24 de noviembre de 2005

CYRIL CONNOLLY

Cyril Connolly (1903-1974)
Cyril Connolly: la literatura contra los libros
Compañero de W. H. Auden, George Orwell, Graham Greene, Evelyn Waugh y Stephen Spender, el escritor británico Cyril Connolly fue uno de los mejores críticos de los años treinta y cuarenta. Ensayista agudo y culto, sus títulos, entre los que destaca «Enemigos de la promesa», le convirtieron en guía de la literatura anglosajona.
Enemigos de la promesa, hace referencia a los peligros que pueden acabar con una promesa literaria.


El sepulcro sin sosiego:

La sepultura sin sosiego se presenta como un ensayo, lo que aquí quiere decir ejercicio de escritura total, realizado con la independencia propia de un poeta. Hace diez años Martínez-Lage lo tradujo como El sepulcro sin sosiego. Ahora sustituye sepulcro por sepultura (que alitera igual y es menos infiel). Connolly firmó la primera edición (1944) con el pseudónimo de Palinuro, porque Palinuro, el timonel de Eneas, es el muerto que queda en el mar. Así The Unquiet Grave significa la tumba sin descanso, la del que no está enterrado. Unquiet no es más que la negación del requiescat. En esta misma traducción dice Connolly: «Cuido las tumbas de Horacio y de Tibulo, de Pitágoras y de Aristipo, de Montaigne y de Lao-tsé». Es la metáfora del que perpetúa la tradición literaria leyendo, eligiendo sus autores, y escribiendo, es decir, encomendando a otros su muerte o su inmortalidad.




Lo mejor de Connolly acaba de reeditarse en un tomo, con ambas obras capitales. Un lujo.

3 comentarios:

Simón Suerte el Apóstata Ferrolano dijo...

Señor Jambrina, después de tener el correo electrónico parado desde el fin de semana debido a un conflictivo cambio de ordenador, me he alegrado mucho de ver que ha cortado usted el cordón umbilical y se ha independizado intelectualmente. Tenga por seguro que seré uno de sus más fieles lectores. Cuidese.

Jordi Bernal dijo...

Gran Connolly. Y cómo no frecuentar este pedazo de tierra regido por tres principios ineludibles.

recién llegada dijo...

Trabajar tu propia tierra te hace libre. Gracias por abrirnos las puertas.