
Leo las reacciones a la campaña informativa que la Junta de Extremadura ha elaborado para comunicar a sus juventudes los beneficios de la masturbación y otros juegos de manos. Ni que decir tiene que me trae al pairo lo que puedan decir los Cañizares boys. Pero lo cierto es que este tipo de campañas son de una simplicidad y de un catetismo tan abrumadores que no me extraña que quienes acusan a la Junta extremeña de dilapidar fondos públicos acaben ganando la batalla ante la opinión pública. La foto de comparecencia de las dos responsables del incendio es toda una declaración de principios.

No sé si los ideólogos se darán cuenta de que no hacen sino replicar las actitudes de aquellos libros que tuvieron tanto éxito en pleno éxtasis del Movimiento:
Te vas haciendo Hombre, que tras su gran difusión tuvo su secuela titulada
Te vas haciendo mujer. Libros con los que formaron su carne y su espíritu muchos de quienes hoy se ríen del folleto propajas con el aliento de la obra de Alfonso Paso titulada Los extremeños se tocan.
Siempre me he preguntado quién o quiénes serían en realidad Jean de LePresbytre, que enseñaba cómo hacerse hombre, o Fabiana Van Roy, que mostraba cómo ser mujer. No me los imagino muy lejanos en la ontogenia de las felices responsables del Instituto extremeño de la Juventud. Sanos, felices y enérgicos transmisores de la necesidad que tienen los poderes legislativos de controlar la satisfacción sexual de la peña. Al final acabaremos resucitando al olvidado Wilhem Reich y su alucinada explicación sobre la función del orgasmo.

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¿En qué consiste ser hombre? ¿Qué es lo que define a una mujer?
La psicóloga Sandra Bem, entre otros, ha trabajado duramente sobre ello. No es tarea fácil ésta de acotar los géneros. Pero ahí va un intento. El
BEM ROLE SEX INVENTORY. Háganse la prueba.
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"Al oír la palabra mágica, habría saltado al otro lado de la mesa, habría abrazado a ese médico, le habría besado. ¡Cuánto le quise! La palabra en cuestión era fibromialgia. El dcotor Miquel Vilardell me acababa de informar que con los síntomas que le había descrito y la ausenca de cualquier otra enfermedad o alteración analítica, podía concluir que yo padecía una fibromialgia. Por fin tenía la seguridad de que no me lo había inventado, no me había vuelto majareta, ni estaba desquiciada, no era la menopausia ni los nervios. Había una palabra que se correspondía con una enfermedad reconocida por la OMS en 1993 y registrada con la referencia m 729, 0. La alegría me desbordaba, no eran invenciones mías. Dicho así, a bote pronto, tal vez cueste entender que una persona salga de la consulta de un médico dando saltos de alegría cuando acaban de diagnosticarle una enfermedad crónica".
MANUELA DE MADRE, presidenta del Parlament de Cataluña en su libro
Vitalidad Crónica. Convivir con la fibromialgia, 2000
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NOTICIA BOMBA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
EL PERIODISMO SE COMPRA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡