29 de noviembre de 2005

CARTAS MARRUECAS: La escritura luminosa.

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Argantonio - 27 Noviembre 2005 09:45 PM
Cuando llego la oigo hablar sobre San Cucufato con la monjita que cada mañana, poco antes de la hora del almuerzo, pasa por su habitación para charlar cinco minutos y darle la comunión. Coqueta, se pone la peluca. Yo suelo salirme y doy un paseo por el pasillo; hay en la planta una enfermera portuguesa que es preciosa -excelente elección de hematólogos de pura sangre-, pero últimamente no le tengo cogido el turno. Hoy me quedo dentro mientras la monja nos da ánimos y nosotros le damos un bombón que se come antes de marcharse; todas son muy chuchonas. Después nos reímos mientras mi madre me cuenta algunos de sus recuerdos y manías, como cuando se ponía a hacer nudos en las barbas de San Cucufato cuando se le perdía algo. Manías. Y yo le cuento viejas historias de casales y jambrinas, de marias y madrigales, de julias y bremas, de lacónicos, melones y converses, de montanos y perroantonios… Por qué no fuiste, tonto, me sonrie. Habrá más ocasiones, seguro. Y como está mejor, pegamos juntos un salto masai. Por gusto.

1 comentarios:

Argantonio dijo...

Amigo Juano, es un honor para mí visitar esta tierra de libertad, donde pienso acudir con frecuencia.Un abrazo fuerte.Argantonio.