21 de diciembre de 2005

EL CASO ALDO MORO.


Al fin he podido ver la película "Buenos días,noche" en la que Marco Bellochio recrea el secuestro y asesinato del líder de la Democracia Cristiana italiana Aldo Moro ocurrido en Roma en 1978.
Esperaba la película desde que leí el libro que Leonardo Sciascia escribió al respecto. Por suerte, libro y película se complementan. De lo que no da cuenta uno va informando el otro.
El caso Moro se quedó fuertemente grabado en mi memoria de adolescente. El cadáver del político italiano arrebujado en el maletero de un utilitario y envuelto en un sudario sanguinolento fue una de las imágenes más impactantes de aquellos años.
Leonardo Sciascia era diputado en el Parlamento italiano y participó en la Comisión que investigó el caso. Construyó su libro desmenuzando la correspondencia que Moro envió desde su cautiverio a sus compañeros de partido, al Vaticano y a algunos medios de comunicación. A través de dichas cartas se observa el desesperado intento de un hombre por salvar su vida y la descarnada reacción de sus interlocutores que se despreocuparon de la vida del cautivo escudándose en una nunca bien explicada "razón de estado". Sciascia hace un agudo y obsesivo análisis de la manipulación del lenguaje por los políticos y construye una dura crítica contra la llamada "lógica del poder".
La película se centra en el contexto que menos analizó Sciascia. La cotidianeidad de los secuestradores. La dudas morales de los asesinos y la revolución proletaria como pretexto salvífico para ajusticiar a un hombre que quizás fuese en aquél panorama político italiano, el "menos culpable de todos".
Por desgracia, un tema de ardiente actualidad en nuestro país donde asistimos a autoexculpaciones de asesinos como el de Ramón Baglietto basadas en unos curiosos "imperativos históricos".
Del libro de Sciascia destacaría especialmente la sucia jugada que los socios políticos de Moro (Cossiga, Andreotti, Lamalfa, etc) le hicieron al poner en boca de su esposa-Eleonora Moro- la siguiente frase, al enterarse de que su marido había sido secuestrado por la Brigadas Rojas: "Mi marido nunca debe ser objeto de trueque a ningón costo". La Sra. Moro negó siempre haber pronunciado esas palabras.
La primera puñalada llegó de los amigos.

11 comentarios:

Rafa71 dijo...

¿por fin pudo ver la película sr Jambrina?

James Boswell dijo...

Muy buena película. Tengo pendiente el libro. En la lista de urgencias.

Que no se entere nadie: Chema se despierta con Lindo.

chema ledo dijo...

Jambrina ¿Dónde ha visto su película? ¿No usará usted el P2P? ¡¡Queremos que la peli sea comunal!!

James, Elvira Lindo alegra mis días.

soni dijo...

Hoy tuve mal día y toi cansadina, así que no opinaré; mañana sí. Este comentario es de prueba, pq no consigo entrar en vuestro blog. A ver si hoy lo consigo y mañana escribo algo coherente.

soni dijo...

Conseguí entrar !!!!!!
Pues mañana daré mi modesta opinión de lo que querais.
Buenas noches. Yo en breve camina: el currro agota

ventura dijo...

También recuerdo esa trible fotografía de Aldo Moro asesinado. Hoy sería impensable un secuestro de un primer ministro. La película no la he visto, pero recuerdo de ese director, una deleznable película llamada "diabolo in corpo" que fuimos a ver al cine Van Dick en Salamanca, porque incluia una escena de felación de la actriz holandesa MarushKa Denmers. Ni la película ni la escena merecieron la pena. Me imagino que sería una película alimenticia...

martita dijo...

Si están interesados en el Caso Moro, un buen libro es también "Medianoche en Sícilia" de Peter Robb. Casi huele a la isla.

Chema Ledo dijo...

Doy la bienvenida al blog de Jambrina a Soni. Ya somos legión.
Juanjo, el Arcadi ese del que tanto se habla empezó con menos comentarios en sus primeros días y ahora es un fenómeno mediático.

Melò Cucurbitaciet dijo...

De hecho, señor Ledo, solo faltaría que apareciese por aquí Justo Serna...

TheoSarapo dijo...

Bienvenida, Sonia. Espero que se encuentre usted a gusto en esta tierra.
Ventu, los recuerdos nos aparecen al unísono. Aquellos cines de Salamanca...
El diablo en el cuerpo, fue una mala película. Buenos días, noche es otra cosa.

Anónimo dijo...

Martita, nadie lo habría dicho mejor. En Medianoche en Sicilia, la isla palpita, se siente.
Robb tiene otro excelente trabajo titulado Una muerte en Brasil.