedo índice muy tieso, cerrabas los ojos concitando a las musas y cuando estas, algo alarmadas por tus requerimientos, se hacían las remolonas, entonces repicabas imperiosamente las yemas de los dedos de la mano derecha contra la superficie de la mesa, no a modo de tamboril, no, sino midiendo las sílabas de un endecasílabo rebelde, ajustándole los acentos, luchando a brazo partido con alguna cesura o sacándole lustre a una metáfora que se te resistía. De tanto en tanto, salías de tu ensimismamiento y con aire triunfal garrapateabas con caligrafía de pata de mosca algunas palabras sobre el papel, puede que todo un verso, con el lapicero en primera instancia y, solo cuando estabas muy seguro del golpe de inspiración, te decidías a gastar la pluma. Y así fue como una de aquellas noches, mientras lidiabas con las musas a pecho descubierto, se te apareció Juan Ramón Jiménez en todo su esplendor, te rozó con la punta de sus finos dedos y te hizo entrega de la llave de oro de la poesía pura. Acontecimiento decisivo o, aún mejor, misterio gozoso que divide tu vida en un antes y un después.

El tránsito desde la poesía salvaje hasta la poesía pura, de la veneración por Ullán a la devoción por Juan Ramón, J.R.J. en adelante, fue ya un sendero sembrado de rosas, pero con las rosas, bien lo sabes, vienen las espinas, y con las espinas los episodios chuscos, aunque tu ya parecías inmune a las cosas de este mundo, andabas como traspuesto, iluminado, según contabas, por una íntima determinación. Insisto en lo de íntima pues tu apariencia seguía siendo la misma y, a juzgar por los retratos que se publican en las contraportadas de tus libros y en los suplementos literarios de los periódicos, a la vuelta de tres décadas apenas ha cambiado: las mismas chaquetas de espiguilla, los mismos jerséis de pico, el mismo aspecto de mosquita muerta, la misma mirada esquiva que intenta ser franca sin conseguirlo. Cambió la orientación pero no la naturaleza de tu comercio con las musas, doy fe de ello pues dormíamos, como quien dice, pared contra pared y yo terminé familiarizándome con los ruidos que me llegaban del otro lado, interpretando tus gemidos, jadeos y suspiros como si fueran las señales de un náufrago y, de alguna manera, tú lo eras y, en consecuencia, un artista del manubrio, lo que no supone desdoro alguno, faltaría más, sino otra forma de emular a J.R.J. que, según Bergamín, también lo era. Al llamarte “pajillero de la mesa camilla” no estoy haciendo un chiste fácil sino traduciendo a un lenguaje llano el pretencioso eufemismo de “Caballero del Punto Fijo” con el que te gusta adornarte.

Entre la mesa camilla y el modesto camastro donde dormías apenas había un metro de distancia, y en él transcurría prácticamente toda tu vida. En esto, debo reconocerlo, has mejorado mucho: la distancia entre la cama y la mesa camilla que hoy utilizas es de cuatro o cinco metros, y el tamaño de esta mesa camilla actual es mayor que el de la cama de entonces, no digo ya la calidad de los faldones, pesados como cortinas de teatro, o la del brasero eléctrico que calienta tus inviernos, una auténtica pocholada. Semejantes lujos fueron posibles gracias a Miriam, una gran chica, las cosas como son, que conociste en televisión y hoy es tu mujer. En cuanto tuviste oportunidad te mudaste a su piso en la calle Conde de Xiquena, y ya no te has vuelto a mover de allí. En Aluche me dejaste como herencia a un hermano pequeño.

A las pocas semanas de la mudanza Juan Manuel Bonet me llamó por teléfono: Andrés está muy mal, dijo. ¿Que le ocurre?, pregunté con lógica alarma. No se sabe, pero parece grave. Quedamos citados aquella misma tarde para visitarte y, en efecto, no tenías buen aspecto. Nos recibiste en la cama, en tu nueva alcoba estilo italiano, con el embozo hasta la barbilla, afiebrado y sudando frío, las ojeras profundas y amoratadas, la mirada perdida, verde, amarillo, lívido. Como moribundo no te faltaba detalle. Con gran esfuerzo levantabas el brazo apenas unos centímetros, no estaba claro si para saludarnos o despedirte definitivamente de nosotros, de la vida, de ese mundo que se había derrumbado sin remedio sobre tu cabeza. Las cortinas estaban corridas, la habitación en penumbra y los amigos te rodeábamos, solícitos, hablando con voz queda, apagada, como contribución al cuadro de tu agonía, tan conseguido que daba casi pena que no fuera en serio. A la entrada, Miriam nos había informado que el médico te había reconocido sin encontrar ningún síntoma preocupante. Una crisis de ansiedad, dictaminó el galeno y te atiborró de valium, supongo. Un jamacuco, que dicen en Sevilla, cuando alguien se fuma un canuto de doble cero y es incapaz de metabolizarlo. Y quien dice un canuto dice cualquier otra cosa. Un atracón de Juan Ramón, dictaminó Juan Manuel, que todavía conservaba el ojo clínico. Yo, menos sensible a los desgarros poéticos, me maliciaba que aquel tableaux vivant no era sino una forma bastante retorcida de marcar el territorio. El tiempo nos ha dado la razón a los dos.

(Continuará)

fanny dijo...

Vaya por dios!
Repetido, además.
Fuerte veneno destila el anónimo a tan tempranas horas de un viernes.

Para el resto, que tengan buen día.

soni dijo...

Catalino: le debo una poesía...no sé si propia o de alguno de mis favoritos. Es usted especial...siempre se acuerda de su Soni triste y sola....
Un beso de algodón.
La de MARNI ES BIEN BONITA.
Somos unas privilegiadas.....
Yo conté mi perfil a groso modo...y el suyo?...
En estos tiempos que corren que se necesita amor frataernal y amistad noble se agradece.....
Por cierto: soy asmática....

pipurrax dijo...

Yo era asmático en León por las gramíneas. Aquí no hay. El asma, como el nacionalismo, se cura viajando.

heptafon dijo...

he revisitado brevemente los inicios de este blog. Los primeros post no superan la media docena de comentarios. Cuánto ha crecido esta comunidad desde entonces.

Pipurrax, no basta con viajar, además hay que dejarse la boina en casa.

heptafon dijo...

Por cierto la diatriba de anónimo está ya publicada en la blogsfera...

Pablo dijo...

Aunque es de sobra conocido, siempre lo tengo presente:

Lo bueno, si breve, dos veces bueno; y aún lo malo, si poco, no tan malo.

Simón Suerte dijo...

Para Catalino:
"Las novelas son los diálogos socráticos de nuestro tiempo. En esta forma liberal ha buscado refugio la sabiduria de la vida huyendo de la sabiduria de la escuela"
Friedrich Schlegel

Simón Suerte dijo...

Conectándo con el post anterior, y dedicado al señor Ledo:

"El médico debe ante todo poseer un conocimiento del hombre, pero no solamente de orden fisiológico, anatómico y patológico. Debe conocerlo según todas las dimensiones de su vida, en sus debilidades y en sus fuerzas, en su sensatez y en su locura. Sin ninguna duda, podemos obtener en este dominio más provecho de los libros de los poetas, que, con una auténtica mirada de vidente, penetran en las profundidades de la natruraleza humana, que de los libros de antropología"

Carl Gustav Carus.

Fernando Terreiro dijo...

Bueno, JJ, Proust tan poco era un dechado de equilibrio mental. Su equilibrio se lo dió su obra, en ella encontró su verdadero ser, un ser que le gustaba más que aquello que era. Un ser por otra parte genial por entero. De nuevo esas ganas de leerle otra vez.

Sarapo, yo también tengo mis dudas. Mi e-mail se lo puede dar Jambrina, y si quiere hablamos.

Ártabro dijo...

Carta al usuario anónimo
No es mi intención defender a Trapiello, ni a nadie, pero lo que le puedo asegurar es que no conociendo a ninguno de los dos –ni a Trapiello ni a usted- en la comparación, por el momento, él sale ganando. Entre el que injuria a cara descubierta y el que lo hace escudándose en el anónimo: lo tengo claro me quedo con el primero aunque sólo sea como mal menor. El libelo infamatorio, cuando es anónimo, siempre me ha parecido una forma repugnante de expresión (una forma de terrorismo). En resumen: el que tenga algo que decir si tan valiente es y tantas razones tiene que se identifique, que dé la cara, y si no tiene “bolitas” que se calle para siempre y que no dé la vara.

pipurrax dijo...

Acabo de lograr el anhelo de todo leonés que se precie: mi plaza en propiedad en el centro de salud que había elegido. Tras 15 años de trabajo en los que no ha habido ninguna oposición, ya era hora

Simón Suerte dijo...

Mi más sincera enhorabuena Pipurrax. Ha alcanzado usted el sueño dorado de todo médico, algún día nos tocará a los demás, eso espero.

Ártabro dijo...

Ana dijo...
¿El sexto mandamiento y el noveno no son redundantes?, ¿se puede faltar al sexto sin faltar...


Cuanta razón tienes Ana. Es éste un tema que a mí me apasionó allá por mis años mozos.
La cuestión en principio está en que los mandamientos tal como los conocemos –los del catecismo- vienen a ser una síntesis de los que figuran en la Biblia y aquí surge el problema: mientras los protestantes asumen literalmente lo que dicen las Escrituras, la iglesia católica hace una interpretación sui géneris y decide hacer un apaño, por otra parte obligado, quitando algunos que le resultaban especialmente molestos:
1º mand. “No tendrás dioses ajenos delante de mí” Éxodo cap.20, v.3
2º mand. “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra:
No te inclinarás a ellas, ni a los hombres; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que...” Éxodo, cap.20,v.4 y 5.
Como se puede leer con este panorama que iban hacer con los miles de “santos” y “vírgenes” que tienen repartidos por todas las iglesias del mundo y con la parafernalia de las inclinaciones y besamanos a obispos, cardenales y papa. Se suprimen los dos y se refunden en: “Amarás a Dios sobre todas las cosas” y listo. Pero coño, ahora sólo nos quedan 9, ¿qué hacemos? Fácil, inventamos otro desgajándolo del 6º: “No consentirás pensamientos ni deseos impuros” yyyy... hale hop, ya tenemos otra vez diez.

Nota. Los mandamientos que yo estudié, anteriores al Concilio Vaticano II tenían alguna notable diferencia con los actuales:
6º. No fornicar.
9º. No desear la mujer de tu prójimo.
Como puedes ver este noveno ya no existe y ha sido sustituido por: “No consentirás...”
Lógicamente, lo de desear la mujer de tu prójimo hoy está incluido –igual que en la Biblia- en lo de codiciar los bienes del prójimo.
Además, en la Biblia, el sexto es: “no cometerás adulterio”. Ni más, ni menos, ¿A que viene entonces tanta obsesión fornico-masturbatoria?

devisita dijo...

Por fin SANVIERNES!

Otra semana más en la que hemos vivido.

Hoy, muy orgullosa de Pipurrax, de namber guan, for mi.